guile muy punk
actualidad punk, reggae, hip hop, y todo lo que se me ocurra
sábado, septiembre 30, 2006
viernes, septiembre 29, 2006
SONIC YOUTH "Somos los Motörhead del noise"

Lee Ranaldo, el guitarrista de la "juventud sónica", habla del último disco de la banda ("Rather ripped") y de sus veinticinco años como emblema del indie.
http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/09/29/3-00801.htm
Txt. José Bellas.
"¿Estás en B.A?", pregunta al teléfono el guitarrista Lee Ranaldo desde NY. Quizás sea porque el más beatnik de los Sonic Youth necesita trasladarse con la mente a una ciudad que ya visitó dos veces. Primero, con el baterista William Hooker en el marco del ciclo Experimenta (1998). Y después, con Sonic Youth (2000), en un memorable recital donde la tormenta eléctrica que rayaba el cielo rivalizó con la que se emitía desde el escenario. "La primera vez me acuerdo de unas chicas (NdeR: Rosario Bléfari, María Fernanda Aldana y Daniela Cugliandolo) que hacían una performance mientras pintaban, algo muy cool. Y la segunda la recuerdo como una muy buena noche sobre el escenario", dice masticando una donut como la que le podría haber obsequiado Homero Simpson cuando la banda fue invitada para el capítulo Homerpalooza. Ahora mismo, esta figura del rock experimental y a la vez fan de los Grateful Dead, es el asesor musical del director Todd Haynes (Velvet Goldmine), en su proyecto biopic sobre Bob Dylan. "Es un trabajo que me está encantando y lo hago desde un lugar de músico y fan".
A la altura de su disco número dieciséis y a veinticinco años de su primer epé (Sonic Youth), con el recién editado Rather Ripped, Sonic Youth lleva ya nueve dentro de la estructura de la multinacional Geffen (acá, Universal) y sigue siendo considerada la banda indie por excelencia. ¿Contradicción? Como decía Perón sobre el peronismo, Ranaldo cree que Sonic Youth funciona mejor en "un movimiento pendular". "Vamos y venimos: estamos en el mainstream de una manera muy humilde y al mismo tiempo existimos en pequeños espacios experimentales. A veces hacemos discos cortos y directos como éste último, y a veces más intrincados".
—En el último incluso hay una canción política, como "Do You Believe in Rapture?"...
—Bueno, es una idea de Thurston (Moore) y es tan política como cualquier expresión artística puede serlo. Es preguntarse que tanto creemos que seguirá funcionando esta realidad social que nos contiene.
—Ustedes empezaron dentro de una movida como la "No Wave" que se proponía destruir el rock establecido. ¿Cómo te sienta ser hoy en día parte del rock oficial?
—¿Vos decís como un "dinosaurio del ruido"? Jajaja. Es parte de las decisiones que vas tomando: cuando uno es joven quiere morir y cuando es viejo, quiere vivir. Pero no nos hacemos cargo de haber querido "destruir el rock" como otros compañeros de generación.
—¿Qué balance harías de los 25 años que llevan en carrera?
—Ufff, las sensaciones son muy variadas. Pienso en una continuidad donde hemos hecho discos, girado, apoyado artistas e inspirado a más gente de la que incluso nos ha escuchado. Somos como unos Motörhead del avant garde: vendemos más remeras que discos.
CINE: ANTICIPO DE "BROTHERS ON THE HEAD"
en formato "falso documental", una pelicula recupera un antiguo mito rockero: la historia de los siameses tom y barry howe, que forman su propia banda... pegados por el estomago.
http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/09/29/3-00401.htmTxt. Nicolás Artusi.
Tom Howe es el hermano más robusto pero también el más amable, Barry es inestable como un cartucho de dinamita y, así como su gracia más comentada es girar las cabezas y darse un chupón, el menage a trois, más que perversión, es postura obligatoria. Si los hermanos Chang y Eng, nacidos pegados en el reino de Siam allá por 1811, dieron origen al término "siamés", los Howe dan una nueva dimensión a uno de los mitos rockeros mayores: las bandas de hermanos.
Tom y Barry son antihéroes inseparables de Brothers of the Head, novela de culto del gurú sci-fi Brian Aldiss (1977), que llega al cine como "mockumentary" (o falso documental), y que repasa la vida de dos siameses con banda propia, The Bang Bang. ¿Es mentira? Casi como en un capítulo de Behind the Music, los directores Keith Fulton y Louis Pepe (gemelos a su modo: son novios desde hace 14 años) se regodean con las desventuras de dos hermanitos ingleses en el año que fue "enlace entre el fin del glam rock y el inicio del punk": 1975. A los 18, Tom y Barry son vendidos por su padre a un empresario cruel pero visionario, funcional a esta fábula polisexual para demostrar cómo el rock, en su eterna búsqueda de autenticidad, siempre termina siendo un circo ambulante. Como aquellos siameses de Siam, a los que un "promotor sin escrúpulos convirtió en monstruos de feria" (según el libro Chang y Eng), los Howe serán atracción principal del Rock & Roll Circus: drogas y groupies.
Interpretados por los gemelos Harry y Luke Treadaway (no pegados en la vida real), los Bang Bang tendrán su ilusión breve de gloria rockera gracias a un hit autorreferencial (Two-Way Romeo) y a su actitud heredada de un hijo mutante de David Bowie con Johnny Rotten. "Estos príncipes inseparables del rock son tan reales como el air-guitar", desconfió el diario The New York Times y resumió una mitología rockera y setentista basada en ilusiones. Fan de la novela, Andrés Calamaro ya había reconstruido la saga de los siameses rockeros, con habitaciones de hotel convertidas en quirófanos improvisados y un cirujano maldito con ambiciones de Dr. Moreau, y en su tema Dos Romeos (del disco Nadie sale vivo de aquí) cantaba: "Pero la diferencia si querés era brutal/ él nació pegado a su hermano siamés/ y una tercera cabeza que había sumaban tres/ y juntos fueron estrellas de rock". Si es cierto que toda la infelicidad del hombre se deriva de su incapacidad de permanecer solo en una habitación, a los Howe les será difícil sentirse como perro con dos colas: imaginen a los Gallagher pegados por el estómago.
jueves, septiembre 28, 2006
No bombardeen Medio Oriente

