viernes, julio 13, 2007

¿esto es el nuevo rock argentino?

La última escena

Para muchos, el rock no había vivido un recambio desde comienzos de los primeros ’90, cuando surgieron muchas de las bandas que hoy llenan estadios. Pero, por fin, se huelen nuevos aires. Por expreso pedido del NO, los cantantes de Bicicletas, Doris, Los Alamos, y los platenses Norma y El Mató A Un Policía Motorizado, se juntaron a reflexionar sobre el lugar que ellos ocupan en el mundo del rock local. “Es música distinta, mejor que Fito Páez o Callejeros”, resumen.


Por Julia González. Fotos: Cecilia Salas

Allá por marzo del año pasado, este suplemento se preguntaba cuándo llegaría el recambio generacional de la estirpe rockera, por qué no aparecían bandas nuevas y hasta cuándo seguiríamos asistiendo a los mismos festivales con los mismos grandes sponsors en sus marquesinas. “¿Y cuánto vale ser la banda nueva?”, se preguntaba por otro lado el Indio Solari hace casi 20 años y enumeraba una serie de hechos por los que debía pasar un rocker para salir del ostracismo. Pero al margen de la ironía del Indio, sólo las bandas conocen la dimensión del camino a recorrer para llegar a ser la banda nueva. Se sabe que el under esconde una belleza maligna: la de ser marginal, vivir abajo y a la sombra, en el barro.

Pero tarde o temprano algunas bandas deciden (y logran) enfrentar el amargo anonimato y embisten contra la crudeza de su condición. Bicicletas, Doris, Los Alamos, y los platenses Norma y El Mató a un Policía Motorizado, comparten una escena, aunque no necesariamente coinciden en sus estilos musicales, y bien saben de antros con olor a vómito y humedad. Todas tienen varios discos editados, algunos años de tocar y hace ya un tiempo sacaron sus cabezas varios metros por fuera del under.

Ellos tienen ahora la posibilidad de cambiar las tradicionales grillas y aportar un aire nuevo al rock. Aunque también hablan de lo difícil que se les hace estar solos en un mercado donde los que tienen la sartén por el mango son unos pocos (y siempre los mismos: discográficas y productores estrellas). El NO reunió a los cantantes de estas cinco bandas para disertar acerca del presente y el futuro del rock argentino (el Nuevo Rock Argentino), además de las cualidades de su propio despegue. De esta forma se dejó entrever que el ansiado recambio generacional está llegando y que son ellos quienes arrancan la hoja de un calendario musical acartonado.


–¿Llegó finalmente la renovación musical?

Chivas Agüero (Norma): –Mi opinión es que siempre hay una renovación musical, depende de la energía que haya en el momento y si la gente se lo pone a escuchar o no.

Marce Blanco (Doris): –Está llegando. Yo creo que es una gran sala de espera, porque hay una masividad en el mainstream y es muy cerrado, o sea la apuesta siempre es muy cagona, nadie apuesta a lo nuevo. Si una banda empieza a llevar mil personas a un show, de pronto el monstruo monopólico que elige lo que escucha, la gente, dice: “Me conviene, me va a dar dinero”. Pero hay un estancamiento constante. En este país, el estancamiento es la clave. En Inglaterra hay pendejos de 17 años que hacen un par de temas que están buenos y ya la prensa los explota, los revelan al toque. Acá en cambio son fórmulas hechas, y para tratar de inventar nuestras propias fórmulas hay que laburar mucho y generar tu nicho porque nadie te ayuda, por más que la prensa te dé una mano.

Julio Crivelli (Bicicletas): –La difusión es lo que importa. La gente que tiene 50 años es la que tiene más difusión, entonces es imposible renovar.

