sábado, noviembre 25, 2006

ENTREVISTA: DAS ICH

Master of Puppets. Música y teatro.

El dúo integrado por Stefan Ackerman y Bruno Kramm debuta en Buenos Aires.

http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/11/24/3-00501.htm
Txt. Pablo Raimondi



Tras varios experimentos musicales, allá por 1989 el carismático Stefan Ackermann (voces y letras) se juntó con Bruno Kramm para darle forma a uno de las bandas pioneras del electro-dark: Das Ich. "Quisimos reflejar en el término ('Soy yo'), la unión de la música y la lírica en un solo componente. Una criatura viviente que nos une a ambos", explica Ackermann, profesor de teatro y fan del expresionismo, que combina mímica, maquillaje y expresión corporal en cada show.

Junto a Lacrimosa y Goethes Erben, los Das Ich fueron acostumbrando al alemán el oído de los fans de lo oscuro. "La escena gótica en Alemania hoy es mainstream. Perdió sus puntos oscuros y su status oculto, pero es bastante bueno desde el punto de vista económico", aclara Kramm sobre los multitudinarios Wave Gotik Treffen y M'era Luna Festival.

Con sello propio (Danse Macabre), el dúo mezcla escalofriantes bases electrónicas, sinfonías clásicas y elementos industriales. Todo acompañado de una estética de cambios de vestuarios y mucha producción visual. "Con nuestra apariencia queremos crear un ser fantástico y diferente. Nos gusta mostrar lo bello en lo feo y quebrar la tendencia obvia de la moderna sociedad fashion", explica Kramm, clásico por su lookeo con cuernos rojos.

El mismo diseña las portadas y para el último disco, Cabaret, se basó en un reducto de Francia, en tiempos del art decó. "Pero más sucio, así todos entienden que las cosas de las cuales estamos hablando están relacionadas con un juego dramático. También la música en este álbum intenta ser más natural y orgánica". El dúo promete un show cargado de teatralidad, por eso pidieron un lugar adecuado al tópico: el Teatro Empire (H. Yrigoyen 1934), el próximo jueves. Stefan asegura que será un show muy interactivo donde "haré participar a la gente". A prestar atención...

—¿Por qué repiten tanto la temática de los falsos dioses?

Bruno: El único y verdadero Dios en vos sos vos mismo. Si lo llevás a una etapa solipsística, no somos todos más que este sueño elaborado. Los dioses de las diferentes religiones son falsos, ellos intentan seducir a las masas con grandes promesas para mantenerlos sedados en lugar de ponerse en contra de los verdaderos sistemas de opresión.

ENTREVISTA A SATELITE KINGSTON

Banda de género (ska) y a mucha honra, acaba de editar su tercer y mejor disco ("Algo tiene que pasar"), que fue producido por una gloria del estilo: Flavio Cianciarulo. ¡Callate y baila!

"Flavio era  el productor natural para nosotros".
http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/11/24/3-00301.htm

Txt. Claudio Marazzita.






Experimento ska. "Somos un grupo de género. No se me escapa que eso puede ser cerrado, pero lo llevamos al máximo", arriesga Daniel Flores, tecladista de Satélite Kingston, banda que gira hace nueve años por los escenarios. Bajo la fórmula PES (persistencia, exploración y supervivencia), "en los últimos cinco años el grupo se hizo semi profesional", asegura.

Otro ingrediente que ayudó al revival ska es el parentesco con los ritmos de Bob Marley y compañía. "Nosotros no hacemos reggae, Dancing Mood tampoco, pero aplicamos a la idea de la música jamaiquina. Si a Los Cafres les va bien, en algo te va ayudar", tira el tecladista que con Alejandro Pribluda (violero) está desde que se craneó el grupo. A diferencia de otras bandas, Satélite niega que su crecimiento haya sido a puro download. "Para nada, hay una deuda en eso. Tenemos que empezar a utilizarlo", avisa Fernando Marastoni, dueño del saxo tenor, quien desconocía lo que era MySpace hasta que su compañero le explicó en la entrevista. El experimento Satélite es el resultado del rejunte de ex integrantes de Riddim y otras bandas. El grupo de los nueve acaba de lanzar su tercer disco de estudio (el excitante Algo tiene que pasar), producido por Flavio Cianciarulo, un conocido de la casa. "Me pregunto por qué no se dio antes. Algunos integrantes iban a ver a los Cadillacs antes de que graben su primer disco ", relata Flores. El CD, que fue grabado "prácticamente en vivo", fue lanzado en Argentina, Brasil, México y Estados Unidos.

Hablar con los grossos de la escena es un sueño cumplido para Satélite: "Cuando Bad Manners vino a tocar se quedaron en la casa de algunos de los chicos", detalla Flores.

—¿También estuvieron con Madness en el Personal Fest?

—En ese show, Suggs McPherson, el cantante, le dedicó un tema a nuestro sonidista porque habían ido a comprar zapatos el día anterior.

—Para ustedes debe ser el sueño del pibe llegar a gente como esa...

—Sí, pero al mismo tiempo es fácil, porque es una escena de melómanos. Todos los que tocamos en Satélite somos melómanos. Y ellos son tipos muy interesados en hablar música.

lunes, noviembre 20, 2006

Low Valium (band) - 24.11.2006 - pabellon 5 Ciudad Universitaria - desde las 19hs











www.lowvalium.com

domingo, noviembre 19, 2006

sick porky en el bauen

jueves, noviembre 16, 2006

madball

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Es una salvaje banda de culto que suele sorprender por la brutalidad de las tapas de sus discos y el alto volumen de sus canciones, en todos sus aspectos. Llegan a la Argentina por segunda vez para presentar el flamante Legacy.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2515-2006-11-16.html
Por D.J.

Dos EPs que alcanzaron el status de grabaciones míticas, espíritu adolescente, un puñado de canciones combativas y el aroma de las tuberías de Nueva York hicieron de Madball uno de los grupos más enérgicos y carismáticos de la escena hardcore de la Gran Manzana a comienzos de los ‘90. A ocho años de su anterior visita, estos abanderados del volumen sideral regresan a la Argentina en el marco de la gira sudamericana de Legacy, su último disco.

“Vamos a hablar en español”, sugiere gentilmente Freddy Cricien recién llegado a Buenos Aires. Y no es un capricho de gringo en plan experimental. De madre cubana y padre colombiano, la voz cantante del cuarteto aún mantiene su idioma materno, aunque conserva sentimientos encontrados entre su actual hogar y la isla caribeña.

“Mis padres residen en los Estados Unidos, pero tengo familia en Cuba. Allí están mis primos y mis tíos; hasta mis abuelitos murieron en Cuba. No suelo meterme mucho en política, pero no apruebo la situación por la que tiene que pasar esa gente. Posiblemente el señor que está al mando tuvo buenas intenciones al comienzo, pero la gente hoy sufre y no llega a tener las comodidades que él tiene”, se queja Freddy en perfecto castellano.

Su historia, como la de Madball, no se inicia en las tierras de Fidel sino en el corazón de New Jersey. Allí, en el seno de una casa austera, Cricien se acostumbró a levantarse tarde, comer salteado y tener como banda de sonido cotidiana discos de Negative Approach, SSD, Sick Of It All y, por supuesto, Agnostic Front. Todos exponentes de la movida visceral neoyorquina que lo influenciarían desde chico: “Yo tenía doce años y ya estaba tocando música. A los dieciséis hice mi primera gira y a los dieciocho firmé mi primer contrato de grabación. No había forma de que no terminara tocando”.

Sucesores por derecho y sangre de AF (Roger Miret es el hermano mayor de Freddy), debutaron en 1994 con Set It Off, un brillante, brutal, salvaje y demoledor álbum de hardcore de la “nueva escuela”, que levantó una incipiente polémica por sus letras y por la portada, donde se ve a un recién nacido portando un arma en brazos de un adulto. El revuelo no terminaría allí: la tapa del incendiario Demonstrating My Style de 1996 mostraba un cuerpo muerto sosteniendo en su mano una carta de poker. Chicos jodidos.

—¿Es verdad que tu primera vez en un escenario fue a los siete años?

—Sí, es verdad. La primera vez que me monté en un stage a cantar fue con Agnostic Front cuando yo tenía siete jóvenes añitos. Estaba muerto de miedo. Miraba a mi hermano, que era el cantante, y no me salían las palabras. Ensayaba balbucear algunas canciones, pero no esperaba que me dieran el micrófono para cantar. Pero me animé y canté. Después eso se volvió una tradición y cuando estaba con Agnostic Front me pedían que cante, porque la gente también pedía al “peladito” simpático, que era yo.

—¿Es Madball hoy una banda de culto?

—No lo sé. Nosotros siempre decimos que somos una banda hardcore, aunque posiblemente tengamos algo de artistas de culto. Quisiera aclarar que no nos sentimos representantes de la escena de Nueva York sino de la escena mundial de hardcore. Hemos estado haciendo esto durante mucho tiempo y damos gracias a Dios que gran parte de la juventud aún nos entiende y gusta de nuestro estilo. Conozco fans de Madball de cincuenta y de diez años, así que siento que somos universales.

—Mucha gente acusa a las bandas hardcore de Nueva York de tener un discurso racista y fascista. ¿De dónde nace esa afirmación?

—Mirá, en Nueva York nunca he visto manifestaciones fascistas que se desprendan del hardcore. No sé de dónde sale eso porque estamos hablando de una ciudad que está compuesta de gente de todas las razas: italianos, jamaicanos, afroamericanos, latinos y de todo tipo. Sí hay sitios en los Estados Unidos donde existe gente que aprueba esa forma de pensar y de vivir, pero eso pasa en todo el mundo. Lo peor de todo es que esos grupos, que tienen un interés marcado en el hardcore, nos hacen quedar muy mal y nosotros no lo podemos controlar. Además, el nazismo y el fascismo va en contra de todo lo que soy yo, que me crié con gente de todas las razas. Eso me ofende de verdad.

—¿Qué pensás de la administración de George Bush?

—Siempre dije que la política no es para mí y Madball nunca fue un grupo de proclamas políticas. Si bien hablamos de cosas callejeras y situaciones de la vida cotidiana, todos tenemos nuestra propia opinión. Para serte sincero, no me gusta como está mi país ahora, pero yo amo a mi país. ¿Qué podría decirte? Tiene diferentes culturas y existen muchas oportunidades, por eso no me gusta hablar mal de Estados Unidos. Lo que sí te puedo decir es que no estoy muy feliz con los que están manejando el barco. La política tiene cosas muy jodidas y Bush también las tiene. Disculpando la expresión, creo que la están cagando por todos lados.