Tardamos varias semanas, pero los encontramos. El NO contactó las bandas de rock más representativas del mundo árabe, que hacen su trabajo en un contexto particular: defienden la causa palestina, pero tampoco les va nada bien en sus países de origen, donde el integrismo islámico los corre.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2442-2006-09-28.html
Por Mariano Blejman
El rock árabe ha cruzado el desierto en dromedarios algo cansinos. Ha resistido gobiernos en algunos casos sangrientos, y ha evadido enemigos todavía más sangrientos y despiadados. Pero, como después de toda travesía, las fuerzas para luchar quedan mejor asentadas después de tanto andar. El rock árabe viene de la conjunción de varios fenómenos más o menos paralelos, en espíritu y tiempo. La mezcla de raíces musicales árabes y cierta alma de lucha, empero, dejan a eso que los medios llaman “rock árabe” en una especie de limbo cultural. Porque con la ambición de ser testimoniantes de un momento político que se derrumba por todos lados, a cinco años del atentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas, el rock árabe está entrecruzado por la defensa de sus causas, entre ellas la palestina, pero también por la incomodidad de tocar música “infiel” para algunos de sus orígenes. Así, es doblemente hereje.
Entre las bandas entrevistadas por el NO, y muchas otras que levantan la bandera de la causa árabe, corren el riesgo de ser acusados de “antisemitas” por denunciar la soberbia del gobierno de Israel para con sus vecinos, últimamente los libaneses, pero también para hablar del genocidio encarado por el ejército de los Estados Unidos. Pero la crítica, al menos de estas bandas elegidas, es eminentemente política.
El antecedente histórico del regodeo del rock con la causa árabe lo sembró Joe Strummer de The Clash en 1982, cuando con Rock The Casbah apuntaban a estimular el espíritu de rebeldía en Irán porque el ayatola Khomeini había prohibido la música de rock. Muchas otras cosas están prohibidas hoy en Irán, pero serán mujeres y niños los que reciban los bombazos norteamericanos. Rock The Casbah llegó al número 8 en el chart norteamericano un año después de su salida. Pero, ¿qué es el Casbah o Qasbah? Así se les llama a las ciudades arábigas cerradas por muros habituales en el norte africano. The Clash intentaba rockear en el mundo árabe. Curiosa fue la interpretación del ejército de Estados Unidos, cuando en la primera guerra del Golfo (1991) usaron esa canción para musicalizar los bombardeos, un espíritu diametralmente opuesto con el pensamiento izquierdista de los Clash.
En el medio de esos mundos que son parte de uno mismo, un grupo dispar de artistas —muchos exiliados en Europa, y en muchos casos porque los regímenes políticos de origen les impedían trabajar— recuperó sus raíces musicales, y supo remixarlas y tamizarlas por la capacidad de la industria musical europea, sumado a la influencia que iba generar el productor norteamericano Timbaland (en temas como Indian Flute junto a Magoo en el disco Under Construction II, donde mezcla música india con rap del Bronx) y logrando —básicamente— hacer muy buenas canciones. Sonidos nuevos, cadencias extrañas y atractivas para romper con la monotonía compositiva del rock en la última década.
Pero vamos por parte. El antecedente directo de música joven popular en el mundo árabe se conoce en Occidente como “pop de opinión”, que lleva el nombre de raï. Sus principales mentores conocidos en Europa son Cheb Khaled o Cheb Mami (“Cheb” se usa para nombrar a los cantantes raï). De allí vendrá después el nombre de la banda asentada en Barcelona Cheb Balowski, actualmente discontinuada. Pero la idea de pop de opinión es al menos una rareza, y que si bien es revolucionario para el mundo árabe, musicalmente está más cerca del cancionero bollywoodense. Los primeros sonidos “árabe-rockeros” que se escucharon en América latina, también en los ‘80, vienen del tema que cantaba Garbancito, el percusionista de Mano Negra, llamado Sidi H Bibi, una canción tradicional árabe que la banda de Manu Chao grabó en el disco Puta’s Fever. “Hablaba del amor, de la paz, es una canción de casamiento”, le dijo hace un tiempo Garbancito al NO.
Pero la mecha la encendió, a principios de los ‘80, el argelino Rachid Taha, asentado en Francia, quien dejó sus trabajos de lavacopas ilegal y con sus amigos de los suburbios de Lyon para formar la banda Carte de Séjour (algo así como Documento de Identidad), aportando su grano de arena a la construcción de un sonido rockero con bases rítmicas árabes. La recopilación bajo el nombre de Rock The Kasbah que editó aquí EMI el año pasado es un muestrario de las bandas y los cantantes que permanecen en ese limbo: Kadim al Sahir de Irak, Asian Dub Foundation en Inglaterra, Alpha Blondy, Khaled, Faudel y también Rachid Taha aparecen entre los intérpretes.
Actualmente, Rachid es un referente musical, político y cultural del mundo árabe e incluso islámico, que ha ganado casi todos los premios de World Music de los últimos tiempos. “Soy un rockero francés con raíces árabes profundas. Soy un europeo nacido en Africa, y un músico musulmán con actitud rockera”, dice cuando le preguntan quién es. “¿Vos quién sos?”, en francés callejero, se dice “Tékitoi”. Así se llama el último disco de Rachid: Tékitoi. Pero a esta altura ya casi nadie lo sabe.
Rachid Taha: “Bush es el mayor destructor”
El músico viene a ser una especie de Manu Chao del mundo árabe. Militante de la causa árabe, de la paz y alejado de cualquier clase de fundamentalismos. Nació en Orán en 1958, pasó su juventud en Francia, se hizo fan de The Clash, y creó Carte de Séjour, una versión eléctrica y urbana, rebelde e irónica, con estilo árabe. El cantante es un agitador político desde 1982. Grabó su propia versión árabe de Rock el Casbah, como un tributo a Strummer. Con Carte de Séjour, probó que el power rock, la actitud punk y las raíces árabes podían convivir. Como africano del norte por un lado y rebelde por el otro, Taha ha pasado toda su carrera repartiendo molotovs musicales para todos lados. En canciones como Voile Voile o Douce France habla del racismo latente en Francia. Dice que su música siempre estuvo más influenciada por el chaabi (un viejo pop argelino). Después de dejar su banda, con el productor británico Steve Hillage grabó Ol’ Ol, Made in Medina, Diwan, donde Raha registró el hit Ya Rayah, una vieja canción de la leyenda berebere Dahmane el Harrachi. Su último disco se llama Tékitoi (Tú quién eres, en argot francés), una verdadera bomba musical. En exclusiva desde Francia, habla con el NO.
—¿Y vos quién sos?
—Yo soy yo y tú eres yo.
—¿Pero, verdaderamente, quién sos?
—Tú eres argentino, debes saber cómo es: soy un poco argentino con esta mélange que tengo, porque en la Argentina tienen muchos árabes, incluso tuvieron un presidente árabe, aunque no fue muy bien. Tienen españoles, italianos, tienen todo... Yo también soy un poco “a la argentina”.
La relación entre la música y la política es demasiado amplia como para encontrarle una relación estrecha. Taha cree que, por empezar, habría que desarmar el discurso de la muerte, y evitarla. “Es la utopía de los artistas. Tenemos absolutamente todo para poner de buen humor a los que están en guerra.” El músico ironiza pensando que aun los que adoran la buena música, el buen teatro y el buen cine, son capaces de matar . “Existe un Líbano intelectual, pero los intelectuales se convierten en violentos, entonces creo que los artistas somos un poco naïf”, le cuenta al NO desde Francia.
Francia colonizó Argelia, donde los servicios de inteligencia franceses aplicaron las técnicas de tortura y desaparición de personas que luego se aplicarían en la Argentina durante la última dictadura militar. Así, entre los argelinos, la relación con los franceses nunca ha sido calma. “Soy un inmigrante que vino a Francia de niño. A nivel intelectual, Francia es un país que verdaderamente tiene calidad, pero los argelinos tenemos problemas para vivir aquí cada día de nuestras vidas. Eso tiene consecuencias cotidianas, la gente de Argelia no tiene demasiados derechos cuando va a la policía, la municipalidad, o a los lugares para trabajar. Hay mucho racismo.”
Es cierto que la situación bélica entre el Estado de Israel y sus vecinos ha dado pie para el resurgimiento del antisemitismo, más allá de la imposibilidad de algunos de diferenciar entre el pueblo judío y el gobierno que ejerce el poder en el Estado de Israel. “Hay un país, hay gobierno. Para mí, Israel es un país. Los judíos son una religión, constato que esta historia de guerra es una impresión de que este pretexto viene de lejos y que los americanos son responsables de lo que pasa. El gobierno de Bush es el gobierno más agresivo que jamás ha existido. El país más destructor, creo que es una cuestión política, y tiene que ver con el petróleo. Es algo que está preparado desde hace mucho tiempo.”
Taha ha recorrido el mundo con su voz grave y carrasposa, que pareciera mantener la furia gutural de sus ancestros. La ilusión del cantante es abrir las conciencias desde el rock sobre la situación de violencia en el Medio Oriente. “Estamos preparados, pero no tenemos poder.” Taha tampoco cree que los rockeros de los países árabes tengan una mayor responsabilidad a la hora de difundir su “causa”. “Hay que pensar por uno mismo. Esa es la respuesta. Hay mucha información, y pienso que podemos aprender a pensar. Hay israelíes y libaneses contra la guerra, y que tienen miedo.”
Taha entiende que estar en Francia, o más bien en Europa, es importante a nivel sonoro. “La música es la mejor razón para hablar y escucharnos. Yo estoy en Francia y eso me permite hacer esto, en Europa están los negocios y todo eso. Pero la música no es sólo un cuestión de negocios”, cuenta Rachid Taha. La curiosa mixtura de sonidos proviene de las corrientes musicales más dispares, tamizadas todas por su propia performance. “Las influencias vienen de las cosas que escucho: música árabe, rock, tango, y otras cosas, la música mexicana. Estoy siempre informado. No hay rock árabe; hay rock, simplemente. El rock es el rock, eso es todo.”
La piedra basal del rock árabe, mal que le pese al propio Rachid, tiene que ver con la versión que él mismo hizo de Rock The Casbah de los Clash, uniendo dos mundos que hasta entonces se miraban con recelo. “Hice esa versión porque me gusta el rock, los Clash, y eso es todo. Es una canción de amor. En nuestros conciertos hay una energía de rocanrol especial, calor y energía argelina. Pero no me pregunto qué público tengo. No me interesa de dónde viene mi público, hay una expresión que busca la paz.” En octubre habrá canciones árabes y nordafricanas en una nueva placa, que todavía no se sabe si se editará en la Argentina.
Amazigh Kateb, de Gnawa-Diffusion: “Yo soy ateo de origen musulmán”
La agrupación se fundó en Grénoble, Francia, en 1992, pero se hicieron conocidos recién con los discos Souk System o Le désordre mondial actuel. El cantante Amazigh Kateb, hijo del reconocido escritor argelino Kateb Yacine, usa su música como un medio de protesta y como espacio de expresión. “La agrupación fue creada al costado de Lyon, y trabajamos esencialmente sobre los esclavos del Magreb, los negros del norte. De Gnawa vinieron los esclavos de los ancianos franceses. La idea fue montada alrededor de esa música de deportación, el exilio y la inmigración. Son mélanges, los algerianos, marroquíes, queríamos crear un universo a partir del exilio, de la inmigración, crear un universo musical.”

