miércoles, agosto 15, 2007

Germán Daffunchio "Mi lápida dirá: 'Muy rico todo, no sé si vuelvo'"

"Somos totalmente descartables", dice el ex Sumo, amigo de Luca Prodan y uno de los pilares de Las Pelotas. En el último disco, la banda grita Basta y en esta charla Germán Daffunchio sostiene que el dinero no tiene nada de maravilloso y que tener éxito no es difícil: "Preguntáselo a Nazarena Vélez". Más profundo y filosófico, dispara: "El ser humano se fue al carajo cuando creó un Dios a su imagen y semejanza".


Entrevista: Pedro Irigoyen / Fotos: Ary Kaplan Nakamura / Edición: Roxana Lavazza y Magela Demarco.
pirigoyen@claringlobal.com.ar


Luca Prodan muere en diciembre del 87. Tras su muerte, los músicos de Sumo forman dos bandas: Divididos, con Ricardo Mollo y Diego Arnedo; y Las Pelotas, con Germán Daffunchio, Alberto Troglio y Alejandro Sokol.

Instalados en la localidad de Nono, Córdoba, Las Pelotas comienza a componer y a modelar la banda. "Córdoba fue lo mejor que pudimos hacer para equilibrarnos... En ese momento creo que todos tratamos de volver a la vida porque la noche es dura", dice Daffunchio. El debut llega en 1990, en la discoteca Halley y ante cien personas. Luego se incorporan a la banda Tomás Sussmann (guitarra) y Guido Nisenson (bajo) y la gran popularidad alcanzada los convierte en referente del rock argentino actual.

Su primer trabajo discográfico fue "Corderos en la noche" (1991). Lo siguieron "Máscaras de sal", "Amor seco" (1995), "La clave del éxito" (1997), "¿Para qué?" (1998), "Todo por un polvo" (1999), "Selección" (2001), "Maxisimple" (2002), "Esperando el milagro" (2003), "Show" (2005) y "Basta", que acaban de lanzar. En el 95 fueron teloneros de los Rolling Stones, durante cinco noches en River. Y en octubre del 97 participaron del show en homenaje a los veinte años de las Madres de Plaza de Mayo, junto a León Gieco, Divididos, La Renga, Los Piojos, Todos Tus Muertos, A.N.I.M.A.L., Attaque 77, Actitud María Marta, entre otros.

Este sábado 18 de agosto, a las 20 horas, presentan su nuevo disco en el Estadio Ferrocarril Oeste (Avenida Avellaneda 1240). "Basta" es definido por sus protagonistas como "un disco con vida, que fue compuesto entre todos, enfocado hacia un mismo lugar y de mucho trabajo en el estudio". El primer corte es el tema "Como un buey", de alta rotación tanto en las radios como en la TV. El segundo, "Siento luego existo", que cuenta con Germán Daffunchio en voz principal y el video del mismo tema que se puede ver en todos los canales de música, dirigido por Alejandro Soler.




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jueves, agosto 09, 2007

Negrita

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Por Javier Aguirre

Negrita (2007):
Así se llama una canción de la banda de reggae Timaias, grabada en el Teatro Colonial de Avellaneda para el CD 5 años en vivo. El tema aparece dedicado a una tal Valentina (Negrita); y como el autor del tema es el cantante Federico “Negro” Roca, bien puede decirse que es cosa de negros.

Negrita (1999):
Así se llamaba una canción de Andrés Calamaro, del disco doble Honestidad brutal. En ella, entre pianos y guitarras, la voz sufrida del Salmón –cuando todavía no era Salmón– cantaba “Negrita, el corazón me grita... una vez tuve una vida; no era fácil, pero era mía”. Gran verso.

Negrita (1992):
Así se llamaba una canción del primer álbum de La Pandilla del Punto Muerto, Angeles con cara sucia. La letra decía: “¿Dónde estás, mi Negrita, que no puedo ni pensar?”, y su autor, Fabián Peluzzi, le recuerda al NO: “Tiene el mérito de habernos anticipado en cuanto a crear un malambo adaptado al rock, tal como posteriormente hiciera Divididos”.


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De viaje con Miranda!

De gira por el interior para presentar "El disco de tu corazón", los Miranda! registraron en video su experiencia misionera. De vuelta en casa y a la espera de los shows en Buenos Aires, Juliana desmiente con fervor que ella y los chicos extrañen el under: "Yo disfruto de tocar en lugares que no estén tan limpitos como el Gran Rex".


¿Seis años no es nada? Los Miranda! tardaron poco más de un lustro y sólo tres discos en llegar a la cima del pop latino. Y, si la presentación de su tercer trabajo, El disco de tu corazón, ya los llevó por Córdoba, Mar del Plata, Rosario, Posadas (¡dale play a los videos grabados por ellos mismos!) y los esperan dos Gran Rex llenos de fans enfervorizados (se presentan jueves 9 y viernes 10 de agosto), lo que viene suena aún más sorprendente: giras que incluyen varias ciudades de México, Estados Unidos y Europa. Por teléfono, la sigue Juliana...

Ahora que viven viajando, ¿notan diferencias entre el público local y el extranjero?
Los públicos son relativamente parecidos en todos lados porque nosotros buscamos lo mismo en cada show que damos: brindarle a la gente algo divertido. Pero, si te ponés a comparar, es cierto que el público latino es un poco más efusivo que el europeo o el americano.

¿Extrañan el under?
¡Yo no extraño el under! Yo vivo el under todavía: cuando viajamos a Europa tocamos en boliches como teloneros de otros grupos y nos encanta. O, de hecho, yo voy seguido a tocar con amigos que tienen bandas under. Disfruto estar en lugares que no están tan limpitos como el Gran Rex: poder hacer un buen show en cualquier lado me hace sentir una cantante de profesión. Pero, ¿cómo voy a extrañar el under? Decir una cosa así sería digno de una persona a la que nada le viene bien.

¿Quién ideó la tapa de "El disco de tu corazón"? ¿Hubo repercusiones de parte de Mc Donald's?
Fue una idea del diseñador gráfico Alejandro Ros, pero no creo que haya que leerlo como una apología a Mc Donald's. Sí hay un paralelo, porque la música pop es música fácil, de consumo rápido. No somos un grupo contestatario: con esto no estamos declarándonos ni pro ni anti nada. Simplemente tomamos algo de esa gráfica porque es impactante, con unos colores que resaltan mucho. Y, que yo sepa, no se enojó nadie. A mí, por lo menos, no se me acercó nadie de Mc Donald's para quejarse. ¡Y yo tampoco me acerco a Mc Donald's!

¿Cómo convencieron a Julieta Venegas para que participara en el disco?
Con Julieta existe una mutua admiración; nos veníamos cruzando bastante y anduvimos de gira por Latinoamérica. Como ella y nosotros trabajamos con Cachorro López, -ella para sus dos últimos placas y nosotros para "El disco de tu corazón"- no nos fue nada difícil contactarla. Y, como "Perfecta" era una canción de ritmo bien latino, nos pareció que le quedaba genial.

¿Qué aportó Cachorro López?

El disco quedó con un sonido súper profesional, casi perfecto, diría. Y, viéndolo desde lo musical, sumó millones de propuestas a nivel armónico e instrumental. ¡Él es como un hada madrina que lo convierte todo en bello!

