lunes, octubre 30, 2006

elKomitédelZementerioVecinal





EL KOMITÉ DEL ZEMENTERIO VECINAL.
Pontevedra 2006.

El Komité del Zementerio Vecinal: definición de la presión anuladora que ejerce el poder sobre el individuo. Integrado por capital, religión, ley y orden, este comité dirige los cementerios de destrucción, resignación y conformismo en los que viven las sociedades actuales. Miembros de viejas formaciones pontevedresas componen este proyecto musical no apto para virtuosos o mentes conservadoras.

El primer komité se celebró el 27 de enero de 2006 y los citados fueron dieGo (guitarra y voz), Edu (batería), Carlos (guitarra) y Jorge (bajo). Tras la primera intención de expresar en acústico, pasaron (sin proponérselo) a la distorsión con guiños al punk y al ska. Esta mezcla sirvió de apoyo para sus letras. Mensajes de desprecio a la explotación del hombre por el hombre, a las guerras, la política o los abusos cometidos sobre la naturaleza, son algunos de los contenidos.
Dos meses más tarde consiguen grabar en el local de ensayo (31 de marzo) sus 10 primeras composiciones: Blues Brothers Theme, Politiquillo Pérez, Antisocial, Matan, La Bicicleta y La Antitorera (éstas dos en acústico en solitario), Hoy, Huye, Menudo Mercadillo, Opresores... y una base instrumental. Esta grabación llevó por título XI Komité (en alusión al número de ensayos). El resultado no fue el más brillante, en cuanto a sonido y composición, al ser grabado completamente a pelo, en plena fiesta en el local, y con tan sólo 10 ensayos, pero ha servido para mayor desarrollo de los temas actuales.
A partir de aquí el K.Z.V. comienza a expandir su contaminación acústica: el pequeño pub Kaos de Raxó (15 de abril de 2006), y la sala D4 de Portonovo (27 de mayo y 28 de julio -donde ya les han propuesto tocar cuando quieran-), fueron las primeras citas.
Además, en directo suelen contar con la colaboración de L Sebe (rapero también pontevedrés) quien ha convertido a sus rimas en la voz de aquella base instrumental que grabaron en marzo. El tema se llama Mucha Maldad.
LLamados a participar en el II Con Negro Paraxe Festival en San Vicente de O Grove (2 de septiembre) junto a cuatro grupos de la escena del Salnés, aprovecharon para grabar siete cortes en directo: Politiquillo Pérez, Antisocial, El Pollito Jack, Matan, No Religión, Pis Verde y El Rey. Esta grabación lleva por título Directo Vecinal y es su ya segunda maqueta.
Tras el festival de San Vicente, Jorge causa baja en el K.Z.V. y es sustituído por Sergio, quien decide echarnos una mano ante la falta de alternativa al bajo.

•PROYECCIÓN.

A estos muchachos no se les hubiera ocurrido volver tan pronto a los escenarios. Pronosticar un primer concierto sería tras un plazo de un año. 7 meses más tarde llevaban realizadas cuatro apariciones en directo. Hoy por hoy, con mayor repertorio y un prudente período interno de adaptación , esperan seguir ofreciendo el mayor número de directos.
Actualmente trabajan en el desarrollo de una gira gallega junto a sus compañeros de Sekía Na Ría en lo que han llamado Gira Autogestión 2006/2007, una manera de darse a conocer sin ningún tipo de contrato discográfico, manager o intermediari@.

El Komité del Zementerio Vecinal seguirán señalando hipocresías hasta que cerebro y/o cuerpo revienten.

http://www.kzv.blogspot.com/

Penta (Russia), en vivo

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El sábado 18 de noviembre, en una nueva edicion de las Outdoor Psychedelic Experience, estaremos presentando a Penta (Russia), en vivo.

Penta (Nikita Tselovalnikov) creció rápidamente para instalarse como uno de los más serios proyectos de Psychedelic Trance en la actualidad. Su sonido ha despertado la atención de la escena internacional, siendo unos de los más intensos, poderosos e innovadores del momento.

Su música puede ser encontrada en sets de los más prestigiosos DJs en todo el mundo. Actualmente se encuentra en un Tour desde Japón hasta Brasil, promocionando su último álbum released "Funraiser" y su próximo lanzamiento "Horn Please".

Junto a Penta se estarán presentando algunos de los dj´s mas reconocidos y nuevos talentos de la escena psicodelica nacional.


22:00 hs Line Up:

Vishnu & Microbeat

Ran

Fethe

Penta

Pandy

Neurona

X-tribe


El evento se realizará en una estancia en zona Oeste a tan solo treinta minutos de capital, el área asignada para la fiesta cuenta con un gran parque muy arbolado, zona para acampar, piscina, fogata, chill out y estacionamiento privado.

Contaremos con 2 barras ofreciendo una amplia variedad de tragos, licuados sin alcohol para todos los gustos, y comidas naturistas.

Las puertas se abrirán a las 16hs del día sábado 18 y la fiesta finalizará aproximadamente a las 13hs del día Domingo.

A partir de las 18:00 cabina abierta, los interesados podran participar activamente trayendo su musica (ambient, chillout, dub, dowm tempo, etc) hasta las 22:00 hs.

Psy-x contará con una alta producción, excelente sonido, fluo deco y perfomances.

Los invitamos a venir con sus carpas y todo lo necesario para estar cómodos.

Para los que no tengan medios para llegar dispondremos de un servicio micros saliendo desde Capital Federal en la calle Rodríguez Peña y Marcelo T. de Alvear (frente a la plaza) a las 16 y 24 hs. del sábado. Vueltas a Capital Federal a partir de las 7:00 am.

El valor de la entrada será de $30 anticipadas y de $40 en puerta.


AVISO: el mapa para llegar a la fiesta estará disponible en www.psy-x .com la semana previa a la fiesta. No ingresar con animales. En caso de lluvia consultar la página.

Más información, reserva de micros y como llegar en: www.psy-x.com
Recuerden traer todo lo necesario para estar comodos y pasarla bien.
Los esperamos.

jueves, octubre 26, 2006

eah yeah yeahs, post-punk garagero

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Sus integrantes son dispares: la cantante Karen O tiene un look entre punk y fashion, Nick Zinner (guitarra) se parece a Nick Cave joven y Brian Chase (batería) parece más un analista de sistemas que un rockero. YYYs era una banda hypeada que resistió al star system y sobrevivió para cantarlo.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2482-2006-10-26.html

Por Roque Casciero

Karen O (por Orzolek) podrá declararse neoyorquina y fundamentarlo con el hecho de que vivió en la Gran Manzana durante 25 de sus 27 años, pero a través del teléfono suena como si hablara Moon Unit Zappa en su célebre parodia de las chicas californianas incluida en la canción Valley Girl de su papá Frank. La cantante de los Yeah Yeah Yeahs repite frases como “it’s like” (lo más cercano en inglés al “tipo que”) y se ríe, nerviosa, aunque la pregunta haya sido de lo más llana. Y encima da la sensación de que nunca toma aire para completar las frases, así que las termina con un hilo de voz casi inaudible. Cuesta imaginar a una chica tímida —así la describen quienes la han entrevistado en persona— en esa punk fashionista que devora los escenarios, que se mete el micrófono en la boca y sigue cantando, que se tira cerveza helada sobre el cuerpo, que escupe para arriba el agua con la que hizo gárgaras y que les pone palabras a los ruidosos enjambres post-punk creados por sus compañeros Nick Zinner (guitarra) y Bian Chase (batería). “El escenario es muy liberador: podés vestirte como te lo dicten tus demonios ese día y todo el mundo lo acepta porque estás ahí arriba. Y yo puedo permitirme el lujo de soltarme cuando me subo a un escenario. Siempre fue así, desde la primera vez que canté en público”, le dice Karen al NO.

—¿Ya habías pensado en hacer ciertas cosas, como cuando te tirás cerveza encima?

—(Se ríe) Simplemente sucedió. Supongo que tenía ganas de sentirme completamente mojada. Eso me genera la ilusión de que estoy trabajando realmente duro para entretener a los demás y de que soy muy buena sobre el escenario.

—O sea que sabés si un concierto fue bueno de acuerdo con lo cansada que terminás.

—No, porque he terminado exhausta después de shows malos (risas). Cuando un concierto es bueno simplemente nos damos cuenta de inmediato. Lo positivo es que nueve de cada diez shows nos parecen buenos.

—En cada show pareciera que tenés un atuendo más delirante que en el anterior. ¿Todavía te los hace tu amiga Christian Joy?

—Sí, los hacemos juntas. Debemos haber hecho unos setenta... Este año ya vamos por el quince.

—En tus conciertos siempre hay chicas vestidas como vos y te convertiste en un modelo para ellas. ¿Cómo lo manejás?

—Trato de ser coherente conmigo misma y de transmitir que todos podemos ser así. Desafortunadamente, en el mundo del rock hay muy pocas mujeres y por eso algunas chicas me toman a mí como modelo. Pero, bueno, es preferible que sea yo y no Ashlee Simpson o alguna de esas chicas pop.

—¿Es verdad que la revista Playboy te ofreció que posaras desnuda?

—Sí, fue hace unos años. Y también es cierto que mi manager recibió la llamada mientras almorzaba con mis padres (risas). Dije que no, por supuesto: no es ésa la clase de “público” que estoy buscando.

—Vos tenés un look entre punk y fashion, Nick se parece al Nick Cave joven y Brian parece más un analista de sistemas que un músico de rock. ¿Tu personalidad y la de tus compañeros son tan diferentes como sus respectivos aspectos?

—Sí, sin dudas. Y ésa es una de las máximas fortalezas de la banda, porque todos podemos aportar cosas diferentes. Somos muy distintos. Los tres tenemos influencias musicales diferentes y por eso cuando nos juntamos pudimos producir una química especial.

—Cuando ustedes aparecieron en el 2001 enseguida se armó un gran hype a su alrededor, a pesar de que sólo habían publicado un EP. ¿Cómo hicieron para sobrevivirlo?

—El hype te ayuda porque de esa manera la gente conoce tu nombre, pero te carga de presión porque todo el mundo te está categorizando y tratando de entenderte, cosa que se puede poner complicada cuando todavía estás tratando de encontrarte a vos mismo. La gente puede hacerse una idea equivocada cuando vos todavía no estás listo. Por eso fue raro escuchar tantas cosas sobre nosotros, que todavía no teníamos un álbum.

—Fever to Tell (2003), su primer disco, era mucho más crudo que el segundo, Show your Bones (2006). ¿Qué pasó en el medio para que ustedes expandieran tanto su sonido?

—Pasaron muchas cosas. Fever to Tell era una colección de canciones escritas y demeadas en una portaestudio, así que eran mucho más lineales. Show your Bones, en cambio, es más un álbum de estudio por el modo en que escribimos y grabamos la música. Pudimos agregarle más arreglos y más dinámica. Trabajamos con Protools, así que teníamos más capas para agregar cosas, pero por eso mismo tuvimos que sentarnos y pensar si no nos estábamos pasando de la raya. Queríamos encontrar el sonido esencial de la banda sin cargarlo de demasiada basura. Pero otra cosa que nos pasó entre los dos discos fue que anduvimos por todo el mundo, tocando cada vez para más gente, y eso nos hizo crecer mucho. De todos modos, cuando hacemos las canciones del primer disco tratamos de mantener el sonido original, más desnudo, porque tienen una energía especial.

