lunes, julio 02, 2007

Colage de sabores, paisaje, colores y rock

La banda de Haedo plasma un diario íntimo de viaje en su segundo disco, Para viajar. Hay temas que nacieron en la Puna, en Italia y hasta en Cabo Polonio. Además, a diferencia del primer álbum, las raíces del folk y los sonidos latinoamericanos se permitieron un juego mucho más rockero.



El viajar es un placer que no suele suceder + Viajar te abre la cabeza. En esa ecuación mezcla de Pipo Pescador y la típica frase para explicar los por qué de ciertos cambios parece encuadrarse "Para viajar", el segundo disco de La Zurda. Porque la banda de Haedo, con claro ADN de sonidos multiculturales, plasmó en 12 temas una convergencia de acordes rockeros, paisajes, colores, sabores, anécdotas, nostalgias y alegrías surgidas durante los viajes a la Puna jujeña, las giras por Italia y el descanso en Cabo Polonio. Una especie de diario íntimo hecho canción. "Todo eso, además de la injerencia de la dupla de productores (Alfredo) Toht y (Pablo) Guyot, que son del palo del rock, confluyó en la misma olla, aunque sin dejar de lado el folk de nuestras raíces", explican Emmanuel Yazurlo y Juan Manuel Bruno.

Mientras por Boedo, y el pasaje San Ignacio, un muchacho con la remera de San Lorenzo puesta sobre una remera de manga larga es la foto que describe cómo la espuma del carnaval azulgrana sigue sin evaporarse, Yazurlo y Bruno cuentan que "en julio arrancamos para Italia otra vez".

Así como alguna vez Zeta Bosio dijo que tocó quince años con Soda pero nunca vio un show, con La Zurda es posible sentirse un napolitano más sin necesidad de haber pisado Nápoles: basta con cerrar los ojos y absorber Me piacce tanto y su tarantela. "Cada lugar nos remonta a una anécdota o un sentimiento. Este disco es como algo sagrado para nosotros, tiene cada momento de cada lugar. Para viajar, que le da nombre al disco, lo hice con mi guitarrita en Cabo Polonio", cuenta Emanuel, al tiempo que aseguran que conocen la bota de norte a sur.

Cuando Ciudad.com les asegura que este álbum es muy diferente al primero ("La Zurda") y que nadie podría sorprenderse si fuera Intoxicados o La Bersuit quienes cantaran Que nos alcance, sonríen. "Madurar te hace ir cambiando los sonidos", sostienen... y viajar te abre la cabeza. ¿O no?

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jueves, junio 21, 2007

Elvis Costello

Elvis canta el tango como ninguno

Gustavo Santaolalla sigue demostrando el poder de su agenda; y sumó un invitado estrella para el segundo disco de su proyecto tanguero–electrónico Bajofondo. Se trata de Elvis Costello, quien se sumará a la lista de notables ya confirmados (Gustavo Cerati, Nelly Furtado, Juan Subirá de Bersuit y la muy recomendable raper ibérica Mala Rodríguez). Y, sí, ganar dos premios Oscar abre puertas...

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jueves, mayo 31, 2007

Adiós TTM, adiós Bersuit

¡Escondan el jamón crudo, los pinchos, los mariscos y las tortillas! Los recuperados Todos Tus Muertos, con Pablo Molina en la voz, inician esta noche una gira española que los llevará por Granada, Barcelona, Madrid, Cuenca, Málaga, Valencia y Murcia. Y hablando de Roma (bah... de España), también la Bersuit Vergarabat anuncia, para octubre, un tour por la Madre Patria. ¡Así que escondan la sidra tirada, también!

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miércoles, mayo 16, 2007

¿El rock se mide como el rating?

