lunes, octubre 29, 2007

Los Gangsters

Ya salió a la venta la nueva producción discográfica de Los Gangsters “No es lo que es”. El disco de estudio viene acompañado por un dvd de audio 5.1 sin imágenes, algo totalmente novedoso en el mercado discográfico argentino.

Los Gangsters comenzaron a grabar su primer cd que vio la luz a comienzos de 2006. Con “Me enamore de ti” y “Aprendiendo a volar” como temas de difusión la banda tuvo una buena recepción del público y dichas canciones tuvieron un gran ascenso en los rankings radiales permaneciendo durante varios meses en el top ten de varias emisoras. En consecuencia, todo esto repercutió en las ventas y en las presentaciones en vivo convirtiendo a Los Gangsters en un artista solicitado por un público variado.

Esto esta plasmado en un DVD grabado en vivo en una de las presentaciones realizadas durante el año 2006 en el teatro ND/Ateneo, en esa ocasión se conto con la presencia de grandes músicos amigos como Los Ratones Paranoicos, Marciello (Almafuerte), además de los miembros de la banda que antes de ingresar a la misma ya tenían una gran trayectoria como Las Blacanblus y Luis Robinson.

Hoy la banda esta estrenando nuevo disco “No es lo que es” y planeando presentaciones en Buenos Aires, el interior del país y Latinoamérica.

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viernes, octubre 26, 2007

LAS MANOS DE FILIPPI

Bomba de humo








con nuevo disco y muchas ganas de presentarlo, Las manos hablaron sobre todo lo que les interesa... y lo repitieron sin cesar.







Txt Facundo Lozano.






El nuevo disco de Las Manos de Filippi, Control Obrero, es una bomba, pero de verdad. La edición limitada del nuevo trabajo de la banda de "arte contracultural"(como dice su cantante El Cabra) es doble, redonda, negra y hasta tiene una mecha. El primer disco (el otro es en vivo) tiene 12 canciones donde aparece la temática de la piratería, Cromañón, el gobierno del presidente Néstor Kirchner y, de nuevo, un palo para la Bersuit.

La bomba sale más de 40 pesos, un precio algo excedido, si se piensa en la mentalidad del grupo: "El precio salió del costo. No nos quedó otra que poner el precio que nos dejó margen, pero viendo los precios de los discos y el trabajo que tiene éste no me parece caro", comenta Hernán "Cabra" de Vega.

Durante la charla no paran de repetirse las palabras trabajadores, sistema, lucha, marginación, privatización y demás. Por momentos parecería que la conversación es con un candidato en plena campaña, pero no. Además, de repente, aparecen apreciaciones como "tarifazo" que tiran el momento-tiempo como 8 años atrás. "Tenemos que llegar hasta donde llega cualquier trabajador. Hay una mentalidad que intentamos imponer, esa de que el músico no es una estrella iluminada. Un músico tiene los mismos derechos y obligaciones que cualquier laburante. Las canciones son nuestra forma de expresarnos nomás y después tenemos la obligación de involucrarnos en la lucha contra el sistema", eso comenta el Cabra, se extiende y explica, entre un militante y un gremialista del rock, hasta dónde puede llegar su prédica o su ideología.

-Estamos en plena época de elecciones. ¿Qué significa para ustedes? ¿Les parece importante votar?

Pecho (trompeta y coros): -En lo que estamos todos de acuerdo es en que lo que no va es el sistema. La mayoría de los que se postulan son representantes del sistema y están al servicio de él. Debe haber algún candidato distinto, porque en esta elección se presentan millones de asambleas.

C: -Las elecciones no son el camino para solucionar nada. La lucha día a día sí, pero no la que empieza tres meses antes de una votación. Ahora se ve que no hay oposición, están todos apoyando la candidatura de Cristina. Igual, yo voy a votar al Partido Obrero, porque creo que es un partido que lucha siempre.

P: -El camino es la revolución, la gente se tiene que organizar.

-En "Sr. Cobranza" usaban de base la canción "El Tiburón" para bardear a todo el mundo y ahora en "Cromañón", ponen "Gasolina". ¿Por qué?

Juan Gisower (batería): -Es descontracturante, porque la letra es muy pesada.

C: -El tema es que ya está todo inventado y cuando hacés una canción recién al tiempo te das cuenta de dónde lo curraste. Nosotros, en vez de ocultarlo, lo hacemos evidente.

-¿Qué música nueva les gusta?

Juan:- Ellos están con el reggaeton, Calle 13 y eso. Yo no, como tampoco voto al Partido Obrero.

P:- Villa Diamante es un genio. Mezcla cosas y te hace bailar.

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A votar, mi amor

a tres dias de las elecciones, los musicos reflexionan sobre politica

A votar, mi amor

En un intento de análisis en profundidad, unos veinte músicos se entregaron al juego que propuso este suplemento: ¿qué sistema político propondrían?, ¿cuáles serían sus primeras medidas? Responden representantes de la rama anarquista, la corriente socialista, el rock nacional y popular, los moderados y los “Jotapé”.

Por Cristian Vitale

“Todo hombre es un animal político”, dijo Aristóteles hace como 2400 años; y de esa lógica, amigos, no se sale jamás. El planeta rock, a menos que escape de la raza humana, forma parte del axioma. Quiera o no. Un somero téster semántico de letras de rock –al menos en esta parte del planeta– da como resultado su presencia como tópico. Desde aquel Emilio del Guercio, cuya fina pluma insta a tomar el fusil para que vuelva el General (El camino difícil, Almendra, 1970) hasta las preocupaciones sociales, vindicativas, que atraviesan toda la trayectoria de León Gieco, la política está. Merodea. Pincha. Y asume diferentes formas: casi siempre como algo despreciable. Visceralmente en los antípodas del género.

Los Violadores fueron más que explícitos en su declaración de principios: “No somos política, no somos religión / no somos status, somos rock and roll” (Nada de eso), tanto como Todos tus Muertos –”Políticos de mierda, ¿así que te gusta el poder?”–, o Attaque 77: “No necesitamos un mediador del Norte / Ni partidos políticos, que nos quieran sacar / de una miseria que la política nos dio / para volver a entrar en una miseria más” (Falsas esperanzas). La presencia de la palabra, manifiesta y con todo su peso, también asume un rol reflexivo cuando Fito Páez la enuncia en su descripción de Buenos Aires (“la política... qué falta de respeto, qué atropello a la razón”); como metáfora de una realidad asfixiante (“si esta cárcel sigue así, todo preso es político”, Redondos); o como una búsqueda existencial de ser, que no encaja en lo dado (“no me convence ningún tipo de política / ni el demócrata, ni el fascista / porque me tocó ser así / ni siquiera anarquista”, Revelde, La Renga).

Como fuere, y con todos los pruritos que implica asumirse un animal político, es inevitable hacerse cargo. Decirse apolítico es más o menos como declararse ateo; siempre hay un problema con esa a que niega tanto como incluye. El NO, entonces, abrió la puerta y preguntó a ciertos rockers qué sistema político propondrían si alguna vez tendrían la oportunidad. ¿Respuestas? De todos los colores. Directas y panfletarias, reflexivas y a conciencia, anarcoides y escépticas.

La vía socialista

La apropiación que el rock, en términos genéricos, hizo del socialismo es libre. Un tanto arbitraria. Difícilmente podría, en tanto expresión contracultural y libertaria, seguir los cánones rígidos, a veces dogmáticos, de los partidos de izquierda con intenciones de poder. Hay casos aislados que asumen una identidad definida, e incluso cuentan con apoyo partidario (Las Manos de Filippi y el Partido Obrero), pero una buena parte del resto es socialista por descarte. Como alguna vez dijo Spinetta, genialmente: “Me identifico como socialista, si es que se le puede tirar semejante cacho de carne al alma”. A este “bloque” adhiere míster Palo Pandolfo: “Por lo que propone como doctrina –igualdad de oportunidades, solidaridad proletaria, pacifismo, internacionalismo–, me inclino hacia un orden socialista de la Nación. Y para todos sus habitantes”. Contundente.

Fósforo, bajista de Pez, dubita menos aún: “Propongo el socialismo marxista”, y justifica: “Como primera medida, impulsaría un profundo cambio cultural en la sociedad, donde primen la solidaridad, el respeto y la verdadera igualdad entre personas. Sin este cambio es inútil cualquier cambio político: ya asistimos a la estafa ideológica de la URSS, donde el poder y los medios de producción sólo cambiaron de signo político”. ¿Medida clave? “Eliminar la injerencia de los dueños de los grupos económicos sobre la política nacional.” Hugo Blanco, de Séptima Ola, tiene un problema entre la idea y su bajada “humana”. “Me gustaría decir comunismo de no ser porque, en definitiva, es manejado por políticos, que son los que finalmente dilapidan las buenas ideas.” ¿Por dónde empezaría su comunismo? “Por educar más y mejor. Desde el mismísimo jardín preescolar hasta las carreras universitarias, pero básicamente en la parte en que se forman los caracteres de las personas, la niñez y la adolescencia.”