—Hace poco, Pete, de Sick Of It All, dijo que la escena hardcore de los barrios de Nueva York no es la misma. ¿Pensás lo mismo?

—Yo entiendo lo que dice Pete, pero creo que todavía existe la mezcla en los barrios. Los tiempos han cambiado, sí, pero ya no hay tantos sitios donde tocar hoy en día, aunque la gente no desapareció. Existen nuevos jóvenes que se metieron en la escena y la han cambiado, pero el gran obstáculo sigue siendo la falta de sitios donde tocar, porque el CBGB ya cerró y quedan pocos lugares abiertos. Ese es el verdadero problema. Cuando me traían para el hotel me contaron lo que pasó en esta disco aquí en Buenos Aires donde murieron tantos chicos en un incendio, y entiendo que eso también hizo que se cerraran muchos clubes. Es algo muy triste... muy triste para que uno pueda pensar en otra cosa.

* Madball se presentará hoy en El Teatro, Alvarez Thomas y Federico Lacroze. A las 18.

AZTECAS TUPRO

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2514-2006-11-16.html
Por JUAN MANUEL STRASSBURGER

Existe una movida de ska nacional que creció escuchando a los Cadillacs y a los Madness, pero disparó para otro lado. Tal vez marcados por ese gran cimbronazo que fue Sumo, el ska que les sale de adentro a estas bandas toma del barrio los ritmos más afines (principalmente reggae, pero también cumbia, murga o punk) y, de los revivalistas británicos, su pasión por la mezcolanza, lo híbrido y el antisectarismo. ¿O acaso los propios Madness no mundializaron el ska al introducirle sonidos ajenos a su origen jamaiquino como el soul, el motown y el pop inglés? Para Gustavo Romero, cantante y compositor de Dale Roska, una buena manera de rendir homenaje a la legendaria banda que pisa este fin de semana la Argentina es, justamente, aportarle un toque personal al mestizaje característico del género. “Así como ellos incorporaron el pop al ska, a nosotros nos interesó sumarle el reggae o la murga. Y si te fijás, hoy es difícil hacer algo estrictamente purista. Hay más distorsión de guitarras, más letras comprometidas.” Pablo Wehbe, guitarrista y voz de Aztecas Tupro, coincide: “La importancia que ellos tienen es haber hecho conocer el ska en todo el mundo. No hay ninguna banda jamaiquina tan famosa como Madness. De hecho, el ska que hacían los Cadillacs o Los Intocables (pioneros en la escena argentina) venía del english bit y no de Jamaica”.

Wehbe acepta que “lo puro y lo ortodoxo tienen que existir porque mantienen las raíces”. Pero reclama: “Estaría bueno que ellos también acepten que los jugos y las colores se mezclen, porque eso es lo que mantiene vivo al género. ¡Si no, te pasa lo que a los tangueros con Piazzolla!”. Una banda que desde hace ya unos años mete cuña en esto de sumar ritmos es Papas Ni Pidamos que, en su primer disco, se animó fusionar ska con... ¡cumbia villera! “Grabamos con Pablo Lescano (Damas Gratis) porque el ska nace de gente humilde, de gente marginal y es bastante similar a lo que pasa acá con la cumbia”, dice Mariano “El Pelado” Rosati, compositor y voz de la banda. Detalla: “Si bien al principio a algunos puristas les costó, ahora los ves que vienen a todos los recitales”. Y es que a diferencia de lo que ocurre con el reggae, la movida ska se percibe más tolerante.

Wehbe: “El ska está omnipresente en la música de hoy. Casi todas las bandas tienen un tema ska. Y eso hace que no haya mucho lugar para el purismo fanático”. Ni Dale Roska ni Aztecas Tupro van estar presentes este viernes en el Personal. Los primeros por su residencia en Córdoba. Y los segundos, ejem. “¡Nuestro bajista creó la primera banda ska de Azul! Así que imaginate cómo nos gustaría ir. Pero estamos secos. ¡Apenas pudimos ir al Pepsi porque tocábamos!” Los Papas sí encontraron la forma de estar presentes. Y maquinan un encuentro. “Nos encantaría encontrarnos con ellos, pero sin cargosearlos. Madness es responsable de que Papa exista”, sentencia El Pelado.

* Dale Roska se presenta el 25 de noviembre en Casa Babylon junto a Fidel Nadal. Aztecas Tupro se presenta el 1º de Diciembre en El Teatro de Flores junto a Once Tiros.
La llama encendida

Por Diego (cantante de Dulces Diablitos)

Los fanáticos de esta música no sólo tenemos que agradecer el legado de las bandas británicas como Madness o Specials sino también el amor y el gusto por el original estilo jamaiquino que ellos nos inculcaron. Madness salía de todo molde y no sólo los conocíamos los rude boys sino que, gracias al carisma de sus músicos, estos grandes de Camden Town habían calado profundo en la cultura pop mundial. Pero en la Argentina lo correspondiente a la música-cultura-moda siempre tuvo un delay informático que no fue excepción con el ska. El primer antecedente nos llegó en 1986 de la mano de los Cadillacs, grandes admiradores de Madness, que instalaron comercialmente el beat ska, tirando la primera piedra para que muchos de nosotros sigamos investigando sobre esta cultura hecha moda. Cuando Dulces Diablitos empezó, sólo se hablaba del ska británico por desinformación general. Incluso el aparente auge del ska en la Argentina tuvo su caída y los ‘80 terminaron sin siquiera rastros del pasito que se ejecutaba en cualquier fiesta donde sonara Mi novia se cayó en un pozo ciego. A partir de ahí, los ridiculizados “skas” nos hicimos rude boys fuertes y marginados, pateando las calles junto a otras subculturas como el punk —Oi!, HxC—. Ambos nos movíamos como nómades en busca de fiestas, recitales y problemas. Es decir que existe toda una década de desinterés mediático con el estilo, donde bandas jóvenes como los Diablitos formamos parte de la subcultura. Fuimos nosotros los perseverantes fanáticos de la cultura ska, los que mantuvimos prendida su llama.

calzones y satelite kingston

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2513-2006-11-16.html
Por Cristian Vitale

A fines de los ‘60, cuando Manal se convirtió en la primera banda de blues en la Argentina, Javier Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina bebieron de su fuente secundaria: el blues inglés. No miraron las raíces yanquis —desde Mississippi John Hurst hasta Willie Dixon— sino sus globalizadores blancos: Alexis Korner, Eric Clapton, Jeff Beck o John Mayall. La alegoría viene al caso porque el ska entró al país, 20 años después, de la misma manera. Los Intocables, Los Cadillacs y Los —entonces— Calzones Rotos no forjaron su sonido a imagen y semejanza de Jah Jerry, Laurel Aitken, los Skatalites y toda la estela de la comunidad jamaiquina de Brixton, sino mirando al ska inglés, más conocido como Two Tone. Es la razón por la que la tradición del género en la Argentina —igual que en el blues— empieza al revés. Para cierto imaginario, Cadillacs, Calzones e Intocables aparecen como “los puros” y la segunda camada, que va directo al ska jamaiquino —Dancing Mood, Satélite Kingston y, tal vez, Dulces Diablitos— como los “heterodoxos o renovadores”.

La visita de Madness, entonces, arroja luz para poner las cosas en su lugar. Pingüino, de Los Calzones, tira data precisa sobre el origen del género en estas pampas. “Comenzamos en los ‘80 escuchando a Bad Manners, The Specials, The Selecter y por supuesto a Madness... digamos que dentro de toda esta movida en la que el punk y el ska eran el lugar en donde expresar el disconformismo social inglés. Ellos fueron lo más pop dentro del estilo y por supuesto los que más trascendieron. El two tone es el estilo con el cual empezamos y la verdad es que nos sentimos muy bien tocando y componiéndolo. Es nuestra sangre.”

Daniel, tecladista de Satélite Kingston, también ubica a los Madness como principio motor. “Madness es la razón por la que toco ska. Para mí y para algunos otros satélites fue la música, los videos, la ropa, la onda. Madness es sin duda mi ‘air guitar band’ de la adolescencia, esa banda con la que a los 14 años escuchaba sosteniendo una raqueta de tenis como guitarra.” Con una operación de dialéctica skalítica, entonces. Satélite empezó más acá y se disparó a las raíces para lograr una síntesis. “Hace casi diez años, cuando empezamos, teníamos más temas two tone. Pero nos fuimos volcando más al ska instrumental, más jamaiquino (con perdón de la pretensión). Y justamente en el último disco tratamos de sintetizar todo: el viejo ska instrumental y la canción algo más ‘pop’. Quién sabe, quizás así logramos invocar a Madness”, dice Daniel. Pitulo, de Los Calzones, ensaya una síntesis de escena también saludable. “La escena local por suerte sigue creciendo, tal vez no tanto para el lado del ska two tone sino para el lado más jamaiquino del ska, pero lo importante de todo esto es que de a poco se está viendo a esta música como un movimiento dentro del rock y no una moda, como nos pasó en los ‘80.”



“Todavía no hay una escena”
Por Sergio Rotman

Que por fin venga Madness me provoca nostalgia y el deseo de que suenen bien, porque tengo todos sus discos, pero nunca pude verlos en vivo. Ojalá estén a la altura de la historia que tienen como grupo. Lo que es muy extraño es que vengan a hacer un set en el Personal y nada más: me parece que Madness se merecía un Obras aparte. Eso hubiera sido particularmente bueno porque acá todavía no existe una escena de ska, aunque haya buenos grupos tratando de hacerse un lugar. La escena del reggae, por ejemplo, está armada y está creando algo personal. Ojalá hubiera una escena de ska en Buenos Aires, porque es mucho más divertido ver un concierto de ska que uno de reggae. Lo que sí noto es que por fin las bandas están logrando un buen nivel de ejecución. Antes la gente pensaba que tocar ska era hacer “chingui chingui” y por suerte vino Dancing Mood a mostrar cómo era. Entre lo que hacen ellos y Satélite Kingston hay mucho mejor nivel que en la década pasada, así que ¡en cinco años hablamos!

el ska se reubica con la llegada de madness

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A fines de los ’80, el ska había sido un género con fuerza propia. Con el tiempo parece más bien un subgénero tremendamente influyente, pero que se sube a otras formas de composición y siempre funciona: el ska-punk, el ska-hardcore y ska-reggae. A raíz de la presencia de los históricos Madness en el Personal Fest, el NO entrevistó —también— a otros exponentes nacionales. ¡Locura!

