guile muy punk
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sábado, septiembre 22, 2007
el emo, una estetica que se instala en el secundario
La rebelión de los nerds
Hace apenas tres años era un movimiento casi inexistente. De pronto, web mediante, el “emo” (punk emocional) empezó a tocar las puertas de la masividad. Sweater –de Ramos Mejía–, Buzzer –emigrando del “hardcore punk melódico” desde 1997– y los de Romeo Tragedy cuentan qué hay detrás del maquillaje, el pelo planchado y el grito de adolescente desenfrenado, pero sin despeinarse. Imágenes paganas bajo la sombra de Tim Burton.

Cualquier persona que haya caminado alguna vez por las inmediaciones de la galería Bond Street les dedicó una o más miradas de reojo a esos grupos de chicos con ojos delineados y flequillo planchado que no paran de sacarse fotos con sus cámaras digitales. No son los viejos “otroyoianos” que solían inundar el lugar cinco años atrás. Los nuevos ocupantes se hacen llamar emos. Este nuevo movimiento cultural conformado por adolescentes y preadolescentes de entre catorce y veinte años es cada vez más importante en todo el mundo y no se conforma con acaparar miles de horas en los canales de música de mayor prestigio internacional.
El emo ya llegó a la Argentina y, para entender mejor de qué se trata esta nueva moda, Sweater –una banda de screamo proveniente de Ramos Mejía–, Buzzer –emigrando del “hardcore punk melódico” desde 1997– y Romeo Tragedy le explican al NO qué hay detrás del maquillaje y el pelo planchado del género que busca asentarse en los colegios secundarios.
La historia
Para Nacho, guitarrista y cantante de Sweater, la historia con el emo comenzó hace tres años. “Yo subí a cantar un tema con una banda un poco gritado y, al bajar del escenario, un chico me dijo que cantaba muy al estilo de una banda screamo/post-hardcore. Después de eso, por intercambio de discos y mp3 por Internet, comenzamos a conocer lo que sería este estilo.” Sin embargo, Pury, quien se encarga de las guitarras y los coros de la banda de Ramos Mejía, agrega que “el emo siempre estuvo presente con Weezer y The Get Up Kids”.
Nicanor, cantante y bajista de Buzzer, aclara que a su grupo el género le llegó de manera menos abrupta: “Por el punk rock. Siempre estuvimos influenciados directamente con este estilo, y de tanto escarbar en disquerías, Internet o revistas, conocimos las primeras bandas emo, como At The Drive In, Weezer, Jimmy Eat World y Millencolin; y de la Argentina –aunque bastante alejadas del concepto de género que se maneja en estos días–, Fun People y Cucsifae. Es más: el nombre de la banda salió de una canción de Millencolin”.
El baterista de Romeo Tragedy, Gonzalo, recorrió un camino similar a los anteriores y le presentó el género al resto de la banda, excepto a Juan Pablo –guitarrista del grupo–, quien llegó sin escalas al emo/post-punk de la mano de Funeral for a Friend.
Pero el emo “nerdie” de Weezer fue sólo el puntapié inicial que sentó las bases del género que se apoderó de las redes sociales del ciberespacio. Poco a poco, nuevas bandas surgían en Estados Unidos bajo la influencia musical y estilística del legendario grupo de Los Angeles y, luego, podría decirse que la red de redes hizo el resto: “Me parece que el boom de Internet fue más como un desenlace de una miniglobalización del emo, empezando por Estados Unidos, obviamente. Sitios como myspace, al tener profiles [perfiles] editables con la posibilidad de poder poner tu tema preferido en el space [algo así como la vidriera en donde se muestra el usuario], y editarlo con fotos, esto y aquello, ayudó muchísimo al crecimiento del genero por Internet”, afirma Nacho.
El paso más difícil ya había sido dado por los usuarios de redes sociales como myspace, vampirefreaks y flickr. La expansión global del emo era inminente y a mediados de 2005 logró consolidarse como una cultura íntegra al establecerse como una escena fuerte principalmente en el Reino Unido, pero haciéndolo, también, en el resto de Europa y América del Sur (sobre todo en Chile y la Argentina).
En nuestro país, el emo fue difundiéndose exponencialmente a través de una red social llamada Fotolog y, según Pury, “los emos imitan a los emos de Reino Unido o Estados Unidos. Acá lo vieron como una nueva oportunidad para lookearse y los argentinos terminaron adoptando el emo a su manera”. Juan Pablo y Federico, ambos guitarristas de Romeo Tragedy, llevan la explicación de Pury a otro nivel y sostienen que el imitar el look fue la razón principal para que el emo se difundiera incluso en los países en los que se engendró e interesara a los potenciales oyentes a investigarlo.
Su actualidad
Con una formación similar a la actual (Nacho, Pury, Luis y Juli), Sweater desvirgó la escena screamo local bajo el nombre de My Sweetheart. Nacho afirma que la banda “produjo un impacto fuerte en la gente. No lograban entender definitivamente cuál era nuestro estilo y nuestro mensaje. Hace dos años y medio, tres años, poca gente de la cual ahora se considera ‘emo’ estaba instruida con respecto al género”.
Pury sostiene que en ese momento su público actual no estaba consolidado todavía, “no existía”. Este comenzó a aparecer a mediados de 2006, cuando formaron Sweater. El guitarrista explica que el hecho de que la banda haya adoptado el look de los grupos extranjeros más importantes del género, fue uno de los factores determinantes para “llegar” a la gente que los sigue.
Los integrantes de Romeo Tragedy debutaron en 2005 y aclaran que en ese momento la escena era muy inestable en cuanto a la concurrencia del público. Pero, a partir de que comenzaron a “subir” sus canciones y las letras correspondientes a purevolume y de que se eligieran utilizar el Fotolog de la banda para publicar arte digital, la gente comenzó a verlos como “un proyecto bien serio” y empezó a responder. “Para mediados de 2006 era shockeante ver tanta gente cantando nuestros temas, o comprando remeras de las banda.”
Sin embargo, Nicanor afirma que “en 2000 ya se veían muchas disquerías que vendían exclusivamente emo, como Coffee Mug Records, La Lupita, o sellos que editaban este estilo de bandas como Boring Discos, y además había una carga de imágenes y una onda visual del emo: no sólo era música sino que también había algo más artístico y serio, cosas que no existen en la escena punk rock convencional”. Pero agrega que el público emo tardó en captar la influencia extranjera y migrar a esta nueva moda.
En la Argentina, Sweater representa para una buena parte del público la primera banda que ven en vivo arriba de un escenario. “Había algunos que nos preguntaban: ‘¿Por qué la entrada no sale 60 pesos?’. Quizás este dato pueda darle ternura a más de un lector, pero la sensación es muy distinta cuando se los escucha corear canciones de bandas screamo (un género que combina el emo tradicional con gritos; de ahí proviene su nombre en inglés en las que las temáticas de las letras van desde la anorexia y la bulimia hasta el suicidio y el cortarse las venas con hojas de afeitar, mientras son adornados por caricaturas de calaveras en todas sus prendas).
No es muy difícil comprender por qué Sweater es casi la única banda del país que está totalmente encasillada dentro del screamo: el género es muy nuevo y apunta a un público preadolescente, que está teniendo sus primeras experiencias con un instrumento y, como si eso fuera poco, Pury remata: “Además es un estilo que requiere un poco de experiencia (que fue la que nosotros logramos con My Sweetheart). No es lo mismo tocar en este género, rodeado de disonancias, octavas, baterías que llevan la banda por sí solas, que tocar...”.
Gonzalo toma la posta y agrega: “Sonar como una banda emo yanqui no es como tocar un tema de Flema. Capaz que cuando sos más chico se te ocurre hacer una banda de punk rock y mal que mal te sale.... Tocar emo y reflejarlo en vivo es todo un desafío mucho mayor”. Matías, bajista compañero de Gonzalo, acusa que hay bandas que, aunque no lleguen a ese nivel requerido, se hacen llamar emo para aprovechar el buen momento que está pasando el género, aunque nada tengan que ver con éste.
Códigos y costumbres
El look juega un papel fundamental en esta tribu urbana y, como en cualquier movimiento cultural que se precie de serlo, existieron varias “oleadas” o versiones del prototipo de un chico emo: la primera oleada presentó lo que hoy se conoce como “look nerd” o “nerdie”, derivado sin escalas de la imagen de los integrantes de Weezer. “Un emo es una persona triste, que no tiene ganas de nada, sólo de estudiar, como un nerd”, simplifica Nacho y agrega que “hay algunos que se siguen lookeando nerdie, pero me parece que el “emo moderno... lo sobrepasó por mucho”. La segunda –y actual– etapa de la moda emo proviene de bandas como A Fire Inside y From First to Last. “Yo lo veo como una rebeldía de un nerd”, explica el cantante de Sweater al referirse a la nueva moda “de querer exagerar cosas inexagerables”, mientras que Juan Pablo coincide con sus compañeros en que se trata de “un acto más de rebeldía adolescente”.
Un emo “new wave”, es decir aquellos que heredaron su look de bandas screamo como las citadas anteriormente, suelen tapar uno de sus ojos delineados con su pelo teñido de negro alisado por la infaltable “planchita” y, aunque dependiendo de la ocasión estos elementos puedan variar, todos son casi un requisito para formar parte de esta moda ya establecida. Matías aclara la postura de Romeo Tragedy frente a la moda y el look característico de la escena con una frase categórica: “Fede toca con la remera de Banfield”.
Al hablar de modas o costumbres de este movimiento es imposible no mencionar lo que los emos llaman cariñosamente “la Bond”. Esta galería, al igual que sus inmediaciones (en especial la plaza ubicada en Paraguay y Callao), es el punto de encuentro y reunión de los emos por excelencia. En “la Bond”, los emos se reúnen los sábados por la tarde para sacarse fotos digitales (que van directo a sus fotologs), escuchar música, compartir (o, simplemente, exhibir) prendas, dibujos y discos, o sentarse a merendar.