La Jotapé

Un barrio: Villa Lugano. Una identidad: Evita y Perón. Un sentimiento. Toti, el entrañable cantante de Jóvenes Pordioseros, apela a una frase conocida: “No sé nada de política, soy peronista”. Pero lo dice con sus palabras, asumiéndose como voz de los sin voz: “Yo no entiendo nada de política, pero soy de la generación democracia a morir. Por ser de un barrio humildón y que vive al día, nunca los pibes tuvimos tiempo de ponernos a estudiar mucho. Creo que pasa en todos los lugares como Lugano, que es peronista. Están Perón y Evita en la entrada, igual que en Villa Soldati, y la juventud debe ser peronista por inercia, ja. Así que no opino de política, no por prejuicio sino por ignorancia”.

Es un aspecto del movimiento. Un recorte. Está quien sí sabe, pero también empieza por el corazón. Litto Nebbia, peronista de toda la vida, es un caso. Y no reconoce otro sistema que el democrático: “Los problemas que aparecen son generalmente por no respetar el marco de la democracia”, dice. ¿Sus medidas? “A largo horizonte, el verdadero camino sería el de poner toda la preocupación en la educación.” Nebbia es uno de los pocos músicos que tuvo una actividad política concreta como director del Centro de Divulgación Musical, del gobierno de la Ciudad. Duró once meses. “Me fui, agotado y decepcionado de la cantidad de barreras y burocracia histórica con que me encontré. Entré pensando que podíamos sanamente modificar algo y salí huyendo, casi me enfermo –cuenta–. No creo en la política actual, pero entiendo que todo lo que hacemos es político al fin. Apoyo a este gobierno porque hay gente y actitudes más sanas dentro de él. Adhiero al peronismo que conozco desde niño por historias de mis viejos. Para mí, la única doctrina política que tuvo pensamientos de protección para el país. Después pasó lo que pasó, y hoy por hoy hay peronistas con la mayor cantidad de diversidades imaginables. Soy muy crítico y disidente con la mayoría, especialmente con los más ortodoxos. Antes que nada, me interesa la Argentina, los individuos, la gente, nosotros.”

Matías Crespo, de Sendero, también invoca al peronismo, aunque “con reservas”: el suyo es el militante de los ‘70, pero propone una social democracia al estilo nórdico. “Acá hace falta control para erradicar la corrupción. Yo reemplazaría políticos, funcionarios, sindicalistas y empresarios avaros por cualquier ser humano con sentido común.” Y Hernán Sforzini, de Holy Piby, plantea recuperar y modernizar los grandes hospitales públicos creados en la época de Evita: “En todos los aspectos se necesita alguien líder, que sepa trabajar en forma organizada y planeada, capacitado en su área y no alguien puesto por acomodo”.

Anarcos, ¿desesperanzados?

Otra apropiación, tal vez más real, es la que el rock hizo –sobre todo en su época “revolucionaria” y progre– de las ideas anarquistas, sobre todo en el campo cultural. Más allá de la vehemencia con que expresó el punk esta especie de trasvasamiento generacional, el ideario libertario pasa por toda su historia. Alguna vez lo dijo Pajarito Zaguri, fundador del rock argento: “Soy un johnleninista, anarquista y pacifista. Socialista, pero apartidario”. En el amplio plafón que sostiene el “ser anarquista” en tanto ser no atado a reglas, ni al poder, puede convivir de todo. Desde una posición romántica como la de Federico Bugallo, de Los Tipitos, que apela a una generalidad (“yo no sé nada de política, pero entiendo que si no nos tratamos como hermanos, no nos respetamos y no nos ilustramos, es muy difícil que funcione sistema alguno) y cita a Spinetta: “Ya sin salida de la cueva mental, sólo el amor nos podría curar”.

Hasta Adrián Herrera, de Blues Motel que, directamente, plantea un sistema político “sin políticos” (¿?). “La política es una mierda, los políticos lo único que quieren es llenar sus bolsillos. No le creo a ninguno. No creo que ninguno tenga interés en que este país no se siga yendo al tacho. La política es sinónimo de poder. El poder a lo único que lleva es a querer más poder. Y cuando estás atrás del poder, los límites desaparecen. Hay que inventar un orden nuevo, algo que no exista en ningún lado.” Checho, de 720 Grados, se recuesta sobre el horizontalismo, otra pata heredada de Malatesta. “Propongo un sistema de ‘comunidad autogestionada’, donde todo se decida a través de asambleas. Sé que es utópico, pero eliminaría la corrupción que existe hace miles de años. También las fronteras y las instituciones de poder.”

¿A Dónde se está mirando? En la experiencia de Barcelona en 1936. ¿Qué tul? También hay planteos feministas. Andrea Alvarez, la percusionista, le manotea al inconsciente colectivo –modificado, claro, por viejas luchas anarquistas– el valor de la mujer para dirigir la cosa pública. ¿A tono con la época? “Yo cambiaría las prioridades, y pondría más ‘femenino’ en lugares de toma de decisiones, priorizaría la educación y la salud, legalizaría el aborto y enfatizaría la educación sexual.” El anarquismo pappeano es más acotado. Luciano, hijo del guitar hero, se conforma con una mezcla saludable: trabajo y rock para todos. “Tres días laborables y cuatro libres”, sería la medida exacta más una fórmula inoxidable: “Sexo, fierros y rock and roll”. Una veta más humanista es la de Corvata. El bajista de Carajo apela al punto esencial del ser: “Si no hay una conciencia espiritual y humana, ningún cambio tiene sentido, dado que la política y lo social están ligados directamente al factor humano”.

Democráticos moderados

También podrían llamarse reformistas. Son los que proponen cambios, pero no bajo una identidad política predeterminada, tampoco desde fuera del sistema. César Andino, líder de Cabezones, no adhiere a ninguna ideología, y pide un sistema “que tenga como objetivo principal el desarrollo, control y distribución adecuada del capital, la salud, la educación y las manifestaciones artísticas”. Walter Meza, cuyas letras en Horcas son profundamente críticas de la política y los políticos, se sienta con clase en la mesa de negociaciones. Pero no abdica: “Propongo un proyecto en que se cumplan las promesas incumplidas en todos los gobiernos que pasaron. Puede sonar a utopía, pero estaría bueno que alguien haga cumplir el 1 por ciento de lo que se prometió”. No está mal la idea. Tampoco su sentido de la real-politik: “Sería muy cómodo decir ‘¡que se vayan todos!’. Yo trataría de depurar a los corruptos como primera medida, analizando a cada uno y haciéndolos trabajar para lo que fueron elegidos; estaría bueno que de una vez por todas perdamos el miedo a participar, a opinar que esté bien o mal sin olvidar a los que hundieron este país y a reconocer a los que hicieron bien las cosas”.

Sergio Chosturian, de Los Natas, le entra al todo por la parte. Va en escala y el nudo, para él, es la educación onda Teleescuela técnica: “Yo replantearía el programa de educación hacia un programa de enseñanza de oficios y práctica de artes y deportes, alimentación o reparación de cosas”. El ex A.N.I.M.A.L. (hoy D-Mente) Andrés Giménez, en tanto, pide respeto “por la palabra y la dignidad humana”. “Es hora de que primero demuestren para de una vez saber quiénes son los malos y menos malos, porque buenos creo que ya no existen.” Un signo de los tiempos.

Darío (Tandooris): “En un libro acerca de budismo leí que los hombres de nuestra época son como hojas de una planta que se riegan a sí mismas en lugar de arrojar el agua a las raíces, a pesar de que eso no los beneficia tanto. Está claro que si todos buscáramos favorecer anónimamente al ente al que todos pertenecemos, el beneficio que obtendríamos seguramente sería mayor que el que podemos percibir de las actitudes más impulsivas. Sin embargo, creo que los argentinos fallamos mucho ahí. Se piensa al segundo, sin proyectar mucho, y siempre desde los intereses individuales. Es decir, la primera y fundamental medida es educar a la gente en serio. Mientras que los argentinos sigamos viviendo con este sistema operativo, dudo que haya verdaderas posibilidades de cambio”.