¿Seguís saliendo a la noche?
Sí, me encanta el ciclo Compass, por ejemplo. Tocan bandas locales que tienen música re linda y también van figuras internacionales que me llaman mucho la atención. Este año vi a Erlend Oye, a Javiera Mena, Diosque... También me encanta ir al cine o a cenar. Y eso que soy mamá. Es que se aprende a compatibilizar las dos cosas.

Hay padres que le tienen fobia a las letras de Miranda! ¿Qué va a pasar cuando tu hija quiera escuchar lo que cantás?

¡Je! Ale tiene letras muy picarescas, como extraídas de un diario íntimo, ¿no? Y la intimidad también tiene sexo... Creo que nuestras letras tienen muchísimo humor y no me parecen más fuertes que los contenidos de la tele. Yo no me voy a poner en moralista: sí voy a tratar de que mi hija no vea basura que hipnotiza a los chicos y ni cosas que tengan un mensaje de consumo por detrás. Pero si a ella le gusta comprar... ¡saldremos de shopping!

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Palo Pandolfo con nueva banda: El Ritual

Lleva más de veinticinco años arriba de los escenarios. Once discos grabados. Durante los '90, lideró dos bandas emblemáticas de la historia del rock nacional: Los Visitantes y Don Cornelio y La Zona. Después, como solista editó A través de los sueños y Antojo. Pero ninguno de estos lanzamientos tuvo la suerte que él esperaba. Accidentes, los consideró (ver video 5). Y sin vacilar, volvió a intentar con La Fuerza Suave y con El Cuarteto Garpa Mal. Y ahora, nuevamente, con El Ritual, grupo que lo tiene absolutamente eufórico y alucinado, según cuenta.

"Me llama la atención la calidad de los músicos y el hecho de que dos sean correntinos. Es una banda fusión interprovincial de estéticas diversas", explica Roberto "Palo" Pandolfo. "Con el bajista y guitarrista Gustavo San Martín tocábamos desde hace cuatro años en El Cuarteto Garpa Mal, una banda de repertorio tanguero y rioplatense. Yo le estoy pidiendo que toque conmigo desde hace tiempo y este año accedió, no sé bien por qué. En un viaje a Cuba me encontré con Teresa Parodi y todos sus músicos, así conocí al baterista y percusionista Raúl Gutta. Y después, sumé a Sergio, el hijo de Carozo Guitiérrez, un virtuoso de sólo de 22 años", continúa, sintetizando el origen de su nueva formación con la que se encuentra terminando de grabar su próximo disco.

"Estamos en pleno momento de edición de bases. La semana que viene seguiremos con los teclados y guitarras eléctricas. La próxima, continuaremos con las voces. El disco es muy cálido. Está lleno de diferentes abordajes de rítmicas argentinas y latinoamericanas. Tiene temas de percusión, bajo y guitarra. Estoy en un momento muy fuerte, desplazando las baterías. Tenemos cuartetazos, chacareras, bossa, carnavalitos y milongas, híbridos que van saliendo, tango, candombe, valsecitos, pop rock, reggaetón electroacústico", describe. Las letras mantienen una misma línea: todas giran entorno al amor.

Semanas atrás, Pandolfo fue ternado a los premios Cóndor de Plata por la banda de sonido de la película Nacido y criado, dirigida por Pablo Trapero. El galardón, finalmente, se lo llevó Rodolfo Mederos por El último bandoneón, pero nadie le quita el orgullo que significó la nominación: "Me encantó el reconocimiento, porque es mi primera incursión formal en el mundo del cine. Había hecho música para cortos y obras de teatro, pero nunca había trabajado con el director escena por escena, desmenuzando las emociones. Hicimos un trabajo bastante a conciencia".

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jueves, agosto 02, 2007

Eu canto assim porque eu fumo maconha

Zarpado zhow el de anoche en niceto. En contraste con el lamentable hip hop argentino, MD2 mostro como ponerle identidad y amor a lo que uno hace, sin copiar recetas y eligiendo por un camino musical propio. Con una super banda acompañandolo (viola, bajo, bateria, percusion, mc, b boy, dj) y como invitado de lujo, Falcão, vocalista de la banda Rappa, una de las bandas mas queridas de Brasil. Marcelo D2 recorrio lo mas popular de su carrera, en un trato intimista con los pocos seguidores del rap que andan por este pais de rolingas. Hubo de todo, rock, funk, reggae, pero por sobre todo, una verdadera fiesta del hip hop, algo que escasea por aqui.

Rap não é crime :D

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bela lugosi, entre las pelotas, ezequiel araujo y el pity

Qué hago aquí


Por Juan Manuel Strassburger

El hablar de Marcelo Zoloa, cantante y guitarrista de Bela Lugosi, es pausado y casi distante, por momentos desganado. Pero se trata de una falsa impresión. Ocurre que los Bela son de Mendoza. Y que, a pesar de que están juntos y tocan desde hace más de una década, recién el año pasado se instalaron en Buenos Aires. Por eso la persistencia de ese tono “entre huraño y jodido” –como define en broma el líder del grupo– que el vértigo porteño todavía no pudo borrar. “Fue como venirse con una ollita a la selva (risas). Aunque era inevitable. Trabajábamos a full en Mendoza, pero el sello y el armado de Tomándoselo con calma, el nuevo disco, lo teníamos acá. A mil kilómetros no podíamos hacer muchas cosas. Para nosotros se trató de un momento bisagra.”

Y es que después del paso en falso de Decidir, los Bela le pusieron todas las pilas a Tomándoselo con calma. De hecho, no casualmente tardaron tres años en grabarlo. Y el resultado, en una primera escucha, es certero y redondo. “Es nuestro disco más logrado”, se entusiasma Marcelo. “Un resumen de nuestros tres laburos anteriores: la oscuridad de Qué hago aquí (2000), la actitud de meterse en otras cosas de Haciendo lo que queremos (2002) y la crudeza del tercero (el citado Decidir de 2003).”

Al clásico reggae-rock y reggae-punk de estirpe pelotera (la relación con Germán Daffunchio es de larga data: les produjo el primer disco en el estudio de Las Pelotas en Córdoba, y más de una vez los votó en las encuestas de fin de año), los Bela le agregaron a su combo mendocino varios “ruiditos” sónicos (obra del ex El Otro Yo y productor, Ezequiel Araujo), y más humor. Por ejemplo, Me gusta fumar, una sátira al reviente fumón a cargo de... ¡el Pity! “Lo hicimos para sentirnos reggaeros por dos minutos. Dijimos: si está tan de moda el reggae, usemos todos sus clichés. La letra dice: ‘Haile Selassie, ¿dónde estás...?’, y lo convocamos al Pity para que metiera su costado pitesco”, cuenta Marcelo con picardía. “Algunos lo entendieron como una apología, pero es todo lo contrario. Yo ya no fumo marihuana, no le encuentro el sentido. Sería muy boludo decir ‘me gusta fumar’, ¿no? A no ser que seas Lou Reed y hagas Heroine, no me parece importante.” Otro invitado fuerte es Sokol, que a falta del último disco de Las Pelotas presta su voz en La otra mitad, núcleo místico de Tomándoselo... “Para nosotros fue maravilloso cantar con Sokol. Hay una identificación mutua. Canciones nuestras que les encantan, y que suban a tocar cuando nos encontramos en un festival. Más allá de la amistad, hay afinidad musical”.

