El Gran Tanguero
En "Código de milongas", doce bailarines son seguidos por cámaras, mientras un veterano critica, con las leyes del baile en la mano.
Txt Mariano Del Aguila.
http://www.clarin.com/suplementos/si/2007/04/06/3-00401.htm
A los tradicionales no les gusta La Viruta, pero lo cierto es que los ves ahí, porque hay carne fresca". La renovación en el salón de baile tiene su encanto para los veteranos. Eso dice Alejandro, uno de los protagonistas de Código de Mi longas (Sólo Tango, sábados 16.30 y repeticiones), un docureality que revisa los mandamientos del baile porteño, y pregunta: ¿siguen vivos los códigos milongueros (forjados allá por 1950) o hay nuevas reglas en la era del tango electrónico y de exportación?
Durante una noche, las cámaras siguen al bailarín: en la previa, en su cuarto (crucial elección de vestuario), lo espían en el baño (retoque de peinado, colonia) y lo escoltan a la milonga. La edición va acompañada por la opinión de un Maestro Milonguero: el telebeam veterano calificará o lapidará a la joven guardia: "Antes, hasta una media nos poníamos, y éstos se paran los pelos con jabón", o se rasgará el saco cruzado: "¡¿Cómo va a ir en jean?!".
Si hasta en Gran Hermano el mito habla de un salón verde (donde le dan pautas a los hermanitos), Luis Di Leva, creador de Código... admite que hay un ligero guión para ficcionalizar los tópicos: el cabeceo, el rebote, el chico al que lo abandonó el desodorante. "Si me tocaba hacer ese episodio, me negaba", dice Damián (28, diseñador gráfico). "Quedás marcado para siempre".
Y... ¿se respetan o no los códigos? Los tangueritos revelarán: en El Beso o Salón Canning prevalece el cabeceo para sacar a bailar, La Viruta es más aggiornada. Coinciden: en el club Sunderland, en deep Villa Urquiza, una mirada maleva puede aniquilar al ignoto. Le pasó a Hernán (25) en Grisel por ir en remera. "Soy un poco informal, jamás me disfrazaría de viejo tanguero con traje, corbata y gemelos. En algunas catedrales lo vas a ver". Allí, la old school puede sentir fobia del boom turístico, que llega a Buenos Aires para aprender algo único: el abrazo. "En Estados Unidos, ni se tocan. Y acá el abrazo, en especial el canyengue, es muy pegado. Hay gente de Europa que viene a aprender eso acá". En definitiva, El Gran Tanguero no será quien lleve a una chica a la pista, sino aquel que vuelva a ser aceptado.


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