Si bien el mercado no está del todo explotado, los negocios de la galería tienen una gran oferta en torno del público emo. En ellos es posible encontrar desde billeteras con personajes de Tim Burton (director que aportó muchísimo a la estética de esta escena con películas como El joven manos de tijera, Beetlejuice y El extraño mundo de Jack) hasta discos importados de sellos independientes.
Como se dijo, Romeo Tragedy fue uno de los pioneros en darle un papel protagónico al arte digital en la escena: “El nuestro tiene mucha influencia del romanticismo y el período barroco. Implica muchos ornamentos, muchas veces usábamos frases de nuestros temas y reflejábamos la situación a través del diseño. Tenemos una estética muy particular, es todo un gran conjunto que forma Romeo Tragedy”. Federico agrega que “a mí personalmente me encanta comprarme un disco original (siempre que se pueda) porque es una sensación única tener en tus manos todo lo que tiene la banda en la cabeza mientras escuchás la música de ese disco... Y eso es lo que buscamos también nosotros”. Esta actitud para con su público llamó, según Gonzalo, mucho la atención y rindió sus frutos, además de contagiar a otras bandas para que adoptaran la misma política y mejoraran, en muchos casos, la calidad del packaging.
Soundtrack
Sin dudas, cuando de este tipo de tribus urbanas se trata, el aspecto más importante es el musical. La marca de ropa skater Vans lo tiene muy en claro. Por esta razón lanzaron el Warped Tour en Estados Unidos, un festival ya casi consagrado que acapara, en diversas fechas a lo largo de ese país, a los máximos exponentes del emo, del indie y del punk rock. Este año pueden escucharse allí bandas emo como Drop Dead, Gorgeous, Funeral for a Friend, I Am Ghost, The Used y muchas otras que buscan liderar la escena y lograr la popularidad de grupos ya “clásicos”, como From First to Last, My Chemical Romance, Alexisonfire, Fall Out Boy, Panic! At The Disco o Good Charlotte.
Al hablar de exponentes del emo en la Argentina es difícil avanzar mucho más allá de las bandas entrevistadas, ya que el género aquí todavía no está maduro. Sin embargo, hay muchas bandas en las que se puede reconocer claramente el género dentro de sus más importantes influencias musicales, como es el caso de My Wish, Jordan y Ardehollywood. Nicanor agrega que, en la escena local, bandas como Late Night Condition, Mofa y Sweater hicieron realmente la diferencia y pueden cargarse tranquilamente el estandarte del género al hombro. Los integrantes de Romeo Tragedy, que prometen sorpresas para su vuelta a los escenarios antes de fin de año, agregan a Jordan y a la banda rosarina La Ultima Canción del Mundo a esta última categoría.
“Si bien hay algunas bandas que tocan sólo dentro del emo, nosotros somos partidarios de mezclarlo con estilos que nos gustan, no por conveniencia sino porque es lo que realmente nos gusta. La banda fue evolucionando y tomando su propio camino musical, por eso nos cuesta encasillarnos en un solo estilo.” Por esta razón no es sorprendente que los integrantes de Buzzer decidan aclarar, pertinentemente, que “a pesar de estar en la escena emo, al venir desde el punk rock, asiste también gente muy punkie, que no le da mucha importancia a la estética, y todos conviven muy bien juntos. Eso está bueno. En el emo no hay discriminación: si el emo es una tribu, es bastante abierta: no hay rivalidades”. En cuanto al futuro, los Buzzer “le tienen fe”, y esperan que “las bandas comerciales no se adueñen de la escena. ¡Ja! Porque tanto afuera como en el país, hay muchas bandas verdaderamente talentosas que tocan su música con la emoción que hace falta para tocar emo”.
Etiquetas: Buzzer, EMO, Jordan, La Ultima Canción del Mundo, Late Night Condition, Mofa, Romeo Tragedy, Sweater
andrew, el hijo de peter
Tosh Doctor

Los jamaiquinos viven la vida sin apuro. Y se toman las cosas con mucha tranquilidad. Y ésta puede estar basada en su proyección de la espiritualidad como estado de gracia o en su letanía verbal, producto de las dulces y nobles yerbas de su tierra.
Andrew Tosh –sí, el hijo de Peter– no es una excepción a la regla. Sus respuestas en ningún caso superan los quinientos caracteres y no parece interesarle profundizar en sus conceptos, pero bien sabe que aquí el reggae está pasando uno de sus mejores momentos. “No sé por qué a la gente le caen bien los músicos jamaiquinos, pero sí te puedo decir que los argentinos son gente muy amigable. Y supongo que ellos piensan lo mismo de nosotros”, comenta desde Etiopía, donde se encuentra encabezando una serie de tributos a su padre que comenzaron hace tres años y que lo tienen girando alrededor del globo.
Al igual que su primo “no oficial” Ziggy Marley, Andrew pasó sus primeros años entre cables, micrófonos y amplificadores, viendo cómo su papá trabajaba en el estudio. Sin ir más lejos, él fue quien le enseñó al pequeño rasta los secretos del piano a los cinco años: “Mi padre tocaba y cantaba para nosotros cuando éramos chicos, y nos enseñaba cosas todo el tiempo. En ese universo era difícil que no me interesara la música”, reconoce quien mañana a la noche se subirá al escenario de Niceto.
Con cinco discos desparejos en su haber desde 1988, Andrew Tosh debutó en vivo de una manera accidental y poco feliz: el día del funeral de Peter, quien fuera asesinado en su casa de Kingston a manos de tres ladrones. El mayor de los diez hijos de Peter interpretó aquella tarde de septiembre de 1987 dos canciones en memoria de la estrella jamaiquina: Equal Rights y Jah Guide. Todo esto bajo la atenta mirada de su tío Bunny Wailer. “Mi principal inspiración fue, es y será mi papá. El me enseñó el camino y yo solamente trato de expandir su mensaje a través del planeta. Aunque también me guiaron Bob Marley y sus músicos, con los que al mismo tiempo iba creciendo”, explica. En 2004, Andrew se puso en mente homenajear la obra de su progenitor y, para eso, organizó conciertos, muestras, charlas y hasta complementó su cruzada con la edición del álbum Andrew Sings Tosh: He never Died, donde revisita sus temas. El segundo apellido más pesado del reggae regresa a Buenos Aires y, a modo de despedida, nos deja su tarjeta: “Verán un show caliente donde rendiré tributo a mi padre con clásicos como Legalize it, Get up, Stand up o Bush Doctor, más algunos temas míos y otras rarezas. Será una fiesta. Y están todos invitados”. Habrá que ir.
* Andrew Tosh se presenta mañana en Niceto Club. A las 21.
Catupecu . Calamaro . Radiohead . Sex Pistols . Led Zeppelin
Catupecu incorporó bajista
Siguen rockeando. Mientras el bajista de Catupecu Machu, Gabriel Ruiz Díaz, continúa en
el Instituto de Rehabilitación donde se recupera de un grave accidente automovilístico, la banda presentó su nuevo responsable de las cuatro cuerdas, lacónicamente presentado como “Sebastián”, quien debutó oficialmente el último sábado en The Roxy a eso de las 4 am durante un show que incluyó canciones de Laberintos entre artistas y dialectos, el inminente nuevo álbum catupequense.
Calamaro, lengua de platino
Nacional, popular y sublingual. El maravilloso nuevo disco de Andrés Calamaro, La lengua popular, arrancó con el pie derecho (en este caso, con la papila gustativa derecha), ya que se convirtió en disco de platino –40 mil ejemplares– en apenas un día. Acto seguido, El Salmón viajó a España, donde firmó discos en tiendas de Barcelona, Madrid y Valencia. ¡A festejar con el minibar bien abierto!
Radiohead terminó el disco
Ahora, a descansar. El guitarrista Jonny Greenwood confirmó que Radiohead finalizó las sesiones de grabación de su nuevo disco de estudio, el primero desde Hail to the Thief (2003), que recién saldrá a la venta en enero. “Estamos muy aliviados después de haberlo terminado, ahora tenemos que decidir qué hacemos con él”, señaló. El NO está en condiciones de afirmar que lo harán... dinero.
Vuelven Sex Pistols y Led Zeppelin
Después de The Police y Soda Stereo, entre tantos otros, la ola de regresos ‘07 suma otros dos peces gordos y canosos: los Sex Pistols y Led Zeppelin, para dos fechas únicas, ambas en Londres. Los gerontes del punk se presentarán a raíz de los 30 años de su debut, mientras que Robert Plant, Jimmy Page y John Paul Jones volverán al escenario con Jason, el hijo del fallecido baterista John Bonham, en la batería. ¡Sólo faltan los Beatles y los Rolling Stones! Ah, cierto que los Stones siguen...
Baterías incluidas
Es algo así como el Día del Baterista: el Zildjian Day 2007, que ofrecerá clases a cargo de Sebastián Cardero (Los Piojos), Andrés Vilanova (Carajo) y los invitados foráneos Cindy Blackman (de la banda de Lenny Kravitz) y Brady Blade (Dave Matthews, Jewel). Es este lunes a las 20 en ND/Ateneo (Paraguay 918), con entradas desde 20 pesos. ¡Doble bombo!