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2512-2006-11-16.html
Por DANIEL JIMENEZ

DAN “WOODY” WOODGATE, DE MADNESS
“Hicimos lo que pudimos”

Junto a los Specials, Madness fue una de las piezas clave para tratar de entender la corriente de ska y rocksteady que sacudió a Inglaterra a fines de la década del ‘70, cuando el punk era amo y señor. Al menos en las márgenes del río Tamesis. Pero debido a su fanatismo por el pop —británico, por supuesto— y el sonido de artistas del sello Motown —como Marvin Gaye, The Temptations y Martha Reeves— y a una larga trayectoria, la banda amplió su paleta de colores hasta que se las ingenió para llegar a las arenas de los ‘90 a librar una batalla desigual con las nuevas escenas, que hicieron que su propuesta sea tildada de anacrónica. Si bien su explosión musical tuvo epicentro en la primera mitad de los ‘80, el hoy septeto liderado por el carismático Suggs supo cambiar de ropas a través de los años y nunca pareció molestarse por las modas o las presiones discográficas.

Nacidos como Invaders y consolidados finalmente como Madness (tomando su nombre de una canción de su ídolo, el jamaiquino Prince Buster) editaron One Step Beyond, su esperado debut, en 1979. El disco fue un suceso inmediato y los contratos comenzaron a caer del cielo.

Dan “Woody” Woodgate había ingresado unos meses antes como baterista a prueba. Nunca más se fue. “En aquellos días vos salías a la calle en Londres y te encontrabas con cientos de espectáculos en vivo. Bandas tocando en bares, pubs y clubes; todo hervía. Y la mayor energía de aquella movida la trajo el punk rock, porque tanto los que tocaban esa música como su público eran adolescentes”, cuenta el simpático Woody. Y agrega un dato sobre el imán de la ciudad capital: “Para que te des una idea, la escena de Londres era tan fuerte que a los Specials, que eran de Coventry, los consideraban londinenses”.

En los tres años siguientes, Woodgate y sus compañeros se cansaron de colocar temas en los charts y construir hits aptos para cualquier radio, alcanzando en su país una popularidad que ninguno de sus miembros imaginó.

Pero el dulce sabor del éxito duraría hasta 1985 con el lanzamiento del flojísimo Mad Not Mad. Luego, el grupo entraría en una espiral de conflictos que los llevaría a separarse extraoficialmente —ellos siempre negaron cualquier ruptura— y rearmarse como cuarteto en 1988. Los nuevos aires tampoco traerían calma y el respirador artificial se apagó ese mismo año, dejando una estela de incertidumbre... Hasta que en 1992 volvieron a los escenarios con la formación original para ofrecer un par de conciertos.

Desde aquel momento hasta hoy, la errática carrera de Madness se transformó en el salvoconducto de “una troupe de amigos que editan discos y salen de gira sólo cuando les da la gana y viven por fuera de los tiempos voraces de la industria”. Y tal vez el mejor ejemplo sea Dangermen Sessions Vol. 1, su última producción del 2005. Si no, sería muy difícil encontrar por qué una banda luego de más de un lustro de ausencia decide lanzar un álbum de covers.

—Comenzaron a finales de los ‘70 y aún siguen vigentes. ¿Siempre se acomodaron bien a los tiempos?

—Hicimos lo que pudimos (risas). En la década del ‘80 éramos frescos, jóvenes y teníamos una carga de inocencia casi virginal. Lo único que queríamos era tocar música pop que tuviera letras interesantes y que reflejara nuestras vidas y las de aquellos que crecían con nosotros. En los ‘90 quisimos lo mismo, pero exploramos el lado oscuro de la vida. Y en estos tiempos creo que volvimos al principio, más que nada tratando de componer grandes canciones. Lo que pasa es que casi nunca no lo logramos (risas).

—¿El punk rock fue una influencia para ustedes?

—Sí, definitivamente. Porque vos no tenías que ser un gran músico en Inglaterra para hacer punk rock. Solamente tenías que armarte de coraje y no preocuparte mucho por cómo tocabas, porque lo importante era la energía. Aunque nosotros tocábamos realmente bien. El punk fue fundamental porque le abrió la puerta a un montón de adolescentes con mucha sangre corriendo por sus venas y deseos artísticos, que querían decir y hacer cosas, más allá de que en algunos casos estaban tan dados vuelta que ni sabían que tenían talento artístico.

—Algunos músicos dicen que el rock les quitó la vida social. ¿Estás de acuerdo?

—Sí, es verdad. Pero yo soy muy afortunado porque la gente en la calle, al menos en Inglaterra, sabe quién soy y me saluda. Y eso es una fortuna que logré a través de los años y no creo que ningún músico reniegue de eso. Pero los mejores momentos que uno encuentra después de tanto tiempo es estando con la familia y no tocando mucho. Yo, por ejemplo, trabajo de profesor de música en una escuela pública... Vivo en el mundo real. Madness me permite poner mi locura en otro lugar, al menos por un rato.

—Desde que te sumaste a la banda en 1978 pasaste muchos años entre el estudio y las giras. ¿Eso generó un quiebre en tu vida personal?

—Sí, eso generó muchos problemas en mi vida, más que nada en los ‘80. Ahora eso no sucede porque no pasamos mucho tiempo fuera de casa. Esa fue una decisión que tomamos cuando arreglamos una gira o cerramos un contrato: nos vamos a juntar cuando tengamos ganas y no cuando alguien nos diga, porque todos tenemos familia y ya no nos interesa estar fuera del hogar. Así que después del final de un tour cada uno se va a su casa y nos volvemos a ver cuando realmente tenemos ganas. Es así de simple. Aunque a veces queremos estar lo más lejos posible de casa, no voy a mentirte (risas).

—La gente no suele hablar mucho de Madness hasta que reaparecen y todo el mundo saluda su regreso. ¿Por qué creés que pasa eso?

—Eso pasa porque nunca fuimos muy honestos con nosotros mismos y tampoco nos tomamos muy en serio. Siempre vimos el costado simple de las cosas. El problema es que... ¡la gente no se dio cuenta! Entonces, cuando no estamos nadie se acuerda de nosotros y cuando aparecemos se preguntan: “¿Estábamos enojados con Madness o nos caían bien? Ah, eran gente divertida, nos caían bien” (risas). Esa es la verdad.

—Muchos críticos suelen catalogar su música como “ska revival”. ¿Te molesta esa definición?

—Sí, claro que me molesta. Porque considero que nosotros somos algo más que una banda de ska. De hecho eso se nota en nuestras influencias, que no vienen solamente de un solo lado sino de varias fuentes, como The Kinks o los artistas de Motown. Pero hay un montón de cabezas duras que aún dicen por ahí que sólo hacemos ska. A todos ellos les digo: somos mucho más diversos que un solo género.

—¿Recordás los malos shows o pensás que son parte del oficio?

—La verdad es que solamente recuerdo dos shows malos, pero tengo buenas excusas para cada uno.

—¿Solamente dos shows en casi treinta años?

—Sí, solamente dos. ¡Porque en el resto estaba ebrio y no me acuerdo! (risas). Así que la culpa de aquellos dos shows la tiene el alcohol, no nosotros. Ahora aprendimos a tratar de estar sobrios. Deberías saber que no es bueno que un baterista toque borracho... es una pesadilla. Y aquellas noches fueron lo más terrible que yo pueda recordar. Pero creo que las audiencias siempre hicieron imposible que diéramos un mal show.

—Si algún día se escribe la historia del rock. ¿Qué diría el Capítulo Madness?

—Primero espero que no diga “ska revival” (risas). Me gustaría que quede sentado que nosotros pudimos relatar las historias de la gente. Porque muchos a los que les gustamos y tal vez no conocemos pudieron y pueden relatar nuestra historia todo el tiempo: en Internet, en una revista, en la radio, en la televisión o en cualquier lado. Nosotros te regalamos canciones con las que tal vez te diste tu primer beso o fuiste a rendir un examen. Ahí estuvo Madness: en la vida de la gente. Esa sería la mejor definición.

Las raves no son nuevas ni excitantes

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Mercedes Bunz tiene nombre de automotriz, pero es una periodista alemana, doctora en Filosofía y experta en música electrónica.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2508-2006-11-16.html
Por Roque Casciero

¿Existe un punto en el que se conectan la cultura pop y la crisis de la izquierda? Para la alemana Mercedes Bunz, periodista y doctora en Filosofía, no sólo existe sino que es el generador de nuevos dilemas en Europa, especialmente para la gente que no quiere vivir atada al sistema capitalista. De eso hablará Bunz hoy a las 19.30 (con traducción simultánea) en el Instituto Goethe, Corrientes 319, en una charla con entrada libre que formará parte de Estudio Abierto. Y mañana, en el mismo lugar y horario, abordará otro tema: la música electrónica alemana después de las raves. Y, aunque cueste imaginarlo a priori, ambas charlas están conectadas. Pero mejor empezar por el principio.

Bunz: “Tradicionalmente, los países europeos hacían que la gente se enfocara en aspirar a formar parte de la clase media. Lo normal era que la gente tuviera un trabajo a tiempo completo, con la excepción de la figura del artista. Y la cultura pop siempre fue el modo en el que la gente joven podía trabajar y organizarse a sí misma, vivir ideas colectivas típicas de la izquierda, hacer la suya. Y la mayoría seguía a la figura del artista, en la que la relación típica con el trabajo es la autodeterminación. Pero entonces el capitalismo cambió, se hizo flexible, y lo que experimentamos en toda Europa es que los gobiernos están proponiendo la figura del artista para todos. Todos tienen que autodeterminarse, pero eso significa no contar con el Estado para un sistema social: tenés que arreglarte solo en cuestiones de salud o de jubilación, por ejemplo”.

Estos cambios, para Bunz, provocan la desaparición de la oposición: aunque uno crea que vive en un sistema alternativo, ése es exactamente el modo en el que el nuevo capitalismo quiere que uno viva. “La gente está en una búsqueda de nuevos modos de lidiar con eso”, asegura la periodista, directora de la revista De:Bug. “No queremos retroceder y decirle a la gente que necesita trabajos a tiempo completo, porque todavía creemos en la autodeterminación: queremos identificarnos con nuestros trabajos, no trabajar para otros y recibir dinero por eso. Pero, al mismo tiempo, tampoco queremos decirle que sí a la clase de sistema flexibilizado y globalizado que existe en este momento.”

—¿Hay alguna alternativa a eso?