* Bela Lugosi se presenta el 4 de agosto en Chivilcoy y el 20 en Bragado, provincia de Buenos Aires.

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Daniel Buira

“Me sensibiliza más el 24 de Marzo que el Pepsi Music”

Después de su salida de Los Piojos, Buira pudo alternar su carrera artística de primer nivel con un trabajo social, grupal y también militante a cargo de la agrupación La Chilinga. En esta profunda conversación con el NO, el percusionista habla de su lugar junto a Vicentico, sus deseos consumados y su verano del ’92.


Por Roque Casciero

Se entiende que Daniel Buira diga que carece de tiempo para pensar en el pasado y el futuro, porque da la sensación de que su vida no puede sino ser en presente continuo, como en una montaña rusa en la que el placer y la responsabilidad se entremezclan hasta confundirse. Por ejemplo, en el hecho de organizar un viaje a Tilcara para cincuenta miembros de La Chilinga, la escuela de percusión que el ex batero de Los Piojos y actual músico de Vicentico fundó hace doce años: en una escuela rural jujeña a la que llegarán cargados de comida que les donaron, los chilingos tocarán sus tambores y les enseñarán a los chicos del lugar que la percusión no excluye a nadie. En Tilcara, Buira dormirá en una bolsa de dormir, sobre el piso de la escuela, mientras que en las giras de Vicentico puede relajarse en las asépticas sábanas de los hoteles de cinco estrellas. “Tuve la suerte de conocer cómo es estar en un estadio para 50 mil personas y cómo es tocar en medio de un barrio de clase baja. Y sé lo que me gusta más”, explica el músico. “Si tenés la apertura para darte cuenta de que dormir en el piso de una escuela rural es parte de la realidad y que está bueno, entonces entendés a La Chilinga.”

Buira encontró una clave para tener un pie en el mainstream de la música y otro en la realidad. “Pasa por no creértela. No sos más porque estés en un hotel de cinco estrellas: estás ahí porque hay una canción, un producto que funcionó. En todo caso, si alguien tiene que creérsela, es Vicentico. Yo trabajo con él, está buenísimo... Es más, ahí descanso. Todos se van a conocer y yo no salgo de los hoteles, porque aprovecho para descansar. Igual, es muy simple: no te la creas.” En el mundo del rock, creérsela no sólo es muy fácil sino que hasta es necesario para plantarse en el escenario. “Muchos colegas me sorprenden con ciertas actitudes”, afirma el músico. “Porque pasen tu canción todo el tiempo en la radio no estás en otra situación. Y no estoy hablando ni en pedo de Vicentico, porque si hay un artista al que todo eso le chupa un huevo, es él. Cero glamour. Eso fue lo que me flasheó cuando lo conocí: pensé que iba a encontrarme con un tipo de hotel cinco estrellas y él no hace bandera de nada. Por eso digo que tengo la suerte de que La Chilinga me hace convivir permanentemente con la realidad: es un privilegio.”


La Chilinga cuenta con más de 500 alumnos, de los cuales un centenar está becado. Entre tanto choque con la realidad, hay que insistir para que Buira se despegue del presente y haga un poco de memoria: “En la época en la que fundamos La Chilinga, viajaba mucho a Bahía, en Brasil, donde justamente hay escuelas de percusión. Y me encantaba que la gente fuera a aprender algo grupal, porque la base de la percusión es grupal. Yo ya tocaba mucha percusión, me gustaban los tambores, por haberme comprado en los viajes. Al principio fue algo para divertirme, pero enseguida se ligó a la realidad y al compromiso. Nos juntamos diez a tocar y enseguida los chicos de H.I.J.O.S., que se unieron ese mismo año, nos propusieron que les hiciéramos el aguante. Cuando llegué a ese evento y vi el fin que tenía, ya empezó un compromiso: del divertimento inicial pasamos a pensar en enseñar”.

Para Buira, el compromiso es algo a lo que no se le puede esquivar el bulto. Si La Chilinga es una vidriera para un trabajo social, le resulta imposible no hacerlo. “Te sensibilizan cosas todo el tiempo”, afirma. “Desde el momento en el que nació La Chilinga fue como algo popular, amistoso y social. Cuando tuve que evaluar si quería eso, dije que sí. Y después ya no podés evaluarlo, tenés que seguir, porque no es ético que cambies de rumbo cuando hay tantas cosas en juego. Hay amigos, hay familias, parejas que se conocieron en La Chilinga y que tienen hijos... Es parte de lo que uno arma y lo que uno quiere. Lo que me indica la experiencia es que si cada uno en su lugar aportara lo que tiene que aportar, todo estaría más balanceado.” Entonces cuenta con orgullo otro de los objetivos cumplidos por La Chilinga: dar clases en las cárceles de Ezeiza. Pero, fiel a su costumbre, no puede tomarse demasiado tiempo para festejarlo, porque ya está pensando en sacar a los chicos presos para tocar en la escuela, en llevar a sus alumnos a tocar al penal...

–¿Cómo fue ese momento de la decisión, de pensar que La Chilinga iba a estar con H.I.J.O.S., con las Madres, que iba a hacer un trabajo social?

–En parte tiene que ver con saber lo que no teníamos que hacer, lo que no queríamos. No quería ser un típico docente que cobra 80 pesos la clase y que limita a todo el mundo. La realidad es que yo gano menos plata ahora que cuando les daba clases a diez alumnos, en la época de Los Piojos. Después, si nos llaman las Madres, para mí resulta imposible decir que no. Tiene que ver con la personalidad de cada uno, porque eso me satisface muchísimo. Y me sensibiliza mucho más tocar en la marcha del 24 de Marzo que en el Pepsi Music. En una de las marchas estaba en Perú tocando con Vicentico y yo tenía cierta tristeza, porque no podía estar tocando en la marcha. Entonces él tocó Desapariciones, casi como un regalo, y yo lagrimeaba desde la batería, a miles de kilómetros de Plaza de Mayo.

–Después de tu salida de Los Piojos te ofrecieron integrar varias bandas. ¿Por qué le dijiste que sí a Vicentico y no a los que te lo habían ofrecido antes?

–Porque al toque encontré en él a un músico grosso, muy abierto. Ya hace siete años que toco con él. Y hace poco él me decía que la primera vez que lo vi le dije: “Lo único que quiero es que me dejes poner todo lo que yo quiera”. Y él me dijo: “Sí”. Y eso me mató, porque yo venía de un lugar en el que había que pelear por todo, esa cosa cerrada y argentina de las bandas de rock. Y en estos siete años grabé con Pedro Aznar, toqué con Mercedes Sosa, con Peteco, con bandas mexicanas... Cosas que no hubiera podido hacer nunca en mi vida. Por cuestión de estilos, que uno puede respetar o no, pero son formas de laburo de bandas de acá.

–¿Con quién te falta tocar?