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la umi contra el gobierno
El día en que el rock demandó al Estado
Escena post-Cromañón. Mediano plazo y dos líneas encontradas. Condensación y concentración de espacios, recurrencia de propuestas e histeria rockera. Mañana empieza el Pepsi Music y muchos grupos dieron el alma por estar. Ningún cachet –a veces lo contrario–, ninguna promesa, sólo la “oportunidad” de tocar en algún lugar para alguien. Una linda vidriera en el desierto. Otra que merece menos omisión aún: la del movimiento independiente que se mueve como Don Quijote, pero se mueve al fin. A ese caballo está subida la UMI. El 15 de febrero inició una acción declarativa de inconstitucionalidad ante el Tribunal Superior de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Objeto? Mejorar las condiciones en que se realiza música en vivo en Buenos Aires. ¿Propuesta? Que se declare inconstitucional toda normativa que exija o regule la necesidad de permisos, habilitaciones o autorizaciones específicas para la actividad. “No puede ser que tocar una guitarra cambie las condiciones de seguridad de un lugar”, vive diciendo Diego Boris, presidente de la Unión desde hace cinco años.
El 18 de abril, el juicio fue declarado admisible por tres de los cinco jueces del Tribunal. Y la semana pasada llegó la ansiada audiencia pública. En una tarde de lluvia, Esteban Agatiello –letrado y tecladista de Ritcher– y el mismo Boris expusieron sus razones ante el Tribunal; Víctor Zamenfelt, las suyas como asesor letrado de la apoderada del gobierno, María Cristina Mascialino, y Luis Cevasco, las de la fiscalía. Agatiello bombardeó a preguntas: “¿Acaso la música en vivo cambia las condiciones de higiene, seguridad, salubridad o de señalización? ¿Acaso la actividad en sí misma es peligrosa o lo son las condiciones en las cuales se desarrolla? ¿Qué es lo que vuelve peligroso un establecimiento? ¿Las condiciones en que se encuentre o que haya una persona que toque una guitarra? ¿Acaso la falta de música en vivo resulta sinónimo de seguridad?”.
Boris sacó la guitarra frente a los jueces y tocó: “¿Alguien se sintió inseguro?”. Cevasco los acusó de pretender una anarquía normativa, y Zamenfelt no le fue en zaga: “La necesidad de contar con permisos especiales para la realización de espectáculos musicales no puede ser considerada absurda, porque cada actividad tiene su propia especificidad”.
¿El nudo? El gobierno exige a los espacios un permiso especial, con 15 días de antelación, sólo si se trata de un espectáculo musical. “Como músicos no podemos aceptar que se instale el concepto de que la música en vivo es un elemento peligroso para la sociedad”, sostiene la UMI. En dos meses estará la sentencia. Mientras, los megafestivales y el circuito restringido de espacios sigue siendo un corralito demasiado cómodo. Y, sobre todo, arbitrario.
viernes, septiembre 21, 2007
arctic monkeys toca en buenos aires
De MySpace a la Argentina
Vendieron 360 mil copias de su primer disco en la primera semana. Ganaron el Mercury Prize, giraron por el mundo, sacaron otro disco y –aunque su música explotó en el ciberespacio– ellos mantienen los pies en la tierra. “Con Internet, simplemente, todo pasa más rápido”, dice el bajista Nick O’Malley.

Estas páginas ya contaron la historia de los Arctic Monkeys, cuatro pibes de Sheffield que se convirtieron en sensación de la noche a la mañana vía MySpace, pero que revalidaron sus méritos con dos discos estupendos: Whatever People Say I am, that’s what I’m not (2006) y Favourite Worst Nightmare (2007). En ellos, la mirada certera de Alex Turner pinta tanto la vida urbana en la Inglaterra de hoy como el complejo mundo interior de un tipo que deja atrás la adolescencia: no hay más que ver la cara repleta de granitos del cantante y guitarrista para darse cuenta de que apenas tiene 21 años. La combinación de esas letras agudas con una música vibrante que abreva tanto en los Kinks y los Smiths como en los Strokes ha dado como resultado el fenómeno más grande de la música británica de los últimos tiempos. Lo bueno es que en poco tiempo podremos verlo y escucharlo en vivo, porque los Arctic Monkeys tocarán en el Luna Park el 24 de octubre. “Me contaron que la Argentina es un lugar bello y que hay chicas muy lindas”, es toda la referencia que tiene Nick O’Malley, bajista del cuarteto, según le dice al NO a través del teléfono.
Cero demagogia, igual que arriba del escenario: en la web circulan varios DVDs piratas con conciertos de los Arctic Monkeys y se los ve algo parcos (aunque lejanos a la indiferencia cool de varios congéneres), más concentrados en la música que en tratar de levantar al público a toda costa. No lo necesitan, porque los riffs de sus canciones y los ritmos trepidantes son material suficientemente explosivo.
Ahora bien, ¿se puede tener el álbum debut más rápidamente vendido en la historia de Inglaterra (363.735 copias en su primera semana), ganar el prestigioso Mercury Prize, girar por el mundo, y encima mantener los pies sobre la tierra? Turner, O’Malley, el guitarrista Jamie Cook y el increíble baterista Matt Helders parecen dispuestos a conseguirlo. Para ellos, no hay nada de malo en la fama, siempre que se pueda preservar la privacidad. “En Gran Bretaña, los medios se entrometen demasiado en tu vida personal, entonces tratamos de mantenernos tan fuera de eso como nos sea posible”, explica el bajista. “Acá quieren saber todos los detalles, qué chicas te gustan, con quién estuviste, todo lo que dijiste y pensaste. Llaman a tus abuelos para tratar de averiguar cosas sobre uno o se hacen pasar por quienes no son para saber algo malo, así tienen algo para escribir en sus artículos. A nosotros todavía no nos pasó, pero fue porque siempre estuvimos alertas. Hace poco apareció una chica que decía ser la prima de Dizzee Rascal y que, en realidad, trabajaba para un tabloide.”
–¿Su privacidad llama la atención porque en estos días todos le hacen el juego al show business?
–Es probable. No es algo que hayamos hablado, simplemente sucede por el modo en que somos como banda. Para nosotros, lo más importante es que hacer que nuestra música se escuche por la música en sí misma y no porque les contemos a los medios qué pasa en nuestras vidas. Pero incluso así pueden inmiscuirse... Los Gallagher, por ejemplo, tienen un montón de exposición y no pueden hacer nada al respecto. No pueden escaparse de que cada cosita que hacen sea informada por la prensa. Por suerte nosotros no tenemos esa clase de exposición. Podemos arreglárnoslas para estar un poco más al margen. Supongo que si sabés cómo evitarlo, podés salir con normalidad a los pubs sin estar en el escrutinio público. Tenés que mantener el círculo de amigos con el que creciste e ir a los mismos lugares a los que ibas cuando estabas en casa, en lugar de mudarte a Londres y estar todo el tiempo bajo la mirada pública.
–¿Se puede ser la misma persona después de dos discos tan exitosos?
–Lo que nosotros hacemos es no aparecer tanto por televisión, entonces no nos reconoce todo el mundo, sólo los fans de la música. De ese modo podemos seguir teniendo vidas normales, podemos salir en Sheffield sin ser acosados y hacer las mismas cosas que siempre hicimos. Por eso, siempre decimos que tenemos el mejor trabajo del mundo: podemos compartir nuestra música, viajar por el mundo y conocer a mucha gente, pero también seguir viviendo vidas normales.
O’Malley no es un Mono Artico de la primera hora, aunque conoce al resto de la banda desde la infancia. El estaba en otra banda, The Dodgems, mientras Turner luchaba contra la timidez y se decidía a mostrar sus canciones. “Con Alex siempre hablábamos de tener una banda algún día”, recuerda el bajista. “Pero ninguno de nosotros esperaba ser famoso, simplemente lo tomábamos como un hobby y pensábamos en tocar en Sheffield, no en que se vendieran nuestros discos en todo el mundo.” Para O’Malley, fue “muy, muy extraño” ver cómo sus amigos se convertían en la nueva sensación británica: “Imaginate ver a tus amigos en las revistas y que todo el mundo hable de ellos... Fue como una experiencia surrealista, porque yo no conocía a nadie famoso y de repente mis amigos eran los famosos. Todo el mundo hablaba de esos chicos con los que crecí, a los que conozco desde siempre. Muy extraño”.
–¿Cómo te ofrecieron reemplazar a Andy (Nicholson, el bajista original) para una gira norteamericana?
–Estaba en un colectivo, en Sheffield, yendo a casa de un amigo, y sonó mi celular y era Alex. Supuse que llamaba para saludarme porque hacía mucho que no nos veíamos, pero me dijo: “¿Querés venir con nosotros a Estados Unidos y tocar durante un mes? Porque Andy no quiere venir”. Y le contesté: “Lamento decirte que no, porque tengo el brazo quebrado”. Me había caído contra una pared y se me había fracturado la muñeca, así que dije que no podía. Pero tenía una cosa de metal en la muñeca para mantenerla estable, así que intenté tocar el bajo y pude hacerlo, entonces contesté que iba. Después de eso grabamos un par de canciones y nos fuimos a Estados Unidos. Ahí pensé: “Esto es maravilloso”. Pensar que antes de eso trabajaba en un supermercado...
–Y que ese accidente podría haberte costado “el mejor trabajo del mundo”.
–Totalmente. Además es con mis amigos, así que no podría estar más contento.
–¿Y cómo fue cuando te dijeron que querían que fueras parte de la banda?
–Medio que lo habían mencionado después de la gira por Estados Unidos, porque lo pasamos muy bien tocando juntos, y después me lo confirmaron. ¿Cómo podía decir que no? De lo que me aseguré fue de charlar con Andy, porque me resultaba muy importante que todos siguiéramos siendo amigos y que no hubiera rencores. Y él fue muy honesto conmigo, me dijo que no tenía nada en mi contra, que todo era para mejor.
–¿Cuál creés que ha sido tu aporte a la banda?