—No lo sé, pero en todo caso la solidaridad tiene que estar involucrada. Quizás estemos frente al fin de la dialéctica en cuanto a los ideales de izquierda. Ya no funciona tomar siempre el lugar de oposición. Necesitamos algo nuevo. Lo más interesante son los proyectos que se enfocan, por ejemplo, en provocar un ascenso del trabajo cultural, pero al mismo tiempo en tratar de crear su propia economía. El primer sistema en intentar esto fue el tecno. Fue el primer género musical en lidiar con su propia infraestructura: disquerías, sellos, DJs, lugares. Si se mira a la música pop anterior, siempre se trató de una subcultura que después pasaba al mainstream a través de una compañía discográfica grande. El tecno fue el primer caso en el que había una infraestructura a la que no le interesaban los sellos grandes. Algunas movidas nuevas, como el nuevo folk, del que forma parte Devendra Banhart, han creado algo a lo que llamo “economía del nicho”: trabajan juntos, en pequeñas familias de artistas, se apoyan unos a otros, fundan sus propios sellos y se ayudan para hacer conciertos. Y negocian con las compañías grandes con mucho cuidado. En lugar de armar un sello dentro de la compañía, tratan de persuadir a la compañía de invertir en un su sello pequeño. Es un pequeño cambio, pero establece una forma distinta de economía.

—Aquí, raves gigantes y esponsoreadas como Creamfields son un éxito, cuando en Europa le declararon la muerte a principios de siglo.

—No sé si eso está muerto, pero lo cierto es que ya no es nuevo ni excitante. Cuando apareció el Love Parade era increíble que se juntara tanta gente sin violencia. Personalmente, creo que el Love Parade empeoró por dos motivos. El primero fue las drogas: se puso todo mal cuando la gente pasó del éxtasis, el speed o no tomar nada, a consumir alcohol. Y la otra mala influencia fueron las cámaras de televisión. En el primer Love Parade, las mujeres podían ir en minifaldas y nadie tenía el derecho a querer levantárselas, porque ellas tenían el derecho a vestirse sexies sólo porque tenían ganas. Era hasta un ideal feminista. Pero cuando aparecieron las cámaras de televisión no entendieron la idea, y empezaron a enfocar tetas y culos. Entonces, al año siguiente fueron los varones equivocados y las chicas que sólo querían aparecer bailando en la tele.

la redencion de pablo lescano

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Luego de su voraz paso por la trilogía “sexo, drogas y música tropical”, el líder de Damas Gratis dejó todo, se internó en una clínica y —por ahora— sale sólo para tocar. El NO estuvo en Córdoba, donde cerró una fecha rockera.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2511-2006-11-16.html
Por MARIO YANNOULAS

Desde Córdoba

Todos esperan a Pablo Lescano. El resto de los Damas Gratis salió en la trasnoche del miércoles en camioneta y pisó la ciudad de Córdoba ya entrada la mañana del jueves. Esa misma noche regarían de cumbia el cierre de un particular combo de bandas, con los locales La Cartelera Ska, Armando Flores! con un cóctel más funkie/reggaero, y los uruguayos de Abuela Coca en la Vieja Usina cordobesa. Pero Pablo aún no está. A esta altura todavía se encuentra en la clínica donde intenta recuperarse de su adicción a las drogas. Es temprano, y sólo tiene permitido salir por la tarde para hacer su trabajo. Los lunes, otra vez adentro. Mientras esperan su llegada, las más de diez personas que integran el staff de Damas —incluidos músicos, plomos y Luis, papá de Pablo— matan el tiempo con un poco de tele, o buscan un shopping donde mirar chicas y vidrieras. Si el imaginario popular espera barullo y descontrol, agachará la cabeza. Sólo hay recate o, mejor dicho, “rescate”. El cielo está tan despejado como los ánimos, y el ambiente es decididamente calmo.

El aterrizaje del avión que trae a Pablo y a su manager, Eduardo “El Chino” Benítez, coincide con lo que prometen las pantallas: a las 18.33 tocan suelo cordobés. A lo lejos se lo puede adivinar: es el único que lleva gorra y equipo de gimnasia. Se lo ve cansado: salir de un internado para lidiar con el check in y escuchar sobre emergencias en vuelo no parece ser la opción más confortable. Saluda con un apretón de manos y va hacia la combi. El sol de las siete en el aeropuerto parece ideal para unas fotos, pero él no piensa lo mismo. “Me hubiesen avisado antes, mirá cómo estoy, déjenme afeitarme por lo menos”, reclama. Sube a la camioneta, hasta el momento en silencio, y pone el estéreo al palo. Cumbia para todo el mundo, hasta para los transeúntes. “¿Querés escuchar?”, pregunta, pone el mismo tema y le da más rosca. “Está medio copeteado el cantante, ¿no? Es colombiano, el maestro Andrés Landero”, alecciona mientras canta sobre el disco y mueve las manos como si tocara un acordeón.

A partir de ahora, todo parece regirse por sus reglas: la música, el volumen, las partidas, las llegadas, la comida, los chistes. Todo. Se acomoda en el asiento y prende un cigarro. Se siente libre una vez más. Pero sus rasgos cambiaron. Aquel flaco de cincuenta kilos que hace algunos años era detenido por tenencia de drogas y armas de guerra —después reincidiría— engordó treinta kilos, y ya cerca de los treinta años sus facciones prueban que vivió intensamente. “Ya me acostumbré a la clínica, por eso ahora estoy tramitando la externación”, comenta.

Llega al hotel, y unos breves minutos de silencio son quebrados por el sonido de un acordeón. No se sabe de dónde viene, pero seguro que es él. Al rato atraviesa el lobby cual caudillo y encabeza las filas hacia la prueba de sonido. Todo a la sombra de su seguridad personal, que lo sigue hasta en un baño, donde nadie podría atacarlo porque no hay nadie.

Enaltecido como un prócer de la música popular por sus fanáticos, y curioseado como un personaje pintoresco por el resto, a veces se pierde de vista que el tecladista y cantautor es un verdadero músico. Todas sus actividades se realizan con música de fondo, o en primer plano: en un aeropuerto, en una habitación de hotel escuchando el tango Fanfarrón en la versión de Lidia Borda —”una vez me dedicaron este tema, me mataron”, bromea—, descargando de la red con su laptop, con un acordeón improvisando en la combi o en un show de Damas Gratis. Es casi compulsivo. “En la clínica escucho música todo el tiempo, y a los que se juntan conmigo también les gusta la cumbia. Ya perdí dos iPod de 60 gigas, soy un boludo bárbaro”, se ríe, y exhibe su celular, que —casualidad— también reproduce mp3. Le gustan los chiches electrónicos.

Si bien no todos los rockeros entran en la frecuencia (justo cuando cimentaba la producción y composición para Flor de Piedra, banda fundacional de la cumbia villera, El Otro Yo exclamaba que “la cumbia era una mierda”), desde su lugar de músico y productor tuvo acercamientos con la cultura rock y con el cine. Hoy en la Argentina el rock y el reggae se hermanan y comparten festivales, y la cumbia también se vincula con lo rasta, con el ska y con el hip hop. Todos nacieron en barrios pobres y coinciden en ciertas prácticas culturales, hay parecidos en la vestimenta y en gustos particulares, sea por una sustancia o por un buen reloj. “Ahora vamos a hacer el tema más reggaero que tenemos... como para parecernos un poco a lo que hubo antes”, dijo Pablo promediando el show.

Compuso música para la película El bonaerense, de Pablo Trapero, y compartió grabaciones y tablas con Fidel Nadal —”metí mano en el segundo disco solista (Cabeza Negra)”, dice Pablo—, y los Decadentes, a quienes sumó su teclado en nuevas versiones de Vení Raquel y Entregá el marrón. “Buena onda Fidel, el loco me vino a buscar y nos hicimos amigos. Lo que no me acuerdo es si los Decadentes me buscaron a mí o fue al revés”, confiesa. En mayo del 2001, el NO retrataba lo ocurrido en el Festival Multipalo, en Monte Grande, donde los tres grupos compartieron escenario y consolidaban la conexión. Quizá sin saberlo, y probablemente sin pretenderlo ni interesarle, de algún modo Pablo se acerca a la impostada y marketinera figura del rocker: exceso de sustancias, libido y fanáticas histéricas harían de la clásica tríada una variación: ahora sería sexo, drogas y música tropical.

Después de la prueba de sonido, todos de vuelta al hotel. En la habitación están Pablo y algunos músicos más, que responden “de todo” cuando se les pregunta si escuchan otra música. Pablo corrige: “No, de todo no escuchamos. No escuchamos ni Néstor En Bloque, ni El Polaco, por ejemplo”. Evidentemente, las letras dulces no son lo suyo. El prefiere lo crudo. “De rock poco, hay un tema de Intoxicados que está bueno, ahora no me acuerdo cuál es.” Cuando se le comenta sobre el mambo del Pity con las hormigas, Pablo se queda unos segundos mirando al horizonte, como pensativo. ¿Habrá acercamientos? “Otros que saben hacer temas son los de Bersuit, son inteligentes. Y me gustan un par de temas de Calamaro”, declara tocándose la panza.

Cerca de las diez, el camarín espera por los chicos de Damas, que nunca pierden la tranquilidad. No se termina de saber si son así porque están de vuelta, o porque está en su naturaleza. Algunas frutas, bebidas sin alcohol y más tarde pizza y empanadas engalanan la mesa. Cuando llegan las cervezas, el Chino no las admite: “Llevate esto, sólo agua y gaseosa”, y Pablo se harta de esa comida. “Basta de esto, Cuarto de Libra para todo el mundo”, arenga, y al rato varias bolsas con una gran M traen las preciadas hamburguesas, que son unas cuantas, pero se agotan. “Apúrense a papear, que se acaba, eh”, advierte mientras escucha de refilón las bandas que suenan detrás de la pared y emite comentarios.

Apenas pasada la una de la mañana la banda está sobre el escenario. Pablo se acerca al plomo que le cuelga su teclado, y espera un poco para aparecer. Cuando lo hace, cientos de voces gritan y lo adoran. “Tenemos que tocar setenta minutos, por contrato. ¿Cómo hago para tocar tanto? No llego, a lo sumo una hora. No somos como Leo Mattioli, que toca un tema y habla veinte minutos”, revelaba Pablo antes del show. Ni él sabrá cómo, pero llegó al tiempo estipulado, ayudado por las chicas que desde el público subieron al escenario para mostrar la tanga al ritmo de cumbia.