–Hace poco me di el gusto de tocar con Mercedes Sosa, que para mí es una de las “virgencitas” de la música argentina, así que era uno de los placeres más grandes que tenía postergados. Es muy loco lo que voy a decir, pero me hubiera encantado armarle algo con tambores a un tema de Atahualpa Yupanqui. Soy fanático de él, me parece el más grande de todos los músicos de la Argentina y que es el que mejor supo expresar nuestra música. Y si lo hubiera conocido, estoy seguro de que me hubiera dicho que sí, porque cuando escuchás muchas obras de una persona te das cuenta de por dónde quiso hacer las cosas.

–En una nota diste a entender que los tambores y tocar colectivamente eran casi el antídoto contra los males de la globalización.

–Claro. Es volver a las raíces. ¿Cuál fue el instrumento más primitivo del hombre? La percusión. No necesitabas nada más que la naturaleza. Y, por otro lado, está la cosa social que tiene la percusión. Hoy es increíble cómo avanza el mundo, pero vos sabés cada vez menos de tu hermano. Bueno, los tambores tienen esa cosa de unión: enseguida charlás con el de al lado, hacés una amistad. Y si a eso le sumás lo místico del tambor...

–¿Qué es ese componente místico del tambor?

–Es místico porque es religioso: tiene que ver con las religiones más antiguas del hombre, en las cuales a través del tambor se pedía que lloviera, se pedía amor, se pedía comida... Tiene que ver con el latido del corazón, con el cuerpo humano. Es una descarga. Eso hace diferente a un tambor de una guitarra eléctrica, por ejemplo. Y además está la simpleza del tambor: apenas lo tocás, ya estás percutiendo y haciendo un sonido. Si yo te dejo un tambor acá y me voy, en algún momento lo vas a tocar. Ni hablar si te lo dejo en tu casa: vas a ponerte a tocar, vas a cantar encima y seguro vas a terminar diciendo que te flasheó. Pero para una guitarra ya tenés que saber.

–¿La Chilinga es un referente en cuanto a percusión?

–Puede ser. Si escuchás a La Chilinga, sabés que es La Chilinga. Y pasa por algo artístico, que es que al tocar no podés esquivarle al aire de Buenos Aires. Hay muchos grupos de percusión que quieren imitar un samba o un candombe, y no pasa por ahí. Vos comés bife de chorizo con fritas, no feijoada... La Chilinga toca más porteñamente.

–Bueno, vos también sos un referente para cualquiera que hable de percusión en Buenos Aires.

–Claro, pero creo que es eso, precisamente: es algo de Buenos Aires. Qué sé yo, cuando planteé Verano del ‘92 en Los Piojos, en ningún momento quise que sonara a algo de afuera. Podemos ir más profundo, porque armé un toque que rítmicamente tiene cosas de la milonga, del tango y algunas cositas brasileñas: de ahí salió el ritmo de Verano del ‘92.

Buira cita el viaje a Francia que hizo con Los Piojos en 1991 como un momento de quiebre en su concepción musical. En esa época recurría a grabaciones en casetes, porque los discos de grupos africanos que llegaban a Buenos Aires eran más que escasos y no había downloads de ninguna clase. “El mismo día que tocaban Los Piojos, también estaban dos de los grupos que escuchaba en casetes”, rememora Buira. “Cuando vi lo que hacían se me rompió la cabeza, y entendí que siempre empezaban el show arriba del escenario y lo terminaban abajo, entre la gente. Ahí entendí por dónde pasaba todo. Por eso La Chilinga siempre hace arriba un espectáculo, pero después terminamos entre la gente. Ese viaje fue un quiebre total, aunque ya escuchaba eso antes de viajar. O a Rubén Rada, que me partía la cabeza. Desde chico me encantaba, siempre me pareció algo diferente.”

–En una nota en el NO, Andrés Ciro dijo que él te insistía para que escuches a Rada y que, al principio, a vos no te gustaba...

–Bueno... Sin palabras, sin palabras. No necesito explicar nada, que la gente diga quién metió los tambores...

–¿Alguna vez se sabrá por qué te fuiste o te echaron de Los Piojos?

–Mirá, con el paso del tiempo, cuando mirás para atrás –y en esto sí lo hago–, me parece que hacía cinco años que estaba en La Chilinga y que ése era mi lugar, donde podía seguir volcando cosas. Soy muy inquieto y, en algún punto, tocar cada tres meses no era mi destino. Esto que decía de que tocar en la calle me sensibiliza más que hacerlo arriba de un escenario tiene que ver con montones de cosas que fueron dándose y sucediendo. Me sensibiliza muchísimo saber que hay mucha gente aprendiendo a mi lado, que necesita expresarse a través de un tambor, o saber que me meto a dar clases adentro de una cárcel. Ese es el destino de La Chilinga y el destino que yo voy armando. Quizás ése es mi aporte artístico. Son muchas cosas. El disparador no fue que haya tenido una historia con una pibita, como se dijo, porque fueron doce años de banda. Fueron muchas cosas... Por suerte todos pudimos separar las cosas y el día de hoy está todo más que bien. Nos encontramos, charlamos... De lo que estoy seguro es de que, después que me fui, se terminó una etapa y empezó otra. A mí, en un punto, el rock me aburre. Ahora me aburre; en algún momento era fan de los Redondos, iba a los shows. Hoy me llegan otras cosas, me gusta la mezcla de culturas, la mezcla entre el folklore y el rock. No sé, cosas nuevas... Tampoco me gusta demasiado el candombe mezclado con el rock, ya está...

–Claro, ¡si ya lo hiciste vos!

–Es que podemos ir por otros lados. Y me parece que no hace falta andar explicando tanto, las respuestas hay que encontrarlas en el arte. Para mí, en el primer disco de Vicentico encontrás eso que falta en el disco de Los Piojos. Yo peleé muchísimo para que las tumbadoras entraran en un disco de Los Piojos. En esa época era cosa de putos. Y después la banda quedó ligada con eso, pero costó mucho. Por una parte, qué bueno que esté, más allá de que haya costado, porque también podría haber sido un no rotundo y no entraba, pero era todo un laburo. Verano del ‘92 era un reggae. En esa época, Pity, Micky y Tavo tocaban en La Chilinga. Cuando Andrés se fue a Londres, no me acuerdo bien a hacer qué, les dije a los chicos: “Cuélguense los tambores, vamos a tocarlo a la placita”. Vino Alfredo Toth, que era el productor del disco, y le enloqueció la idea. Cuando Andrés volvió, le encantó. Pero si no hubiera sido por eso, era casi imposible que hiciéramos un tema así.

–¿No extrañás nada ser parte de una banda de rock?

–No, no.

–¿Fuiste a ver a Los Piojos después de tu salida?

–No. Hay cosas con ellos que son más fuertes que lo musical. Los conozco desde muy chicos. No sé si tengo ganas de ir a ver un show, prefiero ir a la casa de alguno a tomar mate. Varias veces me invitaron, pero no...

–¿Escuchaste los discos que hicieron sin vos?

–No. ¡Pero porque no escucho ningún disco! Ni los de Vicentico, ni los de La Chilinga: nada. Pero eso ya es material para el psicólogo.


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steven adler en buenos aires (no es el de los quesitos)

“Yo quería ser jugador de fútbol americano”

Ironías del rocanrol: el ex batero de los Guns’n’Roses fue expulsado por drogón después de grabar Appetite for Destruction, en una banda que probó con todos los excesos. Gambeteó la muerte en varias ocasiones, y ahora tiene una banda tributo a... su ex banda. “Axl es un genio incomprendido”, dice.


