viernes, octubre 26, 2007

LAS MANOS DE FILIPPI

Bomba de humo








con nuevo disco y muchas ganas de presentarlo, Las manos hablaron sobre todo lo que les interesa... y lo repitieron sin cesar.







Txt Facundo Lozano.






El nuevo disco de Las Manos de Filippi, Control Obrero, es una bomba, pero de verdad. La edición limitada del nuevo trabajo de la banda de "arte contracultural"(como dice su cantante El Cabra) es doble, redonda, negra y hasta tiene una mecha. El primer disco (el otro es en vivo) tiene 12 canciones donde aparece la temática de la piratería, Cromañón, el gobierno del presidente Néstor Kirchner y, de nuevo, un palo para la Bersuit.

La bomba sale más de 40 pesos, un precio algo excedido, si se piensa en la mentalidad del grupo: "El precio salió del costo. No nos quedó otra que poner el precio que nos dejó margen, pero viendo los precios de los discos y el trabajo que tiene éste no me parece caro", comenta Hernán "Cabra" de Vega.

Durante la charla no paran de repetirse las palabras trabajadores, sistema, lucha, marginación, privatización y demás. Por momentos parecería que la conversación es con un candidato en plena campaña, pero no. Además, de repente, aparecen apreciaciones como "tarifazo" que tiran el momento-tiempo como 8 años atrás. "Tenemos que llegar hasta donde llega cualquier trabajador. Hay una mentalidad que intentamos imponer, esa de que el músico no es una estrella iluminada. Un músico tiene los mismos derechos y obligaciones que cualquier laburante. Las canciones son nuestra forma de expresarnos nomás y después tenemos la obligación de involucrarnos en la lucha contra el sistema", eso comenta el Cabra, se extiende y explica, entre un militante y un gremialista del rock, hasta dónde puede llegar su prédica o su ideología.

-Estamos en plena época de elecciones. ¿Qué significa para ustedes? ¿Les parece importante votar?

Pecho (trompeta y coros): -En lo que estamos todos de acuerdo es en que lo que no va es el sistema. La mayoría de los que se postulan son representantes del sistema y están al servicio de él. Debe haber algún candidato distinto, porque en esta elección se presentan millones de asambleas.

C: -Las elecciones no son el camino para solucionar nada. La lucha día a día sí, pero no la que empieza tres meses antes de una votación. Ahora se ve que no hay oposición, están todos apoyando la candidatura de Cristina. Igual, yo voy a votar al Partido Obrero, porque creo que es un partido que lucha siempre.

P: -El camino es la revolución, la gente se tiene que organizar.

-En "Sr. Cobranza" usaban de base la canción "El Tiburón" para bardear a todo el mundo y ahora en "Cromañón", ponen "Gasolina". ¿Por qué?

Juan Gisower (batería): -Es descontracturante, porque la letra es muy pesada.

C: -El tema es que ya está todo inventado y cuando hacés una canción recién al tiempo te das cuenta de dónde lo curraste. Nosotros, en vez de ocultarlo, lo hacemos evidente.

-¿Qué música nueva les gusta?

Juan:- Ellos están con el reggaeton, Calle 13 y eso. Yo no, como tampoco voto al Partido Obrero.

P:- Villa Diamante es un genio. Mezcla cosas y te hace bailar.

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domingo, mayo 20, 2007

las manos de filippi cumplen 15 años


¿Todavia hay que matar al presidente?

Nacidos en los albores de la contracultura menemista, Las Manos podrían haber triunfado en el showbizz, pero decidieron hacer un camino más radical. “Apoyamos a las fábricas recuperadas y al movimiento piquetero. Nos hacemos cargo”, dicen.



Por Cristian Vitale

Cabra y Pecho, el buró político de Las Manos de Filippi, pulen detalles para el cumpleaños de 15 de la banda. Proyectan para este sábado, en el Colonial de Avellaneda, tres recitales en uno –Agrupación Mamanis, Che Chino y Las Manos–, carnaval carioca, presentadores, serpentinas y fiesta. Tango, cumbia y hip-hop duro y combativo. El Cabra odia hablar por teléfono, pero en 10 minutos llama cuatro veces. La hora lo exige. “Van a venir músicos que pasaron por la banda desde el principio, Sebas Zambrano, Bernardo, Ana Sol, El Tumba, queremos que todo este tiempo quede reflejado”, dice y sigue convidando invitados. El bunker es la sala–estudio propia que están a punto de terminar en Villa Pueyrredón, allí por los lindes de San Martín. El olor a poxirrán embriaga y hay que esquivar bochitas de cemento, cal y arena esparcidos por el piso. Pecho, también ultraocupado, informa y condensa. “Yo no estoy desde siempre, pero creo que estos 15 años fueron cinco discos y mil transformaciones. Hoy estamos menos verdes, más maduros.”