Peter (Los Alamos): “Propongo un sistema que se interese por las necesidades y prioridades de la población antes que las necesidades y ambiciones de los funcionarios. Hay que legalizar el aborto: esto beneficiaría a las madres solteras y adolescentes, y en los casos de violación prácticamente dejaría esta decisión en manos de las personas damnificadas y no en manos de la Iglesia y del Estado, que nada tienen que decidir con lo que pasa en el cuerpo de una mujer. Legalizar las drogas, disminuyendo así el tráfico, la mafia y gran parte de la delincuencia y violencia. A la Iglesia la excluiría totalmente de cualquier decisión con respecto a la confección de leyes y programas de educación, el conocimiento que pueden aportar es obsoleto y fascista para esta época, en su lugar pondría a civiles capacitados en docencia, leyes y derechos humanos”.

Tomás Sussman (Las Pelotas): “Yo propondría como sistema político la democracia, algo que hasta ahora nunca tuvimos, ya que ésta fue tomada por la corporación política de los partidos y la cambiaron por una partidocracia. O sea, el gobierno de los partidos para el bien común de los partidos. Que el pueblo elige libremente sus gobernantes y que vivimos en democracia es la gran mentira nacional. El pueblo es chantajeado, sobornado, amenazado, engañado y todos los ados que se les ocurran para que elija siempre más de lo mismo y así, la corporación política de los partidos se perpetúa en el poder. No son más que corporaciones que representan los intereses de corporaciones más grandes y los suyos propios. Por eso, propondría en una primera etapa a la democracia como sistema novedoso para nuestro país... Si no funciona, volvamos a la partidocracia actual, que tanta gente defiende. En mi opinión, aunque es una utopía por ahora, en una sociedad con una conciencia más evolucionada que la del presente, el sistema ideal sería una anarquía donde cada uno sepa qué hacer y lo haga en función del resto de la sociedad y de uno mismo”.

Andrés Ciro (Los Piojos): “Habría que poner atención en la educación y la salud. Y educación sexual para la gente con menores posibilidades económicas, para frenar esta reproducción descontrolada. En ese sentido creo en el nacionalismo, en el cuidado de la gente. Buscaría a los pibes que se destacan en las escuelas, o tienen inquietudes, y los fomentaría. Hace poco estuve en la Casa Rosada y se lo dije a Alberto Fernández. Un amigo me invitó cuando se trató el tema de la Ley del Músico. Yo había ido al Cirque du Soleil, y era increíble lo cara que estaba la entrada –¡y eso que fui a una especie de popular!–, entonces le pregunté: ‘¿Por qué no hacen una función para los pibes que nunca pueden ir?’. Creo que después lo hicieron. Ver si hay alguna ley que organice un sistema para que los chicos destacados en algo tengan esos estímulos. Pasa que los tipos de los micros cobrarían mucho más, y esos pibes no irían, terminarían yendo los hijos del puntero político. Es muy complicado. También hay mucha falta de motivación, como un miedo a hacer las cosas bien. Siempre estamos viendo qué se hace afuera, como si acá no hubiese nada bueno, y menos si es popular. Siempre criticando al otro, viendo de dónde podemos sacar una tajada, estamos viviendo como un cambalache exponencial: si alguien se tira un pedo, todos salen a cortar la calle porque no les gustó el olor. No puede ser”.


SEIS EPISODIOS DE ROCK EN TIEMPO DE URNAS
Yo voto por otro
Por Javier Aguirre

1983: Raúl Alfonsín derrota a Italo Luder

El rock saluda la democracia con alegría y celebración (Virus, Soda Stereo), pero el espanto de la dictadura todavía es musa; Los Violadores editan Represión; Charly García, Los dinosaurios, y Los Twist, Pensé que se trataba de cieguitos.


1989: Carlos Menem derrota a Eduardo Angeloz

Entre los saqueos, los levantamientos militares y el derrumbe alfonsinista, el radicalismo organiza shows de rock durante la campaña electoral, en los que participan Charly García (que llama “Nemem” a Menem), Luis Alberto Spinetta, Ratones Paranoicos y Los Pericos. Menem gana por afano.


1995: Carlos Menem derrota a José Bordón

Las calles se llenan de logos de multinacionales... y también de pobres. Una difusa mezcla de versos de Los Redondos, Fabulosos Cadillacs, Bersuit Vergarabat, Todos Tus Muertos y La Renga gesta un incierto clima de rock combativo, americanista y marginal, que crece de modo directamente proporcional a la recesión económica.


1999: Fernando de la Rúa derrota a Eduardo Duhalde

Las Manos de Filippi y Bersuit protagonizan el último lazo entre rock y protesta con líneas como “Hay que matar al Presidente”, “Son todos narcos”. Desde las barriadas, La Renga, Los Piojos y Los Gardelitos sientan precedente de militancia social y tocan por causas solidarias. En el gobierno, la Alianza organiza shows de rock gratuitos por todo el país, con Divididos, Fito Páez, Fabulosos Cadillacs y Caballeros de la Quema a la cabeza.


2003: Néstor Kirchner derrota a Carlos Menem (quien renuncia al ballottage)

Entre los escombros del desastre delarruista, el rock se harta de todo y se refugia en la introspección. Algunos ombligos resultan desafiantes desde lo estético (Babasónicos); otros se refugian en la colectora del rock barrial (Callejeros) o no quieren saber nada de nada (Miranda!). Hasta que con los 194 muertos de Cromañón, un show de rock deriva en la destitución de un jefe de gobierno.


2007: ¿Cristina, Lavagna, Carrió, Sobisch, Rodríguez Saá, Solanas, López Murphy...?

Todos los grandes auspiciantes tienen su propio megafestival rockero con line-ups en los que no falta (casi) nadie: las corporaciones parecen ser lo más cool. ¿Alguien tiene algo para criticar? En el regreso de Soda Stereo, la gente silba a cualquier político (desde Perón hasta Kirchner) que aparece en las pantallas de Peter Capusotto, en su año de consagración.

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horcas presenta “asesino”

Señal de resistencia

La banda insignia del metal apuesta a abrir cabezas y despotrica contra la tele: “Cuando los autos se pegan un tortazo, ponen Horcas. Cuando están por fusilar a uno, ponen Horcas. Cuando entran a reventar a un pibito a una villa, ponen Horcas”.


Por Daniel Jimenez

La sala de Horcas está lejos de ser un santuario. Pero es difícil definir el papel que juega la imagen demoníaca de Osvaldo Civile desde las paredes. En fotos viejas, dibujos hechos por los fans, páginas de revistas. Osvaldito está en todas partes y se intercala entre banderas de Bob Marley y listas de temas que, por el paso del tiempo, hoy están amarillentas. Walter Meza se toma un par de minutos para observar toda la habitación en un lento giro de 360 grados. “Y... lo del loco fue fuerte, viste”, dice casi balbuceando mientras se detiene por un instante en una fotocopia color desde donde el desaparecido violero, en jeans, con el torso desnudo y guitarra en mano, desafía a la cámara con un gesto provocador. Toda una postal iconoclasta de la patria metalera argentina.

Walter ingresó a la banda como vocalista en 1997, luego de reemplazar a Cristian Bertoncelli, y se hizo dueño del micrófono. Hoy –junto a los guitarristas Sebastián Coria y Gabriel Lis, el baterista Guillermo de Luca y el histórico bajista Norberto “Topo” Yánez– resiste dentro de uno de los pocos referentes de peso que le quedan al heavy nacional.

Si no, saquen cuentas: Almafuerte, Logos, O’Connor, Tren Loco y... la nómina no se extiende demasiado. Si bien es imposible negar que existe una escena vernácula y que todavía quedan pibes que se calzan una coleta de tiburón o se deslumbran con el galope de Judas Priest o Soulfly, hay algo que es claro: por cada diez grupos de cualquier otro género que consiguen una mediana rotación en las radios de rock más populares del país, sólo uno de heavy accede a esa instancia. Y ni hablar de notas periodísticas o especiales en las señales musicales de televisión por cable.

Recostados en tres sillones que ocupan un pequeño living entre las distintas salas que comprenden este PH en Villa Devoto, Walter, Sebastián y Guillermo descansan del breve set que acaban de despachar para calentar las manos. Hoy no se ensaya. ¿Motivo? El resto de Horcas tiene eventualidades tan terrenales como organizar el mobiliario después de una mudanza. “Eso es para los que crean que todos los músicos viven en grandes mansiones. Acá todo nos cuesta mucho, por eso estamos orgullosos de estar vivos todavía”, cuenta Meza.