Ni el zumbido en los oídos que dejan sendos ruidosos shows de Motorhead (viernes, Luna Park) y Buzzcocks (sábado, Niceto) acallan el rumor. Es como un bisbiseo y lo vienen trayendo desde hace tiempo músicos, managers, prenseros, pinches y chismosos: Bersuit va para atrás. La referencia no es hacia ningún tipo de auto-boicot, sino que está relacionada con la venta de entradas para el River de mañana. Lo cuentan los de las bandas grandes y los de las chicas, los ricos y los pobres, los amigos y enemigos, todos con una especie de recelo gustoso. Pensar que algunos de ellos después salen abrazados en las fotos, plenos de falso coleguismo...

Mientras, Cordera y cía. salen a dar todas las notas posibles, se edita puntualmente un libro sobre la banda y hasta merodean el golpe bajo con declaraciones que pudieron entenderse como "último show último". Está claro, Bersuit quiere llenar y sus métodos para lograrlo son, si se quiere, legítimos. ¿Va a ser Bersuit una banda genial por llenar River y una pésima por no llenarlo? Nunca, en ningún caso. ¿Dejarían de escucharlos sus seguidores, si mañana advirtieran que no son tantos? En todo caso, no serán socios en la pérdida, como tampoco lo son en la ganancia. Su incentivo es escuchar la música del grupo y no hay índice económico que mida las sensaciones de involucrar los sentidos.

En algún momento y casi sin que nos diéramos cuenta, el rock pasó a medirse con cuenta-ganado. Cosas que no tendrían que importarle a nadie excepto a los protagonistas, como el rating y las entradas vendidas, están en boca de todos y alimentan la corriente principal que, a falta de una subterránea, aparece como voz única.

Si después de la tragedia de Cromañón la discusión del rock va a seguir pasando por los números (y créanlo que es así), entonces que los músicos hagan sonar sus chequeras y que los shows tengan lugar en un banco. Pero antes, que habiliten los lugares para que el under vuelva a crecer, que todavía somos muchos los que queremos ejercitar el derecho a escuchar música que aún no cotice en Bolsa.

José Bellas

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jueves, abril 26, 2007

¿se viene el estallido en bersuit?

“La mutación no está programada”

A unos días de su postergado debut en River, el Pelado Cordera, Juan Subirá y Dani Suárez hablaron con el NO sobre cómo se las arreglan en el estudio sin Santaolalla y sobre los riesgos que quieren correr en el futuro. “Tengo la necesidad de darle a Bersuit la más hermosa de las sepulturas”, dijo el cantante. Pero tranquilos, parece que es sólo una metáfora.

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Bersuit de entrecasa. El Cóndor (Sbarbati, coros) recorre con un cuchillo enorme el quincho del estudio-madriguera llamado Del Cielito. Va y viene, algo inquieto, porque recibió el ultimátum: el asado tiene que estar a las diez en punto. Un grupo de rock sueco —que vino a grabar su disco aquí para ahorrar costos—, cena puntual y espera las achuras prometidas desde la mañana. La carne luce roja y el olor tienta a Parque Leloir. “Mirá como pintan los chorizos... Se les va a hacer agüita la boca, se les va a hacer”, grita el cantante, compenetrado en otro rol. Es todo un chef: galera negra con bastones blancos, delantal al tono y un rostro de asador intachable. La comilona, además del agasajo puntual a los gringos, funciona como reencuentro eficaz para una banda que en poco tiempo, tras la postergación por un inútil partido de la Libertadores, tocará en River Plate por primera vez en su historia. Cuenta Carlos (Martín, batería) que hacía falta estar juntos, así. Más allá de un show puntual en Chile, y algunas reuniones compositivas por focos, escaseaba la comunión en la banda. Comunión para hablar, mirarse a los ojos, y reírse o carajearse. Más aún sabiendo que desde principios de enero, el bersuit más famoso huyó hacia La Paloma en busca de anonimato y de paz, contra el ataque de pánico. “Fui a desintoxicarme y me hizo bien”, dice Gustavo Cordera.