Demorada la edición de Control obrero contra la explotación, el disco que hicieron cuando aún estaba Mosky –ver aparte–, los planes B pasan por la edición del flamante Activismo (DVD debut) y el estreno de nuevos temas que reemplazarán a los del Mosky. Entre ellos, El ególatra y Cromañón, cuya letra opera como manifiesto, como suma total de las ideas que Las Manos de Filippi representan como parte del ala izquierda del rock argentino. “Siempre tomamos partido por lo que pensamos y lo apoyamos. Nos hacemos cargo. Siempre apoyamos al movimiento piquetero, las fábricas recuperadas, y nos respetamos mucho como artistas independientes”, sigue Pecho.

Cromañón es una especie de rap-reggaetón marca Filippi, que no calla ni omite. Denuncia la privatización del rock y la persecución al under. Personaliza el beneficio monopólico de Universal, Pop Art y otras compañías. Destituye a Ibarra de cualquier “perdón” y ubica a Callejeros en una posición incómoda. “Estos 15 años fueron para ir descubriendo nuevas transformaciones que le daban a la banda energía nueva. Hoy, por ejemplo, es un replanteo, porque primero Cromañón y después la ida de Mosky nos pusieron en otro plano. Cromañón fue un gran detonante para nosotros. Después de la tragedia, cambiamos un poco la cabeza. Nuestra posición es denunciar al Estado, la privatización del rock y de la cultura en general. Luchar y organizarnos como músicos trabajadores, salir de esa onda estrella.” La edición de Control obrero... está demorada, porque de los 14 temas la mitad pertenecía al Mosky. “Vamos a agregar temas nuevos y, además, Gaspar –guitarrista nuevo– está grabando las guitarras otra vez. Sacarlo como estaba sería como una foto vieja”, sostiene Pecho.

–¿Y el packaging (la bomba) va a ser el mismo?

Cabra: –Totalmente. Si el disco no llega a salir, las vendemos para Navidad o hacemos baleros para los chicos (risas).

–¿Qué momento detectan, en estos 15 años, como el más intenso de la banda? ¿Señor Cobranza, la crisis de 2001, el MUR, Cromañón?

Cabra: –Mirá, arrancar con La cumbia del cucumelo nos impidió laburar más en el medio del rock con Señor Cobranza. Fue una barrera grande que tuvimos que afrontar, y lo hicimos con Agrupación Mamanis. Pero lo que más fortaleció a la banda fue la crisis de 2001, cuando todas las radios pasaban cualquier cosa (risas). Pergolini, cuando se fue De la Rúa, arrancó el programa con Hay que matar al presidente. Las bandas independientes, en medio de la crisis, se reforzaron. Y nosotros también... ganamos mucho en identidad.

–¿Cómo tomaron que el Pelado Cordera les haya agradecido Señor Cobranza en River, después de tantos años de polémica mediática?

Cabra: –Joya. Eso fue algo que arrancó torcido, pero hoy estamos más tranquilos a ese nivel. No queremos problemas. Queremos avanzar y esas cosas tiran para atrás. El puterío de los medios no da, ya estamos grandes.

–Se cerró un círculo...

Cabra: –Lo cerramos dentro nuestro. Es todo mental... es más real que Internet, te puedo asegurar. Pasan los años, vos crecés y los otros lo hacen a la par tuyo.

–¿Haber “invitado” a Mosky a irse también fue cerrar un círculo?

Pecho: –Fue parte del crecimiento de la banda.

Cabra: –Respetarnos a nosotros mismos, poder decidir como banda en cuestiones grossas, fuertes. No es que lo echamos al Mosky y chau; fue importante haberlo hecho en conjunto. Nos fortaleció.

–¿Estaban totalmente convencidos?

Cabra: –Todos queríamos lo mismo.

Pecho: –Buscar un cambio, crecer. Da un poco de cosa hablar de eso, pero antes de Mosky hubo cinco violeros más. Siempre fue y vino gente en la banda. Pasa que él cantaba y tocaba la viola... tenía su power de showman el chabón, pero en la intimidad estábamos medio incómodos y preferimos hablarlo como gente grande.