Protestan contra las políticas neocolonialistas de lo que llaman mundo “libre”. Desde su primer disco titulado Légitime différence hasta el Souk System (2003), Gnawa-Diffusion canta tanto en árabe, francés o inglés. La banda asentada en Francia desnuda la discriminación y desafía a los árabe—hablantes del Magreb a volver a verse. Ellos hablan del mestizaje cultural, que sucede a través de los orígenes, los viajes, los encuentros. De algún modo, la de Gnawa se trata de música de esclavos, cercana a Amazigh por estar cargadas de reivindicaciones, sufrimientos y luchas por la supervivencia en un estado de dominación.
Musicalmente, Gnawa-Diffusion mezcla la música tradicional magrebí con la música electrónica. Representa la reconciliación entre modernidad y tradición. “Es moderno sin perder lo que somos. Hay otra parte que es la sociedad burguesa, que va hacia la modernidad y rechaza su identidad primaria, con la música tratamos de reconciliar.” Los de Gnawa hablan de la africanidad, de los bereberes, y la mélange entre los mediterráneos. Como para entender un poco más ese mundo que aquí, en su gran mayoría, es visto desde lejos, los de Gnawa-Diffusion se encuentran a contramano de lo que ellos mismos llaman la propaganda árabe y musulmán. “Hablamos y escribimos árabe, en Africa del Norte. El magrebí olvida que es africano porque somos más blancos. No nos parecemos a los senegaleses, o a los nigerianos, parecemos más árabes, pero somos más bien africanos, y esta música es en árabe. Y les permite a los magrebíes hablar en Europa, y nos permite en Africa del Norte afirmar nuestra africanidad, en oposición a esta especie de conglomerado político-religioso que es el mundo árabe.”
Reggae, raga, châabi y la música de Gnawa. A pesar de haber sido islamizados, los de Gnawa han logrado conservar sus dioses africanos. En esa mezcla particular habitan sus mundos musicales. “Esa idea de que los árabes de un lado y los judíos-cristianos del otro, ahora es más fuerte que antes. Nosotros podemos ser musulmanes, pero no árabes. Somos solidarios con el Líbano, por que se trata de un pueblo humanista, pero es una visión política, no religiosa.”
—¿A qué te referís con visión política?
—Cuando estaba la guerra en Irak hubo manifestaciones en el mundo entero, y en el mundo árabe se unió más por una cuestión de comunidad, pero también en América latina, y en todos lados, la gente salió a la calle porque quería la paz.
Los de Gnawa cuentan sobre las importantes diferencias entre el árabe oficial —algo así como el latín— y el árabe dialectal. “Las lenguas de los Estados árabes no son las lenguas que hablan los pueblos. Nos hacen decir cosas que no es habitual que digamos.” Así, la música que usa los dialectos árabes se encuentra más cerca del público joven. “Tocamos en Líbano, Irak, Argelia y en países que no son magrebíes, y tenemos un público que está presente y que lo comprende. La arabización del mundo árabe es más peligrosa, que deschava el imperialismo árabe, que son cosas que no hace el público. Es decir, en la Argentina y en Italia la raíz es latina, pero nadie habla latín, es la lengua de los romanos. En los países árabes imponen el árabe oficial como si tuviéramos que hablar latín. La lengua árabe es un arma, pero nuestra lengua popular es minoritaria.”
Usar la lengua en busca de cohesión no es una novedad. Lo hicieron los blancos, intentando imponer el afrikaans (un idioma de blancos para que lo hablen los negros) en Sudáfrica, en el contexto del apartheid. Y lo hacen ahora también en el mundo árabe. “Es la diferencia entre Estado y pueblo.”
Consultado por el riesgo del neofascismo, Kateb cree que el problema es que al discurso político se le responde con discurso religioso y viceversa. “Para mí no es una cuestión de que los judíos tengan un país sino que la política de Israel es neofascista”, apunta Kateb. “Cuando se bombardea a un país que se llama Líbano, y cuando detienen ministros en Palestina y dicen que es para defenderse. Hay judíos no sionistas, y sionistas que están por Israel, pero no comprenden la política de Israel. Israel existe, tiene que haber una repartición de tierras, es la única manera de terminar con la violencia. Nuestra posición es anticolonialista. Yo soy ateo, de origen musulmán, pero soy ateo, y no tengo ninguna creencia religiosa; cuando me hablan de eso, no me dice nada. Soy comunista, e hijo de comunistas, ¿cómo se puede decir que un país que tiene la segunda armada del mundo es agredida?”
La difusión de Gnawa tiene, entonces, un largo camino. “Hoy, los políticos no buscan la paz. Los políticos integristas, como los norteamericanos, envalentonan a los otros integrismos, y se legitiman mutuamente. Hay que re-centrar el debate y poner las cosas en ese lugar y hablar de colonización.”
—¿Cómo es estar en Francia?
—No tengo la impresión de hablar con los enemigos. El tiempo ha pasado, la gente es capaz de comprender. Aunque no tengo ninguna insignia francesa, no puedo porque tengo gente muerta en mi familia. Me concilié, pero no puedo llevar insignias francesas. Pero si pensara mal del pueblo francés sería racista.
Yacine Belahcene, de Nour(ex Cheb Balowski): Pasarla bien bailando
“Con la música intento reflejar la realidad, que no es la que plasman los medios de comunicación habituales. En las noticias sale que los árabes son así, son asá, y un poco con la música desde Cheb Balowski o a nivel personal siempre intento reflejar la otra realidad que llega desde los medios de comunicación, desde los discursos de los grandes políticos”, cuenta Yacine Belahcene Benet, quien fuera el frontman que hacía las voces, tocaba el karkabús y el bendir en Cheb Balowski, una agrupación principalmente de ascendencia argelina asentada en Barcelona, que es algo así como el patio de atrás de la gran casa de Manu Chao en Europa. La banda no existe más, al menos por ahora, pero hay un nuevo proyecto de Yacine: se llama Nour, aunque sólo se sabe que intentará subir el volumen general de su propuesta anterior. “Mi padre es argelino, mi madre es catalana, y yo hace doce años que vivo en Barcelona. El encuentro cultural se ha ido reflejando en mis trabajos y ahora con Nour quiero reflejar esa mezcla y entonces intento un poco inspirado en Rachid Taha, rock oriental, electrónica. Intento llevarlo por aquí, y con ese proyecto estoy intentando hacer. Antes estaba con Cheb Balowski y teníamos una filosofía de fusión, más polca, y ahora con Nour estoy intentando buscar un sonido más fuerte, con ritmos más evidentes”, cuenta Yacine.

Ya era complicado etiquetar a Cheb Balowski: Cheb era el apelativo usado para nombrar a las estrellas del raï. Y Balowski es el nombre de familia del actor principal de la serie The Young Ones, que cuenta las historias de un barrio londinense de los ‘80. Balowski es el dueño del bar donde los perdidos de la ciudad se dan cita. En polaco, Balowski viene del verbo balovar, que significa pasarla bien bailando.
La influencia de Yacine viene de haber escuchado algo de raï (Cheb Khaled, Cheb Mami), pero también de la inspiración que le provocó Rachid Taha, o músicos tradicionales argelinos junto a la música moderna. “En esa mezcla he ido mamando lo mío.” Cheb Balowski no era una banda de raï, tampoco era rockera, aunque algo de Mano Negra quedaba, unida por las influencias árabes a la hora de cantar y componer. Catalán, francés, árabe y castellano eran algunos de los idiomas usados por esa banda, y según lo que dice Yacine Nour será un proyecto más oscuro. Su primer disco se llamó Bartzeloona, que en vasco significa “qué bien he dormido hoy”. “Intentamos reflejar la injusticia. Lo que estuvo pasando en el Líbano, por ejemplo, que un país árabe, pero no sólo hay musulmanes sino cristianos, judíos, drusos, e infinidad de religiones, y hay gente que no cree en nada, y que lo único que interesa a los medios es reflejar que los musulmanes atacan a los judíos, y viceversa. Entonces, con la música se trata de decir esto, pero a veces la verdad no se quiere escuchar.”
Algunos creen que el “vivo” de Cheb Balowski era uno de los mejores quizá después de Radio Bemba. Tras la publicación en dos recopilaciones (La Marató de TV3 y Altres cançons de nadal) de sus últimos trabajos, Yacine terminó su demo. “Es cierto que en Europa es más fácil trabajar —acepta—, aunque ahora se pueden hacer discos en todo el mundo. Pero aquí es más fácil mover un producto.”
Outlandish: Dinamarca profunda
A veces tienen que coincidir los tiempos culturales, con los momentos en los que aparecen los artistas. Outlandish llegó en el momento justo. Después de hacer escuela en Dinamarca, rompieron la barrera de la difícil difusión en Inglaterra a través del hit Guantánamo, mezclando sonidos vocales cubanos y de las calles de La Habana. Outlandish mezcla samples de Bollywood (la música que proviene de las películas de la India: Bombay + Hollywood), con sonidos arábigos y guitarras españolas, todo al ritmo de hip hop y rap. Acaban de editar aquí Closer Than Veins, su tercer disco en Europa. El primero fue disco de oro en Dinamarca. El segundo salió en Europa, Medio Oriente y Asia, donde se vendieron 450 mil copias y el tercero acaba de salir y va por las 100 mil copias. Por primera vez sale en la Argentina, México y Colombia.