Vestidos de Civil(e)

Desde su ingreso, el quinteto ganó en convocatoria, las giras se hicieron cada vez más frecuentes y los discos –Vence, Eterno, Horcas, Demencial y Asesino, su último material– se sucedieron con una regularidad nunca antes lograda. Una misión que el combo se encomendó luego de la muerte de Civile en abril de 1999: mantener la llama encendida, caiga quien caiga. “Fuimos aprendiendo muy despacio. Grabamos con tipos re grossos y tuvimos un crecimiento tremendo que se nota en cada álbum, donde evolucionamos un montón. De ser una banda clásica del standard del metal argentino dimos un vuelco importante”, asegura el cantante. Coria refuerza la teoría: “Siempre apostamos a crecer un poco más, porque así es como se evoluciona. Si seguís en la comodidad de no mover mucho las cosas, tarde o temprano alcanzás un tope. Por eso hay que darles un espacio a los pibes que vienen abajo. Entiendo que es mucho más difícil para quienes hacemos este estilo soñar con tocar en Obras, pero nosotros lo conseguimos porque nos rompimos el culo. Sólo hay que convencerse de que se puede lograr”. Walter se revuelve en el sillón y suelta riendo: “¿Te pensás que yo imaginé estar tocando con Pantera o Metallica? Jamás. Y lo hice. Si perdés el sueño, perdés todo”.

Atravesar la década del ‘90 fue para Horcas como cruzar el Atlántico en una barcaza. Con la aparición en 1992 de Oíd mortales el grito sangrado lograron establecerse como uno de los exponentes más importantes de su especie, llegando a telonear a figuras internacionales como Kreator, Mötorhead, Iron Maiden y Exodus. Un año más tarde, una fuerte crisis casi deja al proyecto al borde del nocaut, debido al incesante cambio de miembros. “Toda esa década fue muy pesada. Desde 1989 hasta 1995 esto era un despelote. Que un día entraba uno, que al otro se iba, nunca se pudo mantener una formación estable y sólida, que es lo que te lleva a ser un verdadero grupo. Cuando vino Walter, la cosa se enderezó y pudimos ganar un respeto en el medio, el cual defendemos de manera terrible”, explica Sebastián.

La transformación

Desde que puso su voz en el tema Angus Young de Kapanga, Meza asegura haberse comido alguna que otra puteada de los fans más puristas por “venderse y tocar con esos fiesteros”. Al igual que sus compañeros, él entiende esta primavera rockera como una oportunidad irrepetible para dejar atrás las diferencias y generar un espacio artístico que sepa albergar a propuestas de distinto palo. Y para arribar a esas costas hay que vencer ciertas barreras: “Yo quiero seguir creciendo y no pretendo que el heavy metal sea un gueto cerrado donde nadie pueda entrar, ni salir. Porque eso conspira contra nuestra propia obra. Con los chicos hemos compartido fechas con A77aque, Turf, Divididos, Arbol, Catupecu y hasta con Karamelo Santo. Y hoy es posible porque todos fuimos creciendo, no como en los ‘90 que se armaban unas batallas campales. El que la vivió se debe acordar. Por eso es importante que Ricardo (Iorio), Logos, nosotros y los que vengan cambiemos un poco el mensaje y la estética grupal, sin necesidad de hacer algo más light”. ¿Light? Aquel desprevenido que le pegue una ligera mirada al track list de Asesino encontrará títulos poco optimistas como Pánico, Confusión, Revancha, Basura y Decadencia.

Nombres que refieren a la pequeña guerra que se libra todos los días en la esquina de cualquier barrio; fuente de inspiración de las historias mínimas que Walter vomita en papel. Para Coria, el tipo que curte la movida y “nunca se identificó con este tipo de canciones, miente. A mí me pasó de verme reflejado en temas que acompañaron mi pensamiento. Las letras que él escribe hablan de cosas simples, normales, que nos pasan a todos. Y la monada se siente representada con ese mensaje”.

Cosas rústicas

Meza se levanta para callar a un can endemoniado que ladra desde una habitación cercana, y aporta lo suyo: “Creo que en cierta forma lo que también nos impidió crecer en materia de difusión fue el hecho de cantar sobre cosas reales, y a veces la realidad no es tan linda ni tan agradable. Además, la gente se quedó en muchos casos con una imagen negativa que el heavy había cosechado en el pasado, que nos condenó a juntarnos y a bancar todo entre los que quedamos, porque nadie nos daba bola. El metal antes era más combativo porque era un momento muy especial y no se abrían puertas como sucede ahora, donde todo es mucho más pro”.

Guillermo lo grafica con un ejemplo tan simpático como cierto: “Antes, un asistente no tenía idea de cómo afinar una viola y lo único que sabía bien era traer la cerveza al escenario. Algo hemos mejorado, ¿no?”.

En los últimos tiempos, Horcas emprendió casi en silencio un periplo por distintos lugares de la Argentina, trasladando su música a rincones que jamás imaginaron y que en cada viaje les depara una sorpresa diferente. En Jujuy se toparon con una legión de metaleros que descendían la montaña en alpargatas para verlos y en la ciudad santacruceña de Gobernador Gregores tocaron para trescientas personas, a través de un concurso realizado por una radio local. “Les pidieron a los vecinos que eligieran un artista para que fuera a dar un show especial, y nos votaron a nosotros. Nos presentamos en un club muy chico y entre el público había abuelos con banquitos y familias enteras. Fue algo increíble”, se emociona el cantante.

Pero no hay anécdota en su historial que supere a la leyenda de la espada guaraní. Cuenta Seba: “Fuimos a dar un concierto a Paraguay, y cuando estábamos en pleno recital, veo a un tipo en medio del quilombo que empieza a revolear una espada gigantesca, al mejor estilo Highlander. Entonces alguien vino y se la manoteó. Yo pensaba que era de madera, hasta que en medio de un tema Walter me mira, se caga de risa y la clava en el piso del escenario, adelante mío. Ma... qué de madera, era de acero y medía como dos metros. Casi me muero” (risas).

Asesinos seriales

El quinteto se está preparando para presentar Asesino en El Teatro de Flores el próximo 17 de noviembre; extrañamente doce meses después de haberse editado. “La verdad es que arrancamos la gira y no tuvimos la oportunidad de tocar en Buenos Aires, por eso queríamos cerrarla acá, mostrando el nuevo material y haciendo un repaso de todos los discos”, acota Guillermo. Será una buena oportunidad para reafirmar el romance de la banda con su tribu. Antes de finalizar, Meza no puede con su genio y dispara contra los programadores de televisión que, lejos de ayudar con la difusión, vinculan la música de la banda con situaciones violentas sin derecho a reclamo: “Siempre pasa lo mismo. En programas como Carburando, cuando los autos se pegan un tortazo, ponen Horcas. En Comodines, cuando están por fusilar a uno, ponen Horcas. En Policías en acción, cuando entran a reventar a un pibito a una villa, ponen Horcas. Encima, cuando se lo están llevando, la cámara enfoca la pared... ¡y aparece un poster nuestro! Cuando lo vimos, dijimos: ‘Qué bonito, eh... Mirá la gente que escucha Horcas’”.

* Horcas se presenta el sábado 17 de noviembre en El Teatro de Flores. A las 21.

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CUMBIA 2007 > EL LECHUGA

Santiago Torres tuvo que elegir: la cumbia o la familia. Con el hit "Su florcita", hoy es el productor del año.

SANTIAGO TORRES, HOMBRE DEL AÑO. JUNTO A SU MC Y AMIGO DAMIÁN.

Txt. Mariano Del Aguila.
mdelaguila@clarin.com

A los 14, yo iba al secundario y la cumbia me volvía loco. Sentía como un poder cuando escuchaba cumbia. Me pegaba al lado de la radio, embobado. Escuchaba Karicia, Malagata, Alcides. Me crié en una casa con música que no me gustaba, mi hermana ponía la Energy, música electrónica. Yo escuchaba lo que ponían mis vecinos. Era una lucha musical: Sos un negro, cómo vas a escuchar eso', me decían. Hoy, le agradezco a Dios que me haya atraído mal la música".

Santiago Ismael Torres (hoy, 27) es el hombre del año en el universo cumbiero. Como un productor de boys band tropical, escribió Historias, el disco de Agrupación Marilyn. "Un golazo", dirá José Luis Gozalo, su manager (ex del Potro Rodrigo, de Walter Olmos y hoy de El Original). Cuando Lechuga salió a la cancha con su propia banda, la goleada continuó: se prendió en la punta de los conjuntos más requeridos por el vértigo de los bailes, con 20 y 30 shows por fin de semana.