–No lo sé, pero supongo que nada esencial. Después de un año y pico juntos, supongo que toco mejor, pero eso nos pasa a los cuatro. Y entonces podemos intentar hacer canciones más complejas, más difíciles que las que podíamos hacer hace un año. Pero es algo colectivo, no es sólo cosa mía.
–¿Cómo era la dinámica la primera vez que estuviste con ellos en el estudio?
–Antes de que tocáramos juntos grabamos Live before the Lights Come on y todo pareció funcionar muy bien. La canción ya estaba escrita, así que lo único que tuve que hacer fue tocarla. Nos llevamos bien en el estudio, todos escuchábamos las ideas de los demás. No hay cuestiones de ego, peleas ni enojos. Supongo que todos sabemos cuándo una idea es buena y cuándo es mala, entonces ninguno va a pelear por la suya si sabe que no es muy buena.
–Siempre se habla de la presión del segundo disco. ¿Ustedes la sintieron?
–Sí, pero sólo la que nos pusimos nosotros mismos, porque no queríamos hacer un disco para complacer a la gente sino sólo a nosotros mismos. No queríamos hacerlo pensando “si hacemos este tipo de canción van a pasarla en la radio” o “si hacemos una canción así va a gustarle a la gente porque ya le gustó esta otra”. Simplemente queríamos hacer canciones que nos gustaran mucho a nosotros y si a la gente no le gustaban, mala suerte.
–Después de lo que pasó con Arctic Monkeys y con Lily Allen, que también explotó primero en Internet, ¿creés que la posibilidad de difundir tu música de esa forma torna las cosas más democráticas?
–Definitivamente. Para cualquier banda del mundo es más fácil difundirse a través de Internet. Igual, lo importante es recordar que una buena canción sigue siéndolo, lo mismo que una mala canción. Lo único que se puede hacer a través de Internet es que esté más disponible, entonces si sos una buena banda todo puede suceder más rápido. Pero si tenés canciones malas, se aplica la misma regla: en todo el mundo van a saber más rápido que sos horrible. No creo que Internet haga las cosas más fáciles, pero sí más rápidas. Todavía existen bandas muy buenas que no tienen demasiado éxito y algunas porquerías que suenan en todas partes.
Etiquetas: arctic monkeys
La Petisa y Skabio
Rock que compite
La Petisa y Skabio son las bandas que debutarán en el festival que empieza mañana. Sana competencia, muchas burbujitas.
Vincent van Gogh mira desde un autorretrato. Tiene auriculares puestos. “¿Ya le faltaba una oreja?”, pregunta uno. No es una exposición de arte pop –no del todo– sino una crónica del under en una gala un poco más ambiciosa. Es viernes por la noche en el Roxy, y en la pantalla esa figura anuncia que es noche de “El Bombardeo del Demo”, el concurso organizado por Day Tripper (de 13 a 17 por Rock & Pop) en el que las bandas más o menos ignotas pueden llevar su material y ser votadas por conocidos y oyentes. Es la segunda final en la que tres bandas se disputan un lugar en el Pepsi Music y someten su música al veredicto de un jurado de cuatro productores discográficos, más un quinto voto popular. En la puerta, el anfitrión: el mismísimo Pelado Torabe invita a subir. Allá dentro conviven la tela a cuadros en blanco y negro con prendas ricoteras. El cantante de Tramposos pide un poco más de pogo y provoca: “Este es un show de rock and roll”, mientras el Slash suburbano que empuña la Les Paul enciende otro cigarro.
El cierre había quedado a cargo de Invencibles (buen nombre para un concurso), una banda de rock barrial propiamente dicho con algún costado fierrero y un grupo de fieles agitadores con ganas de ser escuchados. “Gracias por el respeto de los que vinieron a escuchar otras cosas”, dice el colorado vocalista. En el medio, sin embargo, figuraba Skabio, una banda de ska que roza el emo-core cuando propone rockear. “¡Dale, Gordo!”, le gritan al cantante desde un público principalmente compuesto de amigos. El micrófono no anda. Trompeta, saxo, teclado, set de percusión, una versión de Piraña de los Cadillacs, una banda que se siente cómoda sobre el escenario y un bajista de aspecto rockabilly que está al borde de un ataque: su instrumento tampoco se escucha. “¡No tienen caja directa, son unos hippies de mierda!”, el comentario atraviesa la sala como una daga hacia la cabina de sonido. Un momento tenso que la banda producida por Ricardo Tapia trató de disolver entreteniendo.
“Con la adrenalina que hay en ese momento uno se pone nervioso, tenés nada más que treinta minutos para mostrar lo que podés llegar a hacer; y peor si no te limitás a un solo estilo, como nosotros”, explica el cantante Gastón Luzzi. Skabio ya había triunfado en otro “Bombardeo”, cuyo premio fue tocar en el Gesell Rock 2005. “Gesell nos abrió otras puertas, mucha gente nos conoció ahí, y además es como un currículum, entrás con el pie derecho en otros lugares. Por eso tenemos mucha expectativa con el Pepsi”, desliza.
El viernes anterior, La Petisa Rock’n’Roll fue la elegida luego de compartir escenario con Sordos y los uruguayos de Malacate. “Nos eligieron primordialmente por la fiesta que hizo nuestra gente, que llenó el lugar y cantó hasta tapar nuestros instrumentos. El jurado vio que esa comunión no la tienen todas las bandas under, porque no son quince personas saltando, son doscientos enfermos con tatuajes”, infla el pecho el cantante Maxi Palermo. ¿Cómo se siente participar de un tipo de “competencia rockera”, algo así como “La batalla de las bandas” en Escuela de Rock? No lo tomamos como una competencia –responde Gastón–, nuestra filosofía es generar buena onda con los grupos porque somos compañeros de laburo. Todos dimos lo máximo, alguien tenía que ganar.” Maxi dice que para ellos y su gente fue sólo un show más. “No lo vimos como un concurso. Sí armamos una lista con los temas más clásicos y más power. De haber pensado solamente en el jurado y no en la gente, podríamos haber hecho temas más tranquilos y musicales, pero no lo hicimos”, señala.
SE LARGA EL PECSI 2007
La fiesta de todos
la maraton rockera se abre hoy con los reunidos heroes del silencio. enterate de grillas, horarios y atracciones.
Es el ritual anual que marca la etapa más intensa del año en materia de recitales. Con cada primavera, renace el Pepsi Music y la posibilidad concreta de un verdadero tenedor libre musical donde se mecha lo mejor y más convocante de la música local e internacional.
Nuevamente, la cita será en el Club Ciudad de Buenos Aires (Av Del Libertador 7501) para las fechas al aire libre y el ex Obras para las fechas puertas adentro (Indoors, Del Libertador 7395).
La organización del evento, con el fin de evitar incidentes, hizo circular una lista de elementos con los que no se podrá ingresar al recinto. Estos son: bebidas y comidas, pirotecnia, objetos contundentes, cortantes e inflamables, banderas que excedan la medida de un metro x un metro, camisetas e insignias deportivas, cámaras fotográficas y filmadoras.
El predio contará, además de los cuatro escenarios donde se desarrollarán los shows (Pepsi, LAMC-CTI-Samsung, Pop Art y Roxy) una zona de bares. Habrá también un área de entretenimientos (¡incluido un samba!), un área de tecnología con carpa gamer y un área de relax.
Dia 1 Hoy Outdoors > Tendrá como único y principal evento el regreso de Héroes del Silencio, que a partir de las 21 hs se reencontrarán con el público argentino después de casi diez años.
Aclaración importante: para esta fecha las entradas están totalmente agotadas.
Dia 2 Mañana Outdoors > Se presentarán sucesivamente Pánico Ramírez, la Portuaria, Cielo Razzo, No te va a gustar y Café Tacuba (escenario Pepsi), No lo soporto, Rosal, Estelares y Arbol (escenario LAMC-CTI-Samsung). En el Pop Art estarán Motel, Antonio Birabent, Dani Umpi y Toni 70, mientras en el Roxy se podrá ver a Sonotipo, Ojas y Richter, entre otros.
Dia 3 Domingo Outdoors > Zumbadores, Pier, Intoxicados y Molotov (Pepsi), Sucias Rockas, Súper Ratones, Jovenes Pordioseros y Guasones (segundo escenario), Chancho en piedra, Vetamadre, Infierno 18, Fantasmagoria (Pop Art), Las trampas de Lily, Vitral y Superlógico y Cuino (Roxy).
DIA 4 25/9 Indoors > Noche metalera con Jeriko, Tren Loco, Ian, Logos, Horcas y Almafuerte
DIA 5 26/9 Indoors > Bela Lugosi, 90 Sapos, Smitten, Bulldog, la Mancha de Rolando, Las Pelotas.
DIA 6 27/9 Indoors > Diego Mizrahi, Botafogo, The Australian Pink Floyd.
Dia 7 28/9 Outdoors > Noche reggae con Fidel Nadal, Big Youth, Los Cafres y The Wailers (Pepsi). Flavio Mandinga, Pablo Molina, Dread Mar I y Karamelo Santo (segundo escenario), Chala Rasta, Mensajeros, Canteca de Macao (Pop Art) y Satélite Kingston, Caña de Azúcar y Matamba (Roxy).

Dia 8 29/9 Outdoors > Carajo, Massacre, Cabezones y Marilyn Manson (Pepsi), Cuentos Borgeanos, The Locos, Los Natas y El Otro Yo (segundo escenario). Expulsados, Hyperstatic y D-Mente (Pop Art) y 202, Poseidótica y Mataplantas (Roxy).

Dia 9 30/9 Outdoors > Noche pop con Hilda Lizarazu, Emmanuel Horvilleur, Los Pericos, Los Auténticos Decadentes y The Black Eyed Peas (Pepsi), Custodios, Dante y Miranda! (segundo escenario), Lucas Marti, Victoria Mil y Adicta (Pop Art) y La Cruda, Azafata y Bandajamóncrudo (Roxy).