Las letras tienen un fuerte contenido político y social, además de mezclar idiomas que van del inglés al dinamarqués, pasando por el español, el árabe y el urdu. Lenny Martínez se encarga del español, Isam Bachiri y Waqas Ali Qadri del árabe y el urdu. Isam y Waqas nacieron en Dinamarca, Lenny llegó de Cuba en 1988, aunque en realidad sus padres habían salido de Honduras por cuestiones políticas unos años antes. Lenny tenía unos 13 años, y era vecino de sus compañeros en Dinamarca: “Gozábamos del tiempo libre”, dice. Se conocieron en 1991, jugando al fútbol y del breakdance saltaron al rap. Escuchaban Ice Cube, NWA o Dre Snoop, armaron un demo y seis meses después BMG los llamó. Isam estudió un año en Kuwait, economía y árabe en la Universidad de Odense, Waqas se casó (en un matrimonio arreglado), lo cual se convertiría una gran plataforma musical.
¿La génesis? Isam estaba escuchando música, cuando abrió la puerta y escuchó lo que oía su madre: canciones clásicas árabes, en el living de su casa. “Abrí la puerta de mi pieza, y empecé a escuchar la combinación de sonidos, todo funcionaba fluidamente. El ritmo, los beats, las baterías, las guitarras árabes y la flauta. Nuestro sonido había nacido”, contó el guitarrista. Pero Timbaland todavía no era moneda corriente, y la compañía no entendió su propuesta, así que se deshicieron de ellos.
La tercera fuerza política de derecha dice que Copenhague no es una ciudad multicultural. Según esta manera de pensar, los dinamarqueses que tienen padres árabes no serían dinamarqueses. En espíritu de conciliación, en su flamante Closer..., hay una versión de Sólo le pido a Dios, de León Gieco. Está cantado en inglés, español, y tiene bases árabes y hiphoperas. “Mi madre escuchaba la versión de Mercedes Sosa, y cuando me pareció una excelente idea registrarla.” Se hacen muchas cosas en nombre de Dios. “La canción para nosotros es una súplica, porque en Europa la vida es muy buena, hay que recordar que otra gente está peor que nosotros.” Para Lenny, el mundo árabe vive una radicalización, algo que —sin embargo— está haciendo que América latina quede “olvidada”. Aunque, en estos tiempos, “olvidarse” de un país puede resultar bueno.
paiko, rock paraguayo

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2440-2006-09-28.html
Por Cristian Vitale
¿Qué se te ocurre si viene alguien y te presenta a la banda más importante del rock paraguayo? ¿Un cúmulo de guaraníes rabiosos haciendo el rock contra la guerra de la Triple Alianza; o un sapucay eléctrico anti-Stroessner? No, amigo. La banda más popular del Paraguay —junto a los power funk de Revolver— se llama Paiko y es blanda como el agua blanda. “No tenemos miedo de escribirle al amor, que es lo que ha movido al mundo durante miles de años. Preferimos no meternos en cosas que no sabemos como se manejan. Nuestra lucha pasa por dar un mensaje de afecto”, introduce Enrique, cantante. El cuarteto, recién llegado de España y Alemania, desembocó en la Argentina para dar dos shows en una noche. La idea es penetrar en un mercado tan hostil como jugoso. ¿Con qué armas? Un disco de oro en tierra propia, la posibilidad de ser elegida “banda del interior” para el próximo Rock en Ñ, y una convocatoria de entre dos y tres mil personas en Asunción. “Aspiramos a que los argentinos se interesen por el retorno de Charly, Fito y Calamaro en Paraguay”, se entusiasma Cana, bajista. Paiko nació en 1998 y es impulsadas por el sello Kamikaze provocó que el rock paraguayo supere el under endémico. Paiko es el nombre de un té digestivo y refrescante, que los guaraníes beben para limpiar el organismo. Y los cuatro coinciden en que la esencia de sus discos (Al natural, Azules y desiertos y el flamante Impulsivamente) es un correlato musical del brebaje.
rosal clava su espina / a su manera

Imagen: Cecilia Salas
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2439-2006-09-28.html
Por Julia González
Todos la miran a María Ezquiaga (voz), tanto en la tapa de su segundo disco, Rosal, como en cualquier charla de café, igual a la que tuvieron con el NO en pleno Abasto porteño. Porque aunque parezca tímida y hable entre susurros, sus canciones pop son las que el resto de los Rosal quieren tocar. Ellos son sus fans y aceptan que esta mujer de cuerpo chiquito y voz frágil sea la líder de la banda pop que han puesto debajo de la bandera del rock femenino, si les cabe el mote: “A mí, como hombre, me cae perfecto”, dice Martín Caamaño (guitarra acústica). Ezequiel Kronenberg (guitarra criolla) también adhiere a lo que se canta en Rosal y Julieta Ulanovsky (bajo y coros) agrega que, sin ánimos de ofender, sus compañeros son hombres que tienen desarrollado su costado femenino.
María integró la banda de Sergio Pángaro entre 1997 y 2000, con quien grabó el disco Baccarat por el mundo, pero decidió abandonar al hombre del cóctel porque necesitaba elaborar su propio proyecto. Y así fue delineando sus canciones, que son las que más tarde enamorarían al resto de la banda. En el 2004 grabaron Educación sentimental, inspirados en el libro de Gustave Flaubert, siendo Rosal un trío conformado por María, Julieta y Ezequiel.
Después se fueron sumando el resto de los integrantes (Mauro en teclados, Martín y Fernando Samalea en batería y percusión en un principio, pero después fue sucedido por Juan Pablo Jacinto). Hasta que al año siguiente llegó el segundo disco, que se diferencia del primero por ser más intimista y por lograr una conexión musical entre los cinco, por eso se llama como la banda: “Yo pienso que tratamos de cambiar de disco a disco —-dice Ezequiel—, no sé si es forzado. Lo que tratamos de reflejar a nivel musical era lo que pasaba con nosotros en vivo. Fue un retrato fiel de todos nuestros shows y mostramos una manera de tocar”. Y el tercer disco aún no está editado en la Argentina, pero ya se vende en Japón.
—¿Cómo se sienten estando fuera del sistema comercial del rock?
Ezequiel: —Básicamente bien, por la libertad que te da de controlar artísticamente tus canciones. A nivel distribución, siendo independientes, vos tenés un control y una libertad total de todo lo que hacés, cosa que a veces estando en compañías no pasa porque hay muchos intermediarios. Y por otro lado también estamos cansados porque hace 2 años que venimos ocupándonos nosotros de todos los aspectos. A veces pasa que no podés llegar a todos lados y está bueno que tal vez aparezca alguien y te facilite el acceso a esos lugares, como los festivales, o la difusión.
—¿Buscan ser masivos?
Ezequiel: —No nos restringimos en nada, hacemos las cosas a nuestra manera, con nuestra estética y buscamos que sea genuino, no lo buscamos adrede, musicalmente hacemos lo que nos gusta. Tenemos un feedback de la gente, no es enorme, pero nos permite seguir tocando y grabando.
“Tenemos una gran emoción y admiración por los temas de María y es como si fuera una zona en la que todos podemos aportar, es como un saco que te queda bien”, dice Julieta haciendo alusión al motor de la banda, las canciones. María tratará de explicarlo y dice que hay dos corrientes: “Los temas que escribí son como intimistas y hablan de sentimientos. Pero en general, el tema es ir profundizando la búsqueda sin explicar demasiado las cosas al que lo está escuchando. Aunque, contradictoriamente, las letras tratan de hablar claramente”, finaliza.
el regreso de callejeros / volvieron los chabones

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2448-2006-09-28.html
Por Cristian Vitale
DESDE CORDOBA
Claudia tiene 19 años y cuenta que el año pasado vivió en Carlos Paz el momento más intenso de su existir. Se enamoró de Pedro mirando el amanecer sobre el lago San Roque, después de una noche de lujuria, vino tinto y monamusic a morir. Por entonces, ni ella ni Pedro tenían idea de la existencia de un fenómeno rockero y chabón llamado Callejeros. “El primer tema entero que escuché de ellos fue en el Cosquín Rock del 2005, cuando pasaron el disco. Había muchos pibes con remeras y le hicieron un homenaje impresionante por lo de Cromañón... pero no me gustaba esa canción que pasaron”, dice al NO. Esa canción –”Una nueva noche fría”– es la que deshace a Claudia en el Chateau. Al primer acorde se le escapa una lágrima; dos ante la estrofa “Voces, solo voces como ecos” y cuando termina está inundada. Le había pedido por favor al novio no viajar a la villa. No se podía perder el polémico retorno de Callejeros. Pongamos que de la mitad más uno de los 20 mil fans que estuvieron –porque la mayoría que copó el Chateau era cordobesa– hayan descartado, como Claudia, el día más esperado del año para quedarse a ver a la banda de Fontanet. Y de día. Y con paranoia. Y sin bengalas. ¿Cuál es el secreto? “Es cierto –ratifica Carlos, un rubión de pelo largo con cara de triste– desde marzo estamos juntando guita para comprar fernet y vino, y pirar a Carlos Paz. Está bueno porque cogés y te liberás. Pero no, loco, a Callejeros no lo puedo dejar de ver.” El también moquea pero es ante “Los Invisibles”. Se identifica, especialmente, con la parte que dice: “Soy un muerto encerrado en un cuerpo vivo / soy un vivo que hace un tiempo se murió”. ¿Estuviste en Cromañón? “No”, responde el pibe. ¿Los seguís hace mucho? “Maso... hace ocho meses”. Todas las escenas, ante cada tema significativo (Prohibido, 9 de Julio, Imposible), se repiten. O se llora o se hace un pogo redondo y se canta a garganta pelada. Y, aunque sea imposible recopilar historias que resulten en un veredicto “estructural”, suponemos que buena parte de la hinchada es post-Cromañón. Novata. AC, Callejeros era un grupo convocante. Pero los seguidores pertenecían a las barriadas conurbanas y sufridas. A los bordes bonaerenses, que se identificaban con la pluma de Fontanet. Veintiún meses después de la tragedia, sus temas con tonitos, resbales y tonadas, se bajan por celular y sus recitales –de repetirse la gran Chateau– se trasmiten exclusivamente por radio para todo el país y con una cobertura multimediática inédita para la historia del rock Argentino. Algo ha cambiado, diría Pappo.
miércoles, septiembre 27, 2006
Massacre y Sergio Denis!!!