Santiago Motorizado (El Mató a un Policía Motorizado): –Igual nosotros somos una renovación musical. ¿Cómo que no? No tendremos la masividad que tiene Arbol, pero quienes llegan a nosotros están buscando algo nuevo. Por ejemplo, para el gran público lo nuevo es Infierno 18, porque vas por la calle y ves un cartel gigante a color y decís: “Los quiero conocer”. La gente tiene que investigar para llegar hasta vos, eso tiene su mérito. ¿Por qué pensás realmente que estamos en esta nota? ¿Casualidad? No. Porque realmente estas bandas gustaron. Hay bandas que luchan un montón y nada, porque no tienen nada fresco que ofrecer, tampoco hay que pecar de humildes. Hay bandas que se perdieron por no haber llegado en el momento indicado.

–¿Qué se necesita para que esta renovación musical se afiance? ¿Qué les gustaría que pase en el rock?

Marce: –Que la gente escuche Doris (se ríe).

Chivas: –Me gustaría que el rock se desestanque, que sea más popular, que vayas a ver rock. No hay lugares para tocar, necesitamos tocar para que vean lo que hacemos. Falta una política seria. Vas a tocar a un lugar y al mes siguiente está cerrado. Hace falta una infraestructura durante todo el año para que la gente acceda gratuitamente o por muy poca plata a todos los lugares que hay y que puedan mostrarse dignamente. En La Plata no hay una mierda. Me gustaría que haya una dirección general de música que muestre y exhiba las bandas. Y ahí la gente decide. Eso sería lo más democrático.

Marce: –Sí, romper el monopolio. A la gente no le llega nada. Leen una nota y dicen: “Uy, qué heavy para el músico indie”. Y después ven que toca Airbag y hay una foto re copada, gigante, los chicos tienen onda; y al lado de ellos, una foto con letras chiquititas, que somos nosotros.

Santiago: –También es jodido para todas las bandas. Yo no critico; por ejemplo, a mí, Divididos no me gusta, me parece una cagada, pero también es un laburo para ellos, no es fácil. Yo me acuerdo de cuando Ciro (Pertusi) era gordo y borracho; y ahora lo ves tocar y es como un robot, ahora es lindo, pero repite todos los mismos discos porque, si no, tienen que ponerse a trabajar. Y yo los entiendo, tienen que mantener un nivel de vida, ganar cierta plata. Porque estos pibes tienen que seguir vendiendo discos o pensar en otro negocio. O sea, para nosotros es más difícil tocar, armar una fecha; y para ellos, mantener cierto nivel de vida y seguir vigentes.

Marce: –Este país funciona con fórmulas. Si tenés la fórmula, ya supuestamente estás. Es muy difícil que se agote porque tenés un bombardeo mediático que llega a todos lados y hay un recambio de público y pinta la vuelta de equis banda. La fórmula es lo que nos mata a nosotros, porque somos antifórmula.

Chivas: –Lo que más me molesta es no tener derecho, por ser una banda que está buena, que salió en un par de notas (“Que le gusta a la gente básicamente”, interrumpe Marce), a tocar en un lugar grande. Es un poco lo que pasó en el verano con el gobierno de la Ciudad, que llevó miles de personas y estuvo genial.

Santiago: –Está bueno, pero igual hay que exigir más todavía porque acá tocaron veinte bandas de las miles que hay.

Peter (Los Alamos): –Lo de Estudio Abierto, todo bien, pero me re quejé el día que tocamos nosotros, aunque yo estaba contento de tocar ahí. Después tocó Palo Pandolfo, alto muerto... podría haber tocado otra banda mejor.

Julio: –Es que para subir tenés que tener diez años en la calle.

–¿Apuntan a ser masivos?

Marce: –Me da igual. Me gustaría poder seguir tocando.

Chivas: –Sí, algún día. A mí me gustaría levantarme a las 9 de la mañana y estar tocando, grabando las ideas que se me ocurrieron durante el sueño.

Santiago: –Si una de las bandas que está acá es masiva, para mí es algo bueno, porque quiere decir que pasó algo muy loco y mucha gente empezó a interesarse por las cosas nuevas.

Julio: –Más allá de la música que hagas, estaría bueno llegar a la mayor cantidad de gente posible.

Marce: –Pasa que el público del under o el indie es muy distinto, porque te ve en MTV y dice: “Ah, se vendieron, los agarró Santaolalla”. Y vos no viste un mango. MTV te hace firmar un papel por el cual renunciás a tus derechos para pasar tu video a las 3 de la mañana. Y por más que me veas en los diarios, yo no cobro nada de plata y ahí está el tango.