Por Daniel Jimenez

Steven Adler no espera ninguna pregunta. Un escueto “hello, Steven. How are you?” es suficiente para que el ex baterista de Guns’n’Roses se largue con un borbotón de palabras, por momentos imposibles de descifrar, producto de la parálisis parcial que sufre en su rostro; una factura demasiado alta que deberá pagar de por vida por sus años de descontrol.

La irregular conversación se verá interrumpida minutos más tarde cuando, a raíz de un inconveniente en la línea telefónica, su voz aguardentosa desaparezca luego de soltar un gomoso “lo siento, pero las montañas complican nuestra comunicación”. What?

La vida musical de “Popcorn” Adler comienza a mediados de los ‘80, cuando junto a un guitarrista de nombre Samuel Hudson (aún no era Slash) y al bajista Duff McKagan (aún conservaba su páncreas) formaron Road Crew. Un proyecto que abandonarían en 1986 para dar vida a los Guns, sumando las desaliñadas presencias de Axl Rose y su amigote Izzy Stradlin. Con ellos conocería las drogas duras, caminaría el lado salvaje del Sunset Boulevard y cultivaría un perfil de rock star que tendría su explosión doce meses después detrás de los parches de Appetite for Destruction, el demoledor debut de Rose & Cía. que este martes cumplió dos décadas.


“Yo quería ser jugador de fútbol americano, pero cambié de opinión el día que fui a mi primer concierto y vi en vivo a Black Sabbath y Van Halen. Esa noche decidí que quería ser una estrella de rock”, cuenta Adler mientras mastica lentamente las palabras. Con 42 abriles y sin un programa demasiado serio desde hace una década, el batero fundacional de los “forajidos” (Carlos “Méndez” dixit) logró reinventarse a sí mismo y yirar por el mundo al mando de Adler’s Appetite, un discreto combo con el que recrea canciones de su ex banda y el que lo depositará mañana por segunda oportunidad en el Roxy Club.

Al igual que algunos pocos (y sufridos) mortales, Steven supo convivir con el inefable cantante de vincha y calzas atrevidas, antes de que éste lo marginara por drogón. ¿Bronca contenida? Nada de eso: “Creo que Axl es un genio incomprendido, que nunca piensa en lo que va a venir sino que vive el momento. Supongo que debería estar enojado con él por haberme echado, pero no es así. Cuando sucedió la pasé mal, pero todavía lo quiero. Eso fue hace más de una década y ya lo sepulté”.

Aunque el tiempo suele magnificar las batallas y sobredimensionar los mitos, Adler participó solamente en dos discos de GnR: Appetite for Destruction y GnR Lies, que le valieron giras interplanetarias, chicas fáciles, una sabrosa cuenta bancaria y una adicción a las drogas que casi lo deja fuera de combate y lo alejó de una banda donde, paradójicamente, todos consumían en cantidades industriales. El responsable de esta decisión sería el propio Axl, quien se juró despedir a cualquier miembro que no pudiera superar su dependencia a toda sustancia que finalice en “ína”. En ese punto, Steven estaba hasta las manos.

“Para nosotros, las drogas significaban libertad, experimentación y, más que nada, una forma de vida. Si hacés una encuesta, más del 90 por ciento de los jóvenes experimentó con drogas, al menos una vez. ¡Es que son algo bueno! (Risas). Cuando estás en un grupo y sos un éxito, todo te importa un carajo. Y a nosotros no nos importaba nada. Pero, atención: yo no inventé el alcohol o las drogas. Están ahí por alguna razón. ‘It’s so easy’ (canta), es muy fácil conseguirlas. Y justamente ésa es la única mierda acerca de ellas.” El baterista, hoy recuperado de su adicción, ensaya un discurso conocido y no por ello menos real: “Las drogas, si no las controlás, terminan tirando todo a la mierda. Yo me quería morir, pero Dios no me quiso llevar. Y después de despertarte durante diez años en hospitales y pasar más de 20 sobredosis, llega un punto en que tenés que poner tu vida en orden”.

Para Appetite..., Geffen Re-cords les dio a los Guns 75 mil dólares sólo para comenzar a darle forma al disco. Cifra por demás suculenta para cinco descontrolados con ínfulas de celebridad y un apetito voraz por la diversión.

¿Qué fue del destino de ese dinero? Explica Adler: “Gastamos toda la plata en drogas, equipamiento y alcohol. Era lo único que necesitábamos en ese momento”. Las sesiones de grabación son recordadas por la indisciplina de los músicos en el estudio, sus memorables borracheras y su falta de profesionalismo. Previendo la situación, Geffen envió a Mike Clink, un productor con fama de duro, para que ejerciera presión sobre ellos. Pese a su experiencia, Clink debió luchar más de una vez para que la cosa no se desmadre. En un intento por mantener a los muchachos vigilados, el productor les alquiló un departamento en Los Angeles, que el quinteto se encargó de destrozar.

“Vivíamos en el mismo lugar donde ensayábamos. Era horrible. No teníamos baño y ninguno trabajaba. Pero hacíamos lo que nos gustaba: teníamos chicas y tocábamos rock and roll”, confiesa Steven, quien resalta la frescura amateur de aquel período: “Solamente dos temas fueron tocados previamente en el estudio antes de grabar. El resto está todo hecho de primera toma, lo cual considero fundamental para el éxito que tuvo. Hicimos todas las canciones en seis días”. ¿Y el séptimo? “Nos fuimos de fiesta, claro.” Para los faltos de memoria, Appetite for Destruction (vendió 20 millones de copias en todo el globo) sería una muestra de lo mejor del rock californiano de finales de los ‘80, con una banda afilada, un cantante suicida, una de las más pretenciosas campañas de publicidad que se recuerde y temazos como Sweet Child of Mine, Mr. Brownstone, Rocket Queen, Nightrain, Paradise City, You’re Crazy y la profética Welcome to the Jungle. Una de las favoritas de Adler.

“Apenas la terminamos, supimos que iba a ser un fenómeno mundial. Recuerdo estar apoyado en la consola y escucharla sin las partes de batería, era imposible que no fuera un suceso. Estábamos ante un verdadero mazazo de rock and roll, porque todo lo que escuchás ahí es alma y corazón.” Finalmente, Adler sería expulsado de los Guns por “adicto” en 1991, siendo reemplazado por el robusto Matt Sorum. Lejos de recuperarse, el músico continuó con su loco recorrido por la desenfrenada nocturnidad de Hollywood jugando con los extremos, hasta que un infarto por el consumo grosero de “speedball” (cocaína + heroína) lo bajó a la tierra. Despechado y lejos de las luces, acusó en los tribunales a sus ex amigos de haberlo “forzado” a tomar heroína durante su estadía en el grupo. La Justicia de California, conmovida por el “padecimiento” de Steven, falló a su favor y obligó a Slash, Stradlin, McKagan y Rose a resarcirlo económicamente –según se rumorea– por 2 millones y medio de dólares (“prefiero no hablar de eso. El dinero es un arma de poder muy fuerte”). Mientras Axl sigue empeñado en mantener vivo el nombre de Guns’n’Roses y amaga con un nuevo álbum que se llamaría Chinese Democracy desde hace más de doce años, Izzy está disponible y Slash y Duff se mantienen activos con Velvet Revolver, Adler cree que aún existe una remota chance de recuperar la gloria perdida: “Si Dios quiere que nos juntemos otra vez y que saquemos un disco, no veo ningún problema en hacerlo con Axl, si él está de acuerdo”.