—Si tenés en cuenta la evolución del sonido entre un disco y otro, ¿cómo pensás que sonará Yeah Yeah Yeahs dentro de cinco años?

—No tengo la menor idea de cómo sonaríamos si nos juntáramos ahora a hacer música nueva, así que imaginate dentro de cinco años (risas). Lo que seguramente trataremos de hacer es un disco diferente de los dos que ya hicimos.

—Tuvieron muchos problemas para terminar el disco. Incluso se dijo que habían desechado un álbum terminado. ¿Fue así?

—No. Es cierto que fue un disco difícil de hacer, pero no desechamos nada terminado. Fue un proceso difícil porque estábamos en un terreno que no conocíamos. Nos costó mucho porque no queríamos hacer dos veces el mismo disco, así que tuvimos que presionarnos y movernos en direcciones hacia las cuales nunca habíamos ido. Por eso fue difícil que nos sintiéramos seguros, era como si se nos moviera el piso. Llegó un punto en el que no sabíamos si la música que estábamos haciendo era buena o no, nos costaba mantener la confianza.

—Se dijo que uno de los problemas tuvo que ver con tu mudanza de Nueva York a Los Angeles.

—No. Necesité irme de mi vieja ciudad y buscar un cambio. Y, de hecho, eso provocó que tuviera más ganas de hacer el disco, así que para nosotros fue una ventaja, no una contra.

—En una entrevista dijiste que una de las razones para la mudanza fue que en Los Angeles te sentías más anónima.

—Por lo general nadie me reconoce en ningún lado, así que supongo que eso que leíste fue especulación de quien lo escribió. No me mudé para que me la gente me reconociera, ni nada de eso.

—El año pasado viajaste a Chile, donde encontraste a tu gata Coco. ¿Ahí te reconocieron?

—Fui ahí con una amiga porque ambas necesitábamos vacaciones. Y, obviamente, nadie me reconoció. Pero eso no es nada raro. ¿Vos creés que en la Argentina alguien va a saber quién soy?

Yeah Yeah Yeahs toca el sábado 4 de noviembre en el Festival BUE, Club Ciudad de Buenos Aires. A las 21.30.

daft punk

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Se trataba de hacer un dúo de electro rock y los tipos se pusieron a pensar: que la tecnología puede esclavizar mientras da sensación de libertad, que lo inmediato relega lo demás a un segundo plano y que las máquinas pueden provocar sumisión. “La tecnología es otra forma de alienación”, dice Thomas Bangalter. Bien a lo francés.
Vínculo
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2483-2006-10-26.html
Por Yumber Vera Rojas

Esa ansiedad por saber cómo sería el mañana convirtió a la sociedad en un receptáculo de ideas desopilantes acerca de la modernidad. Como señal premonitoria y condicionante del futuro que se venía, en la medida en que fueron evolucionando estilizaron su concepción del provenir. La posteridad se volcó en una noción mediática y sobre la base de ese presente se construyó un sinnúmero de estereotipos que tuvo en lo terrenal y lo astral el predio para su desarrollo. Sun Ra, adalid del jazz insubordinado que armó una de las obras más espeluznantes y determinantes en la historia contemporánea de la música, se apoderó del escapismo espacial y concibió una oda estética y sonora que se transformó en el fundamento del productor y DJ Kevin Saunderson y todo el techno de Detroit.

Eso en América, pues en Europa Tangerine Dream y Kraftwerk le dieron a esa asunción kosmsiche kuries otro pulso y, especialmente los últimos, un matiz más afro. Fue justamente Karl Bartos, ex componente de ese laboratorio musical transeuropeo, quien le dijo al sempiterno Juan Atkins que su mayor influencia era James Brown. Si bien el dance y la electrónica tienen un hermoso tinte negro, para Thomas Bangalter, dínamo de Daft Punk junto a Guy-Manuel de Homem-Christo, su influencia viene por otro lado: “Tenemos un gusto muy blanco, lo que más deleitan nuestra atención son las expresiones minimalistas. Disfrutamos de las cosas simples y poderosas”.

Y es que para la dupla parisina parida en 1993 la sencillez contiene la situación más cabal de la música. Explica Bangalter: “No necesariamente para que algo sea muy potente tiene que ser complicado. Chic o AC/DC, o Jeff Mills en el techno, supieron tomar un concepto simple y transformarlo en una situación contundente. Lo trascendental está en la capacidad de despojar todo aquello que esté de más y concentrarnos en lo inteligible. La tecnología te ofrece mil variantes posibles. Y esa conjunción de tecnología, capacidad de síntesis y poder es algo que respetamos”.

El binomio francés viene por primera vez a Buenos Aires para presentarse en la segunda jornada del BUE, el 4 de noviembre, en el marco de una gira —que se registrará para un DVD— cuya performance en escena, que seguramente será recordada acá como una de las mejores del año, es coherente con esa circunstancia minimalista que reivindican y que tiene en una pirámide como puesta y trinchera el sostén decorativo y funcional de su show. Revela Thomas: “La pirámide probablemente tenga que ver con lo esotérico y la forma en que la incorporamos al show encierra ese misticismo que la comprende. Al mismo tiempo, el triángulo es algo filoso y también simple. Me parece que se ajusta bien a ese concepto minimalista que practicamos e incluso hasta con nuestra música. Soy un convencido de que no hay forma geométrica tan perfecta como el triángulo, por sus tres lados puntiagudos e iguales y, especialmente, por su sencillez”.

—¿Pensás, que además de lo musical, el disco Discovery representó una ruptura estética en el vivo de Daft Punk?

—Nosotros lo tomamos como un todo, no es que existe un proceso de razonamiento o comprensión donde decimos: “Debemos ir por este lado...”. Cuando vamos de tour, nuestra performance musical se complementa con la maniobra audiovisual y las luces. Es muy importante que se pueda percibir desde lo físico, que te puedas mover y lo puedas sentir, y estimulamos el desarrollo de esas sensaciones mediante las imágenes. Esa interacción es lo que hace significativo un show de Daft Punk.

—Esa imaginería retrofuturista que exponen, y que no permite que nadie vea sus caras ni sepa quiénes son realmente, ¿tiene que ver con una situación conceptual o es una reflexión sobre la modernización?

—Esa idea que exponemos de la robotización es una cuestión artística, y por eso tratamos de no apologizar sobre ese tema. Aunque, si bien es una expresión del entretenimiento, también genera un montón de preguntas. Mucha gente todavía teme que la tecnología nos pueda esclavizar; y es que da la sensación, por momentos, de que nos dirigimos hacia allá. Por lo menos nosotros somos de la idea de que todo ese confort que te brinda la tecnología nos ha alejado de ciertos aspectos espirituales de la humanidad. Es tan tentativo, tan inmediato, que lo demás queda relegado a un segundo plano.

—Noam Chomsky dijo alguna vez que las máquinas nos harían libres. ¿Lo considerás una utopía o un hecho?

—En parte coincido y en parte no. Por un lado, es cierto que el acceso a las máquinas y a la tecnología te dan esa libertad de crear un montón de cosas. Pero, al mismo tiempo, uno termina siendo dependiente y esclavo de ellas, y eso tiene muy poco que ver con el concepto de ser independientes. Es una nueva forma de alienación o hasta de sumisión.

—En esa transición de un milenio a otro, los artistas que mejor representaban desde el mainstream la modernidad en la música eran ustedes y Radiohead. ¿Sentís que lo siguen siendo o pensás que hay otros nombres que se pueden sumar a esta avanzada?

—En relación con ser icono o no, no es a mí a quien le corresponde juzgarlo. Pero lo que sí te puedo asegurar es que Internet llevó los viejos sistemas de edición de las compañías discográficas al colapso, y desde ya marcó el final de la industria. Hoy hay muchos más medios para poder compartir el producto y la música que hacemos que cinco o seis años atrás. Lo que encontramos en Radiohead o Björk es el compromiso con una idea artística sin medir las consecuencias en esa relación capitalista de inversión y ganancia. Una de las cosas que hacemos es tomar una idea y llevarla al ciento por ciento sin especular en lo que vamos a ganar. En el disco Discovery, cuyos videos se trabajaron en animé, si hubiéramos pensado en el gasto que debíamos hacer para que pudiera salir adelante y en el porcentaje que recibiríamos luego a partir de las ganancias, te aseguro que ese álbum no existiría. Hubo otros proyectos que tampoco hubiéramos imaginado si nos tuviésemos que ajustar a la parte económica. Son proyectos que no generaron ganancias, pero para nosotros lo principal es la idea y su compromiso artístico. No importa el gasto que signifique. No nos regimos bajo ese concepto capitalista, y eso es lo que destacamos de nuestra obra.

Pese a que su álbum debut Homework, que este año cumplió una década de su edición, marcó un antes y un después dentro del dance y la electrónica, fue Discovery el que realmente disfrutó de una importante trascendencia en todo el mundo y en el público consumidor de la mass media. Sus rasgos musicales se pueden encontrar en nuevos artistas como los neoyorquinos Ratatat o los franceses Lo-Fi-Fnk. Thomas señala: “Cuando estábamos en el proceso de armar ese disco, no nos planteamos hacer un trabajo que fuera influyente en otros, ni mucho menos nos podíamos imaginar la dimensión que iba a tomar. Teníamos ganas de grabarlo y una vez que estuviera listo compartirlo con la gente. Lo que determina que un disco se transforme en decisivo es cuando pasan varios años y lo siguen recordando”. Tras ese trato sublime hacia el house que representó ese brillante segundo larga duración, en el 2005 salió a la venta su nuevo disco de estudio, el electro rocker Human After All. El propio Bangalter lo describe: “Como tratamos de no repetirnos a nosotros mismos, pienso que ese álbum no fue tan divertido como el anterior. En Discovery el sonido encajaba con lo que queríamos describir acerca del mundo que nos rodeaba. Durante décadas, hubo una gran diferencia entre la electrónica y el rock. Pero luego que pasó Discovery, ese concepto de tomar dos máquinas de ritmo y dos guitarras afiladas se convirtió en algo natural”.