Conformes por el show y más distendidos, todos vuelven al hotel, cargan las cosas en un camión y suben a la camioneta. Otra vez desde el primer piso del hotel se escucha el acordeón de Pablo antes de partir. Mañana será en el Chaco, pasado en Corrientes. Aunque no parezca, esto es un trabajo. Y no hay playback. El lunes habrá terminado de laburar; él tendrá que volver a la clínica y contarles a los demás cómo le fue.

lunes, noviembre 13, 2006

AGENDA SEMANAL Jueves 16 de Noviembre

NOEND
El Ayuntamiento
Calle 1 entre 47 y 48 - La Plata
20hs. Entrada: $7
Invitados: Severas Multas - Inside

Viernes 17 de Noviembre

ESCUELA DE LA CALLE
Antes de Ruta Panamericana
Mendoza Capital
24hs. - Entrada: $10

ADICTA
Caetano
Calle 47 entre 10 y 11 - La Plata
21hs. - Entrada: $15

LASH OUT
Cinema
Ameghino 855 - Zarate
24hs. - Entrada: $5
Invitados: The Tormentos - Gatopardo - El Viskiller

Sábado 18 de Noviembre

NOEND
Peteco´s
Meeks y Garibaldi - Lomas de Zamora
21.30hs.
Invitados: Ala Delta

ADICTA
Personal Fest
Escenario Principal
Desde las 17hs.

PROYECTO VERONA
Personal Fest
Escenario II
Desde las 17hs.

LA RUSA
Plaza Boedo
Constitución y Boedo
17hs. - Gratis

DOMINGO 19 DE NOVIEMBRE

NOEND
Plaza Moreno (Frente a la Catedral)
La Plata - Gratis

BARRIOS BAJOS
Presentación oficial de "Sigue tu maldición"
Teatro Flores
Rivadavia 7800
18hs. Entrada Anticipada con parche $12

LUNES 20 DE NOVIEMBRE

ESCUELA DE LA CALLE
Festival de la calle angosta
Anfiteatro de Villa Mercedes
Villa Mercedes - San Luis
14hs. - Gratis

viernes, noviembre 10, 2006

LAS PASTILLAS DEL ABUELO



Con un nuevo disco que definen como "rockero y protestón", el septeto cuenta su particular y vertiginoso crecimiento, a puro graffiti y doble click.

http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/11/10/3-01201.htm
Txt. Nacho Girón.


Qué escribe en la pared la tribu de tu calle? Existen altas probabilidades de que la pintura marque cuatro palabras que ya despertaron atracción masiva: Las Pastillas del Abuelo. Nacido con el milenio, el grupo aprovechó el aerosol y la red de redes para extender su mixtura de rock-candombe-chacarera, y de paso demostró que el marketing barrial todavía hace estragos. "Hicimos un estudio de mercado para elegir los lugares adecuados: garpa la proximidad con una avenida, si pasan muchos bondis, la lejanía de los policías y las persianas grandes", especifica el guitarrista Fernando Vecchio, que se sincera: "Aunque nosotros nunca tuvimos problemas, a mí si me pintan la casa los cago a trompadas".

Hasta hace un año, la banda venía transitando una senda de anonimato. Pero de pronto llegó la lluvia de clicks y su éxito digital los llevó a tocar para miles. "Uno de los factores de crecimiento es el boca en boca, que en realidad es un Internet a Internet. Somos producto de Internet y del aerosol", confirma el cantante Pity Fernández. Y cuenta: "Grabé canciones para tenerlas registradas, nuestros amigos empezaron a ponerlas en sus páginas y ahí se disparó todo. Eso hace el trabajo más desprolijo, pero preferimos ese tipo de difusión". ¿El resultado? Récord de descargas virtuales de El sensei, un tema que describe una ronda fumanchera. "No lo tocamos más porque nos excedió: las letras ahora son más comprometidas y ese tema habla del porro".

Aunque ya tengan un segundo disco que adelantan para el Sí! ("más rockero y protestón"), no pueden olvidar aquella noche del '05 en la que presentaron su primer disco: se llenó El Condado y quedaron 200 afuera, así que se decidió suspender el recital. "Fue la culminación de una etapa. Hacíamos todo y creíamos que lo hacíamos bien. Eramos managers, prensa, músicos y apuntábamos a seguir así. Pensábamos que podíamos tocar y a la vez manejar la puerta. Igual, salimos y pedimos disculpas. La gente lo aceptó a pleno".

—¿Se sienten preparados para todo lo que les está pasando?

—Nunca estuvimos preparados: te vas curtiendo con el tiempo. Las cosas vienen tan bien que preferimos tener cautela y saber que de un momento a otro puede venir un golpazo. Ya estamos esperando la pared.

SECRET MACHINES



El trío mimado de la prensa extranjera, telonero de U2 y Oasis, debuta en Buenos Aires el próximo miércoles, en el Bacardi-Live.

http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/11/10/3-00901.htm
Txt. José Bellas.


En medio de visitas internacionales para todos los gustos y de todos los colores, la de Secret Machines (el miércoles que viene en El Teatro de Colegiales, Alvarez Thomas y Federico Lacroze) es, al menos, inesperada. Niños mimados de la prensa internacional (cuatro estrellas para sus discos en todas las revistas que califican), presentarán su última obra, Ten Silver Drops: más rock&pop tildado, como un mash-up entre Neu!, Flaming Lips y Galaxie 500. Brandon Curtis, cantante y tecladista, atiende y contesta.


—Si bien ustedes son de Dallas, en el 2000 se mudaron a Brooklyn y terminaron compartiendo escena con The Strokes, Yeah Yeah Yeahs y The Rapture. ¿Se sienten parte de esa movida?


—Bueno, ellos más bien son de Manhattan: buenas bandas, por cierto. Pero nuestros favoritos son nuestros vecinos, los TV on the Radio. Es lo que más estoy escuchando últimamente, además de Scott Walker.


—Hace poco escribiste un artículo sobre el escultor minimalista Donald Judd. ¿Es una influencia?


—La más grande de todas. El se oponía al movimiento abstracto desde la funcionalidad. Sus obras me volaron la cabeza desde muy chico, casi te diría que son inspiradoras de toda mi música.


—Hablando de tu música, cada vez que hablan de ella las referencias y/o posibles influencias forman una lista larguísima. ¿Cómo te sentís al respecto


—Casi te diría que lo veo como un elogio. ¡Hasta nos han comparado con Led Zeppelin y Tony Conrad! Si en la cabeza de la gente disparamos tantos nombres distintos, hasta puedo sentir que somos originales.


—Si bien están muy basados en sintetizadores, ustedes son fanas de bandas guitarreras de los ''90 como My Bloody Valentine y Ride...


—...Y de hecho llegamos a trabajar con Alan Moulder, que grabó cosas de esas bandas y nos enseñó más de un truco. Fue como ir al colegio, con el profesor más copado posible.


—Bandas muy populares como U2 y Oasis los eligieron como teloneros. ¿Se imaginan alcanzando esa dimensión algún día?


—Uff, para llegar a esa magnitud no sólo hay que ser bueno y tener constancia: ¡tenés que tener unos nervios a prueba de todo! Igual, no creo que lo que hacemos esté llamado a ser masivo.

M.A.N.D.Y.



El dúo de berlineses dueños del sello get physical no se casa con ningún ritmo: remixan a The Knife o a los Scissor Sisters y debutan en la versión porteña de Creamfields.



http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/11/10/3-00801.htm
Txt. Mariano Del Aguila.


El nombre de sus abuelitas. El de una chica que les rompió el corazón. Siglas secretas. Como sea, detrás de las iniciales de M.A.N.D.Y. están los alemanes Phillip Jung y Patrick Bodmer, dos de los artistas que debutan mañana en la edición porteña del megafestival Creamfields, en la Costanera Sur (a medianoche, en la Arena 2). Estos berlineses, dueños del sello Get Physical, llevaron adelante las fiestas más glamorosas de Frankfurt (en el club Monza) y recorren Europa con un abanico muy amplio de discos. En el último año, remixaron a Fischerspooner, a Royskopp, a los suecos de The Knife y a Scissor Sisters. Su única consigna: que bailar sea intenso y divertido. En tiempos de rebotín rebotán, le preguntamos a Bodmer qué quedó del ritual del baile.

—¿No te parece que en estos días la gente ya no está bailando? Al menos no en un sentido clásico sino más bien cabeceando o saltando...

—Es cierto: es muy distinto de la atmósfera que había hace unos años. Hoy están los bailarines minimalistas, que apenas se mueven, y los que saltan. Aunque supongo que mover la cabeza es más divertido que estar quieto... No es bueno ni malo. Son formas de expresarse. Podríamos hablar horas, pero creo que lo que cambió es que el baile es menos sexy.

—-Cierto, con mil personas alrededor es difícil bailar, en un sentido sexy...

—¿Te digo más? Me doy cuenta, como alguien que toca música, que me gustan ambos estilos. Algunos Djs dicen: "Okey, estoy acá, la gente espera la gran explosión, pero yo lo mantengo tranquilo". Pero se trata de sacudir el cuerpo y sonreír y mirar a los amigos, comunicarse en la pista de baile. La gente que va al club sin sonreír, a olvidarse de todo... debería quedarse en su casa.

—¿Hay un DJ que te hace bailar?

—Mirá, yo no puedo bailar, ¡soy realmente alemán! De alguna manera, tiene que sorprenderme y ser muy divertido. En Ibiza, todos iban a bailar techno, pero con mis amigos preferimos un bar de salsa para 60 personas.

Electro house, Miami Bassline, minimal, una alta dosis de funk y también música disco. En los sets de M.A.N.D.Y. hay toda clase de sorpresas. ¡Hasta Cat Stevens! "No lo tomábamos en serio, pero después hallamos un track que nunca habíamos oído (Was Dog A Doughnut). La esencia de esa pista, de 1970, es tan de vanguardia. Increíble".

—La última, ¿qué preferís para tocar en un festival: la medianoche, la madrugada o cuando llega el amanecer?

—Cada momento tiene su magia. Nos gusta que la fiesta ya esté armada y que la gente haya encontrado su lugar, que haya llegado al punto de dejar de pensar "adónde voy, ¿dónde está mi cerveza, dónde está mi novia?".

jueves, noviembre 09, 2006

smitten, con nuevo disco

smitten hace punk para hoy, y tiene nuevo disco, y tiene nuevo sello, y se ponen un poco nostalgicos

“¡Eramos tan chiquitos cuando empezamos!”


La banda más punky-beatlera de la Argentina editó su sexto disco por Iguana Records, subsello de Sony/BMG. “Las multinacionales son un mal necesario”, dice el cantante Chucky, que lleva doce años de remarla en el under.