Peter: –A mí no me interesa ser masivo. Me gustaría seguir haciendo discos copados.

–¿El crecimiento que experimentan los hace sentir las bandas del futuro?

Chivas: –Tendría que surgir un gusto nuevo para que seamos las bandas del futuro.

Peter: –Hasta que apareció Nirvana no pasaba nada, había tecno y un poco de hip hop y el público adolescente americano necesitaba a alguien que se pareciera a ellos, alguien que hable de sus males. Apareció el rubio éste que tocaba la guitarra y decía que el mundo era una mierda. Bueno, acá pasa que hubo toda una crisis que nos dejó a todos tiradísimos y ahora aparecen estas bandas que hacen esta música distinta y es mucho mejor que Fito Páez o Callejeros. Entre los años ‘87 y ‘96 no pasó nada acá, recién ahora hay bandas buenas en Buenos Aires, no te digo por ejemplo en Tucumán o en las provincias. Las bandas que hay ahora son buenas. Y denle bola.

Santiago: –Es que hay un vacío histórico. Cuando llegó Nirvana, todo el mundo los miró, tenía un sonido distinto, fueron re bardeados.

Julio: –Puede ser que ahora esté pasando eso también, por eso tal vez los periodistas nos dan bola, porque estamos hasta las manos de escuchar rock chabón. Igual el público argentino no te legitima cuando no tenés como mínimo diez años de estar tocando.

Chivas: –A mí no me parece que representemos mucho a los pibes, a la gente o a la crisis. No es algo masivo. Eso es lo que me da miedo tal vez, y trato de cambiar y de ver cómo hacer para mimetizarme con el medio. Yo lo dudo, no sé si esto va a andar, no soy muy optimista.

Julio: –Podríamos salir a quejarnos por Cromañón y porque no nos podemos comprar un instrumento porque ahora sale el triple. Podríamos salir con un cartel o cacerola, como hace la Bersuit, pero no, cada uno habla de poesía y habla de lo suyo, nos quejamos, pero a nuestra manera. Estamos proponiendo algo: esto es lo que hago.



Quiosco número tres

–¿Por qué hay que escucharlos? ¿Qué tienen ustedes de bueno?

Marce: –El Mató está bueno (se ríen).

Julio: –Más allá de Bicicletas en particular, pienso que en el rock nacional hay dos bandos: uno del palo Redondos, donde podés ubicar a Los Piojos, La Renga, Las Pastillas; y otro del palo Soda, que podés ubicar hasta a Miranda! Entonces yo pienso que estas bandas, y otras más que no están acá, estamos tratando de generar un quiosco número tres.

Chivas: –Yo creo que Norma, al menos es lo que consigo ver cuando me ubico por fuera de la banda, tiene un mínimo intento de hacer pensar, de reflexionar un poquito y también de mover, sentir la diversión de la música rock; y al mismo tiempo interpretar algo más allá de tu vida cotidiana.

Peter: –Nosotros somos revisionistas en realidad. Agarramos sonidos del pasado que nos gustan, como el blues, el bluegrass. No sé si tenemos mucho que aportar al rock.

Santiago: –Pero es una propuesta nueva.

Peter: –Sí, pero estamos haciendo cosas que se hacían hace 70 años, en realidad.

Santiago: –Yo soy muy feliz con la banda que tengo.

Dicotomía Santaolalla

Chivas: –Supongamos que viene Santaolalla, mira tus temas y dice que están bárbaros, pero que quiere ponerle una chica. ¿Vos qué haces? (“Le pego un voleo en el orto”, se apresura Santiago.)

Peter: –Yo con Santaolalla no trabajaría nunca porque es un ladrón, tendrá Oscar y todo, pero es un ladrón. Pretende cuarenta canciones antes de que vayas a un estudio, eso es de ladrón. ¿Por qué tengo que llevar cuarenta temas?

–¿Pero si viene y dice: “Grabamos, les ponemos una quena a los temas”, y sabés que después vende?