Dia 10 2/10 Outdoors > Estarán Volador G, Los 7 Delfines, Kapanga y Divididos (Pepsi), As de monos, Los Durabeat y Los Tipitos (segundo escenario), Rescate y Coki & the Killer Burritos (Pop Art) y La Trifásica y Telepod (Roxy).
CINDY BLACKMAN, la baterista de lenny kravitz
CINDY BLACKMAN
"Me gusta ser mujer"
la baterista de lenny kravitz vuelve a la argentina, para dar una clinica sobre
su instrumento. En exclusiva, hablo con el si! y confirmo que es una fanatica.
Ya tiene 48 años, pero no los aparenta: casi un afro y piel morena (como el viejo hit de Thalía). En recitales, videos o clínicas de su instrumento muestra una energía que envidiaría cualquiera. Ella es Cindy Blackman, baterista de Lenny Kravitz, entre otros, que llega el lunes al N/D Ateneo, en el marco del Zildjian Day 2007. Eso será un montón de bateristas que sólo quieren hablar de eso.
Dice que su infancia le predeterminó el futuro. Su madre y su abuela tocaban música clásica, pero su padre era un melómano y amaba el jazz. Además, su hermana, que durante un tiempo quiso ser cantante, se la pasaba escuchando a los Beatles y a los Stones. Así es que en su cabeza figuran como referencias desde John Bonham (Led Zeppelin) hasta el jazzero Max Roach.
-¿Por qué elegiste la batería?
-Pienso que ella me eligió a mí de alguna manera. Tenía 7 años cuando empecé a tocar, no creo haber sido consciente de nada de lo que elegía. Sí recuerdo que amaba la energía y la pasión que se usaba para tocar y que me gustaba hasta el aspecto del instrumento. Es más, cuando tuve mi primera batería... ¡me gustaba hasta el olor de la madera!
-¿Tiene algún significado puntual el hecho de ser baterista y mujer? ¿Por qué no abundan?
-No lo veo así. Me gusta ser mujer y también amo ser baterista. O sea, los bateros que admiro los admiro por cómo tocan, no porque sean hombres.
-Venís a la Argentina para dar una clínica de batería y no es la primera que das. ¿Te gusta mucho hacerlas?
-Sí, me encanta, porque ahí hay gente que ama las baterías, le gusta escucharlas y hablar de ellas, encontrar ídolos en común. Para mí es una experiencia completamente gratificante.
Cindy sigue hablando sobre su amor por el instrumento, lo que le gusta tocar y lo remarca cada vez que puede. Claramente es una fanática.
-Viniste junto con Lenny Kravitz a tocar en el Estadio de Boca. ¿Qué te gustó de la Argentina?
-Me gustó mucho la comida, el vino, pero sobre todo los hombres. Allí vi muchos chicos lindos y a mí me encantan los hombres lindos.
-¿Qué significa tocar con una mega estrella como Lenny?
-Tocar con un tipo como él es realmente increíble porque exige mucha atención y mucha energía de la gente. Los conciertos son muy excitantes, y adoro la pasión que eso despierta.
Etiquetas: baterista, BLACKMAN, CINDY, de, kravitz, La, lenny
CIRCO > GABRIELA PARIGI
CIRCO > GABRIELA PARIGI
Con los pies en la cabeza
gano medallas en los panamericanos. pero descubrio el circo y ahora descolla como acrobata en la obra "milagro".
En una rampa casi circular, una chica de rulos se hace hormiga y acomoda los cactus. Parada sobre sus brazos, abre las piernas y, sin exagerar, sus pies marcan más de media hora. Acróbata, frágil como una nube, la mueve el ritmo que genera un hombre de pantalones violetas y torso desnudo. El puntea una débil guitarra eléctrica, y ella, Gabriela Parigi (21), la mujerhormiga, le regalará una sonrisa en el último acorde, después de hacer equilibrio en una vertical eterna. Eso es lo que pasa cada domingo en El Galpón de Catalinas cuando una se mete -sí, entre risas y adrenalina, no queda otra- en Milagro, la obra integrada por los artistas del grupo circense Rancho Aparte.
Hay tambores y chicos con dreadlocks. Trapecios, palo chino, telas, aros y cuerdas flojas. Y ella hace lo suyo: "A los cuatro años empecé a tomar clases de danza clásica. Pero la profesora se dio cuenta de que me aburría y recomendó que empiece gimnasia artística", repasa. Tanta energía le valió un extenso medallero y el título de subcampeona Panamericana Juvenil en 2002. "Pero necesitaba algo más. Tenía el cuerpo muy lastimado por el entrenamiento y disfrutaba más las exhibiciones de gimnasia que las competencias. Entonces descubrí el arte callejero, el circo". Se anotó en el curso intensivo de la escuela La Arena, para aprender las distintas disciplinas del circo. Gabriela, al igual que resto del elenco, se preparó durante dos años para el estreno de Milagro, que ya va por su tercera temporada. "Aprendí que el circo se ríe de sí mismo y de las estructuras: no tiene prejuicios de ningún tipo. Deformás actitudes de la vida cotidiana, te podés burlar", analiza Gaby. Entre los ensayos, da clases de acrobacia y estudia escenografía. "Lo más difícil, quizás, es improvisar. Hay tan poco tiempo para pensar que pasás barreras personales. Es eso lo que hace atractivo al circo".
Bien al sur en Catalinas, donde el perfume de Puerto Madero se mezcla con el aire aceitoso del Riachuelo, la sala está colmada de chicas con las piernas metidas en polainas de colores y pibes que apoyan los pies en el skate dormido. Todos achinan los ojos cuando la luz los enfoca. "Veo cada rostro...", asegura ella. Mientras, se retuerce en el piso, amenaza con una medialuna sin manos, se arroja al vacío desde una rampa imaginaria, pero al final sonríe y todos respiramos.
ENTREVISTA > KUDAI
ENTREVISTA > KUDAI
"Somos un concepto"
los chilenos, embajadores del nuevo teen-pop latino, llegan para presentar
su segundo disco, "sobrevive".
Txt Victoria Cerruti.
S surgidos con el milenio bajo el nombre "Ciao" (el poder de los niños), entonces la edad promedio de los integrantes no superaba los 12 años. El tiempo pasó, sus gustos cambiaron y su orientación musical también, por eso decidieron rebautizarse Kudai (que quiere decir "joven" en mapuche). En el 2004 editaron su primer disco (Vuelo), que un año después se convertiría nada menos que en el disco más vendido de Chile, ocupando los primeros puestos en el ranking del país.
Nominados a los premios MTV como "Mejor Artista del Año" y "Mejor Grupo", compitiendo con Maná y Babasónicos entre otros, llegan a Buenos Aires para presentarse ante fans locales que llegaron a acampar frente al hotel, en el Gran Rex, dentro de la serie de shows llamados Teens Live! ¿Huele a espíritu adolescente?
-¿Qué es Kudai?
SEnDEs un concepto sincero, que no tiene miedo y afronta las cosas. No somos figuras plásticas ni existen dos caras del grupo. Hacemos música con el corazón, y aquel que se dio cuenta de eso entendió a Kudai.
-¿De qué se trata "Sobrevive"?
-En esta oportunidad decidimos atrevernos a incluir un poco de rock porque es un género que los cuatro llevamos adentro. Nos sentimos más expertos. Además, quisimos incluir temas que no sólo traten el amor sino también todas las circunstancias que un adolescente pueda vivir: como la separación de sus padres reflejada en el tema Tú, los conflictos de identidad o incluso la bulimia y la anorexia. Hay que poder sobrevivir todas esas cosas...
-¿Cómo reaccionan frente a los requisitos emocionales de los fans?
-Los acompañamos en su madurez. Ellos sienten que al fin alguien los comprende y se ven identificados en nuestras canciones, porque son historias que ocurren de verdad. Incluso hemos recibido varias cartas de agradecimiento. Además, cada uno aporta distintos matices, desde la tranquilidad de Tomás hasta la energía descontrolada de Bárbara.(-A que les encanta el público local...
-¡Es uno de los tres países que más nos gusta! Acá son muy eufóricos, cuando subimos al escenario es como si estuviésemos por jugar un partido de fútbol. Estamos muy contentos de que así sea porque la respuesta del público termina definiendo cómo va a ser el espéctáculo.
-¿Qué expectativas tienen del show?
-Queremos que el público pase por todas las emociones posibles: reír, cantar, gritar y llorar, y que se libere haciendo catarsis como lo hacemos nosotros cuando estamos en el escenario. Si eso ocurre, entonces sentiremos que realmente valió la pena tanto trabajo y todas las giras alejados de nuestra familia. No todo es color de rosa.
Etiquetas: entrevista, KUDAI
miércoles, septiembre 19, 2007
molotov estrenara sus eps
“Sólo espero que no haya botellazos... entre nosotros”
Tocarán juntos en Buenos Aires temas que hicieron por separado, durante su reciente “distanciamiento”. Probablemente no haya otra ocasión para escuchar esta especie de reencuentro que, dicen ellos, definirá su futuro. Los piratas, preparados.
No crean nada de lo que leyeron por ahí (o por aquí): Molotov no se separa y el del Pepsi Music no será su último show en la Argentina. ¿O sí? Mejor, que conteste Paco Ayala, uno de los bajistas y cantantes del cuarteto mexicano, con ese acento picante como el buen chile: “Está todo por verse. La verdad, nunca sabemos cuándo será la última gira. Se fue confundiendo un poquito la información. En algún momento sí estuvimos completamente separados, no nos vimos en varios meses. Y si alguno tenía una noticia durante esos meses, bien podía pensar que la banda ya no existía. Es un poco de todo, no creas ni que todo es mentira ni que todo es verdad”. De todos modos, Paco dice que el argumento de que iban a separarse porque le debían demasiado dinero a su sello discográfico es “de lo más pendejo” que escuchó, pero concede que, con el humorcito que gastan él y sus compadres, no sería nada raro que alguien se haya tomado en serio lo que era sólo una broma. “Seguro que en alguna borrachera alguno dijo una cosa y acabó siendo otra”, se ríe.