Seducidos por la idea política del dance desde la ironía, el dúo enmascarado, que persigue el mismo nicho mítico y misterioso de los legendarios The Residents, persiste, igual que protagonistas como Dimitri from Paris, en ignorar la relevancia que tuvo esa revolución distintiva del dancefloor que significó a finales de los ‘90 el french touch. Thomas Bangalter afirma: “No tenemos idea de la influencia que eso generó o que nosotros pudimos tener en otra gente porque ése es un trabajo de prensa que hace la discográfica. Sin embargo, para nosotros siempre es sorprendente”. De esa escena también fue partícipe Stardust, proyecto liderado por Bangalter, que tuvo en Music Sounds Better With You un súper himno. Su mentor, quien ahora encabeza junto a DJ Falcon el grupo Together, recuerda: “Stardust tuvo la canción perfecta y de alguna manera se intentó hacer otros tracks, pero ninguno cerró como ése. Fue una de esas experiencias que se dan de un tema, un hit, y que es muy difícil de volver a repetir”. Paladines de la independencia artística —Thomas es dueño del sello Roulé y Guy-Manuel de Crydamoure—, Daft Punk, que en abril publicó la colección Musique Vol. 1 1993-2005, prepara una película, luego de la experiencia de coproducir el animé Interstella 5555, que llevará por nombre Electroma. ¿Y sobre su próximo álbum? El productor francés adelanta: “No lo sé, por ahí sí, por ahí no, puede ser el año que viene. Eso el tiempo dirá...”.

Daft Punk toca el sábado 4 de noviembre en el Festival BUE, Club Ciudad de Buenos Aires. A las 23.30.

ocaso 2012

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2484-2006-10-26.html

Por Daniel Jiménez

Día: Miércoles 15 de agosto de 2006.
Lugar: Estadio Luna Park (hasta las manos).
Motivo: Show de Los Piojos.
Andrés Ciro: —Qué linda remera que tenés puesta...
Micky Rodríguez: —Es de una banda que me gusta mucho...
Ocaso 2012 se llama.
Andrés Ciro: —Mirá vos... te queda bien, eh...

La conversación, que bien podría tener como paisaje de fondo cualquier esquina arbolada de El Palomar, se dio sobre el escenario del templo del boxeo en el primero de los cuatro conciertos que los de Ciudad Jardín ofrecieron a lleno total hace unos dos meses. Once mil testigos. Once mil piojosos que escucharon el nombre de Ocaso 2012. No es poco para levantarse con el pie derecho.

Dos meses después, los pibes que estuvieron en boca de todos aquella fría noche en la calle Bouchard se encuentran en un alto del ensayo a pocas cuadras de la estación Martín Coronado del ferrocarril Urquiza. Allí donde el diablo no perdió la cola, pero resignó algunas almas. En la puerta de una sobria casa de dos pisos, un pequeño cartel que cuelga de una reja hace referencia al fiel amigo del hombre. Pero, a diferencia de lo que uno esperaría, no dice “Cuidado con el perro”, o “Perro suelto”, sino que reza de modo imperativo: “No arroje perros”.

Juan sale a abrir y aclara: “Lo que pasa es que la gente veía perros acá y se pensó que todos los que estaban en la calle había que tirarlos adentro para que nos hagamos cargo. También tiraban gatos... una locura. Así que ahora, si caen, los devolvemos para afuera”.

La historia de Ocaso se fue gestando en equilibrio con la edad y la voracidad de sus integrantes (que no superan los veintitrés años de promedio), y su ascenso fue tan veloz que a ellos mismos les cuesta comprender aún muchas de las cosas que suceden a su alrededor.

Desde mediados del 2004 hasta la fecha, Juan Vinnichuk (voz), Nico Aguiar (bajo), Jesús Velásquez (guitarra), Federico Martín (batería) y Fausto Arduino (teclados) han vivido demasiadas emociones. Ese tipo de emociones que muchos combos que recién se inician envidiarían: tocar con una buena aceptación del público en Cosquín Rock y en las ediciones 2005 y 2006 del festival Pepsi Music, grabar el disco debut en la quinta de Los Piojos y ser elegidos por una figura del palo como el Negro Manuel Quieto de Mancha de Rolando como grupo revelación.

“Te mentiría si te dijera que en el Pepsi no nos temblaron las patitas; fue grosso. Todavía nos sorprende la devolución que tuvimos de la gente”, confiesa Juan. Nico suscribe con el pecho inflado: “No hay demasiadas bandas que hayan conseguido tanto en tan poco tiempo, pero es lo que debería pasar, ya que le ponemos toda la pila que esto requiere”. Jesús lo interrumpe: “Pero también hemos llegado a presentarnos varias veces jueves, viernes, sábado y domingo de corrido y quedar hechos pelota; todo es parte de un proceso normal de crecimiento”.

Justamente el guitarrista, quien con absoluta naturalidad se reconoce fan de Superman y de Federico Klemm, abandonó el país en el 2004 para viajar rumbo a México en busca de nuevos horizontes musicales. Durante su ausencia sus compañeros decidieron que había que llenar el vacío instrumental de alguna manera. Y así llegó Fausto, fanático de Pink Floyd y Jimi Hendrix, para aportar nuevas texturas. Pero, a los nueve meses, Jesús regresó a la Argentina y a su tribu de pertenencia para no moverse más.

Con la formación completa y luego de caminar el under (lo que incluyó diversas actuaciones en pizzerías y tugurios genéricos del conurbano), había que plasmar en una cinta lo que mandaba ese espíritu adolescente. Luego de un demo registrado bajo la dirección de Daniel “Piti” Fernández y Tucán Bossa, llegó la hora del disco. Y así como en cientos de historias con final feliz, los Ocaso estaban en el lugar correcto en el momento indicado.

“Nuestra manager conocía a Los Piojos y por ese medio pudimos acercarles a los chicos un ensayo casero. Ellos se supercoparon y nos prestaron todos los instrumentos para que podamos hacer el álbum en El Farolito, su estudio propio. Fue un flash”, se entusiasma Jesús. Pero los golpes de suerte (o las consecuencias del trabajo) nunca son fáciles. Para Nico, acceder a semejante oportunidad también tuvo sus costos: “El principal problema fue el tiempo, porque es una quemazón grabar todos los temas seguidos cuando ves que los minutos corren. Metimos doce canciones en cinco días; fue una locura divertida. Ver esos equipos juntos y la forma en que se graba a ese nivel fue algo increíble”.

El universo musical de Ocaso 2012 se balancea entre el rock orillero y el gusto por sonidos más orientados al pop de dientes apretados, con una fuerte presencia de la canción beatle como eje central. Definición que se desprende de las once piezas que conforman su homónima opera prima, que recibió su bautismo de fuego ante más de quinientos seguidores en el Teatro Leopoldo Marechal de Hurlingham. Hasta allí parecía que el masterplan ideado por el quinteto comenzaba de la mejor manera. Pero el latigazo implacable que sufrió el rock nacional allá por diciembre del 2004 también los alcanzó, como a tantos otros proyectos que intentaban dejar el color subterráneo para asomar su cabeza.

Dice Juan: “Cromañón cambió todo, aunque nosotros nunca paramos. Para que te des una idea, desde marzo hasta diciembre del 2005 hicimos más de sesenta shows, pero agarrábamos lo que venía porque no había muchas opciones. Es por eso que pasamos de la nocturnidad a la luz participando en festivales y presentándonos en plazas a las cinco de la tarde”. Jesús suma otra queja: “Ahora no es lo mismo porque te cobran mucho más. Ya no hay un Mocambo donde caer. Okey, El Mocambo era rústico, pero no sé si todos los lugares por ser rústicos se pueden prender fuego. Creo que no existió un buen criterio para cerrar los boliches”.

Intentando acomodarse a los grandes pasos que el grupo ha dado desde su nacimiento, Juan, Nico, Fede, Fausto y Jesús saben que el sueño ligero de un conjunto de amigos se va transformando lentamente en una pequeña pyme rockera que depende exclusivamente de ellos. “Hoy son casi quince las personas que trabajan con nosotros, desde asistentes hasta los que disparan imágenes en vivo —aclara el bajista—. Es por eso que montamos los shows de otra manera, tratando de ver cómo se puede seguir sorprendiendo. Ya sea con afiches diferentes, una página web completa (donde cada uno está representado por una animación más que simpática) y una estética distinta, para que se note que nos esforzamos mucho.”

Pero: ¿para qué semejante esfuerzo? “Para no trabajar”, suelta Juan, y agrega: “Vivimos para la banda, por eso le dedicamos todo nuestro tiempo. Un día nos dijimos: ‘¿Queremos vivir de esto?’. Entonces tomémoslo como un trabajo, porque, al menos yo, no me imagino haciendo otra cosa”. El mismo concepto se extiende al resto. “Vamos a decir la verdad: cualquier persona quisiera hacer esto y que encima le paguen. Imaginarme en otro rol que no sea el de músico, me deprime. Quiero vivir de la música, ya sea tocando para un estadio lleno o dando clases. No me veo en una fábrica”, se sincera Jesús. Casi llegando al codo final del 2006, uno de los secretos mejor guardados de los suburbios bonaerenses ya se encuentra demeando los temas de su segundo álbum, que tal vez aparezca en el 2007. ¿Un productor en mente? Juan larga la sonrisa y apunta alto: “Estaría bueno laburar con Santaolalla. ¿Es complicado? Bajemos entonces... llamemos a Mollo”.

sebastian rubin

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2478-2006-10-26.html
Por Julia González

“A mí no me gusta en general esa actitud snob de decir: ‘Los Beatles son John’”, sentencia Sebastián Rubin, ex Grand Prix, cuando trata de explicar por qué en su canción Odio el amor, incluida en su último disco solista Esperando el fin del mundo, él detesta a Sir Paul McCartney. “Entonces es como un guiño, porque, ¿quién escribió los temas de amor más lindos? Paul”, reflexiona. En su caso, las canciones surgen del juego, y las composiciones son absolutamente lúdicas. Rubin dice que es como detectar una antena, captar algo que está en el aire y descubrir que las melodías son algo mágico que lo llegan a sorprender. Y justamente de canciones está repleto su disco. El lo define como un “éxito total” porque transmite todo lo que querían expresar con su banda, además cuenta que quienes lo escuchan una vez se quedan con ganas de más, y ésa es la medida primaria de la victoria de un disco. “Salieron un par de canciones nuevas, pero me falta un tiempito para grabarlas, todavía tiene que madurar Esperando el fin del mundo, que sólo tiene tres meses en la calle. Siempre salen cosas, pero la mayoría son porquerías”, aclara sin pudor.

Su forma de hablar sin pausas y en donde las palabras se atropellan da cuenta de esta personalidad en donde el juego y el niño están presentes. También la forma de evocar el pasado: “De chico ahorraba, no me compraba un helado y me compraba un disco. Por ahí son gustos que están quedando demodé”. O como cuando cuenta por qué eligió ese contraste entre la tapa de su disco, el nombre y la relación que guarda con el anterior: “En realidad pasó al revés que con Viva la vida, mi primer disco solista. En ese disco tenía el nombre y después pensé en la tapa, que es como el contraste con el nombre (N. de la R.: en la foto hay un chico que simula con sus dedos tener un arma en la sien). Y estaba buscando algo que haga ese contraste, siempre como jugando al revés si es una frase positiva, que la foto sea negativa. La de Esperando el fin del mundo es una chica posando feliz y nada indica que estaría esperando que el mundo se acabe. Me gusta jugar con esas cosas”.