La pelicula "Cara de queso" que se estrena el 12 de octubre proximo incluye un cover de Sergio Denis hecho por massacre, el tema es "Te quiero tanto" (...te quiero tanto, nena... yo soy la aventura/ tu la realidad, tu la ternura/ yo soy la libertad / tu la esperanza... hoy querida mia/ hagamos el amor con alegria/ tratemos de vivir con fantasia...) y se escucha en la web de la peli (click en la foto de arriba para ir). Un beso, toma!!!
Audire

Nuevo Show Sábado 7 de Octubre, en BAUEN. Callao y Corrientes.
Presentando nuevas canciones y EP "meses de días oscuros y noches claras".
Saludazos
AUDIRE
www.audire.com.ar
Cruz Maldonado

Queridos amigos: La velocidad del tiempo cambia a medida que crecemos, los días se acortan ante nosotros y septiembre de 2006 ya empieza a ser recuerdo. El vértigo de los cambios nos acerca al presente, pone en nuestros ojos la mirada de cuando éramos niños y nos regala la inocencia que nos ayuda a aprender y ser felices.
Huyendo de la soberbia para poder jugar libres, los muchachos de Cruz Maldonado nos presentaremos este Sábado 30 de septiembre a las 21 hs. en Bar Tuñon (Maipú 849, entrada $12, reservas 4312.0777) e invocaremos a los dioses de la alegría y el amor para que nos ayuden en el juego. Los espero
El Laucha
www.cruzmaldonado.com.ar
Ah! ya está a la venta nuestro primer disco (por ahora solo en nuestros recitales, dentro de 10 días en todas las disquerías)
martes, septiembre 26, 2006
Nick Sentience

Definition of Trance
Nick Sentience [ UK ]

Definitivamente, un verdadero icono del hard trance londinense.
La carrera de Sentience en estos últimos diez años ha ascendido increiblemente, durante este tiempo él ha producido más de 120 tracks, remixó los éxitos mas grandes, y se ha presentado con grandes dj's en clubes prestigiosos de casi todo el mundo
Su música ha sido elección de detacados top dj's incluyendo a Judge Jules, Fergie, Pete Tong, Dave Pearce, Annie Nightingale, Jhon Askew muchos más.
Algunos de los artistas con los que él ha remixado son Mauro Picotto, Storm, Stretch and Vern, Mario Piu and Safri Duo y colaboraciones que incluyen a Tim Healey (Coburn), BK, Andy Farley,Tom Harding, Phil Reynolds, Mark Sherry (Public Domain), Cheshire Cats y James Lawson.

"just a press shot"
Además grabó para los sellos discográficos más importantes como Virgin, Incentive,Ministry of Sound, Data, Nukleuz, Tidy Trax, Riot y Positiva. Algunas de las fiestas conocidas en las que ha participado son Global Gathering, Home en Sydney, HQXL en Holanda, Es Paradis y Eden en Ibiza, The Liquid Rooms en Tokyo, Slinky, God's kitchen y The End en Londres.
Con un nuevo material discográfico casi completo, esta nueva visita a Buenos Aires seguramente dejara ver a un Nick Sentience con algunos ases bajo la manga.
Sin lugar a dudas nos espera un show único en su tipo, simplemente demoledor...
DOT _ Definition of Trance | International Edition
VIERNES 22 DE SEPTIEMBRE | 24HS
LE CLICK _ Av Rivadavia 1910 _ Capital Federal
line up

NICK SENTIENCE [ UK ] [ www.nicksentience.net ]
CHAKAL (GET PUNK)
CHOVAL
warm up Roi Sterdam
Entradas:
Ticketek | 5237-7200 | Anticipadas $ 30
Anticipadas sin service charge 155-501-9242 Sebastian
Entrada en puerta $30
lunes, septiembre 25, 2006
Fuckin' Crazy

Los Stooges cerraron el segundo día del Pepsi Music 2006 con un show a la altura de su leyenda de salvajismo y rock and roll. Una enumeración (incompleta por motivos de espacio) de sus highlights no puede obviar detalles como la apertura con "Loose", las 50 personas que poblaron el escenario en "No Fun", la demoledora versión free noise de "Funhouse" (¡saxo incluido!), los innumerables fuckin' por parte de Iggy Pop, su estado físico (que hace quedar a Mick Jagger como un aprendiz), su desnudo trasero y casi delantero, las dos veces que se tiró al público (ya sabemos de donde aprendió Juanse Paranoico) y su voz, en mucho mejor estado que sus últimas visitas a Buenos Aires. Un show que está sólo un escalón más abajo que el primer concierto que dio en Obras en 1988.
http://www.rollingstonela.com/musica/musica_cs.asp?tema_id=43¬a_id=842697
La lista de temas de Iggy & The Stooges (*)
La lista original de Iggy Pop.
Loose
Down in the Street
1969
I wanna be your dog
TV Eye
Dirt
Real Cool
No Fun
1970
Funhouse
Skurllring
Little Dog
Electric chair
Rockstar
Not Right
(*) Según la persona de la organización que nos acercó este material "Tengan cuidado. Después de 1970 puede pasar cualquier cosa".
domingo, septiembre 24, 2006
EUFORIA