El ambiente es relajado, sereno. Pepe Céspedes, con diez kilos menos, prefiere no participar de la nota. Y espera el primer chorizo. El resto anda más o menos en la misma, deambulando. Como en un equipo de fútbol, sólo hablarán tres: Juan Subirá (teclados), Daniel Suárez (coros) y Cordera. Aparecen cinco cervezas y un par de vinos, El Cóndor aletarga el fuego y el Pelado deja en claro que Bersuit no pierde la memoria: “Nuestros procesos compositivos son orgiásticos. Nos juntamos y pasa como en las orgías: ‘Uh, mirá que lindo culo, ¿la pongo ahí?’. ‘Uh me metieron un dedo en el orto, ¿eras vos? Mirá, me gusta que me lo meta él”’. Y así sigue un rato... En verdad, habla de las canciones del próximo disco, que piensan editar en octubre. “Los temas están dando vueltas. Tenemos ganas de hacer un proceso experimental antes de acabarlos para llegar con otra base sonora. El juego está abierto y no tenemos presiones”, procesa el Pelado. La primera aproximación al sucesor de Testosterona es una carencia: a diferencia de todos los discos de estudio, de Libertinaje para acá, no estará Gustavo Santaolalla matizando el desenfreno y los arrebatos de Bersuit. El ex Arco Iris, factótum del éxito de una banda que estaba destinada a navegar en el fango del under, decidió decir no. Y los dejó varados en el medio del océano. “El siempre fue de pedir muchos temas, hasta que un día le dimos más y se encontró con un problema. Le llevamos cien canciones y no lo toleró. Y bueno, inventó un monstruo y después no se lo pudo bancar”, lanza Cordera, a medio camino entre el humor y la realidad.


—¿Los despistó la situación?

Juan Subirá: —Planteó la problemática de la realización, porque Santaolalla es un grande en ese aspecto. También en transmitir confianza, contener y sacar lo mejor de vos. No es fácil.

Cordera: —Fue así: una vez le pedimos la llave del auto, pasaron diez años y ahora nos la dio. Había una dependencia muy importante hacia él, porque sus ojos son los de una persona distinta. Es como tener a Maradona en el equipo y decir “se va y no pasa nada”. Pero, ¿quién juega de 10 ahora? Se fue Maradona y tenemos que rearmar el equipo.

—Como en la época de Don Leopardo. ¿Temen sufrir una regresión?

Subirá: —Espero que no. No sé si estamos fuertes espiritualmente para soportar el caos que se vivía en una época en la que reinaba el desorden y nosotros nos movíamos con cierta naturalidad en él. Estábamos acostumbrados a vivir así, y todo se hacía como se podía. Eran días de sucesos locos, abiertos. Prácticamente no había responsabilidades: fiestas a cualquier hora y hasta los fracasos se vivían con una algarabía absoluta. Provocaba desprecio en otros ver gente que vivía con tanta felicidad la derrota.

Cordera: —Es como un tipo que hace saltos ornamentales. A los 20 años da cinco saltos y ya a los 55, hace diez años que no da ninguno. Alguna vez lo hemos hecho. Hoy no podría vivir tres o cuatro días como vivía en esa época... No tengo ni la nariz ni los pulmones para soportarlo. Remitir a ese tiempo me hace acordar a los viejos socialistas que siguen hablando de Alfredo Palacios, y se enojan porque no hay más Palacios. No me atrevería a tirar mierda contra ese tiempo porque fueron las bases de mi vida. Esa pulverización de lo que creía sobre mí me hizo bien, comprendí que no era tan buena persona, que no era tan sensible y que era capaz de cualquier cosa. Además me sirvió para conocer lo peor de mis amigos.

Subirá: —Fueron años difíciles para nosotros. Tuvimos dos discos que murieron antes de ver la luz. Creativamente estábamos al palo, más allá de que no podíamos realizar las ideas que teníamos.

—Siempre hablan de excesos y descontrol. Ahora, ¿cómo instrumentan la responsabilidad que implica ser una banda tan grande?

Cordera: —Me rebelo contra el tener que subirme a River destrozado por la idea de que me haya ido bien en la vida. Me rebelo a esa parte del rock: eso es lo que salva.

—¿Acusan recibo de las críticas que reciben desde la parcial conversión cumbiera, fiestera, de los discos posteriores a Don Leopardo?