Rubin —eximio tenista de polvo de ladrillo— se reconoce como un genuino melómano a la hora enumerar sus influencias musicales. Admira a quienes logran encontrar una melodía con sólo tres acordes, “y no tiene que ver con canciones supercomplejas, no pasa por ahí. A mí, lo que más me gusta son las melodías, desde Cole Porter, pop de los ‘40, hasta lo de ahora, que me encanta. Escucho muchísima música, no te digo que me engancho con el folklore o el tango, pero ojalá pudiera disfrutar de todas esas cosas, sería un tipo con muchos lenguajes”. El ex Grand Prix está contento con su presente y rescata la veta positiva de ser solista.

—¿Te sentís mejor tocando solo?

Rubin: —Disfruté mucho de la banda; igual, la dinámica no la veo muy diferente. A la hora de ensayar tenemos un accionar muy de grupo, obviamente hay grados de responsabilidad distinta. Pero me sorprendo de la dinámica tan positiva que tenemos dentro de la banda. Yo tomo algunas decisiones finales, o tengo la última palabra de algunas cosas, aunque en la práctica tenemos una disposición muy grupal. Estoy muy abierto a escuchar los aportes de todos y lo disfruto muchísimo, tanto como cuando lo disfrutaba con Grand Prix.

Club Mediums, rock espiritista

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/27-2006-10-26.html
Por Javier Aguirre

Todo aire renovador es bienvenido en el mundo del rock, y la propuesta de los Club Mediums definitivamente pisa el felpudo con la inscripción “welcome” de las cuevas más under de Puerto Madero. Esta banda porteña de clase acomodada —sus líderes, los hermanos Héctor y Néstor Sueiro, son hijos de un diplomático argentino, ex embajador en Haití, donde aprendieron a cultivar el vudú— incorpora en su espectáculo una batería de recursos sobrenaturales. Y así como disponen de hechizos benévolos, como asegurar que sus canciones “curan el mal de ojo y contrarrestan gualichos de los grasas cumbieros”, también son capaces de realizar temibles embrujos como practicar vudú a sus detractores (ya lo sufrió un crítico de FM La Tribu, que los tildó de “desafinados onda Cantando por un sueño”, y al día siguiente amaneció con un alfiler misteriosamente clavado en el bajo vientre).

Sin embargo, lo que realmente hace distintos a los Club Mediums es su método compositivo, que incluye invocaciones a los difuntos. Así, ellos sostienen que, tablero huija mediante, el espíritu de John Lennon les dictó la letra de su hit Imagina un mundo sin los Rolling Stones (de hecho, en el librito interno del CD, los créditos del tema aparecen como “Lennon & Sueiro”). Del mismo modo, atribuyen la coautoría de la emotiva balada Amanece en el Shopping Abasto al espectro de Luca Prodan. E incluso la instrumentación de algunas canciones es, según aseguran los Sueiro Brothers, fruto de su buena llegada a los grandes finaditos del rock; como el incendiario solo de viola del blues The Faena Hotel Experience (que les habría dictado Jimi Hendrix, nota por nota, efecto por efecto y pedal por pedal).

Aunque son algo tímidos a la hora de hablar de sus sesiones junto a las más célebres ánimas del rock, los hermanos Sueiro se limitan a calificar a la aventura de componer junto a Pappo, Joey Ramone, Freddy Mercury o Marley (Bob), como “un gustito que nos dimos”. Lo que sí admiten es que su único álbum, Lamento haitiano (2005), tiene alta rotación en las principales FM del cielo y el infierno.

* Cualquier parecido con la realidad será, por lo menos, inquietante.

viernes, octubre 20, 2006

olga, cantante y guitarrista de toy dolls

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2471-2006-10-20.html
Por Daniel Jiménez

Divertidos, delirantes, autoparódicos, desfachatados, ingenuos, revoltosos. La lista podría ser interminable para intentar definir a los Toy Dolls, últimos abanderados del punk rock británico de los ‘80 que pisarán Buenos Aires por segunda vez a fines de este mes. Parido en 1979 en Sunderland, el norte industrial de Inglaterra, el mítico trío que lidera el cantante y guitarrista Michael Algar —más conocido como Olga— se ha dedicado por casi treinta años a recorrer el mundo en una combi, llevando a cada pueblo su concepto desinhibido del punk fiestero.
¿La receta de la longevidad? Responde Olga: “La única forma de permanecer tanto tiempo en este negocio es no tomarse en serio, aun en las circunstancias más difíciles”.
Esto se traduce en un grupo de seguidores reducido, pocos discos vendidos, giras infinitas y poco rentables y un recambio de integrantes, especialmente bateristas, que pareciera no tener fin. “Mucha gente me increpa que yo no me llevo bien con la gente o que me gusta echar músicos de la banda, pero no es así. Lo que pasa es que estar de gira con nosotros es bastante desgastante, porque siempre estamos haciendo shows en Europa y los Estados Unidos. Además, usualmente a las novias no les gusta que sus chicos hagan este tipo de cosas, como salir de casa en febrero y volver en agosto”, reconoce Michael.
Aunque muchos imaginan que estar de gira con los Toy Dolls puede ser algo excitante y salvaje, el cantante derrumba el mito: “¿Diversión? No, trabajo. Nosotros nos levantamos bien temprano en la mañana, hacemos la prueba de sonido, nos tomamos el tiempo necesario para dejar todo preparado, y de ahí volvemos al hotel. Después de tocar tal vez vayamos a alguna fiesta, pero nada muy descontrolado, porque seguramente al otro día tenemos que probar sonido en otro lado. Cuando tengas treinta años de tours encima vas a entender por qué no te quedan ni tiempo ni ganas para divertirte. Somos muy disciplinados con eso y lo tomamos como un trabajo muy serio... como estar en el ejército”.
La historia oficial señala que Toy Dolls nació en plena efervescencia punk como un cuarteto de nombre Straw Dogs, hasta que Peter Zulu, voz líder, dejó para siempre el micrófono y la banda, y Olga tomó las riendas del proyecto. Desde entonces, y más allá de los cientos de cambios en su formación, las muñecas de juguete han regado los escenarios del planeta de energía valvular, descargando miles de voltios en cada performance y reinterpretando su propio evangelio del punk rock.
“Me parece bien que el punk levante ciertos postulados políticos, pero no está bien que no puedas hablar de otra cosa si hacés punk. Para mí, dar un concierto me proporciona dos horas de escape, de diversión y libertad, porque el punk debe ser todo aquello que vos querés hacer y decir sin ningún tipo de compromiso y sin que te importe nada. Tengo amigos en grupos que sí tienen una bajada política, como Exploited y GBH, pero a nosotros nos gusta encontrar el costado luminoso de las cosas depresivas, sin tener la obligación de escribir letras políticas”, explica Algar. Su biografía, así como la del trío, está marcada por las irregularidades. “En realidad yo quería ser bajista y me sentía bajista, pero no pudo ser”, reconoce. “Yo veía un bajo todos los días en una tienda que salía quince libras y estuve trabajando durante todo un año para comprármelo. Cuando junté la plata y lo fui a buscar... ¡lo habían aumentado una libra! Así que me compré una guitarra porque estaba más barata. Y nunca más la dejé. Sí, soy un bajista frustrado.”
Con intermitencias en su carrera, lograron sobrevivir a duras penas durante más de dos décadas, hasta que en el 2000 celebraron su vigésimo primer aniversario con la edición de Anniversary Anthems. Luego se separarían temporalmente hasta que, en el 2003, Olga reagrupó una nueva banda junto a Tom Goober en bajo y Dave The Nut en batería.
“El secreto de nuestra persistencia se debe a que las canciones de Toy Dolls siempre se acomodaron a los tiempos porque nunca estuvimos de moda ni fuimos exitosos. Aunque reconozco que la década del ‘80 fue la peor de todas. Detesto su música, su ropa y... ¡esos colores chillones tan espantosos!”, exclama Michael, quien además se queja de no tener vida social, no dormir en su cama dos días seguidos y haber dado shows horribles.
“Casi todos los conciertos que dimos allá por 1999 fueron malísimos. Primero, porque teníamos un bajista que era un chico muy simpático y agradable pero que tocaba muy mal y... ya que estamos, el baterista también era muy malo. Y segundo porque me empecé a aburrir. Es complicado plantear este tipo de cosas cuando los demás son buenos compañeros y construís una amistad, pero así no se podía seguir”, asegura.
Dueño de una voz extremadamente aguda que no se condice con el tono barítono que llega desde el otro lado del teléfono y en un rapto de honestidad, el cantante también atenta contra sus propios discos: “Nuestro último material no es muy bueno y sólo debe tener tres o cuatro temas lindos, el resto no me gusta para nada. Si bien el músico está tontamente presionado a decir cosas maravillosas de su último álbum, es probable que sea una cagada y se lo guarde. ¿Pero quién se anima a afirmarlo?”.
Responsables directos de abrir la paleta musical del punk rock y extender sus bordes hasta fusionarlo con el ska y el pop, los Toy Dolls volverán a la Argentina luego de once años con su discurso fiestero a cuestas para repasar algunos clásicos y presentar Our Last Album?, su última producción hasta el momento.
Ustedes se preguntarán por qué una banda que se boicotea a sí misma, que vive disconforme de sus actuaciones en vivo y critica ferozmente su propia música continúa yirando después de tanto tiempo. Como siempre, Olga tiene una respuesta: “Cuando terminás una gira lo único que querés es irte a tu casa y tirarte en el sillón a ver televisión. Y ahí, en la comodidad del sillón, decís: ‘Listo, se acabó’. Pero cuando pasa una semana no te bancás más estar encerrado y volvés al escenario. Yo necesito subirme a una camioneta, viajar apretado como una sardina y tener contacto con la gente. Eso es lo que me hace sentir vivo”. n
* Toy Dolls se presentará el domingo 29 y el lunes 30 de octubre en El Teatro, avenida Rivadavia 7806, Flores. A las 19.

viernes, octubre 13, 2006

333EEE



a punto de embarcarme en un viaje de recontraexploracion audiovisual, nuevamente en la costa atlantica pinamarense, escribo estas lineas desde el atomic depto, donde en estos mismos momentos funkangular graba unas escenas de su nuevo cortometraje: 333EEE

precisamente el fin de semana pasado participe de este corto, en una escena que se brabo en caballito, en la terraza de mab. Hizo camara luisina, la low valium toco en vivo (zapamos casi todo, cosa que cada vez nos estamos a animando a hacer mas en cuanta fecha se presenta), actuaron adrian y yael, varios amigos fueron extras, y no hay que olvidar un agradecimiento para el pulpo que aporto la camarula

bueno eso, me voy mirando al atlantico, alli donde grabe atlantic bass, pero que en realidad es parte de una melodia valiunica mas bien tanguera, si me permito semejante animalada (si, me permito)

Daft Punk: la revolución francesa

Por primera vez llega el duo francés que cambió el rumbo de la electrónica. Antes de su desembarco, tocan el 4/11 en el Festival Bue, Thomas Bagalter se sacó el casco y habló con el Sí!

http://www.clarin.com/suplementos/si/
Txt. Mariano Del Aguila.