Nueva onda, Nueva formacion, Nuevo disco !!
Ya pueden escuchar un adelanto de Que estes ahi y Nunca
mas!
http://www.purevolume.com/euforia
http://www.fotolog.com/euforiapunk
viernes, septiembre 22, 2006
MIKE WATT
El bajista de Iggy & The Stooges es todo un ícono del under yanqui de los años '80 y esta noche toca en el Pepsi Music. Conoce su increíble historia.
http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/09/22/3-00801.htm
Txt. José Bellas.
A Mike Watt el destino le cayó encima. Tenía 13 años y desde la copa de un árbol vio venírsele la voluminosa tarea de otro chico de su edad que, repuesto de la caída, le preguntó: "¿Sos un esquimal?". Respuesta: "No, no soy un esquimal". Desde esa tarde que se conocieron, Mike Watt y Daniel Boon no dejaron de verse hasta diciembre de 1985, cuando la banda que formaron (The Minutemen) fue soporte de R.E.M. En el medio, Watt (bajo y voz) y Boon (guitarra y voz) forjaron una amistad grande como la vida misma, fueron idealistas, compusieron cerca de 200 canciones, dieron más de 1000 recitales y se ofrecieron como un humilde faro del under yanqui de los '80. The Minutemen resumió no sólo el ímpetu de tres chicos (sumen al excelente baterista George Hurley) de una ciudad proletaria y costera llamada San Pedro sino la práctica de lo que en el punk rock casi siempre queda en teoría: hacelo vos mismo. Entre Gang of Four, Mao, Creedence, Captain Beefheart y Noam Chomsky hicieron su camino de canciones que no superaban los 70 segundos: haikus de un discurso sostenido con el ejemplo de sus vidas. "Nuestra banda podría ser tu vida", trataban de mostrarse como en un espejo que devolviera la posibilidad de que escribieras tu poema o tu canción, formaras tu banda y giraras en tu propia camioneta con tus propios amigos cargando tus propios equipos. Boon murió en la navidad del '85 y Watt quedó rengo de por vida. "No hay día que no lo recuerde", le dice al Sí! por teléfono desde esa San Pedro que nunca deja, por más que su leyenda siga viva y sus amigos se cuenten por todas partes, desde Flea (Red Hot Chili Peppers) o Sonic Youth. Quienes quieran saber más de los gloriosos Minutemen consigan We Jam Econo, excelente DVD biográfico recién salido.
—En la combi de los Minutemen había un póster de "The Three Stooges" (Los 3 chiflados). Y ahora tocás con The Stooges. ¿Imaginabas que eso iba a pasar alguna vez?
—¡Man, es una locura! Crecí escuchándolos y nunca había pensado en eso. De chico me volvía loco escuchando temas como TV Eye y ahora tengo el placer de tocarlo seguido.
—Muchos dicen que además de la influencia de los Minutemen en música y actitud, el grunge les copió la moda de usar camisas leñadoras...
—Bueno, es ladrón que le roba a ladrón, porque se lo afané a John Fogerty, de Creedence. Es una coincidencia: en mi país es un símbolo de joven de clase trabajadora. Nadie inventó nada, en el rock siempre hay una continuidad. Es mejor saber que a Cobain le gustaba mi música antes que mis camisas.
—¿La palabra "punk" significa lo mismo hoy que ayer?
—Depende de quién la interprete. Para mí siempre fue la posibilidad de expresarte más allá de tu talento, tu aspecto y el lugar de donde venís. Hacer de esto tu vida y no un dogma. Tengo un programa de radio y no dejo de descubrir y difundir nuevas bandas geniales, como los Lightning Bolt.
—Cuando debutaste con Iggy & The Stooges, saliste con una remera con la cara de Dave Alexander, el fallecido bajista de la banda. ¿Homenaje?
—Un poco sí y otro poco para recordarle a la gente que siempre estamos ocupando el lugar de otro. Todo va y todo viene.
"Me habría gustado que me den la razón de joven"
El cantante de la banda de rock que se adelantó una década y cuyas canciones se convirtieron en remeras y bombachas de colegialas, confiesa que le habría gustado ser "la nueva gran cosa nueva" a los 22 años.
http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/09/22/3-01275777.htm
Txt. Karina Noriega
Llámenlos cabrones, insolentes, libertinos. Con romanticismo, contradicciones y ardides, desde adentro de la industria hicieron que sus deseos fueran mantenidos por los bolsillos de los que no los entendían ("payasos con baldes de papel picado"). Y con su primer opus, Pasto (1992), cuando eran adolescentes, soñaban con conquistar el centimil imprimiendo su nombre en letras de molde. Pero no. "La sociedad era muy conservadora por ese entonces", aduce Adrián Dargelos, el cantante de Babasónicos (toca el sábado 30/9 en el Pepsi Music), que a los 13 cambió mecánica y juguetes por discos, y que ahora, cada año, le entrega a su madre la carta de invitación para la tapa de Los Personajes del Año de Gente: "Tomá, conformate". Quince años después del rebelde hit D-Generación, el sexteto bonaerense se adueña con arrogancia de las luces del centro y su perversión saborea al ama de casa que repite como un mantra una idea ajena como si fuera propia. "El que hace una canción pretende que todos lo amen", dice Dargelos, el autor que quiere borrar sus huellas hasta que sus versos "se confundan con los dichos populares". Es el mismo que se interna en la noche negra para componer y combatir sus inseguridades, y en nombre de la banda, revela cierta angustia por no haber sido reconocidos a tiempo.
-¿Te atormentaba la idea de que podías terminar como un chico del suburbio, con cualquier profesión? ¿Tu historia es una lucha contra lo que no querías ser?
-Siempre. Si no, no habría hecho música. Creo que es rebelarse a partir de una herencia social, familiar, de ser útil en una sociedad, de trabajar de algo que le provoque orgullo a los pa-dres. Quizás hice todo para producirles vergüenza.
-Pero no lo conseguiste porque deben estar orgullosos.
-Lo conseguí, al principio lo conseguí. Creéme.
-¿Eras un chico apático?
-No, era simpático. Después me hice más apático. Me di cuenta de que no me gustaba ser simpático. Yo era muy callejero, entonces no consumía las as-piraciones de la familia. Estaba bueno, estaba en la búsqueda del significado de las cosas, que no estaban dentro del pequeño mundo de mi familia. En-tonces tenía que salir a buscar.
-Si Babasónicos fuera un medicamento que se le puede aplicar a la sociedad, ¿qué males curaría y qué efectos tendría?
-Yo siempre creí que el rock era un placebo para la juventud. Le dan algo para que se entretenga y crea que tiene cierto margen de rebeldía. Pero me gustaría que la gente se olvide de ciertos patrones culturales, que pueda improvisar o develar cambios no predestinados. Que introduzca cierto caos en el contexto de realidad.
-¿Tus canciones serían como las rocas disfrazadas de bola de nieve que lanza el personaje Dargelos en el libro "Los niños terribles"?
-Lo de Cocteau no me lo imaginaba pero debe estar dentro de mi definición.. Si soy Dargelos, debo hacer esas cosas. Pensá que es un libro que leí como a los 15 años. Igual sé de qué hablamos, porque al final le vuelve a dar una bola de opio y lo mata.
-¿Por qué considerás que pegó tanto "Infame" y el éxito no se dio con aquel "Pasto", que también fue un disco muy directo?
-Y... no lo sé. Probablemente sea una sociedad un poco conservadora que te obligue a tener 15 años de trayectoria. A mí me habría gustado tener razón de joven, pero me equivocaba en todo. ¿Qué me importaba tener razón para mí mismo? Sí, me habría gustado que suceda en Pasto. Igual, para la escala de lo que yo suponía que era el éxito, eso era el éxito: poder sacar otro disco.
-¿Ustedes siempre desearon ser populares?
-El que dice que no, que no haga canciones. No todas las canciones dicen la
verdad normalmente, como ésa que dice "tan freak y tan popular" (Camarín). Tiene que ver con cierta sorna que le hago a la prensa por no entender un fenómeno tan frágil como el de los compositores jóvenes exponiendo una idea. No deberían criticar desde un lado lógico y ser genuflexos con el poder.
-¿A qué te referís con "genuflexos con el poder"?
-Y... decir que lo muy popular está bien pero no lo que tiene calidad, dignidad. Teníamos una idea bastante autónoma y que sobrevivía con una legión muy fuerte de fans. Si bien no era un negocio para la prensa, éramos un negocio para nosotros mismos. Y eso era loable.
-Si no entienden el rock por fuera de las multinacionales, entonces una banda sin contrato no sería rock. ¿Cómo es eso?
-A mí me parece bueno que te financie una empresa que no sabe si comulga o no con lo que hacés. Está bueno que a mediados de los 90 las discográficas estaban manejadas por personas de 65 años y contrataban a Babasónicos, y no sabían ni siquiera qué decíamos. Es más complejo decir lo que a uno le parece mientras otro está pagando.
-En "Soy rock" estaban en contra de la estatización del rock y se ne-garon a tocar para el Gobierno de la Ciudad en la era Lopérfido. Ahora participan del disco auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación por los 40 años del rock. ¿Có-mo aceptaron si la idea es no colaborar con el sistema?
-Lo del disco (Escúchame entre el ruido) lo tomé como una ayuda para el Garrahan. A mí me llamó Lito Vitale hace mucho tiempo, me propuso grabar la canción de León Gieco (Pensar en nada) y me aclaró que era para el Garrahan, no que era para los 40 años del rock. Me di cuenta de eso después de grabarlo. Aceptamos porque era un disco a beneficio, así como otras veces colaboré con los indios wichis o los zapatistas. Debería sorprender si toco en la Casa Rosada.
la hetaira de maria fernanda aldana