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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2501-2006-11-09.html
Por Cristian Vitale


Cuando el punk se encuentra con Los Beatles, aparece Smitten. El lance al paso de este cronista les parece una exageración. Y de alguna manera lo es. Por eso —sentido común mediante— se transforma en pregunta. “Ahora sí —respira Chucky, cantante y guitarrista— porque, si no, es mucho, y muy de golpe” (risas). Patrick Steve, insuflado, no es tan contundente. O, cuanto menos, le cambia el sentido a la contundencia. “Pensándolo bien, vamos por ese lado. Pero no con el punk de los Pistols sino con el californiano.” Las palabras corren y va prevaleciendo un acuerdo. Claro que al lance, antes, hay que despojarlo de escorias. Limarlo. Primero, recalar en que esto es la Argentina, donde el punk californiano, como dice Patrick, llegó con bastante delay. “Cuando nosotros salimos con el punk melódico nos miraban raro. A ninguno de mis amigos, fanas de los Pistols y el punk bardo, se le ocurría hacer una canción de amor. Nadie conocía a Green Day.”

Segundo, bajar del bronce a Los Beatles. Incorporarlos al llano como seres de esta tierra posibles de ser redimidos en diferentes formas. Patrick, Chucky y Mili —baterista— parecen haberse tomado a los cuatro de Liverpool en un ácido para no regresar más. Desde aquel primer casete (Oscuro sol, 1997) hasta el flamante Smitten, la esencia beatlera subyace en el cosmos de la banda, de una u otra manera. “Para arrancar, Los Beatles nos gustan sí o sí a los cuatro —el otro es Chichu, ausente con aviso—, después, cada uno tiene sus gustos”, dispara Chucky.

Sintonía con el lance primigenio, que aumenta con un escaneo rápido por la carrera del grupo. Cuando arrancaron, en 1994, eran unos adolescentes prodigio del Oeste que ya tenían escuchada casi toda la discografía de Los Beatles. En el disco debut, las letras son links a She Loves you, I Need you, All my Loving, And I Love her o cualquier tema cariñoso pre-Revolver.

Para la época de Después del silencio (1999) ya se animaban a inyectar el viejo sueño de Lennon a la estrofa inicial de Mundo enfermo: “Imagina un mundo en donde no haya odio”. Y en el 2001 arriman al colmo de la adoración cuando editan un EP llamado Let me Be, cuya tapa es ¡igual que la de Let it Be!, pero con la cara de ellos cuatro en lugar de las de George, John, Paul y Ringo. Entre los temas de aquel disco, versionan la mismísima Imagine y Hey Jude. El ácido siguió activo en los sucesivos trabajos (Cambia, 22.30 y Smitten), en los que siempre aparece alguna balada en inglés intentando atrapar jirones de la magia aquélla. La bella My Beer y el trabajo psicodélico de las voces en Ridicul Star (rémora post-Revolver) son ejemplos concretísimos.

En el desgrane, siguen apareciendo nexos. Una de las fotos del último disco, muestra a Patrick abajo de una remera de Los Beatles. Casi todas las canciones se destacan por su cuidado ensamble vocal, que evoca el tándem Lennon-McCartney. Y, por qué no, también a The Hollies. “Nosotros, más allá de la movida californiana, también tenemos mucha influencia del pop inglés de los ‘60. Nos gusta tanto como Nirvana, por dar un ejemplo”, sostiene Mili. Incógnita: ¿y Ramones no? “Sí, ellos tienen melodías muy lindas que van directo al corazón, pero las voces son más oscuras. La voz, en realidad”, ironiza Chucky. Lance aprobado, al fin, aunque con dos correcciones: “Cuando el punk —californiano— se encuentra con Los Beatles —en la Argentina—, aparece Smitten”. “Ahí me gustó más”, jode Chucky.

Otro lance. Luego de aprovechar la independencia como herramienta y, tal vez, como bandera de lucha durante muchos años, Smitten firmó con la multinacional Sony/BMG. Más específicamente, con su subsidiaria rocker Iguana Records, administrada por Pop Art. ¿Contradicción? “No —sostiene Patrick—. Cualquier grupo en cualquier lugar del mundo siempre reparte demos esperando que algún sello les ofrezca contrato. Le pasó a Linkin Park, a The Offspring o al que se te ocurra. Salvo a la Dave Matthews Band, creo que a la mayoría. Sólo en la Argentina existe esa creencia de que si sos independiente la tenés más clara. Es cierto que la banda más popular de la historia, Los Redondos, llegó así. Pero fueron una excepción.”

—¿Cómo fue grabar con Sony/BMG?

Chucky: —Las multinacionales en un mal necesario.

Sony/BMG editó el flamante disco —que presentan el 17 de diciembre en El Teatro de Colegiales— y se encargó de organizarles la prensa, distribuir el material en las provincias, donde los anteriores solían no llegar o llegar muy tarde. Chucky reconoce que están conformes con el contrato y comenta que trabajaron con total libertad en los 14 temas del disco. Incluso, las voces y las guitarras fueron grabadas en Data Rec, su propio estudio. “En este sentido, la pasamos peor en 22.30, porque el técnico nos hizo tomar un rumbo medio raro”, apunta el guitarrista.

—Pese a que es su antecesor, suena bastante diferente a Smitten. Parecen haber trocado despojo por rabia...

Patrick: —Probablemente sí. En el último disco, los instrumentos suenan más nítidos, claros. En 22.30, en cambio, la banda sonaba más violenta. Es cierto. Creo que estamos más grandes y tenemos cada vez más influencias. El otro día estaba escuchando los primeros temas que grabamos, y la verdad es que están buenos, pero son todos iguales... conservan la misma línea. Ahora ya no nos pasa.

Chucky: —Es normal eso de tener 15, 16 años y, por rebelde nomás, no salirte de un género. Siempre querés ser el más punk, el más rocker o el más lo que sea a esa edad. Después se te pasa, por suerte.

Dato insoslayable: la banda tiene 12 años y ninguno de los cuatro asoma los 30. “Eramos tan chiquitos cuando empezamos”, bromea Chucky. Y, por qué no, unos niños valientes por sensibles. A principios de los ‘90, la escena punky argentina estaba poblada de mensajes, poses y actitudes anarco—nihilistas o de fuerte contenido social, contestatario, poco afín a los intereses sentimentaloides del cuarteto. “Nos miraban raro, y un poco nos excluían porque la data punky, por entonces, era la inglesa de los Pistols o The Clash, y no la californiana, más melódica o hardcore, ¿no? Por suerte nos salimos con la nuestra y ahora todas las bandas hacen canciones de amor”, se ríe Steve.


http://www.muypunk.com/argentina/s/smitten/

http://www.smitten.com.ar/

smitten, con nuevo disco

smitten hace punk para hoy, y tiene nuevo disco, y tiene nuevo sello, y se ponen un poco nostalgicos

“¡Eramos tan chiquitos cuando empezamos!”


La banda más punky-beatlera de la Argentina editó su sexto disco por Iguana Records, subsello de Sony/BMG. “Las multinacionales son un mal necesario”, dice el cantante Chucky, que lleva doce años de remarla en el under.


/fotos/no/20061109/notas_no/smitten.jpg

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2501-2006-11-09.html
Por Cristian Vitale


Cuando el punk se encuentra con Los Beatles, aparece Smitten. El lance al paso de este cronista les parece una exageración. Y de alguna manera lo es. Por eso —sentido común mediante— se transforma en pregunta. “Ahora sí —respira Chucky, cantante y guitarrista— porque, si no, es mucho, y muy de golpe” (risas). Patrick Steve, insuflado, no es tan contundente. O, cuanto menos, le cambia el sentido a la contundencia. “Pensándolo bien, vamos por ese lado. Pero no con el punk de los Pistols sino con el californiano.” Las palabras corren y va prevaleciendo un acuerdo. Claro que al lance, antes, hay que despojarlo de escorias. Limarlo. Primero, recalar en que esto es la Argentina, donde el punk californiano, como dice Patrick, llegó con bastante delay. “Cuando nosotros salimos con el punk melódico nos miraban raro. A ninguno de mis amigos, fanas de los Pistols y el punk bardo, se le ocurría hacer una canción de amor. Nadie conocía a Green Day.”

Segundo, bajar del bronce a Los Beatles. Incorporarlos al llano como seres de esta tierra posibles de ser redimidos en diferentes formas. Patrick, Chucky y Mili —baterista— parecen haberse tomado a los cuatro de Liverpool en un ácido para no regresar más. Desde aquel primer casete (Oscuro sol, 1997) hasta el flamante Smitten, la esencia beatlera subyace en el cosmos de la banda, de una u otra manera. “Para arrancar, Los Beatles nos gustan sí o sí a los cuatro —el otro es Chichu, ausente con aviso—, después, cada uno tiene sus gustos”, dispara Chucky.

Sintonía con el lance primigenio, que aumenta con un escaneo rápido por la carrera del grupo. Cuando arrancaron, en 1994, eran unos adolescentes prodigio del Oeste que ya tenían escuchada casi toda la discografía de Los Beatles. En el disco debut, las letras son links a She Loves you, I Need you, All my Loving, And I Love her o cualquier tema cariñoso pre-Revolver.

Para la época de Después del silencio (1999) ya se animaban a inyectar el viejo sueño de Lennon a la estrofa inicial de Mundo enfermo: “Imagina un mundo en donde no haya odio”. Y en el 2001 arriman al colmo de la adoración cuando editan un EP llamado Let me Be, cuya tapa es ¡igual que la de Let it Be!, pero con la cara de ellos cuatro en lugar de las de George, John, Paul y Ringo. Entre los temas de aquel disco, versionan la mismísima Imagine y Hey Jude. El ácido siguió activo en los sucesivos trabajos (Cambia, 22.30 y Smitten), en los que siempre aparece alguna balada en inglés intentando atrapar jirones de la magia aquélla. La bella My Beer y el trabajo psicodélico de las voces en Ridicul Star (rémora post-Revolver) son ejemplos concretísimos.

En el desgrane, siguen apareciendo nexos. Una de las fotos del último disco, muestra a Patrick abajo de una remera de Los Beatles. Casi todas las canciones se destacan por su cuidado ensamble vocal, que evoca el tándem Lennon-McCartney. Y, por qué no, también a The Hollies. “Nosotros, más allá de la movida californiana, también tenemos mucha influencia del pop inglés de los ‘60. Nos gusta tanto como Nirvana, por dar un ejemplo”, sostiene Mili. Incógnita: ¿y Ramones no? “Sí, ellos tienen melodías muy lindas que van directo al corazón, pero las voces son más oscuras. La voz, en realidad”, ironiza Chucky. Lance aprobado, al fin, aunque con dos correcciones: “Cuando el punk —californiano— se encuentra con Los Beatles —en la Argentina—, aparece Smitten”. “Ahí me gustó más”, jode Chucky.