Chivas: –Intentaría que cuaje dentro del sonido que es Norma. Ante todo experimentaría, podríamos probar.

Julio: –Siempre y cuando tengas la última palabra de cómo querés que suene tu disco.

Peter: –Santaolalla no existe, es el productor más grasa del mundo. No da forzar la música, tiene que ser natural. No podés decir: “Voy a cuajar un sikus dentro de Norma”. Norma es rock.

Escena after-chabón

–¿Se consideran dentro de una escena musical?

Marce: –Yo me considero en una escena sólo cuando estoy arriba de un escenario.

Chivas: –Es una forma de marcar qué es lo que está sonando hoy que sea diferente a los tipos que ya están consagrados. En ese aspecto sí, somos una escena al igual que los pibes de Burzaco, unos de Llavallol, otros de Capital.

Marce: –Hay una escena oficial estancada hace 10 o 15 años. Siempre lo nuevo tarda 5 o 10 años más en aparecer. Porque la mayoría de nosotros tenemos varios discos ya editados. Y hay un desfasaje, porque si vos le ponés las fichas a una banda nueva, ahí puede aparecer una escena.

Santiago: –Sí, nosotros pertenecemos a una escena. Es una especie de triunfo. Siempre que hacemos una nota terminamos hablando de lo difícil que es y todo el glamour se pierde. Es la realidad, pero siempre hay que exigir más para estar mejor; para que la escena sea más grande. Nosotros sí estamos en una escena de bandas que están tocando, con propuestas independientes y que hacen algo distinto a los sonidos comunes.

Peter: –Para mí, la música es una forma de ir hacia adelante, nunca quedarte atrás, ni esperar a que te pongan en un nicho: las nuevas bandas o las nuevas propuestas. Ahora no sé si formamos parte de una escena porque cada cual hace la suya, y eso es ir para adelante. Lo que logramos cada vez que hacemos un show es sacar a la gente de la calle. Es una forma de estar juntos y pasarla bien. Creo que los que nos van a ver son parte de una escena. Para mí es súper importante que la gente diga: “Estamos formando parte de algo”. Nosotros somos como el gatillo de toda esa movida, pero no sé si somos parte. No me cabe la movida de encerrarnos en una cosa así.

Chivas: –Nosotros estamos en esta mesa y somos la escena nueva. Pero hay un montón de otras bandas que no llegan a Página/12 y son la escena, y son buenísimas. A nosotros nos viene bien que nos digan: “Son la nueva escena”.

Julio: –Igual nosotros podemos hacernos cargo de ser los representantes, en cuanto a que somos bandas amigas y compartimos un montón de cosas.

SOBRE LA NUEVA GENERACION

El otro rock

Por Roque Casciero

Cada vez que se habla o se escribe sobre el recambio generacional en el rock hay, inevitablemente, una referencia al My Generation de The Who, y se recuerda la frase de Pete Townshend: “Prefiero morir antes que llegar a viejo”. Por supuesto, después se dice que el guitarrista todavía sigue de gira con su banda, ahora que está pelado y tiene más de 60. ¿Tiene sentido plantear hoy en día que “a mi generación no le importa tu opinión”, como lo hiciera Babasónicos hace quince años, cuando padres e hijos (¡y hasta abuelos!) escuchan el mismo “puro rock nacional”? Y... ¡sí! Sucede que hay otro rock. Las cinco bandas convocadas por el NO para esta entrevista no suenan en la radio de Daniel Hadad y probablemente a ningún programador se le ocurra ponerlas jamás. Por lo menos, no mientras sigan cultivando un sonido y una actitud en la que importan más la energía distintiva e instintiva de las canciones que convertirlas en aptas para todo público. Las cinco operan desde los márgenes del circo del rock and roll, transitando un circuito que no coparon los sponsors porque (al menos por ahora) no sería redituable. La influencia de estas bandas no puede ni debe cuantificarse en términos de mercado: quizá dentro de algunos años aparezca un Kurt Cobain argento que hable de los Pixies y Sonic Youth, que fueron para él los El Mató y Bicicletas. Pero tampoco es que el mainstream les quede tan lejos en términos de calidad: tal vez alguna lime ciertas aristas y pueda saltar a “tratar de cambiar al sistema desde adentro”, como cantaba Leonard Cohen. Porque, al fin y al cabo, ¿quién hubiera imaginado que Dárgelos y compañía iban a ser fenómeno de masas en la época en la que el establishment del rock argentino –que tampoco se ha renovado tanto– los miraba como bichos raros?