“Nunca me haría solista”
De niña estudió piano. Compuso sus primeras canciones a los 13 años. Escuchaba New Order, y aprendió el bajo escuchando a Joy Division, mientras leía Rimbaud y Baudelaire. Pero “las mejores canciones van para El Otro Yo”, cuenta la flamante compositora de Dios te salve, María.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2432-2006-09-22.html
Por Roque Casciero
En la antigua Grecia, las hetairas eran damas de compañía algo especiales: no sólo proporcionaban placeres físicos sino que iluminaban con sus presencias y conocimientos a los hombres. Ellas se instruían en música, danza y pintura, y más de un filósofo famoso cayó rendido a sus pies. María Fernanda Aldana tiene a una hetaira tatuada arriba de la ingle. “¿Querés que te la muestre?”, dice, y se baja apenas el pantalón. “Es mi primer tatuaje, ya de grande. Leí sobre las hetairas cuando fuimos a México en mayo del año pasado y decidí hacérmelo allá. El dibujo lo saqué de un diccionario antiguo y le agregué las Tres Marías, que salen de la flauta que toca la hetaira.”
María Fernanda explica que se sintió identificada con esas “ninfas antiguas” por eso de abordar tantas disciplinas artísticas. Porque ella, además de ser la bajista y cantante de El Otro Yo, ha publicado un libro de poemas, expone y vende sus cuadros, estudió danza árabe y hasta hizo un intento con el violín con el fallecido maestro tanguero Antonio Agri. Y hace unos meses publicó su primer trabajo solista, Dios te salve, María, que reúne piezas compuestas para piano. “Necesito sacar afuera, si no, explotaría”, asegura. “Me ayuda poder editarlo para formatear mi disco rígido. Y encima está El Otro Yo, donde puedo aportar toda mi parte más salvaje. Pero necesito canalizar el costado experimental, y puedo darme el gusto y el lujo de editarlo.”
—En tu página web decís que el disco es como una banda sonora de tu vida. ¿Cómo es eso?
—Sí, porque empecé a hacer música desde muy chiquita. Cuando tenía 5 años, en mi casa ya había un órgano italiano divino, con ese sonido tipo The Doors, y una guitarra criolla. Así que desde chiquita agarraba los instrumentos y les hacía canciones a los colores. Después, con Cristian (su hermano, cantante y guitarrista de EOY) empezamos a estudiar música y nos juntábamos a componer. A los 10 empecé a estudiar piano clásico y a componer piecitas medio terroríficas. Muchas de las del disco son de esa época. Arabesco y Medieval las hice a los 13. En esa época ya tenía un look medio new romantic, todos los pelos parados y rojos. Me gustaban New Order, Cocteau Twins, Birthday Party, Jesus & Mary Chain, The Stranglers... Aprendí a tocar el bajo escuchando a Joy Division, mientras leía a Rimbaud y Baudelaire.
—¿Cómo llegabas a esos autores y a esas bandas?
—Porque era amiga de escritores, gente culta que me pasaba data. Y mi hermano era una influencia fundamental en la música. Después conocimos gente con la que nos pasábamos música. Por eso también las canciones me salían con esa onda. Je Dors, que está cantada en francés, la hicimos con Cristian antes de EOY: él tocaba el bajo; yo teclados y cantaba. Y Piano es una melodía que me surgió cuando pudieron comprarme un piano. Porque tocaba desde los 10, pero recién a los 17 pude tener mi primer piano. Mi papá se había ganado la quiniela o algo así. No era mucha guita, pero era algo. De sorpresa cayó un flete con un piano: no lo podía creer, me largué a llorar. Y aparte venía un Casio CZ3000, que es el sintetizador que diseñaron los Kraftwerk. Por supuesto que todavía los tengo. Y cuando me senté al piano me salió Piano, esa misma melodía. La había grabado también en el disco triple (El Otro Yo de El Otro Yo), pero volví a ponerla porque tuve la oportunidad de grabar en la Alianza Francesa, con un piano de cola.
—¿Cada tema te remite a algo especial?
—Me remiten a otra dimensión. A una vida en otra dimensión en la cual no hay tiempo. Cuando pude escucharlo terminado, apagaba la luz y flasheaba que era el disco de otra persona, de otra época.
—¿Eso te pasa también con los temas que hacés para EOY?
—No, me pasó con este disco. En los de la banda, las letras son más directas, cuentan historias; éste es más abstracto, las letras cobran distintos significados.
—Hace más de dos años, en una nota con EOY dijeron que podía haber un cuádruple. ¿Este iba a ser tu disco para el cuádruple?
—No, iba a grabar otro. Las mejores canciones van para EOY. Tengo como 50 canciones, o más. Algunas son demasiado intimistas...
Quizá después grabe otro disco, pero ahora estamos a full componiendo para el grupo.—¿Por qué titulaste el disco con el comienzo de una oración católica?
—Entre líneas, el título habla de la perdición. Y hay como una perdición mundial en este momento. Es todo caótico. Ojalá podamos zafar un poco... El disco juega un poco con el delirio místico: hay un tema que se llama Juana de Arco. En los últimos años estuve involucrada en un estudio de esoterismo, de metafísica, de ocultismo oriental... En este disco termino mostrando una fantasía de delirio místico que me gusta.
—¿Era algo que querías expresar o simplemente surgió?
—Creo que quería expresarlo, por eso le puse ese nombre. Tuve un momento medio catastrófico en el que me pasaron muchas cosas y de verdad sentí ese “Dios te salve, María” dirigido hacia mí misma. Pero en términos artísticos me encanta cómo quedó el concepto porque tiene un tinte espiritual, que es la búsqueda en la cual estoy. Más allá de estos estudios, estoy haciendo instructorado de yoga.
—¿Estás buscando una religión o un conocimiento?
—No busco una religión, para nada. Mi religión es la música, el arte. En realidad, estoy buscando. No sé, a algunos les gusta estudiar administración de empresas; a mí me gusta estudiar distintas culturas, astronomía... Me interesa a lo que llegó la cultura de los egipcios, de los mayas, de los atlantes, saber qué tienen en común.
—Bueno, no se sabe si existieron los atlantes...
—Para mí sí existieron. ¿Sabés lo que me pasó? Hice varios cuadros con personajes que tienen determinadas características y después, leyendo un libro, me di cuenta de que los atlantes eran parecidos a los que yo pintaba. En el mismo libro dice que en el lugar donde estuvo la Atlántida se encontraron ataúdes como de dos metros, pirámides hundidas... El libro se llama La profecía de Orión. Y encima yo ya había hecho una canción llamada Orión...
—Y también hay una canción escrita por tu mamá, Para qué soñar.
—Es como un homenaje a ella, me parecía importante cerrar el disco con esa canción. Mi mamá componía sus canciones y la letra de Para qué soñar es muy poética. Además, dice “Amiga de mil estrellas” y ella siempre me decía que era mi mejor amiga. El disco tardó casi tres años en salir y justo salió el 25 de julio, que es el aniversario de la muerte de mi mamá. En el calendario maya es el día de los artistas y también el día fuera del tiempo. Y ella falleció de una forma muy particular: se le paró el corazón mientras dormía y no tenía ninguna expresión en el rostro, como si hubiera pasado a otro tiempo, a otra dimensión. Y bueno, si el disco tenía que tardar tanto para que saliera ese día... A mí me sirvió mucho haber podido sacar este disco, porque tiene un tinte melancólico y me hace bien poder sacar eso afuera.
—¿Estabas muy melancólica?
—Tengo un alma un poco melancólica. Me encanta hacer temas como los del disco y publicarlo fue como un exorcismo, pero lo que más me gusta es tocar rock con EOY, con la adrenalina y la alegría que le da a mi vida. Nunca me haría solista: una de las cosas por las que vinimos a este mundo es aprender a relacionarnos y a amar. Y trabajar en grupo es un desafío diario en el que compartís y te divertís más.
ziggy marley, el herede