Otro lance. Luego de aprovechar la independencia como herramienta y, tal vez, como bandera de lucha durante muchos años, Smitten firmó con la multinacional Sony/BMG. Más específicamente, con su subsidiaria rocker Iguana Records, administrada por Pop Art. ¿Contradicción? “No —sostiene Patrick—. Cualquier grupo en cualquier lugar del mundo siempre reparte demos esperando que algún sello les ofrezca contrato. Le pasó a Linkin Park, a The Offspring o al que se te ocurra. Salvo a la Dave Matthews Band, creo que a la mayoría. Sólo en la Argentina existe esa creencia de que si sos independiente la tenés más clara. Es cierto que la banda más popular de la historia, Los Redondos, llegó así. Pero fueron una excepción.”

—¿Cómo fue grabar con Sony/BMG?

Chucky: —Las multinacionales en un mal necesario.

Sony/BMG editó el flamante disco —que presentan el 17 de diciembre en El Teatro de Colegiales— y se encargó de organizarles la prensa, distribuir el material en las provincias, donde los anteriores solían no llegar o llegar muy tarde. Chucky reconoce que están conformes con el contrato y comenta que trabajaron con total libertad en los 14 temas del disco. Incluso, las voces y las guitarras fueron grabadas en Data Rec, su propio estudio. “En este sentido, la pasamos peor en 22.30, porque el técnico nos hizo tomar un rumbo medio raro”, apunta el guitarrista.

—Pese a que es su antecesor, suena bastante diferente a Smitten. Parecen haber trocado despojo por rabia...

Patrick: —Probablemente sí. En el último disco, los instrumentos suenan más nítidos, claros. En 22.30, en cambio, la banda sonaba más violenta. Es cierto. Creo que estamos más grandes y tenemos cada vez más influencias. El otro día estaba escuchando los primeros temas que grabamos, y la verdad es que están buenos, pero son todos iguales... conservan la misma línea. Ahora ya no nos pasa.

Chucky: —Es normal eso de tener 15, 16 años y, por rebelde nomás, no salirte de un género. Siempre querés ser el más punk, el más rocker o el más lo que sea a esa edad. Después se te pasa, por suerte.

Dato insoslayable: la banda tiene 12 años y ninguno de los cuatro asoma los 30. “Eramos tan chiquitos cuando empezamos”, bromea Chucky. Y, por qué no, unos niños valientes por sensibles. A principios de los ‘90, la escena punky argentina estaba poblada de mensajes, poses y actitudes anarco—nihilistas o de fuerte contenido social, contestatario, poco afín a los intereses sentimentaloides del cuarteto. “Nos miraban raro, y un poco nos excluían porque la data punky, por entonces, era la inglesa de los Pistols o The Clash, y no la californiana, más melódica o hardcore, ¿no? Por suerte nos salimos con la nuestra y ahora todas las bandas hacen canciones de amor”, se ríe Steve.


http://www.muypunk.com/argentina/s/smitten/

http://www.smitten.com.ar/

Santiago del Esteroide, folk químico

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/27-2006-11-09.html
Por Javier Aguirre

La federalización del rock argentino ha llegado tan lejos que los grandes centros urbanos del país (Buenos Aires, Rosario, La Plata, Córdoba, El Calafate) ya no son la cuna de las “próximas grandes cosas”, ni de los “secretos mejor guardados”, ni de las “nuevas mentiras infladas por la prensa”. Ahora la Argentina se descentralizó; cada rincón del país tiene su particular escena rockera, cada caserío tiene su propio megafestival de cinco veladas sponsoreado por una empresa de telefonía celular, y cada rancho recóndito es un club hiperconcurrido donde el under local regurgita música. Algo así ocurrió en El Vinchucazo, una antigua pulpería devenida en pub (“Pubpería”, dice, pícaro, el cartel de la puerta) que funciona desde 1792 en el pequeño pueblito de Recluta Pérez, en pleno desierto de Santiago del Estero. “Claro, allá por el año 1800 era otra onda; y no tocaban bandas de rock sino de otro palo”, aclara un anciano parroquiano reclutaperecino que jura que, en ese mismo escenario, vio tocar a artistas clave del rock santiagueño del siglo XIX, como Polvorientos, S.I.E.S.T.A. y Todos Tus Juárez.

Y fue allí donde nació la banda que hoy conmueve a la mitad norte de la Argentina, Santiago del Esteroide, quinteto de folk acústico que hace alarde de conocimientos sobre química. Así lo prueba su hit Catamalcaloide, una oda al uso farmacológico que se dan a algunos yuyos autóctonos en la provincia de Catamarca, con un polémico estribillo que repite “¡Ca-ta-merca; Ca-ta-merca!”, y cuyo frenético clip (que muestra a los cinco muchachos durmiendo a la sombra de un quebracho durante toda la canción) ya hace rato rota en los canales de videos del Cono Sur, próximo a estrenarse en Telesur. A pesar de las reducidas dimensiones de El Vinchucazo —sólo entran 5200 personas sentadas, por la restrictiva política de habilitación de boliches que rige en Santiago del Estero—, la banda se ha asegurado un grupo de fieles seguidores, a tal punto que su álbum debut Pereza activa agotó su tirada de 3 mil copias en CD-R la misma noche que apareció. Aunque algunos aseguran que los discos no fueron vendidos sino que el rastrojero que los transportaba fue asaltado por piratas del asfalto novatos, que se clavaron con un botín no deseado, pero, eso sí, muy rockero.

* Cualquier parecido con la realidad afectará severamente la autoestima de este suplemento.

la agenda del NO!

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/16-2006-11-09.html


JUEVES 9

Edguy en el Teatro Flores, Rivadavia 7806. A las 18.

Divididos en La Trastienda Club, Balcarce 460. A las 20.30.

Palo Pandolfo en el Centro Cultural Torquato Tasso, Defensa 1575. A las 22.

Black Amaya Quinteto y La Pata de la Tuerta en la Universidad de La Matanza. A las 21.

Doris y Texas Instruments en el Teatro Colonial, Paseo Colón 413. A las 22.

Katz-Moguilevsky en Domus Artis, Triunvirato 4311. A las 20.30.

107 Faunos, Amor Adolescente y Asado de Frac en Diagonal, 77 y 46, La Plata.

Bela Lugosi en Bartolomé Bar, San Rafael, Mendoza. A las 24.

Gustavo Bulgach en el Templo de la Comunidad Amijai, Arribeños 2355. A las 20.30.

Sol 2, Skabaru y dj Apu en Locomondo, Necochea 23, Ramos Mejía. A las 20.

Boreales y Srta. Carolina en Liberarte, Corrientes 1555. A las 21.

La Biyuya en el Teatro Roma, Sarmiento 109, Avellaneda. A las 20.30.

Manchesta en El Viejo Correo, Meeks 1359, Temperley. A las 22.

De Francisco-Raposo Cuarteto en Thelonious Club, Salguero 1884. A las 21.30.

Hermanos Cutaia en Makena Cantina Club, Fitz Roy 1519. A las 22.

Damas Gratis, Abuela Coca, Armando Flores, La Cartelera Ska y Dale Roska en La Vieja Usina, La Rioja 1150, Córdoba. A las 21.

Búffalo, Poseidótica y Cruel Nocturna en Unione e Benevolenza, Perón 1372. A las 20.30.

Viciosos del Rock & Roll y Gorriones en el CBGB, Bartolomé Mitre 1552. A las 20.

202, Telepod y Enviada en Claps, 25 de Mayo 726. A las 21.

Iwánido y Deferentesen el Teatro del Viejo Concejo, 9 de Julio 512, San Isidro. A las 21.

I Gondolieri, The Vulcanos y Los Klarks en Remember, Corrientes 1983. A las 21.

Dúo Norris-Taveira en Virasoro Bar, Guatemala 4328. A las 21.30.

Fiesta de la Ostia en Uni Club, Guardia Vieja 3360. A las 24.
VIERNES 10

Gabo Ferroen el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543. A las 23.30.

Los Natas en Living 33 Club, Belgrano 2719, Santa Fe. A las 23.

Pampa Yakuza y Abuela Coca en El Teatro Flores, Rivadavia 7800. A las 19.

Audire en Ejemplo, Concejal Tribulato 235, San Miguel. A las 23. 30.

Vetamadre y Ojos de Piedra en Captain Blue, Tillard 115, Córdoba. A las 23.

No lo Soporto en Casa Babylon, Bvd. Las Heras, ex zona Abasto, Córdoba. A las 23.30.

Los Látigos, M-Clan, Maga y Vacazul en Rock en Ñ, en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 21.

Nonpalidece en 565, 49 entre 6 y 7, La Plata. A las 20.

Ser en Petecos, Av Meeks y Garibaldi, Lomas de Zamora. A las 0.30.

>Ojas, Nuca y Rey Momo en Estudio Bar, Casares y Montes de Oca, Castelar. A las 22.

Los Barreiro, Palo Santo, Egengibre, Flanders, Cigalpa y Juan D’Eon y sus Corsarios en el homenaje a Miguel Abuelo, auditorio Astor Piazzolla, Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín. A las 23.

Escala Madrid en Planta Alta, Rivadavia 7609. A las 22.

Viticus, Tristemente Célebres y El Nombredel Padre en Petecos, Meeks y Garibaldi, Lomas de Zamora. A las 22.

Las Pastillas del Abuelo en El Teatro, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 19.

Estelaresen El Sótano, Mitre 785, Rosario. A las 23.

Tangalanga (a las 21) y Rosal (a las 24) en La Trastienda Club, Balcarce 460.

Ariel Minimal en Plasma, Piedras 1856. A las 22.

Almafuerte en el Círculo Italiano, Yrigoyen 777, Cipolletti, Río Negro.

Nativo, Cuero Rock y Rad en City Bar, Ruta 8 y Guido, Pilar. A las 23.

Las Manos de Filippi en Icanova, Ruta 3 y República de Portugal, Isidro Casanova. A las 22.

Plan 4 y E.D.O.en el CBGB, Bartolomé Mitre 1552. A las 19.

El Soldadoen El Ayuntamiento, 1 entre 47 y 48, La Plata. A las 23.

Kerosene en Asbury, Rivadavia 7525. A las 23.

Vieja Cepa y La Tripe Nelson en Unione e Benevolenza, Perón 1372. A las 22.

Don Lunfardoy El Sr. Otario en 122 y 65, La Plata. A las 23.

Baltasar Comotto en Gandhi, Corrientes 1743. A las 22.30.