La cumbia villera decantó. Y en sintonía con Néstor en Bloque (ver el Sí! del 14/7/06) revivió el género de la cumbia testimonial (que tuvo su primer adalid en Omar Shané). Su Florcita, el tema del año, continúa esa saga: Shané tenía un tema llamado Johnny Kid, inspirado en un vengador que se cargaba al violador de su hermana. Suena en los autos, en la tele, en los taxis. En los boliches. Si muchos rockeros componen con el diario en la mano, Lechuga "cuenta historias", inspiradas en la placa roja o el runrún del barrio: "Fue una de las primeras que escribí y está inspirada en un hecho real. Un día viene mi mamá y me cuenta. Mataron a Marilyn', una nenita que vivía a la vuelta de casa. Prendo Nuevediario y sale: "Niña de 12 años aparece asesinada y violada en un gran descampado", me quedé helado. Me fui a mi pieza y empecé: Ring, tan bonita, ring, tan chiquita...'. Si me olvidaba la letra, me moría. La cantaba todos los días, para recordarla".

Era el año 1994. La familia Torres tenía un buen pasar: "En mi casa, hasta postre comíamos", recuerda. Ahora está sentado en una oficina de Producciones Vikingo, debajo de un retrato de El Potro, mientras Damián, el segundo cantante del grupo, le saca fotos con su celular. "Con mis amigos nos mostrábamos canciones en la pizzería de la esquina. De repente viste cómo es: Le toca al Lechuga'. Yo le daba: Tan bonita, tan chiquita...', pero no decía que era mía. Terminaba, y veía las lágrimas. No puede ser', pensaba. Y me pedían otra. Mis canciones llamaban la atención".

-¿Por qué tu familia se resistía?

-Decían que la cumbia no era un buen futuro. Yo caminaba 70 cuadras para ir a grabar un tema, y volvía feliz con mi CD. Mi mamá me dijo: "Elegí entre la familia y la música". Mi papá se dedicaba a pintar countries y yo aprendí el oficio, pero como era el típico loco, agarré mis cosas y me fui. Viví un año en cada barrio. Después fui a la casa de Damián, que era re chiquito. Estuvimos juntos en Baila Baila. Yo soñaba, "algún día voy a ser productor...", le decía como un político. El me creía todo. Tocábamos gratis. O donde nos daban comida o por 100 pesos toda la noche". Sus canciones comenzaron a ser requeridas: "Sufrí muchas estafas, escribí canciones que nunca me pagaron".

-¿Quién por ejemplo?

-Y, El Original. Me estafaron por 8 mil pesos, nunca recibí el adelanto por escribir el disco. Estaba podrido de no vivir de la música. Hasta que un día logré que Pepe Gozalo escuchara las canciones.

Lechuga tenía el tema y encontró la voz: "Un día lo escuché cantar a Juancito (Agrupación Marilyn) y su voz me ponía la piel de gallina. Le pasé Su Florcita y lo grabamos con un celular". En un parpadeo, se armó Agrupación Marilyn y fue suceso. Gozalo decidió que Lechuga debía pasar al micrófono. "La vida del cantante es arriesgada: estás hoy, mañana no. Gracias a Dios hay fechas para todo el verano".

Después de sus años nómades, Lechuga le pidió a Gozalo un lugar para vivir y escribir futuros hits. El manager desconfió. "No te creo que escribas tan rápido, para mí tenés canciones de antes". Lechuga desafió: "Tirame una historia y te la escribo ya". Y empezó: "Un hombre se enamora de una chica que vive en España y se conocen por chat". Y le digo: "Pará, ¿se vieron las caras?", "No". Y empecé, Ring, es un amor de internet'. Al otro día tenía casa".

-¿Tan fácil? ¿Y no te repetís?

-No, yo tengo una fábrica de canciones en la cabeza. Si soy creador de esta camisa y va bien, tendría que seguir con las camisas, pero yo cambio y hago pantalones. Voy innovando. ¿Viste Susana Giménez, que tiene un canasto de vidrio con cartas? Yo tengo también, y de ahí robo. De un cartelito, saco una frase, una palabra. No soy un pibe hueco. Aprovecho la volada que me viene a la cabeza (hace como si se peinara con un vendaval) y "fffffsshhh": ya escribí. No me drogo ni fumo para escribir.

-¿Y por qué te pusieron Lechuga?

-Tenía el pelo largo por la cintura. Con rulos chiquitos, parecía criolla. Un día vino un amigo y me dijo "parece lechuga tu pelo".

Lechuga tuvo revancha: ahora es un hit sudamericano y cuelga "No hay más localidades" en Chile, Uruguay y Brasil. "Hace dos años no tenía qué comer y ahora firmo autógrafos en Brasil. ¡Es loquísimo que te pare una negra a pedirte un autógrafo! Hay gente que se marea: vuelve de Brasil y no conoce más a nadie. Por eso en los bailes, siempre repito: Si alguna vez tienen un grupo de cumbia, no se agranden'".

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¡Una remera rockera quiero yo!

LA CRISIS DE LA T-SHIRT

¡Una remera rockera quiero yo!

Mientras las marcas se apropian de los lemas del rock, ¿la remera aún dice algo? Planchadita, planchadita, planchadita...


Txt. Fernando Pérez Solivella. Especial para Clarín.

Ya nadie va a escuchar tu remera". La premonitoria canción de los Redondos (Oktubre, 1986) cumplió más de veinte años pero suena más actual que nunca: extasiada de sentido y clonada hasta el hartazgo, la remera (fetiche por excelencia del ropero juvenil) llegó a un pico de rating desde el cual parece decirlo todo& pero no dice nada.

Paradojas de la moda: en los 50, Marlon Brando y James Dean definieron un estado de rebeldía juvenil poniéndose una camiseta blanca & radiante. Medio siglo después, empachada de frases e íconos del retro pop y el rock, la remera pierde día a día su estatus de pancarta. Al menos el que tenía cuando, en 1985, la diseñadora inglesa Katherine Hamnet, precursora de la remera activista, provocó a Margaret Thatcher al mostrarle una camiseta que pregonaba el antidesarme: "El 58 por ciento no quiere los Pershing" (misiles ingleses). O el que le dio la diseñadora punk Vivienne Westwood al clavar billetes y alfileres en los labios de la reina de Inglaterra. Ahora, lo que la remera pide es... "Free Paris!" (Hilton, claro: no la capital francesa).

Atrás quedaron los 90 y sus marcas icónicas: chombas de piqué con caballito o cocodrilo, las Hard Rock Cafe con el destino turístico menemista y las estampas Quick- silver o Rip Curl para el que surfeaba... en Alto Palermo. La rockerización de la remera de shopping provocó la convivencia de los Ramones y los Sex Pistols con las camisas de Zara ante la mirada atónita del rocker. "El uso de frases de rock en marcas de shopping me provoca una sonrisa irónica. Las marcas necesitan identidad y se suben al tren del punk pero después no quieren que entre un rockero a su tienda", dispara Lee Chi, rey del merchandising rockero. "Para las marcas, ser cool es disfrazarse de alguien que uno no quiere ser".

Pero la venganza rockera es posible. "La moda fagocita al rock y viceversa", dice Victoria Lescano, autora del libro Followers of fashion: falso diccionario de la moda. "Los diseñadores invocan al rock pero los rockers encontraron su venganza con la explosión del merchandising". Con los jeans y las zapatillas devenidos símbolos de status, "la remera pasó a ocupar un lugar central porque es barata y tiene impacto", compara Nora Dofman, stylist de MTV. ¿Paris Hilton escucha a los Ramones? ¿Tiene un disco favorito de los Stones? "El hecho de que usar una remera de una banda clásica tenga más que ver con la moda que con el fanatismo se debe a la obsesión actual por las cosas vintage'", dicen Amber Easby y Henry Oliver, autores del libro The Art of the Band T-shirt, mientras Reebok empapela Buenos Aires con el eslogan de época: "Los 80 eran más interesantes".

Después de la crisis, los Hermanos Estebecorena fueron precursores de la remera-cartel con ironía melancólica: "Tenemos la avenida más ancha del mundo". Después, AY Not Dead certificó que el freak es chic y cuando Ona Saez llevó al shopping la impronta pacifista y nacionalista ("Yo amo Argentina"), faltaba una puntada para que la famosa "Siamo Fuori" aparezca hasta en la sopa.