“¿Mi padre asesinado? Sí, es posible”
A los diez años correteaba entre los Wailers, a los 17 grabó su primer disco y a los 38 (hoy) acaba de editar su segundo trabajo. El hijo mayor de Bob llega a la Argentina y sentencia su visión sobre el uso de la marihuana: “Falta mucha información”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2435-2006-09-22.html
Por Daniel Jiménez
Amor. Palabra que Ziggy Marley repetirá a lo largo de esta entrevista como un mantra a través del cual justifica por qué gira el mundo. O, mejor dicho, por qué gira como gira. Pero esa palabrita de la que durante décadas se ha servido la industria musical para facturar millones de dólares, pareciera ser una fijación recurrente en su vida, así como lo fue para su padre.
“Este álbum salió desde mi corazón”, dice el mayor de los hijos de Bob acerca de Love Is my Religion, su segundo trabajo como solista que lo encuentra alejado desde hace un lustro de los Melody Makers, combo que integraba junto a sus hermanos Stephen, Cedelia y Sharon.
En esta oportunidad, Ziggy compuso todos los temas, tocó todos los instrumentos y compartió la producción junto a Ross Hogarth (Roger Waters, Black Crowes, R.E.M.) en un disco en el que vuelve a retomar ciertas temáticas que lo han acompañado en su irregular carrera: política, justicia social, compromiso, liberación y... amor. Todo eso dosificado con una buena proporción de reggae modelo ‘06, una pizca de soul, algunas pátinas de percusión africana y otros sabores. “La gente necesita oír, está muy sorda y no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor. Sería bueno que estén despiertos, porque estos días, aunque parezcan difíciles, son fértiles para tomar conciencia”, reflexiona David Marley (su verdadero nombre) del otro lado del teléfono con tono despojado y cansino.
La ficha técnica de este nativo de Kingston de 38 años señala que debutó en 1985 con Play the Game Right junto a los Melody Makers, con quienes editó once discos hasta que en el 2003 decidió abrirse camino con Dragonfly, álbum que no logró una buena aceptación por parte de la crítica, pero que le sirvió para “acostumbrarme a una nueva forma de organización, más personal y menos dependiente”.
A finales de los ‘80 y bajo la producción de Chris Frantz y Tina Weymouth (Talking Heads), Ziggy parió Conscious Party, quizá su obra más importante, que logró sorprender por su frescura y que volvió a poner al reggae en la tapa de las revistas. Pero aquella irrupción que parecía traer la fuerza de un huracán no pudo sostenerse en el tiempo, exceptuando la edición de piezas sobresalientes como Joy and Blues y Fallen Is Babylon. El heredero de uno de los mayores legados musicales de la historia, quien se presentará el 1º de octubre por primera vez en la Argentina, afirma estar “en una etapa de transformación, donde no busco las canciones sino que ellas vienen a mí”.
—En dos décadas, éste es tu segundo material sin los Melody Makers. ¿Qué diferencias encontrás trabajando sin compañía?
—La principal diferencia es que así me paso muchas noches de soledad en el estudio. A veces me quedaba hasta muy tarde para repasar lo que habíamos grabado y cuando miraba alrededor no había nadie... es una sensación extraña. A veces estoy solo, a veces con el espíritu de mi padre, que siempre está, y a veces con muchos otros espíritus que no te voy a revelar.
—Supongo que en veinte años de carrera tuviste que superar diferentes obstáculos para llegar adonde hoy estás. ¿Qué fue lo que más te costó aprender del mundo del entretenimiento?
—Saber tratar a la gente mala de corazón. Pero aprendí a no odiar, ya no odio más. Solamente amo la música y a cada uno de los seres de esta tierra. Poder sentir a Jah en la música y luego poder hacerla es uno de los mejores cumplidos que puedo recibir. Entonces, ¿cómo podría odiar? Sólo siento amor.
—¿Cómo fue tu infancia siendo el hijo de un ídolo popular?
—Supongo que como la de cualquier otro chico... era muy inquieto, jugaba mucho al fútbol en las calles de Jamaica, andaba todo el día con una bicicleta vieja y me ponía a hacer música en la calle, porque siempre me gustó expresarme. Claro, también a los diez años correteaba por el estudio donde grababa mi papá con los Wailers. Y eso sí que no es muy normal para un niño común, más cuando tu apellido es Marley.
—¿Eso creés que te ayudó o te perjudicó?
—Sin dudas que me ayudó y me sigue ayudando. Si no fuera por él (Bob), los Melody Makers nunca hubieran existido y yo no hubiera podido ganarme un lugar. Sé quién fue mi padre y sé que estoy aquí por él. No reniego de eso.
—¿Cuál es tu primer recuerdo musical?
—El primer recuerdo que tengo con la música proviene de mi casa. Un día me desperté y había delante de mis ojos algo parecido a una batería gigante que, con el tiempo, fui haciendo un poco mía, porque mi padre me enseñó a tocarla, así como también me enseñó a tocar la guitarra. Y eso no se olvida nunca.
—Tu padre escribió canciones de rebelión y defendió, al igual que vos, los derechos de la raza negra desde un costado espiritual. ¿Cómo hacés para conservar esa espiritualidad en un mundo cada vez más violento?
—Sólo se puede con meditación. Uno debe buscar las respuestas en el interior, comunicarse con el interior y así tratar de entender al universo. Pero que quede claro que, más allá de la espiritualidad y el amor que pregono, me pone mal ver el sufrimiento de la gente que vive en condiciones extremas de pobreza y postergación.
—¿Y cómo se cambia esa realidad?
—Con amor. Este mundo necesita amor y la gente necesita encontrar una dirección en su vida, buscar la respuesta. Mi papá se interesó mucho por la situación del pobre, al igual que mi mamá. Ella realiza visitas benéficas a cientos de chicos en Africa y también ha dado una mano en Jamaica, ya sea en educación, en salud o en otras áreas. Yo colaboro a menudo con asociaciones por los derechos de los niños en mi país y con otras organizaciones, así que supongo que viene de familia.
—En 1986 les cantabas a las futuras generaciones y apostabas a la “gente del mañana”. ¿Cómo ves ahora a aquellos niños?
—A esos niños, hoy jóvenes, los veo mal. La sociedad actual piensa cada vez menos en el prójimo, por eso es que esos niños, que ya son jóvenes adultos, no la han pasado bien y han sufrido postergación de sus pares, de sus gobernantes, de sus ídolos y del resto de la sociedad. Yo no pierdo las esperanzas de que la “gente del mañana” pueda construir un mundo mejor, pero no pueden hacerlo solos.
—Se dijeron muchas cosas a raíz de la muerte de tu padre. ¿Consideraste alguna vez que pudo ser asesinado?
—A ver. Mi padre murió de cáncer, eso está claro. Los avances científicos muestran que se le puede aplicar radiación a un individuo y provocarle cáncer de diferentes maneras. Por eso a veces pienso que tal vez le pusieron algo en la comida o la bebida, no sé... ¿Querés saber si pienso que mi padre fue asesinado? Sí, es posible.
—A través de los años, el consumo de marihuana pareciera dejar de ser un tema tabú y hasta algunos países ya la aceptan como una realidad inevitable. ¿Creés que cualquier sociedad está preparada para la legalización?
—Yo creo que sí, pero se necesita muchísima información. Lo que sucede es que hay demasiada información incorrecta dando vueltas y eso confunde. Pero quienes dicen que es un tema fácil de aprehender, es porque son débiles. Así como la marihuana, el rastafarismo es una filosofía de vida más que una religión y el reggae es una música que comunica la vibración de los seres humanos. Pero hay que estar muy claro de mente para entenderlo de esa manera. Si no, estamos destinados a poder ver la superficie y no poder leer el interior. Y ése no es el camino.
* Ziggy Marley toca el domingo 1º de octubre en el Club Ciudad de Buenos Aires dentro del Pepsi Music 2006.
la batalla de las bandas que nunca vas a escuchar
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2428-2006-09-22.html
Por Javier Aguirre
¿Soda Stereo o Los Redondos? ¿Los Beatles o los Stones? ¿Oasis o Blur? ¿Pappo o DJ Deró? ¿Ileana Calabró o Nazarena Vélez? Las más feroces rivalidades de la historia del rock ya estarían resueltas si el invento que hoy convulsiona todos los fanclubs hubiese sido patentado antes. Se trata del tintómetro, un hiperriguroso sistema de medición que no alude al tetrabrick ni al pingüino sino a la tinta periodística publicada acerca de cierto artista. ¿Cómo medir qué banda es más importante para la prensa? ¿Cómo medir cuándo un artista comienza a ser una estrella, cuándo deja de serlo, o cuántas pavadas pueden ser escritas acerca de alguien que escribe canciones? “Para eso sirve el tintómetro”, explican sus creadoras, dos rockerísimas hermanas (no porque sean monjas del palo sino porque tienen la misma madre y el mismo padre), llamadas Glenda y Pao, y fanáticas de La Renga y Miranda!, respectivamente.
Alguna vez, durante una discusión acerca de Ale Sergi y Chizzo, necesitaron determinar cuál de los dos cantantes la tenía más grande (la repercusión mediática). Y para dirimir esa pica inventaron el tintómetro, un sofisticado sistema que toma como base todas las notas publicadas en los diarios Página/12, Clarín y La Nación, y las revistas Soy Rock, Rolling Stone, La Mano y Los Inrockuptibles.
La unidad de medida resultante, el “tintómetro”, contempla también la importancia de las notas periodísticas en cuestión: no vale lo mismo una entrevista de cinco páginas con revipóster desplegable, que una mención en una columna de rumores sobre el Festival Viña del Upite.
¿Cuántos tintómetros mide tu banda favorita? Las inventoras se niegan a difundir las cifras oficiales, en tintómetros, de la puja mirando—renguera; aunque admiten que la banda de la guitarra de Lolo lleva una levísima ventaja. “Es que a los de La Renga mucho no les cabe dar notas”, argumenta Pao, acaso sugiriendo que la pasión (en el rock, en el fútbol, donde sea) admite argumentos ajenos al frío resultadismo.
Podría haberlo dicho Lennon en Hey Bulldog, y hubiese ahorrado varias “batallas de las bandas”: “Algunos casos de popularidad se miden en kilómetros de tinta”.
* Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, aunque no conviene poner las manos en el fuego por esta columna.
Villa Maria

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2430-2006-09-22.html
Por Julia Gonzalez (desde Villa María)
Por la plaza principal va caminando alguna que otra remera negra. Llama la atención la limpieza de las calles. La tarde del sábado previa al festival de Villa María Rock transcurre calma en esta ciudad cordobesa donde se duerme siesta, como en otras tantas. La noche rockera arranca pasadas las 19, y las bandas locales Mr. Mojo y Motorblues hacen su set prolijamente. Llega Jóvenes Pordioseros regando el predio de rock stone y Memphis, la banda macrista por excelencia, los sucede con su avalancha de hits. El público canta su oda a la avenida Corrientes, Moscato, pizza y fainá, aunque estén a 800 kilómetros. A77aque toca una hora y hace pocos clásicos, como Donde las águilas se atreven, en donde Federico Sica, de Jóvenes Pordioseros, los acompaña en los coros. Entre las butacas hay algunos sub-12 que conviven pacíficamente con los más grandes que portan cartones de vino Toro. Pero se nota que en la provincia no existe esa paranoia festivalera. Los pocos grandotes de seguridad están bien esparcidos por el campo.
El anfiteatro Municipal de Villa María ya es famoso por haber recibido a las bombas pequeñitas seguidoras de Patricio Rey, cuando a éste se le ocurría deambular por el país, huyendo de la escena cosmopolita. Una década después, la ciudad sigue apostando al rock, más allá de que su fuerte sea el Festival de Peñas, por el que desfila un puñado de artistas heterogéneo y donde los alrededores del anfiteatro se llena de luces, carpas y folklore. Recordar las visitas de Los Redondos a Villa María es pensar en detenidos y heridos como consecuencia de los enfrentamientos entre las bandas que rajaban del cielo y la policía. Pero hoy el panorama es otro. Todo confluye en una calma digna del post-Cromañón.
A77aque se despide con No me arrepiento de este amor, la versión eléctrica del tema de Gilda, y sube varios grados la temperatura. Los pibes aplauden en ritmo de clave de son mientras esperan que llegue La Bersuit a los saltos, enfundados en sus piyamas. La banda del Pelado Cordera toca prácticamente Testosterona entero y también temas infaltables como Perro amor explota, Murguita del Sur o Danza de los muertos pobres, canción en la que el Pelado no se olvida de bajarse los pantalones y mostrar la cola pa’cá balanceando, para el deleite (¿o el desagrado?) del público. Cerca de las 3 de la mañana se acercan los dos bises: Señor Cobranza y las puteadas a destiempo a Menem, y La Bolsa. La Bersuit se despide triunfal, fiel a su estilo payasesco, y la desconcentración del anfiteatro sucede en un pacífico ritual. Algunos de los pibes peregrinan hasta la estación de ómnibus, bajonean facturas o siguen tomando vino. Así fue como el Villa María Rock se presentó como el próximo festival políticamente correcto del país.
“El anfiteatro se fue transformando en una especie de catedral del rock”, dice Horacio Lucero, organizador. La Renga también fue parte de este escenario y a partir de entonces se generó una comunión entre el rock nacional y el anfiteatro. En el 2004 fue el debut del Villa María Rock con Charly García, Spinetta, Divididos y Rata Blanca. En los alrededores del escenario cuelgan los trapos de Tucumán, Mendoza, Rosario, Neuquén y Buenos Aires. “En el interior del país la gente es un poco más tolerante con respecto a las tendencias y a las diferencias de grupos. Les gusta más y festejan el hecho de que se junten diferentes bandas”, dice al NO Ciro Pertusi de A77aque, quienes aceptaron tocar en Villa María porque estaban grabando su disco de 22 canciones en Córdoba, y no les significaba gran esfuerzo llegarse hasta allí, como sí participar del Pepsi Music.