* Adler’s Appetite se presentará mañana en el Roxy Club, Alvarez Thomas y Federico Lacroze, Buenos Aires. A las 21.

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New Order pelea

New Order pelea

¡Sangre! Arde la interna entre los ex New Order, cuyos primeros esbozos de pelea diera cuenta este diario el año pasado. Luego de que el bajista Peter Hook advirtiera que no permitirá que los otros dos miembros del ex trío, Bernard Summer y Stephen Morris, vuelvan a armar la banda sin él. “Estoy dispuesto a negociar mi tercio de la banda, los veo en la Corte”, escribió Hook en su blog. No son Wanda Nara ni Nazarena Vélez, pero...

Los Piojos civilizan

Desde hace un par de semanas está sonando el nuevo corte Pacífico, y finalmente este martes sale a la venta Civilización, el nuevo disco de Los Piojos. Cuatro años hubo que esperar para encontrar el sucesor de Máquina de sangre. ¿Habrá escenas de fans haciendo cola a las 8 de la mañana en la puerta de las disquerías? Seguro que sí.

Soda Stereo reedita

Regreso, gira, nuevo logo y ahora... ¡reedición! Se vienen las versiones remasterizadas de los siete discos de estudio del trío (Soda Stereo, Nada personal, Signos, Doble vida, Canción animal, Dynamo, Sueño Stereo), más el maxi Rex Mix y los dos álbumes en vivo (Ruido blanco y el doble El último concierto). Confirmado: ya se puede hablar de “sodamanía”. ¿O ahora es “agua finamente gasificada”?

Grateful Dead remata

Siempre hay un fan adinerado dispuesto a confundir “souvenir” con “porquería”. Ese es el lema que explica la subasta de objetos de la última casa en que vivió Jerry Garcia, líder de los Grateful Dead, muerto en 1995. El remate incluye parlantes de un equipo de música, un lavarropas y... ¡la pileta de la cocina! Seguro que el fan que la compre dirá: “Acá lavaba lechuga y vomitaba el gran Jerry”.

Pity cae en cana

Llamen al Guinness. Una nuevo problemita de Pity Alvarez con la policía logró lo impensado; que la palabra “tuquera” llegara al horario prime-time a través de los títulos de Telenoche, el noticiero de Canal 13. Fue cuando una locutora leyó que “el líder de Intoxicados fue detenido luego de que le hallaran unos gramos de marihuana y una tuquera, o adminículo que se usa para fumar”. Y todo en la semana en que también “confesó” todo en el programa de Chiche Gelblung. ¡Pity lo hizo!

La Renga indemniza

Falló la Justicia. Un hombre que sufrió una fractura de hombro tras caerse durante un show de La Renga en 2001, deberá ser indemnizado con 121.300 pesos, que serán pagados por los organizadores; es decir, la empresa Upstage SA, el club Obras Sanitarias (donde fue el recital), y una compañía aseguradora. Y todos en paz.

Kiss y Ozzy se enferman

Ni los grandes del rock se salvan de las miserias del organismo. Paul Stanley, cantante de Kiss, debió suspender un concierto en California tras sufrir una severa taquicardia durante la prueba de sonido. Tampoco está hecho un roble Ozzy Osbourne, quien fue internado en un hospital de Denver luego de que le descubrieran un coágulo en una pierna. Lo dijo Andy Chango: “La locura todo lo cura”.

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Jueves, viernes, sábado y domingo

JUEVES 2

Fernando Ojeda Big Band en República de Acá, Serrano 1549. A las 21.30.

Chúcaro y Bizencia, en Claps, 25 de Mayo 726. A las 21.

La Filarmónica Cósmica y Polaco Sunshine, en el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543. A las 21.

Noïs en Thelonious Club, Salguero 1884 piso 1º. A las 21.30.

Mojarras, Capitanes del Espacio y The Rings en el Auditorio Bauen, Callao 360. A las 20.

Walter Malosetti Trío en Centro Cultural Buenayre, Sarmiento 1272. A las 20.30.

Paradisco en Liberarte, Corrientes 1555. A las 21.

Impermeables, Sweater, My Wish, y The Remember Band en Speed King, Sarmiento 1679. A las 18.

Korioto y Acento Urbano en Troncos, Tribulato 371, San Miguel. A las 22.

Adrián Iaies en La Trastienda Club, Balcarce 460. A las 21.

Denise Murz en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 24.

Superlasciva en The Cavern, Paseo La Plaza, Corrientes 1660. A las 22.

Estoy Konfundida, Mal Pasar y Cambiá la Biblia en el Salón Pueyrredón, Santa Fe 4560. A las 22.

Horacio Gómez en Niceto, Niceto Vega 5510. A las 21.

Dulces Diablitos y Ska Bio en Unione e Benevolenza, Perón 1372. A las 21.

DJ Shagy, DJ Segni y DJ Tato Piatti en Club 69, The Roxy, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 22.

No Babylon Reggae Nights en Mutar Bar piso 1º, Av. Mitre 982, Avellaneda. A las 22.

VIERNES 3

Daniel Melero en el Bar Nacional, Balcarce 907. A las 22.

Adler’s Appetite y Telepod en The Roxy Club, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 21.

Gran Martell en el Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038. A las 21.

Ezequiel Di Vecchia en Plasma, Piedras 1856. A las 22.

Los Durabeat en La Trastienda Club, Balcarce 460. A las 24.

Mancha de Rolando en La Viola, Av. Monteverde 8504, Claypole. A las 22.

Dalmanerea e Instrument Landing en Sira Disco Pub, Libertador 2699, Olivos. A las 23.

Cuentos Borgeanos en El Ayuntamiento, 1 entre 47 y 48, La Plata. A las 19.

Adán Duda, Bola de Fuego y Acampante en el Hotel Bauen, Callao 360. A las 21.

Norma en Ciudad Vieja, 17 y 71, La Plata. A las 24.

Las Pelotas en el Club Ameghino, San Juan 1650, Villa María, Córdoba. A las 21.30.

El Jaguar en Club Taller San Lorenzo, Intendente Grant 575, Morón. A las 22.30.

Resistencia Suburbana en Lavadero Bar, Balbín 187, San Miguel. A las 21.

Las Pastillas del Abuelo en El Teatro Flores, Rivadavia 7806. A las 19.

Brancaleone en 11 entre 124 y 126, Mercedes. A las 24.

Totem Pay en Balón Rojo, Colectora Este 1921, Ingeniero Maschwitz. A las 22.

Los Bombarderos y Cambiá la Biblia en Salón Pueyrredón, Santa Fe 4560. A las 21.

Los Natas en Studio Bar, Montes de Oca 2438, Castelar. A las 22.

Riddim en Zadar, Mitre 6675, Wilde. A las 23.30.

Octopoánima en Makena Cantina Club, Fitz Roy 1519. A las 23.30.