–La ideología siempre jugó un rol importante dentro de la banda. ¿Cuánto pesó en este caso?

Cabra: –Había diferencias ideológicas ante la vida. Si surgen problemas, siempre es por cuestiones de ese tipo. Pero no porque él sea anarquista y nosotros trotskistas... eso es una boludez. Las diferencias tenían que ver con formas de aportar o no al grupo. De manejar cierto poder sin destruir.

Pecho: –Además, la banda suena distinta, porque antes el Mosky estaba atento a cantar y tocar la viola, y Gaspar, el actual guitarrista, no canta. No desatiende nunca la guitarra.

–Seguramente, la banda se resignificó. ¿En qué aspectos se nota más?

Pecho: –En la tranquilidad. La sensación es como cuando estás relajado con tu novia y te tirás un pedo delante de ella (risas).

Cabra: –Nos confirma más que nunca que la cosa no es buscar la canción perfecta sino vivir en paz. Cuando es así, la música sale sola. Una vez que vos solucionás tus problemas de relación humana, después estás más preparado para crear. Un ejemplo práctico: en la situación que estábamos antes, dudábamos hasta de sacar el disco... Hoy te digo que estamos con pilas para hacer 30. Además, estamos como un perro manso, cuando antes se ve que le ladrábamos a la gente.


IZQUIERDA DEL ROCK

Poetas de la zurda

Por Javier Aguirre

En 15 años de carrera, Las Manos de Filippi representaron una suerte de “ala de ultraizquierda” del rock argentino, y estuvieron presentes en cuanto espacio combativo hubiera (piquetes, fábricas recuperadas, marchas, festivales contra la despenalización de drogas). Por tal razón, la ruptura intestina entre los líderes de la banda, Hernán “el Cabra” de Vega y Hernán “Mosky” Penner, recuerda a las rupturas intestinas entre las agrupaciones políticas de la izquierda argentina. ¿Pero hay diferencias ideológicas irrecuperables entre ambos Hernanes? ¿Se trata de un enfrentamiento por razones programáticas? ¿Acaso un reagrupamiento de las bases? ¿Una distinta percepción de las posibilidades revolucionarias del rock?

Dentro de la banda tuvieron, sí, diferencias estéticas: Cabra, con perfil callejero, mundano, de guitarra criolla y mirada maléfica; Mosky, la “pata moderna”, con lazos con la electrónica y el sonido industrial, y mirada siempre oculta por anteojos negros. Pero a la hora de componer canciones, la cohesión resultó total. Al frente de Las Manos, el Cabra y Mosky acaso tuvieron posiciones más enérgicas que ningún otro rocker durante los gobiernos de Menem, De la Rúa, Duhalde y Kirchner. Dijeron “arriba las manos, esto es el Estado”, denunciaron que “son todos narcos”, levantaron la bandera de los métodos piqueteros y llamaron a la insurrección popular, a la huelga general, a no pagar impuestos ni deudas externas y hasta a matar al presidente. Y si bien es cierto que la mayoría de los hits de Las Manos fueron compuestos por el Cabra, la concordancia de puntos de vista entre él y Mosky –los dos principales compositores de la banda– siempre pareció muy alta. A tal punto que es difícil advertir qué canción pertenecía a cada uno de ellos, responsables de engendrar –en la última década y media– los temas más combativos del rock argentino, tanto propios (Los métodos piqueteros, Organización, Materialismo), como “ajenos” (Sr. Cobranza, popularizado por Bersuit Vergarabat).

Seguramente Las Manos de Filippi puedan continuar su lucha a pesar del alejamiento de Mosky, con el timón –más que nunca– en las pezuñas del Subcomandante Cabra. Pero el rocker de izquierdas tendrá que ver cómo, una vez más, las divisiones internas parecieran atentar contra las posibilidades de hacer la revolución.

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jueves, abril 26, 2007

Rock del magnicidio

Horror. La prensa musical norteamericana comenta con estupor una nueva canción de los punks canadienses de Sum 41, March of the Dogs, cuya letra asegura que “el Presidente está muerto, porque le volaron la cabeza”. La banda explicó que “se trata de una metáfora sobre la incompetencia de George W. Bush”, aunque el verso de la polémica resulta bastante menos radical que aquello que cantaran Las Manos de Filippi en su hit Cutral-Có: “Hay que matar al Presidente/ hay que matarlos a todos”. ¿Hay mercado para la banda del Cabra en Canadá?

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