¿Y si tenemos las remeras que nos merecemos? "Antes queríamos diferenciarnos con la ropa, ahora todos quieren vestirse iguales", opinan Mariano Yoraillh y Ezequiel Rocino, de la marca Rethink, creativos del outfit-regreso de Zeta Bosio. Ellos lanzaron la colección Clone: un manifiesto visual que desenmascara el copy and paste en la moda usando tintura, desgaste, lavado, rociado y pintura para dar un look reventado. "Queremos que una remera le despierte a alguien la motivación para escuchar a Miles Davis o leer a William Borroughts".

Al colectivo Ropas Desastre, en cambio, la remera le quedó chica. Para su colección experimental Men At Rock, prefirieron intervenir el uniforme obrero (camisas y pantalones de la clásica firma Ombú) con prints que integran las poses del rock con la señal callejera. "La remera está saturada por el uso. Si hablamos todos al mismo tiempo no decimos nada", dicen Pablo Bobadilla, Andrés Lesmes Yepes y Camilo Caycedo, y agregan con nostalgia: "Subversivo era usar una remera de Rage Against the Machine con el Subcomandante Marcos, no una frase de la tele en el pecho".

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ExPO DE ARTE VILLERO. Cultura sin pretensiones

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Mientras el ya ex flamante ministro de Cultura porteño pensaba enviar títeres como cascos azules que puedan entrar a las villas, las expresiones salían de la periferia. Creativos de las villas 20 y 21, 31 y 31b, del Piedrabuena y otros se unen en la primera Expo de Arte Villero. Alto vuelo artístico y re-lectura de su cotideanidad: tatuajes de Oscar Wagener, murales de Roy Falco, fotos de Cinthia Avila y más. Destaca la aerografía de Sergito, de Soldati (foto): imagen liberada dispuesta a darle guerra al paco. Ver: www.myspace.com/artevillero.

Hoy a las 19, hasta el 24/11 en Estados Unidos 1399.

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Se están pasando de la raya

POLEMICA EN EE.UU.

Se están pasando de la raya

guerra a los pantalones caidos: algunas ciudades estadounidenses prohibieron los jeans de tiro bajo y amenazan con castigos que pueden dejarlos con el culo al aire.


Nada de enseñar los calzoncillos, aunque sean de marca. El estilo "culo al aire", popularizado por los artistas de hip hop a principios de los 90, está siendo criminalizado en varias ciudades norteamericanas. Sí, ésta es una nueva guerra contra (otro) Eje del Mal. La última ciudad en sumarse a la campaña contra los pantalones caídos fue Opa Locka, al noroeste de Miami, Florida, que la semana pasada dio el primer paso para aprobar una ordenanza que prohíba a los jóvenes con semejante vestimenta entrar en los edificios públicos.

"No se trata de enviar a los jóvenes a la cárcel, o de ponerles multas, sino de que se vistan de forma decente", declaró el concejal Timothy Holmes al diario The Miami Herald. Pero no en todos lados hacen gala de semejante "tolerancia": en Delcambre, Louisiana, sí apuestan por la mano dura. Desde junio, llevar los pantalones por debajo de la "decente" línea de la cintura está penalizado con 500 dólares de multa y hasta seis meses de cárcel. En otras ciudades, como Dallas, Texas, "no enseñar la raya del trasero" se convirtió en un asunto "tan importante como combatir el crimen organizado". O eso es al menos lo que dijo el concejal Dwaine Caraway el 3 de octubre pasado, durante la conferencia de prensa que convocó para iniciar una campaña contra una moda que considera "simplemente inaceptable".

Mientras tanto, el conservador C.T Martin, concejal de Atlanta, Georgia, le da la razón: "No se puede mostrar en público algo que es privado, como la ropa interior". Aunque el asunto provoca ampollas en más de un Estado yanqui mientras muchos de sus jóvenes pierden la vida del otro lado del mundo, la mayoría rechazó aplicar ordenanzas de este tipo porque podrían vulnerar las libertadas garantizadas por la primera Enmienda de la Constitución estadounidense.

Periodistas de diarios tan influyentes como el New York Times o el Chicago Tribune manifestaron que son medidas ridículas, mientras que algunos representantes de la Unión Americana de Libertades Civiles, defensora de los derechos humanos, llegaron a tacharlas incluso de racistas, ya que se aplican básicamente contra jóvenes de raza negra. Lo más irónico de mandarlos a la cárcel es que la moda de los llamados baggy pants empezó precisamente en las prisiones, donde los uniformes de los reclusos, generalmente demasiado grandes, se entregaban sin cinturón para evitar que se usaran como armas o con fines suicidas. Y después, el también denominado sagging (la moda de mostrar el calzón, que cuenta con 5.000 videos en YouTube), se extendió entre los raperos, los skaters y la cultura punk, en otra manifestación del look viral y global.

(C) La Vanguardia y Clarín

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Cuando conocí a Robert Smith

OJOS DE CIUDAD: MEXICO DF

Cuando conocí a Robert Smith

Estoy sobrepasado": esto es lo primero que me dice Robert Smith la noche en que nos conocemos, él como manchón negro sobre una alfombra roja y yo como anfitrión en país ajeno, pero no habla de drogas ni del peso excedido que lo asemeja al personaje "La Maestra" de Gasalla: "Estoy sobrepasado", es la reacción al griterío de la multitud invitada a la entrega de premios MTV, el rimmel corrido, el rouge estropeado como después de un chupón asesino. Aun abrumado, Robert es amable y yo percibo una simpatía que, más tarde, confirmará mis fenomenales errores de percepción. Después del show, y barridos los restos debajo de "la alfombra", mis amigos mexicanos me conducen a una fiesta en la Torre Mayor que impone una escalera al cielo: en el balcón del primer piso está el VIP, donde festejan Robert Smith y el killer Brandon Flowers, y desde donde alguien me tira un vasote de vidrio contra la espalda que, si no me desmaya, al menos me provoca un ahogo. ¡Auch! La paranoia me hace sospechar que el ataque fue orquestado por un Robert resentido o por Brandon, de quien dudé de su machismo americano en estas páginas hace una semana y, aunque me excito brevemente con la ilusión de tener enemigos célebres, pronto asumo mi propia insignificancia. A la mañana siguiente, los diarios aztecas muestran a Robert en sus tapas, el gesto serio y el titular escandaloso: "Asegura el cantante que pasar por una alfombra roja es la peor experiencia". ¿Eh? "Me di pena yo mismo al no saber estar en la jugada. La primera pregunta fue: ¿De quién es la ropa que estás usando?' y yo le contestaba al reportero que mía. Le insistí dos veces, hasta que Simon Gallup me dijo que se refería al diseñador y a la marca de mi ropa. Dije ¡Dios mío, no lo sé y no me interesa!'. (...) Las preguntas eran de burla o eran absurdas, o se reían o sólo criticaban, y aunque es muy respetable, eso no es para mí". Cierro el diario con una sensación ambigua: puede que ahora tenga un enemigo famoso y no sé si eso me ennoblece o me denigra y, al comprobar cómo duele el moretón en la espalda, me pregunto si alguien tiene la Cura para sanar este mal.

Nicolás Artusi

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ENTREVISTA > THE EDITORS

TOM SMITH, AL MEDIO, NO HABLA DE SU NOVIA. IGUAL QUE MOLLO...

Divididos por la felicidad








con joy division de moda, el reino unido lanza al cuarteto liderado por tom smith como una avanzada mainstream del mito.







Txt James McNair. IFA y Clarín.






Pese a la imagen más bien de pedantes y serios que precede a Editors, la vibra que se respira en el camarín en el Lowlands Festival de Holanda es cualquier cosa menos densa. El guitarrista Chris Urbanowicz mira un DVD de División Miami, mientras que el baterista Ed Lay -que en la noche terminará con Basement Jaxx en el escenario disfrazado de simio- es la cordialidad misma. Jovial, el bajista Russ Leetch tiene una mueca de sonrisa permanente, y sólo Tom Smith, la cara del grupo, se ve un poco tenso mientras se pasea por el cuarto probando la voz.

El grupo va de regreso a Inglaterra tras un largo recorrido con paradas en los Estados Unidos, Australia y Japón, donde han estado presentando An End Has A Start, su segundo álbum de estudio.

Arriba frente al público, Smith despliega ese oficio escénico que hizo famosa a la banda: el momento en que va hacia adelante, se encuclilla, estira los brazos, y salta hacia atrás rehuyendo una lluvia de meteoritos. "Me estaba imitando", dirá el cantante de Kasabian, Tom Meighan, que después del show lanza otra analogía provocadora para terminar diciéndole "¡grande, amigo!" con un guiño paternal. Meighan y Smith no podían ser más diferentes, y sus bandas son igualmente dispares. Si Kasabian son los ostentosos descendientes de Oasis (más entrepierna que cabeza, si se entiende la metáfora), Editors es una banda indie de personas más pensantes, tal vez pálidas y nocturnas, cuya música intensa y catártica tiene elementos de Joy Division y Echo & The Bunnymen. El título del single anterior, Smokers Outside the Hospital Doors, es típico de Tom Smith, con tristes paradojas y preocupaciones más existenciales de la vida, que son de su propio cultivo.