>Electrón y Pat Coria en el Centro Cultural General San Martín, Sarmiento 1551. A las 21.

Dios Salve a la Reina en el Teatro Gran Rex, Corrientes 857. A las 22.

Escuela de la Calle, Ciudavitecos y La Pata de la Tuerta en Mestizo, Luro 5600, Laferrere. A las 24.

Richter en Cinema, Santa Fe y Callao. A las 23. Gratis.

Los Crónicosy Gigoloveen Loca Bohemia, La Plata 727. A las 22.

Simurdiera, Nagual y Q’Acelga? en Lavadero Bar, Balbín 187, San Miguel. A las 22.

La Increíble Cuomo, Giuseppe Blues Band y La Luka en el Bar La Forja, Bacacay 2414. A las 24.

América en Cueros en el Espacio Ecléctico, Humberto 1º 730. A las 22.

Pómez (a las 21) y Octopoánima (a las 24) en Liberarte, Corrientes 1555.

Cheñandú y Trío Argentino de Bajos en La Pochoclera, Dorrego 910, Moreno. A las 21.

La Senda del Kaos en Santana Bar, Perón 414, Ramos Mejía.

Camisas Rotas en Costumbres Argentinas, Chacabuco 114, Banfield. A las 23.30.

Noenden Locomondo, Necochea 23, Ramos Mejía. A las 21.30.

>The Keruza y Libertonia en el Teatro Verdi, Almirante Brown 736. A las 22.

Hot Joy (Tributo a Roxette) en Paco Meralgo, Solís 1286, Vicente López. A las 24.

Laura Ciuffo, Camila Barre, Hacia Dos Veranos y Norma en La Castorera, Córdoba 6237. A las 21.

Manchesta en La Aldea, Hipólito Yrigoyen 2148, Lanús. A las 23.

Matt McDonald-Delgado-Michelini en Thelonious Club, Salguero 1884. A las 21.30.

Paquete de Tres en Kronos, Calchaquí 3296, Quilmes. A las 23.

La Esquina, Ismael Torres, Cotidiana, Flujo, Jimi Caiga y My Father Sucks en Galpón 11, Bajada Sargento Cabral y el río, Rosario. A las 20.

>Lala Mandarina en el Marquee, Scalabrini Ortiz 666. A las 23.

202, Telepod y Digital en Claps, 25 de Mayo 726. A las 21.

Máscaras Rituales y Delaurbe en el Parador VIP, Perón 2687, San Justo. A las 22.

Bluesifer en el Salón de Casa Amarilla, Almirante Brown 450. A las 21. Llevar un alimento no perecedero.

Shaman y Los Hombres en Llamas, Prieto Viaja al Cosmos con Mariano y Frío Crudo Polaco en el Centro Cultural Favero, 117 y 40, La Plata. A las 23.

Fiesta Déjà Vu con Jerónimo Saer y djs Dellamónica, Raux y Fabián Couto en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 24.
SABADO 11

Underworld, Sasha, Erick Morillo, Tiga, Hernán Cattáneo, Sander Kleinenberg, Dave Clarke, X-Press 2, Layo & Bushwacka!, Nic Fanciulli, M.A.N.D.Y., Silicone Soul, Martín García, 2020 Soundsystem, Zuker, Paul Woolford, Matthew Dear, Troy Pierce, Carlos Alfonsín, Romina Cohn y más en Creamfields, España y Dellepiane, Costanera Sur. Desde las 16 hasta las 6 am del otro día.

Los Cafres y Pampa Yakuza en el Club Sportivo Pilar, Perón 1111, ex Márquez.

La Mississippi en el Teatro ND/Ateneo, Paraguay 918. A las 23.30.

Vetamadre en El Teatrillo Municipal, San Francisco, Córdoba. A las 22.

Por Qué No?, Se Armó y Tatadioses en Studio Bra, Montes de Oca 2438, Castelar. A las 19.

The Mutants, Sick Sick Sinners, Elio & The Horribles y The Broken Toys en B.A. Stomp 7, en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 22.

Los Gardelitos en el Microestadio Atenas, 13 entre 58 y 59, La Plata. A las 19.

Las Pastillas del Abuelo en El Teatro, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 19.

Raly Barrionuevoen el Teatro Flores, Rivadavia 7806. A las 21.

Norma Peralta, Clavos Sin Cabeza, Nico Favio, Dúo Rodríguez, Barone Noches Florentinas, Alejo Raynal y Nubes en mi Casa en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín. A las 23.

Villanos en Miau Disco, 30 entre 10 y 11, 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires. A las 2.

Riddim en la Sociedad de Fomento Maschwitz, Maipú 1393, Ingeniero Maschwitz. A las 20.

Gil Solá & Exiliados en el Auditorio Bauen, Callao 360. A la 1.30.

Las Manos de Filippi en La Vedette, 44 entre 22 y 23, La Plata. A las 22.

La Rusa en Juana la Loca, Eva Perón 543, Derqui. A las 23.

Oniro en el Club del Bufón, Lavalle 3177. A la 1.

Siete Millas en La Esquina del Abasto, Bajada Alvear y Bvd. Los Andes, Córdoba. A las 22.

Casco y Romiko Chan en Casa Brandon, Luis María Drago 236. A las 22.

El Patrón de la Calesa y Vito Corleone en el Club Iguazú, San Blas 4225. A las 24.

Los Pérez García y Pablo Guerra en Sasha, Florencio Varela 1800, San Justo. A las 20.30.

Uno x Uno y Travestien Plasma, Piedras 1856. A las 23.

Norma, Mostruo, Villelisa, San Martan, Hermanos Kaiser, Stella Cinderella y Base X en el Teatro Costamagna, 43 entre 7 y 8, La Plata. A las 23.

Richter en Cinema, Santa Fe y Callao. A las 23. Gratis.

Patadas Voladoras en Nilus, Las Heras y Mitre, Campana. A las 23.

Domínguez, La Urbana y Nada del Otro Mundo en City Bar, Ruta 8 y Guido, Pilar.

Cabeza de Chola y Humo de Burrito en Tabaco, Estados Unidos 265. A las 23.30.

Alumbra, Lady Oskuridad y Neurotekniaen Belgrano 850, San Miguel. A las 17.

Ubika, Kuaker Doll, Buzzer y Metafórmica (a las 18) y Rescate Emotivo (a las 24) en Speed King, Sarmiento 1679.

Don Burroen el Anfiteatro Plaza Jaramillo, Avellaneda. A las 15. Gratis.

Rey Caníbal en Planta Alta, Rivadavia 7609. A las 22.

Abylon en el Colegio Normal de Quilmes, Mitre y 9 de Julio, Quilmes. A las 21.

La Cucaracha y Komodín Rock en Rancho Bulls, Oliden 1500, Mataderos. A las 22.

La Gitana en La Fuente, Tambo Nuevo 1435, Hurlingham. A las 23.

Vitor Ramil (a las 21.30) y Los Durabeat(a las 23.30) en La Trastienda Club, Balcarce 460.

JAFen el Auditorio Bernasconi, Marcos Sastre 3195. A las 22.

Los Modniks, Soundblazter, Panorámica y El Perrodiablo en el Club del Bufón, Lavalle 3177. A las 23.

Nave Indiaen el Espacio Cultural (ex La Colorada), Yerbal y Rojas. A las 23.

Zelen, Cesar’s y Gunner Sixxen el Centro Cultural Mariano Moreno, Moreno 431. A las 23.

Luis Nacht Cuarteto en Thelonious Club, Salguero 1884. A las 21.30.

The Leftouts, Histeria, El Andén, Limón Azul y Piter Funk en Galpón 11, Bajada Sargento Cabral y el Río, Rosario. A las 20.

JPA en Benito-K, Rivadavia y Basavilbaso, Cañuelas. A las 24.

Narcotango en el Club Villa Malcolm, Córdoba 5064. A las 23.

Plan 4 y E.D.O. en el CBGB, Bartolomé Mitre 1552. A las 19.

María Mulata en Claps, 25 de Mayo 726. A las 23.

Distray, Baby Bomba, Prunos y D’Agosta en La Panadería, Mitre y Uruguay, Morón. A las 21.

Sick Porky y Cosmopelusaen el Museo Sívori, Infanta Isabel 555. A las 17.

Antiestéticos y Kráneo Negro en 4 de Copas, Nemesio Alvarez 161, Moreno. A las 19.

Tres Bien Ensamble en Virasoro Bar, Guatemala 4328. A las 22.30.

Fiesta Clandestina con Arbolito en El Teatro, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 24.
DOMINGO 12

The Knights of The New Crusade, Dead Brothers, Las Curvettes y Motorama en B.A. Stomp 7, en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 19.

Las Pastillas del Abuelo en El Teatro, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 19.

Banda del Gato Azul, Blitto Nieto de la Nada, Fok, Placard, The Stúpida y Uniendo Raíces en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín. A las 23.

Fernando Goinen Clásica y Moderna, Callao 892. A las 21.

Anetol Delmonte en Plaza Las Heras, Coronel Díaz y Las Heras. A las 17. Gratis.

Las Manos de Filippien Akaya, Ruta 197 y Sarmiento, José C. Paz. A las 21.

Nunca es Tarde, Nine Lives y Desygual en A-Cero, Hipólito Yrigoyen 13626, Adrogué. A las 19.

Swanken Makena Cantina Club, Fitz Roy 1519. A las 21.30.

Augusto Márquez y Ainda en el Auditorio Bauen, Callao 360. A las 21.

Ciertas Petunias en Absurdo Palermo, Ravignani 1557. A las 20.30.

Shamat, Obs y Volador Gen Unione e Benevolenza, Perón 1372. A las 21.

18/11 Penta Outdoor Psychedelic Experience

El sábado 18 de noviembre, en una nueva edicion de las Outdoor Psychedelic Experience, estaremos presentando a Penta (Russia), en vivo.

Penta (Nikita Tselovalnikov) creció rápidamente para instalarse como uno de los más serios proyectos de Psychedelic Trance en la actualidad. Su sonido ha despertado la atención de la escena internacional, siendo unos de los más intensos, poderosos e innovadores del momento.

Su música puede ser encontrada en sets de los más prestigiosos DJs en todo el mundo. Actualmente se encuentra en un Tour desde Japón hasta Brasil, promocionando su último álbum released "Funraiser" y su próximo lanzamiento "Horn Please".

Junto a Penta se estarán presentando algunos de los dj´s mas reconocidos y nuevos talentos de la escena psicodelica nacional.

22:00 hs Line Up:

Vishnu & Microbeat

Ran

Fethe

Penta

Pandy

Neurona

X-tribe



El evento se realizará en