PERFILES

Ayer, hoy y mañana

  • El Mató A Un Policía Motorizado. Los platenses inauguraron un nuevo género en el rock de acá: el space rock. En vivo todo es plateado bajo el sonido potente de dos baterías, distorsiones y luces intermitentes. Sus canciones son sencillas y pegadizas, varias estrofas que se repiten compulsivamente. En 2004 sacaron el simple Tormenta roja, de tres temas: Tormenta roja, Sobredosis de droga y Escupime. En 2005 editaron su disco homónimo con diez canciones y al año siguiente, el primero de la trilogía, Navidad de reserva que representa al nacimiento. Ese mismo año grabaron Un millón de euros, y a fin de año saldrá El último día de los muertos. Y de esta forma terminará la serie que grabaron con Discos Laptra.

  • Doris. Cada uno de los integrantes graba discos solistas. Es común verlo a Nacho (guitarra, batería y voz) como Dj en alguna fiesta o a Liza (guitarra y voz) tocando sola en algún escenario. Otra rareza es que los instrumentos rotan por sus manos, como una forma de seguir su juego y divertirse. En vivo, Doris esparce un caudal teatral que fusiona con psicodelia y locura. En 2002 debutaron con Doris, portador de un sonido crudo y psicodélico que llamó la atención de la prensa, mientras que en 2004 sacaron Doyle, la opereta del gaucho drogado, un disco más acústico y con ritmos bossa nova. Dos años más tarde se fueron a grabar al campo y editaron Achacandá por Ultrapop, disco que tiene sonidos de la naturaleza, pero mantiene la misma lisergia que los anteriores. Meses más tarde editaron Embarazo psicodélico, un EP de tres temas. Ahora están componiendo canciones para grabar un nuevo disco.

  • Bicicletas. En 2003 grabaron el EP Deslízate naranja, con 6 temas plagados de psicodelia y surrealismo. En 2005 editaron Discover, un EP de covers de The Cure y The Doors, entre otros: “Seis ideas sobre seis canciones que alucinan nuestros shows”, lleva impreso la contratapa. Unos meses más tarde grabaron el EP Ojos (con Oye Niño de Miguel Abuelo entre sus tracks), un anticipo de Bicicletas (2006), el primer larga duración íntegramente producido por Ezequiel Araujo. Antes de fin de año tienen pensando sacar otro EP con cuatro o cinco temas y tener listo otro video más, ya que Ojos está rotando en los canales. Si todo va bien, en 2008 saldría su próximo disco.

  • Los Alamos. Hicieron el camino inverso: en 2005 debutaron con el disco No se menciona la soga en la casa del ahorcado, y al año siguiente sacaron Emboscada, un EP con seis temas de los cuales dos son en vivo y los demás son covers de Neil Young, East River Pipe, Friends of Dean Martínez y Spacemen 3. Ya estuvieron de gira por Chile, Uruguay y Brasil, además de Córdoba y Tucumán, entre otras provincias. Ahora están terminando de grabar su disco nuevo, y como les sobran canciones (unas diez) las editarán en otro a fin de año.

  • Norma. Con sólo un CD editado, Rock dos tonos (2005), este trío platense ya auspició su despegue y se hizo conocer a fuerza de un sonido punk a lo Wire y algún recuerdo al Don Cornelio y la Zona más visceral. En el disco cantan su descontento (algo gracioso) cuando ven que su computadora no los tiene en cuenta para el ranking (“A mi computadora no le gusta Norma, porque Norma es para humanos, para infradotados”, canta Chivas en Pc), como si la máquina hubiera cobrado vida desechándolos. Oculta en un rock duro y ramonero, se esconde la intención de hablar de algo más: “Probablemente usen 105 chicos para hacer una remera cocodrilo, 80 niños enfermos corten el molde de tu hermosa zapatilla”, dice la letra de Niños. Entre agosto y septiembre, Norma tiene la esperanza de entrar a grabar su segundo disco.