Lokesea, Rocko, Alud y Sin Destino en Tabasco, José Martí 17. A las 22.

No Lo Soporto en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 2.

Gady Pampillón y la 4x4 en La Forja Bar, Bacacay 2414. A las 24.

Convido en el CBGB, Bartolomé Mitre 1552. A las 22.

Richter en Stones Bar, Mitre 940, Carmen de Areco. A las 23.30.

Suéter en Niceto Club, Niceto Vega 5510 (a las 21), y en Troya, Ruta 8 y Rivadavia, Pilar (a las 2).

Wang y Ubika en La Pochoclera, Dorrego 910, Moreno. A las 22.

Río Gloria en Rumi, Figueroa Alcorta 6442. A las 24.

MAD y Lovorne en Electric City, Echeverría 6125, Laferrere. A las 23.

Los Modniks en el Auditorio Bauen, Callao 360. A las 24.

Se Kortó la Luz, De Revuelta y Ritmo Kalavera en Paseo Colón 1068. A las 13.

Guillermo Vadalá en La Vaca Profana, Lavalle 3683. A las 21.

Las Pastillas del Abuelo en El Teatro, Rivadavia 7806. A las 19.

Zoo2 en Petecos, Meeks 480, Lomas de Zamora. A la 1.

Dread Mar I, Actitud María Marta y María Mulata en en el Auditorio Sur, Meeks 1080, Temperley. A las 20.

Holy Piby en Aloha Disco, Chacras de Coria, Mendoza. A las 24.

Vetamadre en La Esquina Bar, Corrientes y Victoria, Paraná, Entre Ríos. A las 21.

Mar, Joe Palangana y Ezequiel Di Vecchia en Astroplasma, Piedras 1858. A las 21.

La Colosa y La Quimera en El Teatrito, Sarmiento 777. A las 19.

Fiesta Plop en El Teatro Flores, Rivadavia 7809. A las 24.

SABADO 4

Callejeros en el Orfeo Superdomo, Córdoba. A las 21.

Santosha en El Viejo Indecente, Thames 1907. A las 24.

DDT, Superjet, Dejuguete y Menta en Speed King, Sarmiento 1679. A las 18.

Airbag y No End en The Roxy Club, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 21.

Francisco Bochatón en Claps, 25 de Mayo 726. A las 23.

Phil Reynolds en Big One, Alsina 940.

Charlie 3 en El Viejo Varieté, 49 entre 4 y 5, La Plata. A las 19.

Marzo del ‘76 y Radio Combate en Guapas, Mitre 3334, Moreno. A las 21.

Rey Caníbal en La Pochoclera, Dorrego 910, Moreno.

Proyecto Verona en Plasma, Piedras 1856. A las 22.

The Beladies, en The Cavern, Paseo La Plaza, Corrientes 1660. A las 23.30.

Tana María en Gerónimo Bar, Paseo Colón 890. A las 22.

Resistencia Suburbana en Lavadero Bar, Balbín 187, San Miguel. A las 21.

Las Pastillas del Abuelo en El Teatro, Rivadavia 7806. A las 19.

Viticus en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 20.

Travesti en El Nacional, Estados Unidos 308. A las 22.

Mate Rock en Cerveza Club, Avenida de Mayo 1881, Ramos Mejía. A las 23.30.

Séptima Ola en La Bruja, P. Seca 512, Pehuajó. A la 0.30.

202 y No Disco en Buenos Aires Club, Perú 571. A las 21.

Sexto Sentido, Sanos Dementes y Chicos de Fábrica en Club Deportivo Berazategui, 11 y 147, Berazategui. A las 20.

Orquesta Jungla y Los Salaberris en Balón Rojo, Colectora Este 1921, Ingeniero Maschwitz. A las 22.

Razas que Amenazan en Rock Pilar, Ruta 8 y Guido, Pilar. A las 22.

Bôas Teitas en el Salón Pueyrredón, Santa Fe 4560. A las 20.

Superflan en Petecos, Meeks 480, Lomas de Zamora. A las 20.

Brut 69 en Crobar, Marcelino Freyre s/n, Paseo de la Infanta. A las 21. Riddim en McCloud, Provincias Unidas 5500, San Justo. A las 23.30.

Alucinado en Mamá Batata, Meeks 1455, Temperley. A las 24.

La Hubert Band en Mitos Argentinos, Humberto Primo 489. A las 21.

Jóvenes Pordioseros en Ozono Disco, León Suárez 1100, Chivilcoy. A las 21.

Cucsifae en Studio Bar, Montes de Oca 2438, Castelar. A las 21.

Andando Descalzo en La Reina, Libres del Sur 122, Chascomús. A las 24.

Motor Loco y Locos de Turno en Sasha, Florencio Varela 1800, San Justo. A las 22.

Adelas y Pezones Cardozo en Liberarte, Corrientes 1555. A las 24.

Gastón Nievas & San Leonardo, Erks y Naciendo en Cero en la Escuela Nº 1, Hipólito Yrigoyen 2462, San Justo. A las 18.

Tramposos en Ciberpool, Beiró 5284. A las 23.30.

Río Gloria en Fala, Galicia 40, Avellaneda. A las 24.

Ritual, Low End, Nequicia y Embodiment en Asbury, Rivadavia 7525. A las 19.

La Bufona en el CBGB, Bartolomé Mitre 1552. A las 23.45.

Los Señores y Rico Perico en El Derrumblé, Burzaco 715, Burzaco. A las 23.

Papas Ni Pidamos en Petecos, Meeks 480, Lomas de Zamora. A las 24.

Fisura2, Némesis y Smurdiera en Ruta 23 Cruce Castelar, Moreno. A las 23.

Black Amaya Quinteto en Mr. Jones, Saavedra 399, Ramos Mejía. A las 22.

Cabeza de Chola en City Bar, Fondo de la Legua 2455, Martínez. A las 24.

Zo’Loka? Trío en Notorious, Callao 966. A las 24.

Soundblazter, Perrodiablo y The Siniestros en Centro Cultural Favero, 117 y 40, La Plata. A las 24.

Falta y Resto en Teatro IFT, Boulogne Sur Mer 547. A las 21.30.

Leo García, Attomo, Artico y Dirty Diega en Sira Disco Pub, Libertador 2699, Olivos. A las 21.

Dime Miami en el Parque Sarmiento, Ricardo Balbín 4750. A las 14.

Holy Piby en Casa Babylon, Blvd. Las Heras 48, Córdoba. A las 24.

Vetamadre en Living 33 Club, Belgrano 2719, Santa Fe. A las 21.

Raúl Porchetto y Mónica Povoli en el Teatro Concert Molière, Balcarce 682. A las 23.30.

Martina Vior, Julieta Ubika e Ignacia en Astroplasma, Piedras 1858. A las 21.

Los Gardelitos y Peligroso Vudú en Club Rivadavia, Padre Ghío 126, Junín. A las 22.

Botafogo en Velma Café, Gorriti 5520. A las 23.30.

Dj Phil Reynolds en las Rise Up! Reloaded, Big One, Alsina 940. A las 24.

Dj Jimmy Van Malleghem en Pachá, Costanera y Pampa. A las 24.

Fiesta Clandestina con Los Umbanda y Nuca en El Teatrito, Sarmiento 777. A la 1.