Cordera: —Entiendo que ver a ocho pelotudos con tanto éxito lo único que genera es violencia. En cierto punto tienen razón quienes nos critican. Pero en otro, hay prejuicios importantes: en la Argentina se considera al rock como algo hermético y solemne, más de lo que dicta la Real Academia Musical Interplanetaria. Entonces, encontrarse con gente que juega, se divierte y se caga de risa de sí misma y de sus prejuicios, genera rechazo. Lo cierto es que somos una banda de mierda, de cumbia y rock, exitosa y fiestera, pero tenemos otra faceta más introspectiva que se deja de lado.

Suárez: —Salvando las diferencias, es lo mismo que atacar a Frank Zappa. Acá hay mucha cosa británica y conservadora.

Subirá: —Nosotros admiramos mucho a Spinetta y a Litto Nebbia. Sabemos que el Flaco repudia a la banda. Pero, bueno, a nosotros nos causa gracia su opinión y no deja de gustarnos por eso.

—¿Genera miedito River?

Cordera: —Es rara la sensación. Por ahí, un día antes me enfermo y me quedo sin voz, o me quedo duro arriba del escenario, yo qué sé... No sé qué puede llegar a pasar, uno es muy creativo para boicotearse. Me tranquiliza que la banda esté haciendo cosas que nunca imaginé que iba a hacer. Son horas de corazón abierto, cabeza relajada y cuerpo alegre. En lo personal, estoy en un momento de restablecimiento emocional, físico y auditivo como para encarar veinte años más de carrera.

Subirá: —El de River es “el” show. Si bien está bueno tomarlo como un show más, en el fondo todos sabemos muy bien que no lo es. No podés sobrar ni minimizar la situación.

—¿Cómo quedó posicionado el grupo después de haber llegado a ese pico popular que fue La argentinidad al palo?

Cordera: —Si el organismo artístico que uno inventó y desarrolló en su esplendor tiene que morir, está bueno que muera y nosotros podamos renovarnos para convertirnos en otro organismo artístico. Digo, hace tiempo queremos tener experiencias musicales nuevas para salir de nuestros propios prejuicios. De nuestros clichés. Bersuit es una cosa muy fuerte y con mucha historia. Con grandes canciones, por la cantidad de ellas que tuvieron inserción en la sociedad: Negra murguera, Yo tomo, Un pacto, La murguita del sur, etcétera. Pero se puede salir de ahí y emprender otro viaje artístico.

—¿Todos están dispuestos a correr ese riesgo?

Subirá: —Si fuera una decisión totalmente personal, yo lo correría. Pero esto es una banda y es la banda la que tiene que tomar la decisión. La historia es la identidad y de un día para otro no dejás de ser quien sos porque te pinta. Estamos frente a una encrucijada sin final resuelto. Es lo mismo que poner un auto a 200: es un riesgo, pero estás a un paso de la locura.

—Ahora, aunque esa identidad no pierda su esencia, ¿no se modifica con el paso de los años?

Cordera: —Más que modificarse, toma nuevos rumbos. Muta, como todo organismo vivo. Todos pasamos por situaciones de esplendor y decadencia. Tengo la necesidad de darle a Bersuit la más hermosa de las sepulturas.

—¿Pero se viene otra Bersuit o no?

Cordera: —Son sólo deseos, la mutación no está programada.

Subirá: —Es un lugar muy imaginario... Tal vez, una experiencia sónica.