Decir que Editors amplió sus horizontes en los últimos años es un eufemismo. En el año 2000 eran cuatro amigos que habían formado una banda después de conocerse en un curso de tecnología de la música en la universidad de Stafforshire. Al graduarse en 2003, se mudaron todos juntos a una casa en Birmingham, que antes Leetch describiera como una "ruina". Hijo de docentes, Tom Smith creció en Stroud, Gloucestershire, donde empezó a escribir canciones a los 14 años. "Había mucha autocompasión, mucho ensimismamiento en lo que hacía, con inspiración de Radiohead, pero obviamente no tan bueno como ellos lo harían".

Una oportuna mezcla de talento y momento justo llevó a Editors a escalar más arriba, cuando firmaron con Kitchenware Records en setiembre de 2004, como su juiciosa adhesión a expresiones aplicadas por primera vez por Joy Division y otras al compás perfecto con el espíritu de la generación. Smith dice que en ese momento pensó: "Dios mío esto verdaderamente arranca", y cita la gira soporte con Franz Ferdinand a fines de 2005. "Nos expuso a un público masivo, así es que cuando reeditamos Munich en enero de 2006 rápidamente subió al puesto número diez y de pronto nos encontramos en los Top of the Tops".

En cuanto a los próximos pasos en la música de Editors, cita a Paddy McAloon y Wendy Smith, las voces del álbum de Prefab Sprout de 1985 (el clásico Steve McQueen), como posible influencia y actual obsesión; la idea de una voz femenina le resulta realmente atrayente.

Al cierre, le digo a Smith que me deja la impresión de una persona más bien tímida y reservada. Es entonces que le pregunto si no le sorprende su propia habilidad para desplegar su rol protagónico en el estadio. "Creo que estamos todos sorprendidos de nosotros mismos en esta banda", dice. "No soy yo, cuando estoy allá arriba me siento como un superhéroe". Algo se le cruza por la mente y sonríe: "Pero no podés ser así todo el tiempo, si no terminás como Tom de Kasabian".

Traducción: Cecilia Benítez

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francisco bochaton presenta “tic tac”

Bocha Town

Artista fundamental del nuevo rock de los ’90, cráneo inestable de la canción desesperanzada, referente de la blogósfera y de la sensualidad femenina, dice: “La mujer le aporta un aura de belleza a las cosas”.

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Por Juan Manuel Strassburger

La charla va por el lado de las portadas de sus últimos discos. Que el anterior, La tranquilidad después de la paliza (2005), lo tuvo de espaldas, con la nuca en primer plano. Y que el último, Tic Tac (2007), lo muestra exactamente al revés: recorte blanquísimo de su cara y una mirada calma que dice lo que la anterior, de espaldas, no podía. “Pero no fue a propósito”, aclara Francisco Bochatón, el protagonista. “Yo ya tenía pensado desde hace mucho sacar un álbum con mi cara, que tal vez para la música que yo hago puede resultar medio extraño. Lo que pasa es que para La tranquilidad... apareció esa foto de la nuca mirando el edificio y me pareció mortal, muy buena para la tapa de un disco. Y ahora quedó la contraposición entre una y otra. Pero es una lectura muy pequeña, la más rápida. No es que me arrepentí”, asegura con una sonrisa.

–También puede tomarse como un juego, hay grupos que han hecho ese tipo de guiños...

–Ah, sí, como Kiss, que sacaba esos discos con las caras de cada uno, ¿no?

–Claro. En tu caso la que seguiría es una tapa de perfil... (risas).

–Sí, je. Primero el izquierdo, después el derecho, después el 3/4 para los remixes, y al final... ¡la cenital para el de en vivo! (más risas).

Bochatón está contento. Y se nota. No sólo por las constantes ocurrencias que surgen durante la entrevista que brinda en su casa de Almagro sino también por su presente artístico. No es para menos: Tic Tac vuelve a confirmar (como si hiciera falta) su lugar central en el panorama de la canción rock argentina. ¿O cuántos de los cantautores independientes más prometedores de los ‘90 pueden exponer una discografía tan sólida y rica como la de Bochatón quince años después? ¿Cuántos pueden sacar de la galera un tema como Perfume parpadear, inaudita mezcla de cumbia-reggae–ska, y a la vez mantenerse fiel a su estilo? ¿Cuántos continúan estrenando temas como Por la flor, en los que expongan su corazón –aún al borde de la desnudez y la fragilidad; la voz rota– sin perder el misterio? Bochatón camina seguido por la cornisa y lo mejor es que no lo propagandiza.

“Perfume parpadear lo demeé en casa y empecé a ver que tirándolo para el reggae sonaba gracioso. Me gustó que la letra fuera confusa y extraña, más parecida a Oliverio Girondo que a un rastaman. Y la verdad que no es tan reggae. Es más cumbia. Los del reggae tocan bien y tocan otra cosa”, compara entre risas.

Por el foro

Una rápida lectura por foros y blogs arroja que Tic Tac es para muchos una continuación de La tranquilidad... “Tiene algo de continuidad porque la ruptura fuerte se dio con ese disco”, acepta el ex Peligrosos Gorriones. “Pero igual creo que hay cierto quiebre en Tic Tac. Sobre todo a nivel sonido”. Y amplía: “La tranquilidad... fue grabado de golpe, casi impulsivamente. Tiene un proceso emocional muy fuerte, pero con un trabajo de estudio más convencional. En Tic Tac, en cambio, hay un laburo de posproducción más pensado. Usamos mucho los micrófonos ambientales, no hay coros adrede”, sostiene. ¿Y en el plano compositivo? “Creo que hay un pequeño avance en lo que tiene que ver conmigo a la hora de componer. Rayo al trueno y Balvanera son temas que La tranquilidad... por ahí no llegaba tener.”

–Algunos relacionan el nombre del disco con el paso del tiempo. ¿Cómo te llevás con eso?

–Sí, un pibe hasta me preguntó si tenía que ver con el tic-tac de una bomba. ¡Mirá qué mirada paranoica! (risas) No, nada que ver. Pensé el nombre como un aviso de que estás vivo. No veo al tiempo como una amenaza o una cuestión de envejecimiento. Sí me interesa la conciencia de su transcurso, lo que acontece. Pero no soy de hacer balances del estilo yo a esa edad estaba haciendo tal cosa... No tengo ese tipo de rollos. No me pasa.

Cualquiera que haya podido ver a Bochatón en el último tiempo sabe que aquellos días atormentados (“maratón de torturas”, como cantaba en Cazuela, su hermoso primer disco) quedaron atrás. Bromas, chanzas, intercambio de frases con el público e interpretaciones bizarras (Sigue girando de Ratones Paranoicos, Michael Jackson, Miguel Bosé, cualquier artista mainstream de ayer y hoy puede caer bajo las garras del Bocha en algún momento de improvisación) a la manera de Stephen Malkmus (el genial ex líder de Pavement, de quien casualmente fue soporte cuando pisó la Argentina en 2002 y sorprendió con una serie de covers muy poco indies), garantizan que sus recitales ofrezcan hoy un divertido cóctel de música, parodia y show. “Descubrí que me encanta tocar, la energía que te da el vivo. Viste cuando Roberto Arlt en una parte dice: ‘¿Y por qué no mataste a tu mujer?’. Y el tipo contesta: ‘Un poco de autocontrol’ (risas). Bueno, creo que en mi caso un poco fue así. Saber llevar mis estados de ánimo”.

Qué tendrá

¿Qué tiene Bochatón con las mujeres? Sus recitales tienen sus momentos de pogo y no son pocos los chabones que exhiben orgullosos sus discos y se los recomiendan a sus amigos. Pero sin duda –como puede apreciarse en infinidad de foros, fotologs y asuntos de msn que pueblan de citas y frases bochatónicas la web–, para cierta sensibilidad femenina Bochatón tiene coronita. Una fan incluso se tomó el trabajo de clasificar las coordenadas principales de sus letras (chequear alnolugarmetalizado.blogspot. com) para armar un índice con los tópicos más recurrentes (amor, manos, cuerpo, sombra, luces, etcétera).