La voz de Thomas Bangalter, mitad parlante de Daft Punk, se escucha tímida, bajo perfil, aniñada y en un inglés correcto, con reminiscencias de acento galo. Claro, no es que uno está esperando un mensaje del futuro, pero al oído le llama la atención la falta de matiz vocoder, ese filtro robótico, tan característico suyo (¡y de Cher!). La dupla francesa (que se completa con Guy Manuel de Homen Cristo) será la cabeza (metálica) del cartel del sábado 4 de noviembre en el inminente Festival BUE.

Aunque bajan diez años después de Homework, Daft Punk aún permanece arriba del podio como uno de los pocos artistas que incorporan a la tecnología 100%, pero como si los hubiese tomado desprevenidos. Poco importa si sus personalidades robóticas están ligadas (como tributo o plagio) a Kraftwerk: contra la despojada hegemonía del dj: ellos crearon un cosmos de hombres robots donde el mensaje es claro: la tecnología YA ha conquistado al mundo.. y por qué no al mundo del entertainment. lo pasearon por el animé, el cine y hasta las jugueterías: las replicas tamaño Barbie se venden en Japón, en edición limitada, de muñequito articulado con campera de cuero auténtico.

-¿Están realmente implicados con la personalidad robot cuando no son Daft Punk se sienten en esa relación estrecha con la tecnología?

-Siento que lo realmente bueno que hemos hecho en los últimos 10 ó 12 años es crear un universo, una iconografía o mitología como ésa, una mitología muy modesta, pero es crear un universo de ficción u onírico; por eso es un universo muy personal. Solamente lo vivimos cuando lo hacemos pero es mucho más así que vivir la banda 24 horas por día o algo por el estilo.

Hace un tiempo Bangalter comentó: "No podemos decir la verdad sobre las máscaras". Como los astros de la lucha mexicana, los Daft Punk jamás han mostrado sus rostros en vivo. Si dan una entrevista, lo hacen de espaldas, si van a un programa de TV, llevan sus aparatosos disfraces. "A pesar de que no estemos mostrando nuestras caras reales, damos un montón de ideas personales al público. No es que nosotros hacemos la música y la gente hace lo demás. Es todo un proceso creativo global. Por otro lado, nos permite apartarnos de nuestra vida diaria, nuestra vida privada para ofrecer esa creación".

Fabricados especialmente para ellos (a 14.000 dólares cada uno) y patentados
en exclusividad, los cascos dicen algo de su personalidad: el de Thomas tiene un visor, onda infotrans de colectivo, que reproduce slogans preprogramados en rojo brillante. El de Guy-Manuel va más por el lado de los emoticons: sólo se ven símbolos y destellos multicolores, muy pokemon.

-Hace tiempo hablaste de un accidente: la noche del 9 de septiembre de 1999 (a las 9:09 PM) hubo una explosión en su estudio y, cuando reaccionaron, estaban convertidos en robots. ¿La idea es hablar de un universo copado por la tecnología?

-Sí. Creo que ahora lo fantástico es que hay mucha gente con ideas que está dispuesta a crear a través de distintas formas. Ya no es como antes. No está el músico por un lado y el realizador por otro, o la gente que hace gráfica o los diseñadores por otro. Creo que hay mucha más conectividad. Con Internet, todos tenemos acceso a samplers y sintetizadores, un poco. Empezamos a hacer música electrónica porque era más accesible. Más barato que hacer películas o alguna otra cosa.

-En su nueva película "Electroma" ¿también trabajaron como actores?

-No, no fuimos actores. Simplemente dirigimos, produjimos el film y yo hice la fotografía. Fui director de fotografía.

-Vi el corto publicitario que hicieron para Gap con Juliette Lewis. ¿Ahí eran actores o eran ustedes dos bailando con ella?

-Ahí preferimos estar nosotros como protagonistas. Tuvimos que aprender la coreografía. Muy divertida. Ella es encantadora.

-Este año vuelven a las giras, ¿cómo es eso?

-Estuvimos haciendo conciertos en 1996 y 1997. Después dejamos los escenarios. Durante casi 10 años hemos estado haciendo música en estudio. Recién en 2006 empezamos a hacer giras nuevamente e hicimos esta gira durante todo el verano. Y ahora vamos también a Sudamérica. También tocamos en Miami.

-¿Cómo describirías un "en vivo"?

-La idea es comunicarnos con el público y que esos robots sean personajes en el escenario. Esa idea de ciencia ficción, de dos robots que salen y generan un universo interactivo para el público, con la música y los efectos visuales, todo ese mundo electrónico digital. Creamos una suerte de nueva psicodelia, algo que involucre todo tipo de tecnologías.

-El comentario es que ustedes están muy estáticos en la cabina, como si todo fuera pregrabado

-Lo cierto es que todos los instrumentos y las grandes máquinas están detrás del escenario. Todo está conectados por ethernet, en la pirámide sólo tenemos los controladores. Usamos auriculares y micrófonos incluidos en los cascos. Y los guantes son distintos a los que vestimos en las producciones de fotos. Son más parecidos a los de jardinería.

-¿Y no temen quedar al borde del playback?

-Esa es la idea. Es entre ficción y realidad. Entre bambalinas, estamos manipulando o activando botones e interruptores y todo eso. Y obviamente, introduciendo todas las ideas y conceptos que podemos. Después, la música, los efectos visuales, son como una pintura, e inclusive los robots, son parte de una obra de arte. Lo que queríamos era un espectáculo capaz de traducir cómo nos sentíamos y lo que queríamos darle a la gente.

-Después de la aparición de Daft Punk en la escena dance, ningún artista cambió el paisaje como lo hicieron ustedes. ¿Hay alguien que los fascine actualmente?

-Sí, creo que hay mucha gente que está haciendo cosas interesantes. Hemos trabajado con Errol Alkan, con Soulwax...

-Pero hay pocos artistas que trabajen visuales y música al mismo tiempo.

-Depende. La creación se está volviendo más global. Bueno, hay muchos pero haciendo en escala pequeña. Es cierto que ahora hay mucho en Internet. Cuando navego en Internet descubro cosas todos los días. No creo que lo importante sea qué se destaca o una sola persona, sino la variedad y en todos los niveles hay gente haciendo cosas interesantes. Integran la tecnología de una manera más suave. Y sí, creo que hay dance bueno. Me gusta mucho Wolfmother de Australia. Creo que hay mucho que es muy complicado. Hay mucho rock demasiado sofisticado. Eso es bueno: que se obtenga un sonido nuevo y que sea simple a la vez. Que es lo más difícil de combinar: no perderse en sofisticación o en la tecnología.
-Hay cosas interesantes, pero no causan tanto impacto...

-Exacto, y creo que es parte de la situación. Hay más acceso a contenido y tecnología pero al mismo tiempo es muy difícil hacer una diferencia, es muy difícil hacer una afirmación porque hay mucha más variedad. No diría que es peor o mejor. Es muy distinto. El mundo es muy diferente de cuando empezamos o cuando hicimos nuestro primer album. Y apenas pasaron 10 años.

ATHY Más cerca del arpa que de la guitarra

http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/10/13/3-00801.htm

Como ejecutante de un instrumento no habitual, este vecino de Ituzaingó gana por habilidad y facha. ¿Modelo de músico o músico modelo?

Siempre fui como un bicho raro. Era el Harry Potter del colegio", se autoflagela Athy (22), arpista celta y compositor. Este músico-modelo asegura ser uno de los tres arpistas celtas del país, pero el único que toca a "nivel tradicional con adorno y ormentación". Y se luce: "Por eso viajé a Brasil, para dar un master class en el IV Encuentro Latinoamericano". A pesar de haber ganado una beca, le sacaron tarjeta roja al negarle la visa para entrar a los Estados Unidos. En la embajada, "vieron cartas de recomendación y una cuenta del Bank of America con un monto para quedarme un mes. Esa plata la pusieron distintos músicos", se enorgullece.

La arpista yanqui Deborah Bennet, quien le enseñó a tocar por Internet, consiguió la beca para que pueda zapar con Alasdair Fraser, el violinista de la película Titanic, entre otros. A punto de colgar las cuerdas, a los 17 tuvo que pedir ayuda virtual. "Escribí en un foro para pedir una mano y Deborah respondió y me mandó paquetes de CD's y libros con anotaciones. Ella me enseñó por correo y por Internet", cuenta. ¿Cómo lo corregía? "Le tocaba por teléfono", recuerda.

Este fanático de las leyendas mitológicas, tuvo una revelación a los 13. Después de leer cuentos, escuchó por primera vez el arpa en un disco y ahí decidió que quería tocarla. A punto de lanzar en noviembre su segundo disco, Sabour a Tiersha, el posible "Hombre Cosmo" (se presentó al casting del canal) asegura que le ofrecieron un "papelito para hacer televisión", aunque no da más detalles. ¡Atención chicas! Athy, con su 1.90, roza el marco de la puerta. Desde ahí arriba cruza los brazos y simula ser un patovica en la entrada de un boliche. ¿Hay peligro?

—¿Estás en la búsqueda de fusionar la moda con el instrumento?

—Lo que busco es mostrar el lado fashion, porque a veces hago cosas publicitarias como modelo. ¡No soy un Morticio Addams tocando el arpa! Es como romper un poco las estructuras. Pero trato de fusionar lo clásico y angelical con lo moderno. Mi estética podría dar para un guitarrista de rock.

Sin los lentes potterianos, el Zoolander argento se da maña con el arte culinario y las manualidades (artesanales).

—¿Por qué decorás los escenarios con velas y duendes?

—Es un reflejo de mi personalidad. Te doy un ejemplo de una cita romántica: invito a una chica a mi casa, le hago una comidita, están las velas y la música tranqui... Ella va a entrar y ver duendes colgando. Soy así y trato de que vea eso.

—¿Y las chicas no se asustan?

—¡Uh! Tengo algunos casos. Entran a la pieza, prenden la luz y '¡Ay!' (NdR: grita). Salen corriendo: hay cada duende...

ENTREVISTA: THE RAPTURE

Después del sorprendente debut del 2003 ("Echoes"), The Rapture vuelve con un disco que sube la apuesta.


http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/10/13/3-00401.htm
Txt. Chris Salmon. The Guardian y Clarín



Hace tres años The Rapture era lo más. Como la de muchas cosas interesantes, su sede era Nueva York. Sus discos eran editados y producidos por el dúo top DFA. Y lo más importante, eran los responsables de House of Jealous Lovers, un hit punk-funk tenso y agudo que despedazó las pistas de baile de moda, sentando las bases para que bandas de la talla de Franz Ferdinand y los Killers lo convirtieran en un éxito comercial. Mientras firmaban un contrato millonario con Mercury y su álbum debut, Echoes, era considerado entre los mejores del año, los aplausos no se tradujeron en mayores ventas.