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jueves, junio 14, 2007

Nación Heavy: ian y horcas sacan discos nuevos

Del ventilador escupemiserias de los emblemáticos Horcas a la ortodoxia prolatinoamericanista de Ian. Este género automarginado sigue produciendo nuevos trabajos para sus seguidores de fierro. Inoxidables.



“Tuvimos ganas de ser directos.” Horcas, una de las pocas bandas emblema del heavy nacional, optó por titular cada tema de su último disco Asesino con nombres cortos, contundentes y concretos: Asesinos, Pesadilla, Pánico, Revancha, Confusión, Guerra, Basura, Decadencia, Distorsión, Amnesia; nada, claro, que ligue con el sol, la ternura y las palomas. “La sociedad te lleva a odiar sin conocer ni respetar el ser humano. Antes de hablar sobre alguien hay que informarse y darse cuenta de que en la vida hay que moverse con respeto”, sostiene Walter Meza, cantante, comenzando a orientar sobre el perfil escupe-miserias que une conceptualmente las diez canciones. Horcas, acompañado por el fiel doble bombo y su correlato de acero, llama a eliminar a las ratas que manejan la torta, a independizarse de la tele y a sacarse el disfraz “para encontrar la cura” ante la crisis mental. “Horcas es un antídoto contra el bajón, la envidia y la mierda. Es nuestra razón de existir”, sigue Meza.

La banda –alguna vez liderada por el malogrado guitarrista de V8, Osvaldo Civile– va por los 15 años y está formada, además de Meza, por Gabriel Lis y Sebastián Coria en guitarras, Guillermo De Luca en batería y el inoxidable Topo Yañez en bajo. Asesino es el sexto disco –el segundo sin Civile, quien se suicidó en 2000–, y algunos temas parecen dejarse atrapar por las tendencias “new” que bañaron al género en los últimos años. Meza lo acepta con vaselina: “Siempre se busca catalogar con nuevos nombres a la música que hacemos. Yo creo que siempre hacemos heavy metal. El hecho de buscar nuevos sonidos nos hace crecer como músicos. Escribimos sobre lo que sentimos, es todo”. Igual que en el principio motor –Reinará la tempestad– y su sucesor –Oíd mortales, el grito sangrado–, pero con un solo sobreviviente, Yañez, y sin el toque salvaje y único que Civile pudo pulsar hasta Eternos, tercer disco. “Siempre recordamos a Civile en todos los lugares en donde tocamos –se emociona Meza–. Y nos llena de satisfacción que muchos pibes que no lo vieron tocar canten su nombre, pero también nos da mucha bronca que ahora algunos se cuelguen de su recuerdo cuando lo cagaron y lo dejaron solo.”

–El heavy se asume como un género “marginado”. ¿Cuáles fueron los mayores escollos que tuvieron que soportar en estos 15 años de carrera, más allá de la muerte de Civile?

–Por suerte, siempre estuvimos unidos y contenidos por nuestras familias, y nunca nos rendimos ante nada ni nadie. Todo dependió de nosotros. Todavía hay gente que sigue pegando bajo y seguimos tocando, viajando y viendo que no hay un techo para nosotros. Logramos una familia todos lo que formamos parte de Horcas: músicos, técnicos, plomos y manager.

–¿Almafuerte o Rata Blanca?

–Horcas.