Fiesta Magic con los djs Oberon y Javier Busola en Niceto, Niceto Vega 5510. A las 24.

DOMINGO 5

Morocco Topo Gipsy Band en el Bar-Sala Premiatta, Rodríguez Peña y Corrientes. A las 20.

Logos en Studio Bar, Montes de Oca 2438, Castelar. A las 20.

D-Mente en El Ayuntamiento, 1 entre 47 y 48, La Plata. A las 19.

Saisaibumack y La Madeja en Touch of Music, Olazábal 2418. A las 20.

Tipsy en La Panadería, Mitre y Uruguay, Morón. A las 17.

Kamaruko en Saint’s Bar Núñez, Cabildo 4541. A las 21.

Skahiosama, Emancipación Colectiva, Minimalistas y Horror Humano en Lo de Muni, Valparaíso 1677, Grand Bourg. A las 17.

LUNES 6

Los Palos Borrachos en La Cigale, 25 de Mayo 722. A las 23.

La Bomba de Tiempo en Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131. A las 19.

MARTES 7

Anita Ritmo en Claps, 25 de Mayo 726. A las 21.

MIERCOLES 8

Sintónica Fusión en Mr. Jones, Saavedra 399, Ramos Mejía. A las 21.

Gastón Nievas y Lentejas en El Aljibe de Leloir, Presidente Perón 9700, Ituzaingó. A las 21.

Leandro Fresco y Emisor Dj Set en Le Bar, Tucumán 422. A las 22.

Claudio O’Connor en el Salón Pueyrredón, Santa Fe 4560. A las 23.

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Hoy: Cirujazz, jazz-rock pobre *

la banda que nunca vas a escuchar

Por Javier Aguirre

El rock argentino a veces sobreactúa su humildad, exagera el perfil bajo y, de tanto no ostentar riqueza, termina generando sospechas. Las estrellas de rock de Hollywood o Londres jamás disimulan sus fortunas personales y no dudan en mostrar por la MTV sus mansiones, sus yates, sus piscinas, sus helipuertos, sus duchas escocesas, sus zoológicos privados (monos, iguanas, camellos, bateristas) o sus bañeras llenas de leche tibia y pringosa. Es cierto que los ingresos monetarios del rocanrol criollo quedan a años luz de los del mainstream sajón: aun sin más datos empíricos que la intuición, nadie duda que –al cierre de esta edición– la cuenta bancaria de la diva pop estadounidense Madonna es más nutrida que la de la diva pop formoseña Doña Pochi. Con o sin fundamentos, la escena local se acostumbró a esa actitud de camuflaje y culpa que los rockers argentinos manifiestan hacia el dinero que ganaron honestamente, con el sudor de sus guitarras.

El ejemplo de este fenómeno es Cirujazz, la tediosa banda-furor del circuito favorito de las adolescentes histéricas y sedientas de sexo: el del jazz-rock. Los Cirujazz hacen de su mal pasar económico una bandera. Visten ponchos caseros fabricados con heterodoxos tejidos de bolsas de nylon, arpillera, papel de diario e hilo sisal, y para que nadie los acuse de “oler bien porque gastan fortuna en perfumes”, antes de sus apariciones públicas untan su atuendo con sudor concentrado del subte en hora pico. Roñosos, mal vestidos, suelen mendigar desde el escenario “una moneda para afinar la viola”. Pero algunos desconfían de esa lastimosa humildad y suponen que los Cirujazz, en realidad, ocultan una doble identidad; y que detrás de ese lookeo miserable, hediondo y andrajoso se ocultan limousinas, palcos VIP en la Bombonera, canillas de oro macizo y noches de esnifeo con billetes de cien euros junto a Paris Hilton y Kate Moss.

Algo de luz sobre el tema arroja el hit de Cirujazz, Escondé el Alfa Romeo, cuya letra –inmersa en insoportables improvisaciones jazzeras capaces de hacer dormir a un bebé flatulento– dice: “Muchos creen que soy pobre,/ que no poseo ni un cobre./ Mas soy pura honestidad,/ pues les digo la verdad:/ no soy igual que mis fans,/ no me como ni la punta,/ y tengo más tarasca junta/ que Bush y Alejandro Sanz”.

* Cualquier parecido con la realidad es una indudable coincidencia, como también lo fue que el Día de la Independencia el país quedara sepultado bajo kilos de hielo y nieve.

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hoby defino hace “que se vayan todos”

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Por Julia González

A simple “escucha”, Hoby Defino podría parecer avasallante, pero no. Es un tipo de 41 años, tranquilo, pensante, dedicado completamente al rock. Noctámbulo como pocos, tiene sus horarios cambiados, ya que hace cuatro años conduce Que se vayan todos por la Rock and Pop, de lunes a viernes de 1 a 3 de la mañana. Se banca esta forma de vida vampiresca porque dice que ama la radio. “Me levanto como un terrible vago al mediodía”, cuenta y reconoce que es duro acostarse todos los días de madrugada, pero que la energía que le devuelve la radio es suficiente para seguir. Hoby se levanta a cualquier hora y agudiza el oído a ver qué pasa en la calle, qué se cuela en el smog de Buenos Aires, para trasladarlo a su programa. “Siempre estoy pendiente de la radio, de ir a la disquería, me gusta mirar qué pasa en la calle, anoto una frase, olfateo todo lo que pasa. Obviamente, si hay un tema que me viene para hablar o en cuanto a lo musical, esa noche sonará en la radio. Soy sensible de lo que le pasa a la gente, para transmitirlo con buena leche a los que más lo necesitan. Hay que utilizar este medio para bien, ¿no?”, pregunta, y apunta que está bien que la gente se distraiga cuando tenga que hacerlo, pero que piense cuando tenga que pensar. “El rock es más noble que la mujer”, dice el conductor abogando a la alta fidelidad musical, no así femenil. Su historia siempre estuvo ligada al lado B del rock. Y buscando encontró mucha música exótica. “Tengo una colección especial de hace 20 años, ésa fue mi especialidad. En ese entonces no se usaba tanto, pero yo sabía que por ahí venía la mano”, se enorgullece Hoby, que cuenta entre sus rarezas con una versión en castellano de De Do Do Do, De Da Da Da de The Police, grabada por los británicos cuando fueron a Chile a una protesta en contra del gobierno de Pinochet. Y, claro, su vocación reside en compartir estos hallazgos.

* Hoby Defino conduce de lunes a viernes Que se vayan todos por la Rock and Pop. De 1 a 3 de la mañana.

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Los caminantes (Shaila)

La fórmula Shaila (que es la del punk californiano) permanece intacta. Melodías pegadizas, hipersensibilidad, energía controlada y un plus: las letras de Joaquín Guillén, tal vez las más talentosas del estilo. Lúcidas, inteligentes y arriesgadas. “Si el rock no murió, tendría que suicidarse”, sentencian en No soy rock y también le hacen un lugar –necesario– a la historia, con una visión prodigiosa sobre el asesino sitio de Guernica: “Las bombas caen como un cincel tajando el lienzo / pintando en él nuestras miserias, nuestras desgracias / Y le extendí mis brazos para caer sobre él”. Lo que se dice, un anarco positivo. www.shaila.com.ar

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