"Si escuchaste nuestro primer disco, probablemente creerías que éramos gente seria", admite Jenner, cuya risa de hiena no es distinta a su voz cuando canta. La música del grupo también parece más animada, como lo refleja su nuevo álbum, Pieces of the People We Love. "Dicen que éste disco es mucho más sentido y más optimista", dice Roccoforte, sentado en un pub de Belfast. "Y pienso que eso refleja en qué estábamos cuando lo hicimos". Aunque Echoes fue un disco increíblemente bueno, era "algo complicado", como admite Jenner. El nuevo está trabajado con influencias similares: Public Image Limited, Happy Mondays, Bowie, The Cure, pero sus ritmos marcados son notoriamente más brillantes y funky. Más centrados. "Renunciamos a nuestro trabajo diario y viajamos por todo el mundo haciendo lo que nos gusta hacer. Firmar con un sello importante, en nuestros propios términos, y tener la experiencia de ser teloneros de los Sex Pistols y de The Cure o conocer a David Bowie, es nuestro equivalente a haberse ganado la lotería".

¿Cómo es que entonces Rapture llegó a darle más brillo a su sonido? "La diferencia está únicamente en que esta vez el proceso de grabación fue mucho más positivo y de colaboración", dice Roccoforte. Aunque claramente amigos entre ellos, actúan como si hubiesen pasado por una suerte de terapia de grupo, pisando con cuidado para no entrar en la crítica y no ofender al otro.

En consecuencia, todos encontraron que la grabación de Pieces of the People We Love fue una experiencia que pudieron disfrutar mucho más que cuando hicieron Echoes. Para aquel debut estaban en el estudio con DFA, los productores de los que se dice los sacaron del disonante post-punk de sus primeros EPs y los llevaron a las pistas de baile. Muchos críticos se sorprendieron de que la banda no empleara los servi cios de DFA para este álbum. "A medida que la confianza y la camaradería de grupo creció", sigue Safer, "creo que realmente sabíamos lo que queríamos hacer, y DFA no eran las personas indicadas para eso. Eran productores con mucha opinión. No quería sentarme largas horas a discutir la dirección de la cosas". La banda insiste en que habrían trabajado de nuevo con DFA si no fuera por las largas y debatidas sesiones de grabación que tuvieron para Echoes. Destacan, en cambio, que con los productores con que trabajaron, Paul Epworth, Ewan Pearson y Danger Mouse, no tuvieron conflictos.

El peligro es que aun cuando hagan un álbum digno de atención (y que pruebe que pueden progresar sin DFA), tal vez la vanguardia se haya movido de lugar y los medios se hayan encariñado con otros. Pero a la banda parece no afectarle la idea de que su momento quizás ya pasó. "Creo que en realidad somos afortunados de que fuimos populares la vez pasada, y no demasiado populares. Ahora tenemos un disco de mucha polenta, que nos puede llevar al nivel siguiente".


Traducción: Cecilia Benitez

Agenda: recitales en Buenos Aires

la agenda de recitales del Si! , este fin de semana en bs as
http://www.clarin.com/suplemen...


Viernes


Topos. A las 19, Lacroze y A. Thomas.
Juana la loca y otros. A las 20 en Peteco's, Av. Meeks y Garibaldi, Lomas.
Melero, Electrón y Sonotipo. A las 21, N. Vega 5510.
Mataplantas. A las 21 en Montevideo 842. $12.
Coiffeur. A las 21, Sarmiento 1551. Volador G. A las 20 en Peteco's, Av. Meeks y Garibaldi, Lomas.
Ojas. A las 22 en Uruguay y Mitre, Morón. $10.
Smitten, Nunca es tarde y Brixton. A las 19, H. Yrigoyen 13.626, Adrogué.
Aztecas Tupro. A las 21, Perón 1372.
Pablo Guerra y Escala Madrid. A las 22 en Montes de Oca 2438, Castelar.
Nenna. A las 24 en Peteco's, Av. Meeks y Garibaldi, Lomas de Zamora.
Lúdico. A las 24 en Lavalle 3177. $7.
Paquete de tres. A las 23 Kronos, Av. calchaquí 3296, Quilmes.
Mística. A las 23.30 en Av. Victorica 1023, Moreno. Gratis.
Crazy Mama y Heroicos. A las 23 en Ugarte y Panamericana, Olivos.
Volco. A las 21, Malabia 1720.
Yalib y Barrios Chino. A las 23 Av. H. Yrigoyen 2155, Avellaneda.
Montiel y Los Mojitos. A las 20 en AV. Olleros 3640. Gratis.
WDK, Dulces Diablitos y otros. A las 19 en Ruta 8 y Guido, Pilar. $10.
Sanos Dementes. A las 23 en Mama Batata, Av. Meeks 1455, Temperley.
Pablo Dacal y orquesta. A las 23 en el CCC, Av. Corrientes 1543.



Sábado

Robbie Williams. A las 22 en River.
The Locos. A las 19, Rivadavia 7806.
Bicicletas y Crema del Cielo. A las 23 en 18 y 71, La Plata.
Don Adams, Dime Miami e Ipanema. A las 21 en N. Vega 5510.
Labilly. A las 22, Rivadavia 7525.
Doble Fuerza. A las 19 en El Teatro, Av. F. Lacroze y A. Thomas.
Hamacas al río. A las 21.30 en Av. Scalabrini Ortiz 1685.
Charlie 3. A las 20 en Peteco's, Av. Meeks y Garibaldi, Lomas.
Borregos Border. A la 1 en Peteco's, Av. Meeks y Garibaldi, Lomas.
Anacrónica. A las 23 en Montes de Oca 130, Avellaneda. Gratis.
Turba Iracunda, Civil y Onix. A las 21 en Arturo Illia 3085, San Justo.
La Rusa y otros. A las 23 en City Bar, Ruta 8 y Guido, Pilar.
P. Marcovsky. A las 23, Fitz Roy 1519.
Keiko, Sanper, Charles Bullet y Nola Mint. A las 19, Avellaneda 2547.
Shh y UnoXuno. A las 23, Cerrito 1080.
Naranjos. A las 21 en La Sociedad Italiana, Buen Viaje 851, Morón.
Bs. As. Karma, Tracy Lord y otros. A la 1, H. Yrigoyen 19850, Longchamps.
Skabaru. A las 22, EE.UU. 265. $5.
Exito Total. A las 21, Callao 360.
Panda Tweak y otros. A las 18 en Speed King, Sarmiento 1679. $6.
Dark Horse. A las 24, Corrientes 1660.
Orion. A las 23 en Costumbres Argentina, Chacabuco 140, Banfield.
Orquidea. A las 20, Perón 1372.
Los Particulares, P. de Mulo y otros. A las 22, El Lapacho 2376, C. Evita.
Marea en trance. A las 22 en Locomondo, Necochea 23, Ramos Mejía.
Aura. A las 20 en Sarmiento 2720. Tierra de Fuego. A las 22 en El Condado, N. Vega 5542.
SubZero. A las 23, Bmé. Mitre 1552.
Abylon. A las 21 en Club Crucesitas, Paso 935, Avellaneda. $7.


Domingo

L.A. Guns. A las 20 en El Teatro, Av. F. Lacroze y A. Thomas.
Pier. A las 24 en Elsieland, Av. Calchaqui 3085, Quilmes.
Dancing Mood. A las 21 en Niceto Club, N. Vega 5510.
La Covacha. A las 19, Rivadavia 7806.
Nonpalidece. A las 20 en Auditorio Sur, Av. Meeks 1080, Temperley.
F. Bochaton. A las 24, Balcarce 460. Pappo's Blues con Luciano Napolitano. A las 19 en H. Yrigoyen 8165, Lomas.
Arraigo. A las 23, Rivadavia 7523.
Aztecas Tupro y Don Nadie. A las 22 en Pte. Perón 414, Ramos Mejía.
Viejo Rastrero. A las 20 en Mestizo, Av. Luro a 100 mts. Pza. Laferrere.
Sexto Sentido, La Beriso y La Romana. A las 20, Meeks y Garibaldi, Lomas.
Pablo Molina y Buenalasuerte. A las 20 en Martín y Omar 399, San Isidro.
Brixton y BÉas Teitas. A las 22 en El Faro, A. Illia 3085, San Justo.
Gazpacho. A las 21 en Babylon, Av. Rivadavia 23.432, S.A. Padua.
Pájaro Inflamable. A las 21 en Mariano
Acha 2363.
Bs. As. Negro y Juan Lucangioli. A las 21.30 en Av. S. Ortiz 1685.
Ebano. A las 24, Corrientes 1555.
Marianela. A las 20, 25 de Mayo 726.
Vida cero, B.A.C. y otros. A las 22, H. Yrigoyen 2148, Avellaneda.
Sincro. A las 20 en Av. Callao 360.
Tony Trueba. A las 19 en Shao, Bartolomé Mitre 1043, Moreno.
Poseidótica, Sub y otros. A las 21 en Pte. Perón 1372.
Intima y Johrei. A las 21, Perón 1372.
Delaurbe. A las 21 en Babylon, Avenida Rivadavia 23400, Padua.
Mystic Blue. A las 22.30 en Consejal Tribulato 194, San Miguel.
Asesinos Cereales y Mal Pasar. A las 21
en H. Yrigoyen 2600, Avellaneda.
Astrid. A las 21 en H. Yrigoyen 13.233, Adrogué.
Híbridos. A las 22, Av. La Plata 727.
Vorax. A las 19, Bmé. Mitre 1552.
7 Bancadas . A las 21 en Brown 736.



Lu / ma / mi / ju

Farsa Realidad y otros. El lunes a las 16 en Arenales y el río, Vte. López.
Juacos. El martes a las 21 en Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660.
Astroboy y Austral. El miércoles a las 21 en Pte. Perón 1362.
Lisandro Aristimuño y Ezequiel Borra. El miércoles a las 21, Av. S. Ortiz 1685.
Ratones Paranóicos. El miércoles y el jueves a las 21, Balcarce 460.
Pescadas. El miércoles a las 21 en Lavalle 4082.
Superlógico. El jueves a las 20 en El Teatro Flores, Av. Rivadavia 7806.
Srita. Carlina y Pat Coria. El jueves a las 21.30 en Av. S. Ortiz 1685.
UnoXuno y Fernando Kabusacki. Jueves a las 21, 9 de julio 512, San Isidro.
Lombardo y Mascaras rituales. El jueves a las 21 en Belgrano 75, R. Mejía.

y la banda de sonido es de massacre!




Mientras se calcula que 250 mil sub 24 viven en countries, el director de "Cara de queso" traza una mitología juvenil del barrio cerrado.


http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/10/13/3-00201.htm
Txt. Nicolás Artusi.

"¡Desacelérese!". El country El Venado te recibe con una orden que invita a relajarse y con la misma dialéctica del slogan que impone la obligación ahí donde debería primar el placer: "Pare de sufrir". El cartel ("¡desacelérese!") te da la cordial bienvenida a este country de Ezeiza, que en la película Cara de queso —Mi primer gueto— se llama "El Ciervo" (logo: ¡una estrella de David con cuernos!) y que es el escenario para la biopic definitiva sobre la primera generación nacida y criada en barrios privados.