IAN EDITA “EN TIEMPOS DE REDENCION”

“El Vaticano es el Anticristo”




Mario Ian de repente se amotina y quiere volar el Vaticano en pedazos. Es, digamos, la antítesis de los evangelizados Logos. La herejía está en el track siete de su debut solista –En tiempos de redención– y se llama Nación Anticristo. ¿Volar el Vaticano, Mario? “Es una imagen que enlaza con romper esa doctrina en mi mente –dice, y sigue–. Es cortar con un sistema de pensamiento incoherente y muerto. El pensamiento del Vaticano es el Anticristo, porque es contrario a Jesucristo, que fue quien derribó la religión, la muerte y la culpa.” Es el único momento en que el ex cantante de Hellion, Alakran, Devenir y Rata Blanca se pone místico. El resto –diez tracks– es un refresco de metal algo ortodoxo con un explícito contenido latinoamericanista. “No sé si mis letras son tan políticas, eh –duda–. Quizá se vean así por el toque de idealismo y el apasionamiento en los cambios. Busco que el que las escucha pueda meditar a nivel ‘cambio de mentalidad’.”

–El tema Latinoamérica te enrola con el renacimiento del continente. ¿Sos chavista, acaso?

–A full. Me encanta El Chavo, todavía lo miro. Otro Chavo que me agrada es el Fucks de Duro de domar. Soy chavista, sí.

–¿Por qué creés que corren tiempos de redención?

–El disco es como una obra conceptual, que imagina lo que se va a vivir en nuestra tierra y toda Latinoamérica. Es una forma de integrar y transmitir artísticamente lo que viene, porque lo que se ve es miseria, injusticia, corrupción moral, búsqueda de supersticiones y religiones muertas que no dan solución. La verdad viene como una levadura que leuda toda la masa a traer un cambio real y quemar esta mentalidad de siglos.

Ian integró a su capricho personal a Gustavo Rowec (batería) y a Sergio Berdichevsky (guitarra), ex compañeros suyos durante su paso por Rata Blanca. Con ambos, el frontman ya había grabado Entre el cielo y el infierno (1993), en reemplazo de Adrián Barilari. Pero la experiencia con la banda de Giardino tuvo sus claroscuros. “Si bien entré en uno de los peores momentos de Rata, cuando se los acusaba de cumbieros y todo eso, fue algo muy creativo y divertido. Tres giras internacionales grandísimas y una fusión espectacular. Pero luego hubo un quiebre de intereses, yo me manejé como inmaduro y tuve consecuencias que me afectaron en lo personal y en lo artístico. No fui el único que le pasó eso en Rata, pero creo que lo podía haber evitado si me hubiese asesorado con profesionales.”

–¿En qué aspecto tu proyecto se reencuentra con Rata Blanca y en qué sentido se aleja?

–No hay una identificación musical con ellos. Ni Entre el cielo y el infierno se parece a Rata Blanca: era más una fusión entre ellos y yo.

–¿Te molesta que se te asocie con ellos, entonces?

–Para nada. Aunque siento que no nos parecemos en nada, el que lo asocia tiene su criterio y no me molesta. Cuando Rata fue, yo ya era alguien en el metal argentino desde años antes.





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jueves, junio 07, 2007

la covacha y el intendente de la plata, por el mismo camino

Por Javier Aguirre

La denuncia cayó como un balde de tuco frío en Zona Sur. En pleno año de elecciones, el actual intendente de La Plata, el kirchnerista Julio César Alak, está utilizando como slogan de campaña el título del primer álbum de La Covacha, es decir, la frase Por el mismo camino. El NO consultó de inmediato a Salva, cantante de la banda de rocanrol quilmeña en cuestión, quien reconoció que no estaba al tanto del fenómeno, y se mostró contemporizador. “Nosotros no podemos sentirnos dueños de las palabras ni de las ideas; no nos da el cuero para eso”, observó Salva, y continuó: “Obvio que sí le damos importancia a lo que decimos, y que si estuvieran usando una canción nuestra para una campaña, la cosa sería distinta. Pero Por el mismo camino son palabras, es sólo el nombre de un disco y seguramente es una casualidad, y en esa campaña no hay ninguna referencia a la banda; después de todo, nosotros ni sabemos quién es el intendente de La Plata”. El frontman covachero reflexionó que “la idea de ‘camino’ trasciende a la música o a la política, y es una idea que puede usarse en distintos contextos, por distintas generaciones”.