Cristian, asistente puntual de El Cóndor en la parrilla, opera como puente humano entre esta banda que mueve millones y aquella que solía tocar para 80 locos parejitos y nadie más. Grita, desde la barra, que le armó una lista con 70 entradas a los pibes de El Pueblito. Y El Pueblito activa la neurona del recuerdo. En ese barrio de Villa Castellino apareció la primera célula bersuitera. Cordera recuerda y analiza: “Cuando una banda es under, los fans tratan de apropiarse de ella, pero muchos se dieron cuenta de que cuando la banda crece tienen que formar parte de lo que pasa, porque ya no son los dueños. Siempre hay un vínculo medio perverso entre las bandas nuevas y su gente, porque ésta se empieza a sentir presionada cuando la banda crece. Pero eso es lo mismo que le pegues un tiro a tu perro cuando deja de ser cachorro”. Sigue Subirá: “Igual, siempre entendimos ese vínculo, porque esos 50 o 100 tipos que te siguen desde el principio son como la vida de la banda. Fue muy fuerte el cara a cara. En una época conocíamos a todos los pibes que venían a vernos y entiendo que nuestro éxito fue y es difícil para ellos”.

—¿Cómo hace una banda categoría ‘65 para sostener un mensaje que llegue a tanto adolescente?

Cordera: —La idea no es sostener un mensaje sino ser real. Contar las historias con tu alma y tal vez, alguna vez, dejes de conectar con ellos. Corremos ese riesgo también, aunque sabemos que una canción bersuitera siempre pega.

—¿Siempre?

Cordera: —Hasta ahora fue así. Siempre fuimos muy celosos de lo que estábamos diciendo, lo defendimos contra viento y marea. Hoy tenemos muchos rótulos: dicen que somos una banda fiestera, grosera, cumbianchera... Muchos estigmas. Y nosotros nos sublevamos a todos los estigmas, porque un día empezamos a hacer cumbia, murga uruguaya, candombe, huayno, chamamé, pop beatlero, experimentaciones croatas... Abordamos con naturalidad nuestras inquietudes artísticas. Ojo, todas las buenas ideas son fruto de la casualidad y en nuestro caso se comprobó a lo largo de la historia. Todo lo estúpidos que podemos llegar a ser se hizo canción, se hizo vida. El genio acude cuando escucha el canto de tu estupidez.

—¿Cómo funciona el grupo con Cordera viviendo fuera del país?

Suárez: —Mejor (risas). Podés hacer otras cosas que cuando está Gustavo no podés. Cuando está, está. Y está en todo sentido.

EL LIBRO DE BERSUIT

“Andá y matá al Indio”

“Recuerdo que un día estaba borracho en el Bar Británico, muy paranoico. La Negra Poli y el Indio estaban sentados en una mesa y no sé por qué motivo, una sonrisa tal vez, me lo tomé como una provocación personal a mi condición de desgraciado. Pasé al lado de la mesa y los miré mal, me fui indignado. A la vuelta estaba Enrique Symms y le conté lo que sucedió. Sacó una navaja, me la dio y me dijo: ‘Esta es tu oportunidad. Andá y matalo’. Salí con la navaja, y la verdad es que lo que menos quería era matar al Indio Solari. Me acerqué hasta el lugar y no supe ni siquiera lo que les estaba diciendo. Sólo hubo un momento medio de tensión, que yo pensé como el punto inicial de una matanza o de una pelea, mientras que ellos se lo tomaron con extrañeza. No sabían qué mierda le estaba pasando a ese señor que ni conocían. En realidad sí me conocían, pero estaba desdibujado. Y me fui con la anécdota encima, por cierto muy graciosa...”

Extractado del libro Verborrea. Conversaciones con Bersuit Vergarabat, de Yumber Vera Rojas (crédito del NO), que acaba de ser publicado por Zona de Música.



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Rompan todas las agendas

¡Ola de suspensiones y cambios de fecha en el rock! Luego de que Bersuit reprogramara su show en River para el 12 de mayo, también La Renga sigue con cambios “forzosos” en su agenda. “Los mismos de siempre” debieron cancelar sus conciertos del fin de semana pasado en Neuquén debido a que el gobierno provincial de Jorge Sobisch (sí, el mismo cuya policía mató al docente Carlos Fuentealba) no pudo garantizar la seguridad. En tanto, Callejeros ratificó su presentación en el estadio de Unión de Santa Fe para el martes 1º de mayo, luego de que evaluaran un posible cambio de fecha. ¡Qué difícil es ser público de una banda de rock!

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