“Yo también noto esa afinidad”, reconoce el cantautor surgido en La Plata, pero afincado desde hace años en Capital. “Por ahí pasa porque hay cosas que los hombres tienen en común no decir. No sé si un tipo se pone a cantar (y recita): ‘Quiero sentir tu voz que me da canción/ canta tu oración todo lo que soy/ se transforma’ [del tema Vi tu flor se abre]. Muchas de mis canciones están totalmente despojadas de una mirada tradicional masculina, y eso puede hacer que muchas mujeres se acerquen.” Para el músico, “hay una manera de decir las cosas, que es como un lápiz de color que va más allá de si sos chabón o mina. Es como ese tema de Shakira que dice las mujeres somos las de la intuición”, tararea, divertido.

Bochatón es, a la vez, uno de los artistas que más y mejor se acompañó de mujeres. La lista es valiosa por lo extensa y significativa: Flopa Lestani y Mariela Chintalo (de la Banda del Musiquero Loco y ex Charly García) en Cazuela (1999); María Gabriela Epumer y Marianela Pelzmajer (de Patricias Argentinas y solista) en Píntame los labios (2000); Celeste Carballo y otra vez María Gabriela en Hasta decir palabra (2002); Hilda Lizarazu en La tranquilidad... (2005). Sin olvidarse tampoco de Ana Maldonado y Karin Idelson (las exquisitas fotógrafas de sus discos) y de Marta Ratner, la artista plástica de varias de sus tapas.

–¡Te falta Erica García y cantaste con casi todas!

–Es verdad (risas). Erica me vino a ver un par de veces, y estaría bueno hacer algo. Pero ahora está en Estados Unidos... Con las invitadas que pusieron su voz en mis canciones hubo una cosa de enamoramiento, de idilio, que no es el de una pareja sino algo más sutil, artístico. Me emocioné cuando la escuché en los parlantes del estudio cantar una letra que había escrito yo. ¿Viste los timbres de la música? La mujer le aporta un timbre, un aura de belleza a las cosas, que por ahí sin ellas no aparecería.

* Francisco Bochatón presenta oficialmente Tic Tac mañana en el ND/Ateneo. A las 21

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Finamente gasificados

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  • “Por fin”, dijo Gustavo Cerati ni bien pisó el escenario, por primera vez en este milenio, oficialmente como miembro de Soda Stereo. Y fue un “por fin” que no sólo sonó a reencuentro –con el público, con la sensación de un show en vivo de Soda Stereo– sino también a algo de alivio, a un comentario espontáneo de quien había vivido días de mucho nervio y de desesperante cuenta regresiva. Aunque tal vez haya sido igual de espontáneo que fuera aquel “Gracias totales” de 1997.

  • Al empezar el show, la nochecita estaba cálida; sin embargo, Cerati apareció envuelto en una abrigadísima chalina, con look a igual distancia de los anoraks britpoperos de Liam Gallagher que de la tricota-por-si–refresca de tu tía Vivi. Sólo la usó las primeras dos canciones, pero una hora más tarde entró en escena el viento del Río de la Plata, pintó la fresca y empezaron a volar motas de polvo y flyers descartados. Justo al mismo tiempo en que la banda tocaba Primavera 0. Y era apropiado: porque cuando en River se levanta el viento del río, aunque sea octubre, de primavera, cero.

  • Siguiendo con la tradición que inauguró Bono en el show de marzo del año pasado (la de levantar screans de teléfonos móviles ante el pedido de la estrella), se sabe que los encendedores de antaño no tienen tan buena calidad de captura de video como los miles de celulares que se encendieron ante cada proclama. “Las épocas van cambiando”, decían los que se daban cuenta del detalle, sobre todo los que pasaban cuatro décadas, volaban algunas chapas, y admitían cierta desconexión con el presente festivalero.

  • Las escenas en el VIP de River son otra buena prueba del paso del tiempo. No sólo por la presencia de figuritas, figuras y figurones que atacan bandejas de sushi, empanaditas y delicias dulces (el sábado, un cronista del NO casi se queda seco de la impresión al chocar con el jefe de gobierno electo de Buenos Aires). En los cuatro rincones del salón se ven la misma clase de varilites que Soda presentó como el último grito de la tecnología en el escenario de la Gira Animal de 1990... y que ahora cumplen el mero rol de veladores para ambientar el lugar con locos juegos de luces.

  • El domingo hubo un nuevo cambio con respecto a la lista del sábado: salió Corazón delator e ingresó Trátame suavemente. Cerati se la dedicó al autor de la canción, Daniel Melero: “Es una persona que tiene mucho que ver con Soda y a la que quiero mucho, y creo que anda por acá”. También hubo un par de entradas en falso, que todos se tomaron con gracia, quejas humorísticas de Cerati sobre el mal estado de su garganta (que sólo percibía él, por otra parte) y hasta una guitarra salió por el costado arrojada cual bola de bowling. En las plateas estuvieron Ricardo Mollo, Pedro Aznar, Emmanuel Horvilleur y Lucas Martí.

R.C., J.A., E.F. y M.B.

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Vienen Madball, Ratos de Porao y Snoopy Dog

Vienen Madball, Ratos de Porao y Snoopy Dog

Tres nuevas visitas: ahora sacaron pasajes a Ezeiza los neoyorquinos de Madball, que presentarán su último disco Infiltrate the System el 7 de noviembre en Rosario y el 8 en El Teatro de Flores, Rivadavia 7800, junto a Otra Salida. Esta semana se confirmó que la celebrity Snoopy Dog se suma al line-up del Personal Fest. Y también llegan los brasileños Ratos de Porao, que tocarán este sábado a las 20 en Mitre 1045 (Moreno, provincia de Buenos Aires), junto a los “regresados” de Lethal. ¡Hello Argentina!

Babasónicos, en el corazón del Imperio

Cuando parecía que el rock argentino iba a pelear el descenso en la escena latinoamericana, Babasónicos obtuvo la lengua-premio al Mejor Artista de Rock en la última entrega de los premios de la MTV Latina, que se realizó en México. También fueron galardonados Airbag (Mejor Artista Sur), Inmigrantes (Mejor Artista Nuevo Sur) y No Lo Soporto (Mejor Artista Independiente), además de Evanescence, Fergie, Belinda, Avril Lavigne, Julieta Venegas y Mala Rodríguez. ¡Lenguas para todas!

La Renga toca en Buenos Aires

Día histórico para el pueblo fierrero: La Renga va a tocar en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, según confirmó al NO el manager de la banda, Gaby, con un sonoro “¡Con-fir-ma-do!”. El trío más numeroso de Mataderos estará en el escenario junto con la banda española Marea, con la que compartió una gira por España. ¡Calienten motores!

La Doblada no se dobla

¡Novedades en las catacumbas del Abasto! Después de siete años de silencio vuelve La Doblada, el grupo liderado por Javier Lecumberry –tecladista de la banda de Skay Beilinson–, que esta noche a las 22 en El Imaginario (Bulnes y Guardia Vieja) adelantará temas de su inminente álbum Souvenir Vol. 1. ¡Si vas de parte del NO, un solo de órgano de regalo!

Emmanuel muestra los dientes

Se va la tercera: el ex Illya Kuryaki Emmanuel Horvilleur tiene listo su tercer disco solista, que lleva el muy vintage título de Mordisco, que incluye canciones como Tu hermana, Pago la noche, 19 o Tu estado; y en el que participaron invitados como Gustavo Cerati, Lucas Martí y Nico Cota. El rock no muerde.

Rosal y su pop monárquico

Sin fertilizante, Rosal presentará su nuevo disco Su Majestad esta noche, desde las 21, en La Trastienda (Balcarce 460), con invitadas especiales como Javiera Mena y Juliana Gattas (de Miranda!), que secundarán a la cantante María Ezquiaga. ¡Da para ir!

Viene un (casi) Stone

Ni arriesgues, que no lo vas a sacar: el que viene es Bernard Fowler, corista oficial de las grabaciones y los conciertos de los Rolling Stones desde 1984, que presentará su primer disco solista Friends with Privileges este martes 30 de octubre en La Trastienda, junto a Fabián “Zorrito” Von Quintiero y otros invitados. Si vas con una remera de los Stones, no serás el único.

Moby salió de la cripta

El rocker con más cara de oficinista del mundo está de regreso. Moby tiene listo un nuevo disco que incluye, según dijo, “canciones techno que suenan como edificios derrumbándose”. El título del álbum es Last Night, y vendrá acompañado de un segundo CD con música ambient, todo por el mismo precio. Aunque Moby no confirmó cuál será ese precio.


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