–Dijiste que estuvieron varios meses sin hablarse. ¿Fue por problemas entre ustedes?
–Más bien estás cansado... Randy (Elbright, batería) se fue a vivir a Los Angeles. Tito y yo somos socios en un estudio de grabación, pero casi nunca coincidimos. Realmente necesitábamos descansar un rato, después de tanto tiempo de gira. No era tipo: “Ya no quiero verlo y ojalá que se muera”, sino más bien un descanso natural. Eso pasa siempre que terminas una gira larga. Paras y no sabes durante cuánto tiempo, nunca sabes qué va a pasar. En un principio sí fue: “Nos vemos, hasta nunca, hasta aquí dio este proyecto”, pero sin ningún malestar entre nosotros.
–¿Cómo fue la reconstrucción de los lazos?
–Es que, como no hay ninguna bronca entre nosotros, es natural volver a hablarnos, toparnos, ir a echar unas chelas (cervezas). La esencia de la separación fue que cada quien quería hacer algo por su lado, a su forma, con su sonido, y la primera alternativa que vimos fue separarnos, descansar de los otros. Para que, si cada quien decidía hacer unas rolas, fuera bajo su propia batuta. Pero mientras estaba grabando me enteré de que otro estaba en lo mismo y de que otro ya tenía unas rolas. Entonces partió la idea de decir: “Pues sí, digamos que separados musicalmente no estamos, entonces será interesante juntarnos, mostrar las canciones, girar y ver qué reacción tiene el público con esta nueva propuesta”. Así hicimos cuatro EPs personales, grabados de muy distintas maneras, que ahora saldrán en un mismo disco llamado Eternamiente Molotov.
–Hace un tiempo, ustedes se sacaron una foto pintados como los KISS, que justamente hicieron algo parecido: cuatro discos por separado, que fueron un fracaso comercial. Y el mejor era el de Ace Frehley.
–Sí, totalmente. Ojalá que éste no se parezca en lo de fracaso comercial. Como a los 12 o 13 años, mi papá me regaló para mi cumpleaños los cuatro discos solistas de los KISS, y definitivamente el mejor era el de Ace Frehley. Pero no pensamos en eso, porque no había una idea previa: cada quien hizo un EP, no fue a propósito.
–El EP de Miky se llama Hasta la basura se separa, el de Randy Miss Canciones, el de Tito Sintitolo y el tuyo El plan de Ayala. ¿Cómo lo hiciste?
–Lo empecé por el título, cosa que nunca había hecho, y tres meses después todavía no se me había ocurrido una sola canción (risas). No sé, uno de esos espacios del año en los cuales uno no anda muy inspirado... De repente salieron las canciones. Y la primera, No me moleste nadie, habla precisamente de lo difícil que es hacer una canción. Eso me ayudó a hacer catarsis y empecé a tirar ideas musicales para las siguientes. Algunas tienen contenido más sociopolítico, otras son más madrosas. Quise hacerlo más rockero, que no tuviera nada de secuencias ni de posproducción: bajo, batería, guitarra y voz, todo tocado por mí. Lo hice relajado. No quise rebuscar mucho las canciones: eran nuevas, que era lo que quería sacar, nada de rolas de hace ocho años. En general, las letras de Molotov siempre han hablado de lo que cada quien quiere. Y si se critican las letras del de al lado, es para que quede mejor. En ese sentido, sigue siendo la misma libertad de componer. Musicalmente, sí puedes experimentar: ésta nomás tiene un bajo, a ésta le saco la batería... Y con una sola cabeza, no con cuatro.
–¿Qué te llamó la atención de trabajar de esa forma?
–Que en algún momento del disco me detuve a pensar: “¿Y si estoy yendo por mal camino, si las canciones están feas?”. Empezó una cierta incertidumbre con respecto al proyecto, que es un riesgo que tienes que asumir cuando vas solo en el camino. Eso también fue interesante, porque sí quedó como yo quería que sonara, no sé si está bueno o malo, y seguramente si lo hubiera hecho con la banda cada canción tendría otro tipo de “anotaciones”. Va a ser bueno juntarme con los demás a escucharlo.
–Pero, ¿ellos no lo escucharon?
–No sé, pero lo que sí sé es que todavía nunca lo escuchamos todos juntos.
–Ustedes armaron “La batalla de la banda”, una competencia a través de su MySpace. ¿Vas a decir que no entraste a escuchar las canciones de los demás?
–No, sí, claro que entré... Y de paso voté por la mía (risas). Pero ahí hay nada más una, y son cuatro canciones por cada EP. Y obviamente no me compré los de los demás (risas). Lo de la “batalla” fue porque, como cada quien estaba listo para sacar un EP, dijimos: “Pongamos canciones en un mismo site que tenga la referencia de Molotov y veamos cómo reacciona la gente, qué le gusta más”. No en el sentido de competencia sino para ver qué tipos de comentarios jalábamos. Y nos dimos cuenta de que cada quien tenía sus propios fans apoyando en la página. Fue divertido.
–Estas canciones, ¿no podrían haber formado parte de un disco de Molotov?
–Creo que sí, porque siempre compusimos por separado y después nos juntábamos para ensayar y grabar. Sí se puede hacer eso. Sin embargo, era interesante saber qué podía hacer cada uno con su propia rola, desde el inicio hasta el final, y que suene a cada uno, no a Molotov. Porque, si lo hacíamos como siempre, iba a terminar sonando a Molotov.
–Pero tienen sólo tres discos de canciones originales. ¿Ya agotaron un sonido, una forma de componer?
–Para nada. Pero si el próximo año nos sale una nueva cosquillita que nos dice “ahora queremos hacerlo con una orquesta”, pues así lo haremos. Nunca nos hemos basado en fórmulas, ni creído que hay límites.
–¿Cómo imaginás que será volver a tocar juntos?
–De entrada, va a ser bastante curioso oír interpretar las rolas que grabó cada quien. Incluso será algo bueno para la gente, porque podrá ver si le late más como lo toca uno o como lo tocamos todos. Creo que ahí hay una alternativa para que la gente pueda opinar.
–Van a cotizar bien los piratas, porque no habrá otra edición con toda la banda tocando esos temas.
–Sí, eso es lo único malo.
–Salvo que saquen un disco en vivo.
–¡Pero igual van a sacarlo primero los piratas!
–¿Te genera algo especial que sea la Argentina donde estrenen esos temas?
–Sí, emoción, cabrón. Nos encanta estar en la Argentina, con el público que va a los conciertos allá, y juntarnos a tocar eso será algo decisivo para saber si hay que darle un rato más, con energía y con ganas. Va a ser una buena experiencia abrir esta faceta de la banda en la Argentina. No sería lo mismo hacerlo en ningún otro lado, ni en México. Sólo espero que no haya botellazos...
–Vamos, si sabés que el público argentino los quiere mucho.
–No, ¡digo entre nosotros!
Café Tacuba x Molotov
“Son el mejor exponente de lo que puede hacerse musicalmente en México. Ellos muestran mucho la raíz de su procedencia, tanto en la ejecución musical como en la propuesta del sonido, el tipo de composición y las letras. Tienen un concepto perfectamente definido de una banda poderosa de México, a diferencia de Molotov, que es una banda de rock hecha por unos güeyes que viven en México. Pero ese estandarte de mexicanidad les sienta perfectamente bien. Y además, siempre hemos sido grandes cuates, compañeros de gira y de borracheras” (Paco Ayala).
Etiquetas: basura, Canciones, Hasta, La, Miss, Molotov, se, separa
El Indio no tan Solari
Los Pumas escuchan a Pier
“Sacrificio y rock and roll.” La Selección Argentina de rugby que está disputando el Mundial de Francia se concentra antes de los partidos con el hit de Pier, que musicaliza un clip arengador. O sea que a falta de haka, Los Pumas se motivan con la banda de los hermanos Cerezo. Y bueh, cada uno logra el clímax a su manera...
Charly García demorado
El ciclo de conciertos de Charly García en La Trastienda –semipresentación-grabación en vivo del inédito Kill Gil– venía tranquilo... Era mucho pedir. El lunes, Charly pidió que lo fueran a buscar a su casa con una silla de ruedas, después con una ambulancia, y finalmente llegó cuatro horas tarde. Tocó, pero por la demora (y por algunos incidentes) las autoridades del local resolvieron suspender el show previsto para el martes, con la promesa de devolver el dinero de las entradas. Y bueno, sacar entradas para ver a Say No More tiene estas cosas...
El Indio no tan Solari
Se acerca la salida de Porco Rex, el segundo disco solista del Indio Solari, con fecha de nacimiento prevista para noviembre. Según trascendió estos días, entre los músicos invitados se encuentra “El Inefable Señor Gama Alta”. Y, mientras tanto, se filtró el título de uno de los nuevos temas: Y mientras tanto el sol se muere. ¿Ecología ricotera?
U2 y Aerosmith graban discos
Dos buenas noticias para la industria discográfica. U2 editará a principios de 2008 su nuevo álbum, con la producción y la colaboración compositiva de Brian Eno y Daniel Lanois, quien dijo que la banda “recuperó el hambre”. Por su parte, el guitarrista Joe Perry anunció que Aerosmith entrará a estudios en noviembre, aunque no confirmó si recuperó o no el hambre.