Sin embargo, a pesar de la sabiduría y la calma con la que la voz de La Covacha tomó el tema, el Gabinete de Ministros del NO pudo saber que, en distintos bunkers de campaña de diversas fuerzas políticas en una época abocada al ballottage, otros títulos del rock son mirados con cariño para, en un futuro inminente, ser utilizados como slogans preelectorales sin autorización de los músicos:

  • Esquivando charcos. El título del debut de La Renga estará al servicio de una campaña contra los baches en la ciudad.

  • Arriba la manos, esto es el Estado. El álbum de Las Manos de Filippi será el inesperado lema de campaña de un gobernador poco confiable; pero, eso sí, con mucha autocrítica.

  • Honestidad brutal. El disco doble de Andrés Calamaro se convertirá en slogan de dirigentes que llamarán a “dejar de robar por dos años”.

  • Máquina de sangre. El título de Los Piojos será una poco grata metáfora para un partido que en nombre de la seguridad impulsará un aparato policial violento.

  • El milagro argentino. Varias veces usado en términos políticos, el nombre del primer CD de Los Auténticos Decadentes funcionará, una vez más, como utópico objetivo a conseguir.

  • Del entorno. El álbum de Almafuerte de 1996 será usado por políticos que responsabilizarán por las denuncias en su contra a quienes los rodean.

  • Siempre es hoy. El recordado trabajo de Gustavo Cerati será funcional a un partido que fijará metas a cortísimo plazo.

  • Fieras lunáticas, Hijos del culo e Infame. Los títulos de los discos de Ratones Paranoicos, Bersuit Vergarabat y Babasónicos, respectivamente, formarán parte de una agresiva “campaña sucia” para descalificar a los candidatos rivales.

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viernes, abril 20, 2007

Abbasónicos, tributo sueco a Babasónicos

Por Javier Aguirre
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/27-2750-2007-04-20.html

La admiración que los artistas del rock argentino generan en músicos y públicos de otros países sorprende día a día, como bien lo prueban los premios Oscar ganados por Gustavo Santaolalla, la gira por Rusia que hicieron Tren Loco y La Torre, o la experiencia de Erica García en Los Angeles. Sin embargo, desde la fría Suecia, llega la prueba más contundente de que la Argentina y su música son, cada vez más, un faro que guía a los rockers del mundo: se trata de Abbasónicos, banda integrada por dos muchachos y dos chicas, que con los arreglos vocales típicos de la tradición del pop escandinavo —que diera grandes nombres como ABBA, A-Ha, Roxette, Europe o Nokia— tributan a Babasónicos sin sonrojarse. Aunque es justo decir que, con el frío que hace en Suecia, sonrojarse siempre es difícil.

El gran éxito popular que los Abbasónicos cosecharon en las villas de emergencia de Oslo, Helsinki, Estocolmo y Copenhague se debe, en parte, a su eficaz adaptación de la obra de Babasónicos, ya que los jóvenes nórdicos son más afines a la lírica de ABBA que a la de Adrián Dárgelos. Por eso convierten Los calientes en Los congelados; mezclan el hit de Infame, Putita, con el clásico de ABBA Chiquitita; transforman Yegua en Mamma mia; relocalizan la canción Once en Sbörglundt, un suburbio de Estocolmo que, según dicen, “es muy parecido a Plaza Miserere, aunque con mucha más nieve y gente rubia que mide 1,97 de estatura promedio”. O, fieles a la idiosincrasia hiperrespetuosa y prolija de la juventud escandinava, traducen a los hits Desfachatados e Irresponsables como Atildados y Muy responsables.

Abbasónicos acaba de editar su álbum debut (disponible para download en el sitio www.kjhgاïüüëvh/abbasonicos.sv), que se llama Botniaádromo; y es un homenaje al tercer álbum babasónico, Dopádromo, ya que el prefijo “botniaá” significa, en el lunfardo de los barrios carenciados nórdicos, “dopaje”, “toxina”, o “producto químico”.

* Cualquier parecido con la realidad es consecuencia de la emisión de gases contra la que tanto luchan Al Gore y sus amigos de Kyoto.

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