"Estos lugares abiertos generan encierro: te rebelás en algún momento, y eso siempre pasa a los 15 ó 16 años", dice el director Ariel Winograd (29), autor de esta autobiografía tan brutal como verídica, y así confirma una asfixia al aire libre: "No hay respiro y no hay salida". Este barrio cerrado ("con mayoría de judíos de clase media") será el lugar de la injusticia precoz o de la erección inoportuna, y la trama ubicada en 1994 apura el retro noventas, con nostalgia por la adolescencia perdida en tiempos de Guns 'n' Roses y menemismo: forajidos. Si el cálculo rápido supone unos 250.000 menores de 24 viviendo en countries, ¿hay una mitología propia de la vida teen ahí nomás, cruzando la General Paz? Ariel registra las instantáneas de los que hoy tienen veintipico, festejaron con Ritmo de la noche, alzaron el bracito con Ace of Base y crecieron en este paraíso infernal, el country.

La excursión a Capital. "Portate bien que se corta la salida", amenaza Lili, la idische-mame interpretada por Mercedes Morán, actriz en duplicidad country rico-country pobre: del norteño Manzanares de Amas de casa desesperadas (Pilar) al sureño El Ciervo (Ezeiza). Se contratará un micro, siempre naranja escolar, que sacará en libertad condicional a los internos en edad de matiné. Fiebre de sábado por la tarde: "Qué raro, tanta represión en el country pero te dejan suelto en Capital", razona Ariel. Una Filcar del micro impondrá como mojones las discotecas con turno tarde, e inevitable escala final en Nazca y Avellaneda para pegar la vuelta. "Aunque en realidad, se usa el boliche como coartada para el puterío...".

La primera vez. "Cojan, chicos, cojan, que es bueno para la salud", aconseja el abuelo Mollo en Cara de queso, soez como jubilado ocioso. Amor por la shikse, o "camuca" en el slang del niño bien de zona Norte: la mucama. "A los 13, te hacés hombre para el judaísmo y entre las cosas obligatorias está debutar, que puede ser afuera o adentro del country", precisa Ariel. ¿Afuera? "En los '90, te llevaba un primo hasta Capital, o llegabas después de averiguar solito. Era con consumición, y nunca me voy a olvidar del gusto a 'orangina', que era el trago del lugar adonde fui, sabor a puterío, a Dinastía, Sarmiento al 1300. ¡El gusto del debut!", confiesa y así, su Cara de queso recupera una tradición tan púber como noventosa: la excursión sanitaria. ¿Adentro? "El padre o el tío habla con la empleada doméstica y arregla para que varios de sus hijos, primos o amigos debuten con ella", devela Ariel, reseñando calenturas hogareñas. "Es mirar a la empleada, siempre goy, y decir: '¡Cómo me calienta!'". Como compensación módica, se le regalará una remera conmemorativa. Ariel: "Limpia con la remera que dice 'Johnny, mi bar mitzva'".

La petera. "Me prometiste que para los tres años me la ibas a chupar, Romina", exige David (Martín Piroyansky). Romina: "Ay, ¿es lo único que te importammm?". David: "Sí".

Tradición oral: "Es muy de la adolescencia country", opina Ariel. Si el profesor de tenis se conserva como amador compulsivo ("tengo el recuerdo de un padre corriendo por acá, queriendo pegarle a un profe"), el sexo oral se sostiene como el protocolo amatorio de este mundito cerrado donde la supervisión familiar marca de cerca. "Es típico de la novia tradicional que conoce a madre, padre y amigos. Un rito del country: el debut con la shikse y el pete con la novia". Glup.

Los torneos juveniles. "¡Cara de queso, pelota!", grita el profe Vercovich (Daniel Hendler): el poco virtuoso sólo tendrá destino de asistente. "Los padres se cagan a trompadas y esperan que todos sus hijos sean Maradona", indica Ariel. "Recuerdo una escena en un partido intercountries: yo jugué una sola vez y de 7... ¡pero los padres se fajaban con los de otros countries!". El amor por la camiseta tomará la forma de una fidelidad sin fisuras al lugar que traerá tantas alegrías, verano tras verano: "Sólo les pegan a los padres de otros countries".

Alta suciedad. Ariel: "¿Salimos en el boletín?". Lili: "No". Ariel: "Nunca salimos". Lili: "No, porque tu padre no hace deportes, no se integra".

Todo country tendrá su aristocracia: aquella familia que aparezca en "El boletín", por mérito deportivo o destreza en el Burako. "El problema de mi familia era que no salimos nunca. ¡Hoy me hacen una nota en Clarín pero jamás aparecí en el boletín! Todas las casas estaban adornadas con miles de trofeos, pero en la mía sólo había una medalla de cuarto puesto", se lamenta Ariel. Si la tragedia juvenil pasa por dividir el mundo entre ganadores y perdedores, en el country las diferencias están aún más marcadas: "Pasan por el pibe que tiene las mejores zapatillas, el padre que tiene el mejor auto, y nosotros: los boludos", y así Ariel resume una angustia generacional que se ve más clara al aire libre. "Iba caminando, me gritaban '¡cara de queso!' y me quería matar. Si no usaba 'mi primer gueto', tenía otro subtítulo pensado para la película. Era: 'Crecer apesta'". The End.

La lista de peticiones de iggy pop en argentina



http://weblogs.clarin.com/metronautas/...

1.
La luz directa a los ojos es realmente un problema para el que canta....A veces hacemos conciertos en los que el Director de iluminación trata de ponerlas /esas luces insoportables/ a medio camino del show (pensando que estamos tan enchufados que no las notaremos). Desafortunadamente, si eso sucede, es mi deber encontrar a ese director después del show y comerme a toda su familia....

Pasa también que algunos iluminadores van al ritmo de la canción: si va movida, prenden y apagan luces como locos, si estamos en un lento, apenas las encienden...No, por favor, muchachos this is not the way. Otra cosa: POR FAVOR nada de humo.

2.
Necesitamos: un ingeniero de sonido que hable inglés y no tenga miedo a morir (estaba jodiendo...¿lo estaba?). También es necesario que él sepa un poquito sobre sonido, esto puede parecer obvio pero veamos el caso de Santiago de Compostela, en Galicia, España. Aparentemente, ellos creían que ignorando toda esta lista de instrucciones y proveyéndonos con un hippie gordo y barbudo que no sabe nada de sonido, la cosa iba a marchar bien... Y además, para compensar, nos pusieron una tonelada de sonidistas, managers de escenario y promotores que se la pasaban gritando todo el tiempo. Pensaban que eso era lo mismo que darle a una banda un buen ingeniero de sonido. Y encima, se la pasaban negando que los equipos eran malísimos, creyendo que, repentina y sorpresivamente, diciendo: no, nuestros equipos son buenos, son buenos, son buenos...los equipos se iban a poner buenos.

Me gustaría -para la próxima vez que esta gente bookee a los Stooges para su festival-, traer una huevos al poshé, un pequeño vibrador azul, una enciclopedias cuyo volúmen entre E/G esté perdido y un destornillador previamente caído en el inodoro...Y luego, cuando me digan "estos no son los Stooges" Yo les responderé: sí, son los Stooges. Y ellos: ¡no! Y yo sigo: ¡sí!...¿Ven como es de lindo, pelot...?

De todas maneras, ¿dónde estaba? Ah, si, nosotros no tenemos un ingeniero de sonido propio porque en el futuro los robots trabajarán por nosotros y el mundo será un mejor lugar. Perdón por tanto divague con lo de Santiago de Compostela, sólo quería descargarme un poco, además, eso de matar a gente es tan pero tan 80's, ¿no les parece?

Después de extenderse una páginas en tema iluminación, Jos se despide con esta amable disculpa: Espero que esto les sea de utilidad. Sino, pueden usar las hojas del reverso para dibujar algo. Incluso puedo llegar a facilitarles una birome, ¿se dan cuenta lo razonable que puedo ser?

3.
En los últimos años, gente a la que Dios no le dio absolutamente nada de talento, gente ordinaria, se abrió camino a una vida pública. Junto con esto, hubo también una explosión de compañías productoras que se dedicaron a masajear el pobre ego de esa gente sin talento de la que estuve hablando antes. Por ende, nos queda que estos productores creen que cualquier tipo que camina por un escenario está deseoso de ser filmado y piensa que todo es great and beautiful porque la camara está cerca y en on.


Tengo que decirles que ¡los Stooges no son estos tipos!

...Si! Iggy adora romper cámaras, así que es mejor no acercársele. Mi trabajo es pararlo, pero si hay alguien al que le gusta romper las cámaras más que a él, ése soy YO.

4.
Coliflor y brócoli: cortarlas delicadamente (puede ser con forma de flor) y tirarlas directamente a la basura. Simplemente las fucking detesto. (Iggy)

5.
Una copia del New York Times. Reciente. De hecho, si puede ser del día, sería bárbaro.(Iggy)

Creo que esto es todo. Oh no! esperen....Una moto BMW K 1200 RS SE. Plateada y azul es la mejor de todas. Bueno, vale la pena intentarlo...

Publicado por Carolina Podestá en Octubre 12, 2006 5:01 PM

http://www.muypunk.com/bandas-artistas/iggy-pop/

jueves, octubre 12, 2006

entrevista a ian brown (¿ex? stone roses)


A fines de los 80, los Stone Roses fueron algo así como los abanderados de lo imposible: emergieron entre jóvenes desempleados y anclados en Manchester y transformaron la abulia cotidiana en una rebelión lisérgica. Antes del Personal Fest, el Rey de los monos habló con el NO.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2459-2006-10-12.html
Por Daniel Jiménez

“Hola. ¿Cómo estás?”, dice Ian Brown en perfecto castellano. Su voz, metalizada por la línea telefónica, suena hermética y un tanto cansada. Es que este señor de cuarenta y tres años, extremadamente flaco y unos cuantos excesos encima, aún se encuentra girando por el planeta y gastando los últimos cartuchos de un tour intermitente y caprichoso que le sirvió para mostrar las canciones de Solarized, su cuarto álbum de estudio de 2004. Hombre de pocas pulgas y con antecedentes revoltosos (ver perfil), Brown sigue siendo un referente indiscutido de las últimas dos década del rock inglés. Y lo sabe.

Si bien su llegada oficial a la música se produciría recién a los veintiséis años como vocalista de los Stone Roses, el Rey de los Monos (sólo mírenlo y sabrán el porqué de su apodo) supo ser la voz cantante de una escena musical parida en Manchester a finales de los ochenta que marcaría un cambio de rumbo y que se conoció como “Madchester”. Aquella movida, que incluyó a bandas como Inspiral Carpets, The Charlatans, Happy Mondays, James y 808 State, tuvo en los Stone Roses a los abanderados de lo imposible. Jóvenes desempleados y anclados lejos de las luces de la sofisticada Londres que transformaron la abulia cotidiana en un salvoconducto cultural y lisérgico que se expandió al resto del mundo.