Travis dice Yeah!
“Oooootra visita”, diría Santo Biasatti. Ahora, el cuarteto escocés Travis confirmó su presencia en la Argentina, en el marco del Festival Yeah! (2 de noviembre, en Vélez), donde también tocarán los estadounidenses de The Killers y los británicos de Starsailor. ¡Argentina potencia!
La lista de Soda
El plantel del operativo Gracias Totales 2007 está confirmado, ya que Tweety González, Leo García y Leandro Fresco serán los responsables de acompañar a Soda Stereo en su gira de retorno, que comenzará el 19 de octubre en River y seguirá por Chile, México, Colombia, Estados Unidos, Panamá, Ecuador y Perú. ¡Dream team!
un dia mas o menos como hoy...
... más precisamente un 16 de septiembre, pero de 1977, muere el legendario líder de T-Rex, Marc Bolan, y musa de todos los glam-rockers amantes del lápiz labial y las plumas de colores. Fue en un choque automovilístico, por lo que aun años antes del furor por Los Redondos, la prensa londinense bien pudo haber titulado “Todo un palo”.
J.A.Etiquetas: glam-rockers, Marc Bolan, T-Rex
cafe tacuba presenta “sino”
“Estamos impacientes con que suceda algo nuevo”
La adolescencia en Ciudad Satélite, las fiestas, el rock progresivo. Algo de eso hay en el nuevo disco Tacuba, que sale a la venta el 13 de octubre. Meme habla de la Argentina: “Siempre recordamos que cuando presentamos Revés, la gente cantaba las canciones instrumentales”.

”Cuando miro mi vida para atrás/ me descubro viviendo en espiral/ no te extrañe si te digo/ que crecí en circuitos”, canta el tecladista Meme del Real en 53100, canción clave dentro de Sino, el sexto álbum en la notable carrera de los mexicanos Café Tacuba, que aparecerá el 13 de octubre. En ese tema, con letra del guitarrista Joselo Rangel, quedó sintetizada explícitamente la nostalgia que invadió al cuarteto cuando se redescubrió a sí mismo como banda de rock, con más carga de lo que sus integrantes escuchaban en su adolescencia en Ciudad Satélite. De hecho, 53100 es el código postal de esa zona pegada al DF en el que, según Del Real, “fue construida en los ‘50 con un diseño urbano como de suburbio norteamericano, calles con vueltas que conectan unas con otras. Todas las calles son circuitos: Circuito Poetas, Circuito Músicos, etcétera. En la adolescencia íbamos a buscar fiestas, nos subíamos en un coche a escuchar música, y nos metíamos en circuitos. Tiene esa doble lectura, pero hace una referencia literal a la parte de la ciudad donde ocurrió todo esto. Dice: ‘Sube al auto/ me lo prestaron ya/ tómate algo, quién tiene de fumar/ pon la cinta del disco que grabé/ ese solo es lo mejor que escuché”. Y era exactamente así, nos volvíamos locos con los solos de Neil Peart (baterista de Rush), dando vueltas por Satélite y tomando una cerveza”.
–¿Cuál fue el disparador de la nostalgia?
–Empezamos a tocar el arreglo y esos sonidos comenzaron a inspirarnos. La canción tenía otra letra cuando yo la llevé, pero nunca estuve muy convencido. Cuando empezó a salir el arreglo nos dimos cuenta de que tenía todas esas referencias. Y un día llegó Joselo con una letra como una minipelícula de la época.
–¿Eso influyó en el resto del disco?
–No sé, tal vez sea parte del todo. El disco no está inspirado sólo en esa época, aunque sí sea parte importante. También tiene que ver la forma en la que grabamos: nos metimos los cuatro con el baterista en el estudio y grabamos en vivo. Tomó un poco más el proceso, pero queríamos generar eso que tal vez nunca habíamos hecho. Ahora, con toda la tecnología, las grabaciones se han hecho más solitarias: cada uno graba su parte y van sumándose. Pero esa química que ocurre cuando están todos tocando al mismo tiempo es insustituible. Eso también tiene que ver con el concepto de la época.
–¿Hay un concepto que liga todo el disco?
–En todos los discos, al final siempre encontramos muchos puntos de contacto, que nunca discutimos antes de empezar el proyecto, y con todo eso se arma algo que parece premeditado. En éste todavía no tengo la distancia necesaria para hacer un análisis de por qué llegamos adonde llegamos. Pero, a nivel musical y lírico, Sino tiene una profundidad a la que no sé si habíamos llegado antes. El título describe lo que es el disco, pero parece un acertijo que puede prestarse a muchas interpretaciones.
–Quién hubiera dicho que les gustaba el rock progresivo...
–Obviamente, escuchábamos también a los Beatles, la new wave, y yo a Led Zeppelin, Black Sabbath y el heavy metal. Pero tiene que ver con Satélite, que fue la única zona en la que hubo una efervescencia del rock progresivo. Había un grupo de chavitos de nuestra edad llamado Axis que tocaba covers de Rush. El baterista tenía 13 años y los tocaba idénticos.
–Gracias, la canción que cierra el disco, ¡tiene un solo de batería!
–(Se ríe) Así como te tomó a ti, igual a nosotros: no parábamos de reírnos. Y si nos reímos tanto, tenía que quedar. Igual, no queríamos que se quedara nomás en el chiste, porque también tiene que ver con esto que te decía sobre de qué parte de nuestras entrañas viene este disco. Todos nos emocionamos cuando escuchamos ese gran solo de Victor (Indrizzo, sesionista de Beck y Dave Gahan), y nos regresó mucho a esa época. Pero, al mismo tiempo, nos parece algo absurdo. ¿Cómo, a esta altura de nuestra carrera, metemos un solo de batería si no tenemos baterista? Victor decía: “No lo pongan, ¿qué va a pensar la gente de mí?”. Pero le contestamos: “¿Cómo que qué van a pensar? Que está increíble. Y si piensan otra cosa, son unos mensos, tienen que apreciar esto”.
–Gracias tiene otra particularidad extraña en ustedes: es una canción netamente política.
–Así es. Es una canción de Quique (Rangel, bajo) y tiene su típico sentido del humor, porque parece estar diciendo algo no tan importante, pero sí es una canción netamente política y social. Según la entiendo, tiene que ver con la desilusión que vivimos con los gobernantes. Estamos impacientes con que suceda algo nuevo, pero con el modo en el que está el sistema, con la corrupción que hay en México y con los políticos a los que sólo les preocupa la carrera de poder, tendrá que pasar mucho tiempo hasta que dejen de pelearse en la tribuna y pasen a las cosas prácticas. Aunque el próximo presidente venga de un partido de izquierda, va a tomar un tiempo que México se convierta en una democracia real.
Más pistas del Sino tacubo. El disco arranca con Seguir siendo, un título sugestivo para una banda que publicó Yosoy: “Es sobre una etapa que pasó Quique, que está tratando de reafirmarse a sí mismo”, dice Meme. La canción se engancha con Tengo todo, en la que Joselo canta “encuentro el sino/ liberar y disolver mi yo en el vacío”. El séptimo tema, casi en el medio del disco, es el festivo y beatlesco (futuro hit) Vámonos, cantado por Meme: “Si en el cine hay road movies, habría que describirla como road music. Es como un viaje, una vacación, pero en la que pasa toda una vida”. Enseguida, en Cierto o falso, regresan los cuestionamientos más profundos y Joselo escribe que “la música es abstracción”. “No sé si yo también lo había pensado así, pero seguro, la música ha sido algo que no es tangible, pero llevamos 18 años en ella y nos ha dado una vida”, concuerda el tecladista.
–Volver a comenzar es el corte del disco en una versión editada, pero la del disco parece una suite en la que entran primero el post-punk inglés y después Brian Wilson. ¿Cómo surgió esa canción?
–Tenía unas partes musicales que no había resuelto como canción, entonces surgió la idea de tomar esas tres y que los otros tres integrantes del grupo le pusieran letra a cada parte, a ver qué resultaba. A la primera parte le puso la letra Rubén (Albarrán, cantante). La segunda, que es como de Brian Wilson, le correspondía a Quique, que al final no le hizo letra, y acabé tarareando yo. Y a la del final, Joselo le puso letra y la canta. No sabíamos qué iba a pasar, pero sí, es como una mini suite. Bah, ni tan mini, porque casi dura 8 minutos.
–¿Van a tocar temas nuevos en sus shows en la Argentina?
–Sí, seguro que sí. No nos gusta atiborrar de cosas que la gente no conoce, pero sí dar a entender que viene algo nuevo. Y al mismo tiempo, eso nos refresca. Quizás en los shows de La Trastienda tengamos más confianza y podamos tocar más.
–¿Qué les provoca el crecimiento que han tenido en la Argentina?
–Nos genera mucha emoción, mucha alegría. Donde sea, pero en especial en la Argentina, donde el público es tan cariñoso y de donde nos llegaron tantas bandas que nos inspiraron a desarrollar algo. Siempre recordamos con cariño que cuando presentamos Revés la gente cantaba las canciones instrumentales. Eso nunca se nos olvida. Para nosotros fue la manera en la que la Argentina nos dijo que estaba pasando algo importante. Y si se puede ir sumando gente, pues qué mejor... Ahora, cuando estábamos terminando Sino, hablábamos de qué irá a pasar en la Argentina, si les va a gustar, si irá a causar algo. Nos ilusiona poder compartirlo a todo nivel.
Molotov x Café Tacuba
“Ellos son súper amigos y nos sentimos cómodos juntos: tenemos gustos afines y hemos tocado juntos en muchas giras. Lo que han hecho, siempre con un gran sentido del humor y buena música, es retar a lo establecido. Recuerdo en el principio que las tiendas Sanborns los vetaron por lo que decían en las letras, y ellos fueron a tocar afuera de esas tiendas el día que salió el disco. Y al final, ahora en los Sanborns es donde más se venden sus discos. Siempre hicieron cuestionar a la gente sobre esa clase de cosas. Y siempre tocando increíble” (Meme del Real).
junior boys, revelacion de la escena canadiense
“No pertenecemos a ningún movimiento”
Aunque Junior Boys forma parte de la andanada de “nuevo rock” canadiense (junto a Arcade Fire, Wolf Pared, Valley of the Giants o Bell Orchestre), su líder Jeremy Greenspan prefiere tomar distancia.

Por Yumber Vera Rojas
desde Barcelona
Mientras el implacable y abrasador verano se toma un pequeño respiro, los furtivos vendedores de cerveza paquistaníes, que durante toda la tarde pasaron inadvertidos ofertando las latas de su six pack a cambio de un durito, ahora no pueden darse abasto ante la insostenible demanda de una muchedumbre de guiris ingleses sedientos de un brebaje que, más que solucionar esta semejante incandescencia, les estimule el descontrol. Próximo al corazón del pintoresco y temerario barrio del Raval, en el Carrer Montalegre la marea de gente es realmente tempestuosa. Citarse con alguien ahí, en esta circunstancia vespertina, podría traducirse en una broma de mal gusto. Pero Jeremy Greenspan, el alquimista de Junior Boys, desde hace rato hace guardia en la puerta del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona con un desentendimiento del contexto tan pasmoso como las canciones de su laboratorio pop. “Pienso mis temas como comentarios de mi vida en los que describo la geografía en la que me encuentro. Si hacés música desde el lugar de donde sos, sin duda se transformará en una influencia determinante en tus canciones. Si fuera de Barcelona, por ejemplo, la arquitectura de la ciudad y su calor humano trazarían la naturaleza de nuestro sonido. La música de Junior Boys tiene que ver con la reivindicación del sitio del que provenimos”, confiesa el músico originario de la pequeña ciudad de Hamilton (Ontario).
Luego de su sorprendente debut en 2004 con Last Exit, Junior Boys ubicó en las bateas dos años más tarde uno de los álbumes más exquisitos del pop digital, So This Is Goodbye. Como si se tratara de un prontuario acerca del adiós –incluso lanzaron un site interactivo, sothisisgoodbye.com–, el segundo larga duración de la dupla canadiense se tornó en un compilado de las anécdotas de Greenspan desde la salida de su antiguo coequiper del grupo, Johnny Dark en 2002. Momentos antes de su presentación en la capital catalana, Jeremy aclara en exclusiva para el NO: “Creo que esto no tiene nada que ver con Johnny, sino que aborda otros aspectos relacionados con mi vida personal. So This Is Goodbye habla básicamente acerca del pasado, las cosas que se dicen y los adioses que se expresan. Todo eso está implícito en el título”. Este nuevo trabajo, sin necesariamente ser tan obvio, también simbolizó un mayor acercamiento a la pista de baile por parte del binomio. El multiinstrumentista apunta: “Cuando uno hace música nunca sabe si será para un público dance o de otro estilo. En esta ocasión salió así, aunque es cierto que estamos conscientes de lo que hacemos. Además crecí escuchando este tipo de ritmos cuando era chico y nunca le di mucha importancia ni al indie ni a nada similar. Decir que lo que hacemos es tal cosa me parece relativo, lo veo más como una necesidad de imponer etiquetas”.
A Jeremy Greenspan le conforta pasar desapercibido por entre la muchedumbre. Su porte de turista que se viste para salir de safari (camisa manga corta blanca por fuera, pantalón beige y mochila al hombro) se prestan para el disimulo. Pero apenas se sienta para disfrutar de un café, las miradas indiscretas logran interceptar al personaje. Sin embargo, ni se inmuta. Si bien consigue excitarse en varios pasajes de la tertulia, mantiene esa ecuanimidad que caracteriza al canadiense y de la que tanto se mofa su vecino de abajo.
A pesar de que no tiene ni una pizca del arrebato latino, le sobra la sensibilidad para estimular el baile. La misma que Junior Boys irradia para con todos los artistas que se animaron a revisitar sus temas en Dead Horse, un EP de remixes que apareció este año y en el que participan importantes figuras del beat como Hot Chip, Kode 9 y Carl Craig. Greenspan dispara: “Mi relación con la pista de baile es buena. El dance me cautivó cuando era joven, es el tipo de música que mejor conozco. Forma parte de mis raíces. No obstante, no creo que lo nuestro sea precisamente eso. Quizá porque lo veo como algo del pasado. Cuando pienso en el dance me viene a la mente algo que llega y se va. Pero la música que me gusta es la que tiene que ver con él, como el house, el techno y la new wave”.
Las canciones de este binomio, y en el que también participa Matt Didemus, representan la ambigüedad, la nostalgia, la desfachatez, el existencialismo y hasta cierta actitud bizarra de la juventud canadiense. Y es que, como si se hubiera soltado de ataduras intangibles, la escena indie de ese país puso en evidencia desde hace tres años, a través de Arcade Fire, Wolf Pared, Valley of the Giants, Bell Orchestre, Owen Pallett, Feist, Deadbeat, Torngat o MSTRKRFT, una de las ofertas musicales más atractivas de todo el mundo. Aunque Junior Boys forma parte de esa andanada, Jeremy prefiere tomar distancia: “No conozco personalmente a esos artistas. Sé que tienen relación entre ellos y sé que Canadá se tornó en un referente importante en la música. Pero no le presto atención a la escena de allá, somos una banda que se hizo popular a través de Internet y nuestra audiencia es internacional. Por eso, a donde vayamos tenemos público. No siento que pertenezcamos ni al indie ni a ningún otro movimiento”. Pese a ese desapego, la vitalidad de los recitales de la dupla es afín a la volatilidad de los directos de sus compatriotas. La timidez inicial de sus shows se transforma, apoyados por un baterista que contribuye con un golpe certero a la elucubración de un sonido más orgánico, en un electropop hitero con cuotas de minimal, UK garage y synth pop que, respetando los lineamientos de sus temas, no atraviesa el cerco de la chabacanería fiestera.
Con seguridad uno de los mejores discos del año pasado, So This Is Goodbye se encuentra nominado a los Polaris Music Prize, entrega de premios dedicada a enaltecer al larga duración canadiense más importante del año y que se realizará en esta ocasión el próximo 24 de septiembre. Junior Boys compite, entre otros, con Neon Bible de Arcade Fire, The Remider de Feist y The Besnard Lakes Are the Dark Horse de The Besnard Lakes. Al tiempo que esperan el veredicto del jurado, el dúo acaba de subir al iTunes una edición exclusiva, que incluye remixes, de su segundo álbum y poco antes también colocaron en el mismo portal un EP con cuatro temas en vivo tocados durante su participación en el programa de John Peel. Aunque no sabe si registrarán nuevamente una versión como la de When No One Cares de Frank Sinatra –estupendo cover en So This Is Goodbye–, Jeremy Greenspan ya piensa en el nuevo disco: “Luego de incluir una canción mía en el disco de Caribou –proyecto amigo de los Junior Boys–, comencé a pensar en cómo podría ser el tercer álbum”. Acerca de una posible visita a la Argentina, el vocalista asoma: “Nos encantaría ir, pero hasta ahora no se precisó nada. Sé que tenemos fans allí. Sudamérica es un ideal para nosotros, espero que pronto se pueda concretar”.
el consumo de fernet, cabeza a cabeza con la cerveza
Para tomar en serio
Había sido una bebida condenada al olvido, un elixir seudofarmacéutico camino a la cirrosis. Pero, con bajo perfil y con menos marketing que otras clásicas bebidas, el fernet se impone en la noche urbana. El NO se lo toma muy en serio.

No puede faltar después de una comida en exceso, en un vasito de licor puro, con agua o soda, al estilo de la vieja escuela etílica. No falta en la previa de una noche que promete, con hielo, gaseosa cola o tónica, como es costumbre en la nueva escuela. No debería faltar en la gira internacional ni aún en el exilio económico, en el camarín del músico de rock ni del de tango o cumbia, coinciden nietos, hijos y abuelos. De ser una bebida condenada al olvido, un elixir de viejo y el último paso del borracho en el camino hacia la cirrosis, a convertirse en el negro más famoso, el aperitivo/digestivo alcohólico infaltable en bares y salones, encuentros de amigos y barras de boliches, el fernet pelea hoy el segundo puesto en el podio de los escabios más requeridos del país, detrás de la cerveza. Es, ya no quedan dudas, una bebida federal, impulsada más desde el llano cultural que del marketing, revitalizada desde el interior mismo del país, nominada para ser, aun sobre el vino, una verdadera bebida nacional y popular.
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“Hay que encontrar la combinación justa. En mi caso, a un vaso con hielo le pongo cuatro sacudidas de botella, gaseosa y una sacudida más para bajar la espuma.” Lo dice Charly Pacini, viola de la Orquesta Típica Fernández Fierro, conocida por su devoción al elixir negro, que aclara: “Sólo tomo antes o después de tocar. Es un ritual más que otra cosa”. Pacini recuerda la primera gira europea, cuando para los doce integrantes llevaron sólo dos botellas, y la pasaron feo. “Ahora siempre llevamos nuestras botellas: en Europa no se consigue o es muy caro, y siendo una bebida de viejo. La última gira llevamos siete botellas, y nos alcanzó justo porque estuvimos dos días en una bodega de Francia tomando vino.”
Una anécdota: mientras el avión que los llevaba a Colombia estaba carreteando en la pista de Ezeiza, el cantor de la orquesta, el Chino Laborde, abrió la mesita del re