Brown, junto a John Squire, Gary “Mani” Mounfield y Alan “Reni” Wren, abrazaron la psicodelia beat mixando la crudeza rockera de la guitarra de Squire con el pulso bailable de una base granítica y potente. Pero Stone Roses no había nacido para ser un proyecto duradero. Luego de un par de discos geniales el sueño terminó de la peor manera: insultos, peleas y acusaciones cruzadas entre sus miembros. Aunque Ian hoy reconoce que hace diez años no tiene ningún tipo de contacto con el guitarrista, confiesa que “nos enviamos cajas de chocolates para Navidad”.

Tras la separación en 1996, este coterráneo de los hermanos Gallagher inició una carrera solista que ya cuenta con cinco trabajos, mientras que Squire formó los Seahorses, Mounfield se unió a Primal Scream y Wren desapareció del mapa, hasta que amenazó con un nuevo combo llamado The Rub pero que sólo quedo en una buena intención. Con un Grandes Exitos —¿se habrá interesado en tener alguno?— editado hace poco en la Argentina y sacando a relucir sus pergaminos, el inglés de los huesos se presentará en Buenos Aires el próximo 18 de noviembre en el Personal Fest 06 junto a The Bravery y New Order, con quienes tendrá “el placer de compartir escenario por primera vez luego de haberlos visto siempre del otro lado”.

—Tu familia provenía de la clase trabajadora y vos pasaste tu juventud en una ciudad industrial como Manchester. Supongo que el haber conseguido un primer contrato de grabación con The Stone Roses debe haber significado un cambio profundo en tu vida.

—Fue un cambio para todos. Recuerdo que lo primero que hice después de firmar aquel contrato en 1989 con los Stone Roses fue darle la plata a mi madre. Ella trabajaba en una fábrica de papel en Manchester y un día, andando en bicicleta, la atropellaron. Se quebró un brazo y se lastimó el ojo. Por eso en cuanto tuve el cheque en mis manos lo cambié por efectivo y se lo di a ella para que se pudiera jubilar y dejara de trabajar.

—¿Qué cosas han cambiado en un tu forma de componer en estos años?

—Creo que el haber incursionado en otros instrumentos significó para mí un cambio importante. Aprender a tocar guitarra y luego acercarme a cosas nuevas, como por ejemplo la batería, modificaron mi forma de componer. En cuanto a las letras y a las canciones como un todo conceptual, pienso que si pudiste escribir cosas interesantes en el pasado, también podés hacerlo ahora. Eso es lo que no se debe acabar. Si la creatividad antes funcionó ¿por qué no lo haría ahora? Es algo que está en vos o no.

—Tus fans suelen ser incondicionales con tu música y tus shows son casi rituales. ¿Qué creés que la gente busca hoy en un artista?

—Mirá, trato de que mis shows sean una especie de comunión, donde yo oficio de maestro de ceremonias. Al menos intento que ese rito continúe, porque ya pasaba cuando tocábamos con los Stone Roses. Creo que lo que la gente busca en un artista es una conexión, alguien con quien estar conectado, aunque los gustos hayan cambiado. Años atrás los que iban a un recital querían ver a una estrella de rock, porque en todos existe la sensación de querer involucrarse hasta el punto de ser parte de esa figura que está sobre el escenario.

—¿No es peligroso que el público se sienta una parte del artista?

—Sí, claro que es peligroso. Pero ahora siento que eso ha cambiado y que la gente aprendió a entender al rock star como el tipo que vive en la puerta de al lado de tu casa. Y eso es más saludable.

—¿Qué hace que un show sea perfecto?

—Un show es perfecto cuando la eterna relación entre artista y audiencia funciona y se construye un fuerte puente de comunicación entre ambos que nada puede romper. Tiene que ser como un sueño: todos debemos estar en la misma. Y sé que el público argentino es muy caliente y no veo el momento de estar tocando allá.

—¿Por qué ninguna banda británica pudo lograr el sonido ni el concepto musical que manejaron los Stone Roses?

—Si bien muchos grupos ingleses han logrado una increíble proyección y las grandes propuestas musicales se reproducen todos los días, creo que el secreto de Stone Roses estaba en el beat. Allí es donde nos diferenciábamos de los demás. Pero eso no fue algo fortuito. Nosotros estuvimos tocando y ensayando casi cinco años antes de sacar The Stone Roses, nuestro primer disco. Está bien, todos estábamos desempleados, pero esos cinco años hicieron que la banda se consolidara y que estuviera preparada a la perfección, además de haber crecido todos como personas dentro del grupo. Hay que ver hoy qué bandas pueden soportar cinco años de trabajo sin ver un billete esperando el momento justo para salir. Fue mucho esfuerzo.

—¿Por qué creés que la gente sigue hablando de la movida de Manchester?

—Porque fue una escena que definitivamente marcó el curso del rock inglés de la década del ‘90. Si bien no había mucho dinero ni tampoco recursos, nacían bandas de la noche a la mañana y de a poco se convirtió en una escena muy fuerte. Todos amábamos la música y lo expresábamos, por eso tocábamos en cualquier parte: en los sótanos, en las calles, en un garage, en los parques y en los bares. Pero creo que la palabra que hoy sirve para definir la fascinación que todavía se siente por aquellos tiempos es “nostalgia”. Y mirando hacia atrás estoy convencido que no nos dimos cuenta de lo que realmente estábamos gestando, porque aquello fue mucho más grande de lo que pensamos.

—¿Fueron tiempos de excesos o de experimentación?

—Fueron años muy raros... estábamos todos muy locos (risas). Fueron tiempos en donde todos los sueños se hacían realidad y el eje musical del mundo parecía que se había detenido en Manchester. Éramos los locos en el centro del universo, pero no nos dábamos cuenta. Y tenías que tener cuidado de lo que tomabas y de lo que te metías, porque los excesos sobraban. Fueron días muy locos.

—¿La música se convirtió en una vía de escape para esa generación?

—Sí, totalmente. Pensá que Manchester es una ciudad industrial, gris, donde llueve todos los días. Por eso la única forma de escapar de allí era usar la imaginación, no había otra. Y la música fue para aquella generación una vía de escape, porque la juventud no tenía otra alternativa: o ibas a una fábrica o armabas una banda de rock. De todas maneras no creo que hoy la juventud encuentre una salida. Nosotros tuvimos suerte.

—En tu segundo disco, Golden Greats, incluiste una canción compuesta junto a Babasónicos y que lleva el mismo nombre de la banda argentina. ¿Cómo se dio ese encuentro?

—Fue fantástico. Los Babasónicos son amigos de mi mujer Fabiola, que es mexicana. Ellos son unos músicos increíbles y todos sus discos son diferentes, algo que a mí me encantó. Yo quise ponerle a la canción el nombre de Babasónicos para que cuando la gente me preguntara por qué se llama así, yo podría explicarles que se trata de un grupo argentino que me gusta mucho. Ellos me enviaron la música desde Argentina en un CD y cuando la escuché me pareció hermosa. Yo solamente tuve que cantar encima.

—¿Todavía siguen en contacto?

—Sí, porque hemos trabado una buena amistad a través del tiempo, de hecho ellos me visitaron en Londres. Espero verlos cuando vaya a tocar a la Argentina. Son grandes amigos.

—Llevás más de veinte años en el negocio del rock. ¿Tuviste que hacer muchas concesiones para llegar donde estás hoy?

—Sí, tuve que hacer muchas concesiones, pero te aseguro que el rock and roll también me dio unos cuantos regalos. Por más que suene a frase hecha, me dio la libertad para hacer mis sueños realidad, me dejó expresar desde una ciudad olvidada y comunicarme con gente de cualquier parte, rompiendo las barreras del idioma. Y eso, en un mundo como el de hoy, es una bendición.

—Muchos músicos británicos, como Noel Gallagher, Richard Ashcroft y Chris Martin, siempre te nombran como el tipo al que hay que seguir. ¿Te sentís cómodo con esos elogios?

—La verdad es que me hace sentir bien, más que nada porque me considero alguien que durante más de veinte años lo único que quiso es hacer canciones. Y si los elogios vienen de gente joven y talentosa, como Richard o Noel, es la mejor paga que puedo tener para mi carrera. Cuando hacés canciones sólo pensás en que le gusten a la gente que te rodea en ese preciso instante y no esperás que dos décadas después muchos adolescentes te mencionen como un referente. Por eso me siento un tipo muy agradecido.

—¿Encontraste la canción perfecta o la búsqueda es infinita?

—Creo que el músico siempre se las arregla para que esa búsqueda sea infinita. En noviembre entro a grabar un nuevo disco y espero poder escribir esa canción que nunca hice antes y que tal vez me llene por completo. Y ese es un círculo que se renueva en cada ocasión que ingreso al estudio. Te mentiría si te dijera que ya encontré la canción perfecta. Aún la sigo buscando.


Perfil de un mono loco
por Javier Aguirre

En algún momento tal vez Ian Brown protagonice un reality show y, ahí sí, alcanzará el status de inimputable. En tanto no lo haga, su lugar será siendo el de una casi-estrella de rock con uno de los pasados más apreciados en Inglaterra (la banda con la que se convirtió en quien es; los Stone Roses), cuya producción posterior —o sea, su carrera solista— si bien siempre fue digna, quedó lejos de la gloria de cuando Manchester era la loca “Madchester”.

Apodado el “King Monkey” por razones que su cara simiesca exime de precisar, Ian Brown no necesitó volver a la genialidad de los Roses para construir una leyenda, con mitos y verdades, como toda leyenda. Mientras que año a año los británicos no se cansan de votar a The Stone Roses (1989), el primer álbum de aquella banda, como uno de los tres mejores discos de todos los tiempos (por encima de los Beatles y los demás); Ian tiene un historial de popularidad mediática que, desde aquí, podría remitir a tanto a Maradona como al Novio de Moria Casán. Estuvo preso cuatro meses por haberse peleado con una azafata en pleno vuelo. Bañó de pintura las oficinas de su compañía discográfica y terminó demandado y con fans cantando en la puerta del juzgado. Repartió dinero alegremente, en carretilla, por Manchester. Hizo de las desafinadas en los shows su marca registrada (Internet es testigo: sus interpretaciones en vivo de hitazos de SR como Sally Cinnamon o I am the Resurrection resignifican la performance de Ileana Calabró en “Cantando por un sueño”).

Grabó covers de Michael Jackson en pleno juicio por abuso de menores. Puso precio a cada pregunta en las entrevistas para luego donar el dinero a beneficencia. Tuvo un pequeño papel en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban. Y así.

En tanto, su legado cautivó a cualquier rocker nacido en Manchester. En especial, los SR fueron referentes para los Oasis: Ian bardeó a Bowie y a los Rolling Stones antes que los Oasis. Diseñó el andar pendular por el escenario que Liam Gallagher patentara años después. Y Noel Gallagher participó en discos y shows de Ian (del mismo modo que ambos Gallagher también colaboraron con John Squire, el guitarrista que fuera la otra pieza clave de los Roses, y que hoy mantiene una relación de amor-odio con Ian que recuerda la del Indio con Skay).

Fumón empedernido y casado con una mexicana, Brown también cultivó su propio romance con Babasónicos: editó en uno de sus discos una canción llamada Babasonicos en la que tocan los desfachatados de Zona Su